sábado, 18 de noviembre de 2017

Regresando a lo que creo


Una vez más pienso que importante es elegir lo que queremos creer. Elegir lo que nos hace bien y mantenernos firmes en esas creencias.

La semana pasada me contaron algo que me dejó mal, que me dejó pensando mucho, que me hizo sentir culpable, que me quitó el sueño por varias noches, que me hizo cuestionar mis creencias, me hizo cuestionar lo que yo había elegido creer. 

Lo peor de esto? Que yo lo permití.

Yo permití que eso me afectara, yo permití que las dudas hicieran su nido en mi mente, yo permití que la angustia no me deje dormir, yo permití que mis creencias con tan buena base, se tambalearan.
Yo permití que esta situación se desborde y dure más de lo que debió durar.

Gracias a la vida tengo buenas amigas y guías que me tranquilizan, me hacen acordar que debo respirar, confiar en mi intuición, confiar en lo que mi corazón me dice y sobretodo me hacen regresar a lo que elegí creer.

Una vez que hice una pausa, que me concentré en solo respirar, que le pedí una señal a Gabriel, pude nuevamente volver a eso que yo elegí, pude volver a la calma, a ese lugar en donde yo sé todo es perfecto. 
Pude volver a respirar sin culpa y regresó a mí lo que yo siempre creí desde que Gabriel partió: Que mi hijo es Luz, que está en paz, que disfruta de una felicidad sublime, que está conmigo y más vivo que nunca!

Con amor y en paz,

Uchi


viernes, 3 de noviembre de 2017

Honrando mis 40!


La semana pasada cumplí 40 años. Como diría Joaquin Sabina, 30 más 10.

En 40 años puedo decir que he aprendido estas 40 cosas:

  1. Que el amor no muere con la muerte.
  2. Que el más grande dolor puede ser tu más grande bendición.
  3. Que la muerte no existe, que la muerte es solo una transformación hermosa, un cambio de estado.
  4. Que los amigos verdaderos los puedes contar con una mano.
  5. Que el mejor momento es muchas veces inesperado y sencillo.
  6. Que toda acción va a tener una consecuencia y depende de ti si es buena o  mala.
  7. Que lo peor que puede hacer una persona es victimizarse.
  8. Que existe la eternidad.
  9. Que los abrazos pueden sanar el alma y son gratis.
  10. Que puedes perder amigos en un día y ganar mejores amigos en un día también.
  11. Que la familia es lo mejor que existe.
  12. Que nunca es tarde para estudiar algo, para emprender algo.
  13. Que el tiempo como lo conocemos no existe.
  14. Que todos somos uno.
  15. Que una de las mejores decisiones que he tomado ha sido el ser vegetariana.
  16. Que no podemos dejar que el miedo nos paralice.
  17. Que hacer lo que te gusta y hacerlo como trabajo es un privilegio.
  18. Que Dios es uno solo.
  19. Que se puede amar a alguien más que a nadie en el mundo.
  20. Que se puede aprender mucho en el silencio.
  21. Que es maravilloso estar solo contigo mismo.
  22. Que amo viajar sola y acompañada.
  23. Que necesito tener momentos para mí.
  24. Que amo ser mamá y esposa pero también amo ser una mujer independiente.
  25. Que hay que honrar a nuestros antepasados y a nuestros padres.
  26. Que hay mucho más en el universo que lo que vemos y creemos conocer.
  27. Que dar sin esperar recibir nada a cambio es el mejor bálsamo para el alma.
  28. Que no me arrepiento de nada porque todo me ha traído a donde hoy me encuentro.
  29. Que cometer errores es humano el truco está en no volver a cometerlos y aprender de ellos.
  30. Que mi estación favorita es el verano.
  31. Que es sanador aceptar que todos tenemos un límite y que somos seres perfectamente imperfectos.
  32. Que un café con un amigo es muchas veces la mejor terapia que vas a poder tener.
  33. Que recostarte en el hombro adecuado es el paraíso.
  34. Que empezar a correr fue de lejos la mejor decisión que pude haber tomado.
  35. Que algo de locura tengo. La abrazo y la quiero.
  36. Que la paciencia no es mi mejor virtud.
  37. Que tener a mis hijos ha sido una experiencia maravillosa pero también aterradora.
  38. Que ayudar a mi hijo a partir ha sido la experiencia más dura de mi vida pero también la más hermosa, pacífica, desafiante y maravillosa de mi vida.
  39. Que a los 40 ya no hay que privarse de nada...Cómete ese postre!
  40. Que estoy agradecida por quien soy, por donde estoy, por lo que tengo...no necesito más!
Con amor,

