viernes, 29 de diciembre de 2017

Carta a mi hijo a los 7 años de su partida


"En el nivel más fino de mi ser tú aún estás conmigo. Todavía nos miramos en un nivel que va más allá de la vista. Todavía nos reímos y conversamos en un lugar que va más allá de las palabras. Todavía nos tocamos en un nivel que va más allá del tacto. Todavía compartimos tiempo juntos en un lugar donde el tiempo no existe. Todavía estamos juntos en un nivel llamado Amor"

Mi chiquito hermoso, 7 años, 7 años que pasaron en un abrir y cerrar de ojos y 7 años que se me han hecho eternos también. 

Siento tu ausencia insertándose cada vez en mi vida porque no puedo negar que no estás. 
Te imagino, te imagino creciendo, me imagino como serias, de que tamaño estarías, de color seria tu pelo, como seria el timbre de tu voz, tu carácter...seguirías siendo ese niño tan independiente y decidido? Seguirías robándote el corazón de las personas que hubieses conocido? Me seguirían hablando tus ojos? Te imagino y se me achica el corazón y me duele el alma.

Te extraño mi niño lindo, te extraño tanto que a veces me cuesta respirar. 
Daría mi vida por verte nuevamente, por abrazarte, por olerte y besarte, daría todo por un abrazo tuyo, por apachurarrte...por sentirte.

Cambiaría algo? No, no cambiaría nada porque creo firmemente en que todo es perfecto, en que era tu momento de partir y lo acepto, no con resignación sino con la cabeza en alto y segura que era lo que tu habías escogido y confiando en que tus razones son más válidas que las mías.

Mi vida cambió desde el día que te fuiste pero irónicamente cambió para mejor pero no porque tú te hayas ido sino porque tu partida me quitó la venda de los ojos y me hizo darme cuenta de lo que trata la vida en realidad, me hizo centrarme en mi verdadero camino; es por eso mi pequeño que solo puedo agradecerte.

Gracias por enseñarme mi verdadera misión.
Gracias por enseñarme a amar con el alma y no solo con el cuerpo.
Gracias por enseñarme que la muerte no existe, que la muerte es solo un cambio de estado.
Gracias por los amigos que me has ido presentando desde que te fuiste.
Gracias por tu misión, que ahora yo comparto contigo.
Gracias por hacerme sentir que estás, que estás en otra forma pero que estás.
Gracias por enseñarme a sentirte sin verte.
Gracias por levantarme cuando me caigo, gracias por sostenerme.
Gracias por hacer de mí una mejor persona, una mejor mamá, una mejor esposa, una mejor hija, una mejor hermana, una mejor amiga, un mejor ser humano.
Gracias por enseñarme a sentir con el corazón.
Gracias por hacerme apreciar las cosas sencillas de la vida.
Gracias por hacerme valorar más los momentos que paso con tus hermanos.
Gracias por hacerme valorar la vida.
Gracias por enseñarme el verdadero significado de la palabra Amor, de la palabra Fe, de la palabra Esperanza, de la palabra Eternidad.
Gracias por enseñarme que el dolor vale la pena cuando se vuelve tu gran maestro y te llena de tanto amor.
Gracias por enseñarme que puedo ser feliz aún con lágrimas.
Gracias por enseñarme a vivir sin ti mi niño bonito.
Gracias por tanto mi Gabriel. Definitivamente con tu muerte, abriste mi vida!

Espérame mi pequeño que algún día yo iré a tu encuentro.

Mami 

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