martes, 27 de marzo de 2018

El miedo que nació cuando Gabriel murió



El miedo nos ayuda a sobrevivir, nos alerta, hace que nuestro cuerpo produzca adrenalina, la cual al circular por nuestro organismo y llegar al corazón hace que nuestra frecuencia cardiaca aumente, nuestra respiración también aumenta y todo esto porque el cuerpo se prepara para "huir", para correr o pelear.
Pero que pasa cuando tienes un miedo super presente y no se te permite, huir, ni correr? Cómo lo enfrentas? Que haces? Cómo vives con ese miedo sin que este paralice tu vida?

Desde que murió Gabriel debo confesar que tengo miedo, miedo que otro hijo mío muera. Tengo miedo que algo les pase. 
Cuando Gabriel estaba vivo ese era como un miedo no tan real, era algo lejano, algo que sabia que pasaba pero que les pasaba a los demás a mi no. Y cuando Gabriel murió ese miedo tan irreal se volvió real, ese miedo que venia a mi mente de visita muy de vez en cuando se quedó a vivir conmigo.

No me gusta sentir miedo, no es una sensación que me agrade ni que busque sentir y menos cuando ese miedo tiene que ver con mis hijos, no me gusta tampoco que el miedo me paralice ni que me haga paralizar la vida en este caso de mis hijos.

Hay muchas situaciones en las cuales tengo miedo que algo les pase, cuando salen, cuando van a la casa de algún amigo, cuando no están conmigo. Con el mayor ahora los miedos son otros, ya sale en las noches (felizmente no mucho), se mueve en taxi, está más expuesto a la vida.
Pero no es solo miedo de algún accidente, también es miedo de alguna enfermedad. En resumen es miedo que mueran. Ya se murió un hijo mío, ya nos pasó, la peor pesadilla de los padres para nosotros se volvió realidad. Los hijos mueren lo sé porque me ha pasado...quien me dice que no me puede volver a pasar?

Entonces cómo hago para vivir con este miedo?

Pues lo miro de frente, lo saludo y le pregunto que quiere. Muchas veces no me responde y solo se queda ahí mirándome y riéndose de mi, en esos casos no le hago caso pero muchas otras veces si me responde y me ayuda, me enseña...que me enseña? Pues me enseña a soltar y a confiar.
Esa es la clave de todo.
Soltar los miedos, no dejar que nos paralicen, no dejar que nos quiten la respiración. Hay que seguir viviendo, hay que dejar vivir, hay que soltar y confiar.
Confiar en que todo es perfecto, confiar en que hay algo más que nosotros no entendemos, confiar en que las piezas solo se mueven cuando es necesario y se mueven cuando no están en el lugar correcto.

Tengo miedo, si! tengo mucho miedo pero lo acepto, le abro las puertas de mi vida y lo dejo entrar,  lo convierto en mi amigo, no me peleo con el, no lo rechazo porque sé que si lo hago se hará mas fuerte.

Con amor y con miedo,

Uchi




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