Uchi




viernes, 13 de octubre de 2017

Haciendo una pausa


Tal vez estés pasando por un mal momento, por un momento difícil, por un momento de dolor, de incertidumbre. Tal vez las cosas no están saliendo como tú lo esperabas, tal vez te está costando seguir caminando, seguir respirando...

Si es así, te invito a hacer una pausa, te invito a parar. 
Deja que la vida siga pero tú detente un momento.
Elije un lugar para estar en paz o constrúyete tú uno en tu imaginación. Un lugar hermoso, un lugar que te cobije, que te arrope. que te abrace. 

Déjate engreír por el silencio, deja que la brisa te sople el rostro con ternura...respira, respira profundamente y siente como el aire de la vida te llena los pulmones de energía sanadora.

Quítate las máscaras, la máscara de luchadora, de fuerte, de feliz...y disfruta no tener que representar nada a nadie. Disfruta ser tú misma contigo misma.

Deja entrar al dolor, no te pelees con el, abrázalo, acógelo y míralo, no con miedo sino con amor y tal vez al mirarlo con amor podrás entender que te vino a enseñar, que vino a sanar.

Deja de tratar de controlar lo incontrolable, solo deja ser, suelta, abre tus manos y libérate de todo, de tus angustias, de tus miedos, de tus fracasos, de tu dolor, libérate de lo que te ata.

No intentes estar bien...solo siente, respira, suelta y permite al amor sanar tus heridas.

Con amor,

Uchi




miércoles, 4 de octubre de 2017

Viviendo despacio


No sé si será por lo vivido últimamente o porque dentro de poco cumpliré 40, que he estado pensando mucho en la fragilidad de la vida, en lo fugaz de cada momento, en que no sabemos cuanto durará nuestra vida.

La vida de mi hijo duró 4 años maravillosos, la de otros niños más y la de otros incluso mucho menos y si comparamos a esta vida con la eternidad pues entonces es solo un momento fugaz, un soplo, una brisa...la vida se nos puede pasar en un abrir y cerrar de ojos, en un parpadeo, en un suspiro.

Por eso intento (aunque me cuesta) vivir el Hoy, vivir despacio, con calma, saborear la vida, respirarla, detenerme un instante en el andar del día a día para valorarla y agradecer. 
Intento concentrarme en el hoy, intento ser conciente de lo que vivo, de mí, de mi cuerpo, intento no prestarle tanta atención a mi mente ya que si le doy cabida a mis pensamientos me abrumo, me ahogo, me sofoco y me encuentro en cualquier lugar menos aquí.
Por eso también corro, el correr me trae al presente, me hace vivir el momento y lo más importante calma mi mente y hace desaparecer las prisas.

Vivamos el presente y no dejemos que la culpa por el pasado o la ansiedad y el temor por el futuro nos quiten las alas. Aceptemos nuestro presente con todo lo que viene y aunque sea una vez al día, hagamos una pausa, cerremos los ojos, respiremos profundamente y agradezcamos el estar vivos HOY!

Con amor y presente,

Uchi




jueves, 28 de septiembre de 2017

Te acompaño...


No estás sola, te acompaño no solo yo sino todas las madres que hemos perdido un hijo, todas te acompañamos en tu dolor, en tu desesperación, en tus noches en vela, te acompañamos a la distancia una distancia que es solo medida en kilómetros ya que en el pensamiento estamos ahí contigo en este preciso instante.

Te espera un largo y duro camino, no te voy a mentir ni voy a tratar de colorear tu mundo ahorita porque no seria justo, lo justo es decirte lo duro que será este camino pero también decirte que hay Luz al final del camino, que si bien vas a llorar hasta cansarte, que si bien vas a querer morir para irte con tu hija, que si bien el dolor tan latente, tan presente, tan desgarrador ahorita...va a ir pasando, poco a poco, no se va a ir pero se va a ir transformando hasta ya no lastimarte como lo hace ahora.

Sé que tienes muchas preguntas sin respuestas, la que más te atormenta como me atormentaba a mi es: POR QUE? Por qué mi hija? Por qué así? Por qué, si yo era tan buena madre? Lamentablemente por más que busquemos una respuesta a esa pregunta no la vamos a encontrar, no en este mundo, tal vez cuando nos toque partir a nosotras lo entenderemos, pero ahora si de algo te puede ayudar no te preguntes eso, porque así incluso encontrando la respuesta, esa respuesta no te va a traer de vuelta a tu hijita.
La pregunta que si tiene respuesta es PARA QUE...poco a poco irás encontrando tu propio PARA QUE, ese para que qué hará que la partida de tu hija no haya sido en vano.

Vas a tener que comer en algún momento, sé que ahora no puedes tragar, incluso el agua no te pasa, pero tienes que alimentarte te esperan días muy largos y tienes que tratar de estar bien.

Estos días no tienes que ser fuerte....ya tendrás tiempo de serlo pero ahora no, ahora si tienes que llorar llora!, si tienes que gritar, hazlo, escucha a tu cuerpo, escucha lo que tu cuerpo y tu mente quieren y hazles caso, la naturaleza es muy sabia y tenemos que aprender a escucharla. Trata de no medicarte, lo único que eso va a hacer es atrasar lo que en algún momento tiene que llegar. Puede que te ayude a desconectarte del mundo por un momento, pero la reconexion puede ser mucho más fuerte...confía en ti misma y en tus propios recursos, deja que sean ellos los que te ayuden en estos primeros momentos. escucha a tu cuerpo y a tu mente, escúchalos en silencio y trata de hacerles caso.

La vida continua, y tú vas a continuar con ella, sé que ahora quieres que el mundo se detenga, quieres que deje de girar pero créeme que luego lo vas a agradecer, vas a agradecer que el mundo siga, porque así nos obliga a seguir con el, nos obliga a levantarnos de la cama, a comer, a atender a nuestros otros hijos. Gracias a la vida que sigue porque así nos saca de este estado de inmanencia total que no nos ayuda en nada.

Tu otro hijo va a estar bien, mientras tu estés bien el estará bien, no te escondas para llorar, él tiene que saber que su mami esta triste, tiene que saber que lloras porque extrañas a su hermanita, la vida de tu hijo también ha cambiado...somos madres y somos fuertes y vas a ver que tu chiquita te va a mandar las fuerzas para estar ahí para tu otro hijo, te va a sorprender que vas a seguir con la vida de tu hijo y lo vas a hacer por el, porque así somos las madres, amamos tanto a nuestros hijos que seguimos adelante a pesar del gran dolor que sentimos.

Mantente junto a tu esposo, él mas que nadie te va a entender, los dos han perdido el mismo hijo. No van a vivir su duelo de la misma manera ni al mismo tiempo. Tus tiempos no necesariamente serán los de él y eso es muy sabio  ya que cuando tu estés abajo, él estará arriba para sostenerte y luego te tocara a ti sostenerlo a él.
Escúchense, compréndase, respétense. Respeten sus momentos de soledad y de llanto, apóyense, quiéranse mucho y lo más importante...hablen de su hija entre ustedes!

Vive un día a la vez, no pienses hoy como estarás mañana. Mañana cuando te levantes ahí recién vas a saber como estas. No pienses hoy como vas a hacer la próxima semana, en la misa del mes, en su cumpleaños, en navidad....no lo pienses, eso no te va a ayudar. Vive el hoy!

Habla con tu hija, ella está contigo incluso más cerca que antes, nuestros hijos han pasado de vivir con nosotros a vivir EN nosotros....habla con ella, pídele que te de fuerzas, que te ayude a vivir el día a día, ella te escucha, está contigo y vas a empezar a sentirla y a recibir sus maravillosas señales.

Vas a tener que aprender a comunicarte con tu hijita de distinta forma, a amarla sin tenerla al lado, se aprende poco a poco, se aprende que la muerte no es el final de la vida sino el comienzo de una vida maravillosa, la vida eterna.
Se aprende que el amor va mas allá de la muerte.
El vinculo que tenemos las madres con nuestros hijos es eterno. Todo el amor que tienes hacia tu hija va a seguir creciendo cada día más y la vas a seguir amando hasta la eternidad.

No escuches a las personas que te dicen que no llores porque si lloras no dejas descansar a tu hija...eso no es verdad! Tienes que llorar, llorar es sano, llorar te ayuda....tu hija te va a entender, ella entiende que mami llora porque la extrañas, tienes que sacar todo lo que tienes dentro, todos esos sentimientos tienen que salir, déjalos salir en forma de lágrimas, sin miedo, sin sentirte culpable, tu hija te va a entender.

Vive tu duelo, no huyas de el, el duelo es un proceso sanador, es duro, pero hay Luz al final de camino como ya te dije antes.
Si se puede, si se puede vivir después de la partida de un hijo, si se puede volver a sonreír, si se puede volver a bailar y a escuchar música, la vida va a volver a tener colores, créeme!

No te aísles, rodéate de persones que te quieran, que te inspiren, que te den buenas vibras.

Vive tu vida a partir de hoy en homenaje a tu hija, todo lo que hagas hazlo en nombre de tu hija, eso a mi me ayuda a vivir con alegría.
Nuestros hijos en vida nos dieron amor, nos dieron alegrías maravillosas, nos dieron sonrisas y risas, muchos abrazos de oso y besos pegajosos, no convirtamos todo ese amor que ellos en vida nos dieron en dolor por su partida, no los hagamos sentirse culpables que por su partida nos hemos quedado muertos en vida, ellos no se merecen eso, al contrario vivamos con alegría y llenas del amor que ellos nos dieron y nos dan todos los días.

Sé que no vas a entenderme ahora pero somos afortunadas, somos afortunadas de tener un hijo en el cielo, somos afortunadas de ser mamás de estas personitas especiales que vinieron por corto tiempo a cumplir con su misión, somos especiales nosotras por haber sido escogidas por ellos para ser sus mamás en este mundo.

Podría decirte muchas cosas más, pero lo importante es que tu hija no ha muerto, ella sigue viva, viva en otro mundo, tan viva que la vas a sentir.
Si me necesitas llámame, acá estoy!
No nos une el dolor de haber perdido un hijo nos une el amor que sentimos hacia ellos.

Yo vivo con la alegría de saber que cuando me toque partir me voy a encontrar con mi hijito el estará ahí para recibirme.
Espero poco a poco tu también sientas esa alegría en tus días de saber que ese ultimo beso, que ese ultimo abrazo no fue el ultimo, que la volverás a abrazar, a besar y ahí si para siempre!

Con amor,

Uchi




miércoles, 13 de septiembre de 2017

Qué hay atrás de la rabia?


La rabia es una emoción que algunos vamos a sentir después de la partida de nuestros hijos.

Por qué la sentimos?

Pues porque pensamos que lo que nos ha pasado es injusto. Nos preguntamos una y otra vez Por qué? Por qué se murió? Y al lamentablemente no encontrar una respuesta nos invade la rabia. Nos sentimos impotentes ante la circunstancia de la pérdida y esta impotencia hace también crecer la ira.
Sentimos rabia también porque no podemos seguir negando lo sucedido, nos damos de cara con la realidad de su ausencia. Nada nos parece bien, nada nos conforma.
Con la rabia damos rienda suelta a todos los sentimientos y emociones que antes estuvieron reprimidos pero hay que tener cuidado porque podemos sentir rabia hacia personas que nada tienen que ver con nosotros ni con lo sucedido.

Cómo nos ayudamos?

  • Primero hay que darnos cuenta que es normal sentirla. No hay que sentirse mal por sentirla, no hay que culparse. Recibamos la rabia con amor para así también dejarla ir con amor.
  • Permitámonos sentirla. No la rechacemos ya que al hacerlo regresará con mas fuerza. Dejemos que entre y que haga su trabajo.
  • Hacer ejercicio. Salir a correr o a caminar. Hacer yoga. Cualquier deporte que nos guste. Al hacer deporte eliminamos endorfinas que son las hormonas que atenúan el dolor y nos dan una sensación de bienestar.
  • Escuchar música ayuda mucho. La música sana. Les recomiendo escuchen música relajante con audifonos, cierren los ojos, respiren y disfruten.
  • Escribir es una terapia muy sanadora. Hay que escribir lo que sentimos, lo que pensamos. El papel aguanta todo así que aprovechemos y llevemos un diario de como nos vamos sintiendo y descarguemos en el todo lo que sentimos.
  • Pintar mandalas ayuda mucho también. Al pintar te relajas, te concentras tanto en lo que estas pintando que te olvidas por un momento de lo que estas viviendo y sintiendo. El pintar mandalas te trae al momento presente...tan importante cuando sentimos rabia.
  • Respiremos! Respirar profunda y conscientemente.
  • Hablar con una persona de confianza. Hablar de lo que sentimos, de la rabia que sentimos, de por qué la sentimos. Hablarlo con alguien que nos escuche sin juzgar, que nos escuche con el corazón.
  • Agradecer. Agradezcamos todos los días por lo que tenemos. Porque tenemos una casa donde vivir, una cama donde dormir, un plato de comida caliente en la mesa, agua...agradezcamos!
Hay que mirar bien adentro de nosotros mismos y darnos cuenta que la rabia esconde algo, esconde algo que aun no estamos preparados para sentirla es por eso que la transformamos en rabia.

Les dejo un cuento hermoso que nos abrirá los ojos ante lo que hay atrás de la rabia.

"En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...
Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber porqué- se baño rápidamente y mas rápidamente aun, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza."

Cuento "La furia y la tristeza" de Jorge Bucay

Con amor,

Uchi







jueves, 24 de agosto de 2017

El sol saldrá nuevamente...


Un hijo nuestro se muere y pensamos que ya nunca nos pasará nada malo. Que lo peor ya pasó, que estamos libres de cualquier otro sufrimiento, de cualquier otro dolor.
Pero no, no es así. La vida nos vuelve a sorprender y nos hace otra vez caer de rodillas. 

Nos volvemos a preguntar por qué? Aunque sabemos que esa pregunta no tiene respuesta, nos la volvemos a hacer mil veces más y mil veces más nos responde el silencio.
Nos pasamos las noches en vela pensando que va a pasar, rezando a Dios, a la vida, al universo, nos quedamos mirando el techo negro esperando encontrar una luz dentro de la oscuridad y esperando un milagro.

Tener Fe muchas veces se nos hace imposible, sentimos que no tenemos de donde agarrarnos para empezar a creer o para seguir creyendo, pensamos que antes de nada nos sirvió tener Fe pero necesitamos aferrarnos a algo, necesitamos seguir creyendo que hay algo más allá, que hay algo que aun no entendemos. Necesitamos tener esperanza, esperanza de saber que todo puede mejorar, que existen los milagros, que el sol saldrá nuevamente.

Definitivamente la vida es una excelente maestra, venimos para aprender y son justamente los momentos difíciles los que nos enseñan, los que nos desafían, los que sacan lo mejor de nosotros, los que nos enseñan de lo que somos capaces...el truco esta en descubrir esa enseñanza, en saber descifrar los mensajes de la vida, en aprender a leerlos correctamente para que éstos no se vuelvan a repetir.

Todo los que nos pasa tiene un para qué, todo lo que nos pasa aunque nos duela, es perfecto.

Con amor,

Uchi

miércoles, 26 de julio de 2017

Cómo es al principio?


Me escriben muchas mamás y también papás con muchas interrogantes, con muchas preguntas, muy ansiosos de obtener respuestas, respuestas que les llenen al alma.
Lamentablemente yo no tengo la verdad absoluta de las cosas pues porque simplemente la verdad absoluta no existe. 
Creo que cada uno de nosotros tiene su propia verdad y hay que buscarla pero no fuera, sino dentro de nosotros mismos.
Me escriben también muchos papás con pérdidas recientes. Los leo, los escucho, les respondo tratando de con mis palabras poder darles un poquito de tranquilidad, un poquito de paz, un poquito de esperanza.

Este post se los dedico a esos papás con pérdidas recientes y también, por qué no a todos.

Los primeros días, los primeros meses son los más duros, uno piensa que ese dolor que te come por dentro nunca se irá, llegas a pensar que no vas a sobrevivir, que no vas a volver a comer nunca más, que no vas a volver a dormir nunca más, piensas que a partir de ese día solo vas a sobrevivir que ya no serás capaz de volver a vivir y ni hablar pensar en que la alegría vuelva a ser parte de tu vida, la alegría la ves tan lejana como las ganas de volver a bailar.

Escuchas lo que los demás te dicen con si hablaran en otro idioma, como si estuvieras debajo del agua, sientes tus oídos como tapados, miras a la persona que te esta hablando y efectivamente ves que sus labios se mueven pero no logras escuchar nada...no entiendes nada de lo que la persona esta diciendo.

Te olvidas de todo, te olvidas de lo que tienes que hacer, ya no puedes recordar tu numero de celular y ni que decir del de los demás. Te olvidas de comer y muchas veces de respirar. Me pasaba que a veces me quedaba tan absorta en mis pensamientos que de repente tenia que inhalar una gran cantidad de aire porque literalmente no había respirado, era como cuando te zambulles en la piscina mucho rato y luego sales y tomas una bocanada de aire enorme...eso me pasaba muy seguido.

Te pasa también que dejas la cocina prendida, las luces prendidas, la llave del agua abierta...la puerta de tu casa abierta.

Te pierdes en tu propia ciudad. Sientes a tu ciudad como una desconocida, los caminos que antes los podías hacer con los ojos cerrados se convierten en extraños, las calles las ves como raras.
El mundo se ha vuelto amenazante, ya no confías en el. Te da miedo salir a la calle, prefieres la seguridad de tu casa, de tu cuarto.

No sabes en que día vives, ni en que mes. No sabes si es lunes o miércoles o jueves pero lo que si no te olvidas todos los meses es la fecha en qué tu hijo partió. Vives en las nubes pero llega ese día y tu cerebro reacciona y tu cuerpo también, es como si esa fecha se hubiera quedado tatuada en lo más profundo de tu alma.

Te preguntas todos los días si te estas volviendo loca/o (y si, en alguna forma lo estamos). 
Te preguntas si es normal todo lo que sientes, todo lo que piensas, si es normal no comer, no dormir, no respirar.

Nos sentimos solos, podemos estar rodeados de muchas personas pero nos sentimos total y absolutamente solos. Sentimos que nadie nos entiende y si, en alguna forma así es. Nos desvinculamos del mundo, de los demás, no sentimos unos extraterrestres en nuestro propio planeta.

Tenemos miedo, miedo de salir, de volver a reír, miedo de vivir, miedo que nos vuelva a pasar. Respiramos miedo. Pero no podemos huir de el, lo sé porque he intentado huir de el de mil maneras y formas y nunca he podido pero lo que si he podido es afrontarlo, es no dejar que me domine, no dejar que me paralice.

Es un desafío todo lo que tenemos que vivir, tan solo levantarnos de la cama es ya una gran hazaña la cual yo recuerdo que celebraba. Nada hasta el día en que Gabriel partió me había herido tan profundo, tan profundo hasta dejarme de rodillas y quedarme así por un tiempo, desfallecida, abatida, absolutamente perdida. 

Lo bueno? Que nada dura para siempre, que llega un momento en que sientes a la vida tocándote suavemente el hombro y susurrándote con dulzura: estás viva! 
Y te levantas y dejas que la vida te llene nuevamente de aire y le pides a una fuerza más grande que todo que te sostenga mientras te levantas y que no te deje caer.

Tardé un poco de tiempo en aceptar que la vida es como es, que las cosas son como son, que la vida duele y que el dolor que por un tiempo nos parece insoportable y sin sentido es muchas veces (si nosotros lo dejamos) un gran maestro, una bendición enorme y se convierte en el vestíbulo de una nueva vida, de un nuevo amanecer, de un maravilloso renacer.

Nos sanamos con amor, con esperanza, con fe, con ganas de seguir viviendo sabiendo que cuando nos toque partir nos encontraremos nuevamente con nuestros hijos y será el mejor reencuentro y ahí si estaremos juntos para siempre y por siempre!

Con amor y llena de esperanza,

Uchi



miércoles, 5 de julio de 2017

Los retos del duelo


Muere alguien a quien amamos profundamente y nos enfrentamos a esta realidad desconocida, a este mundo por el momento vacío y oscuro.
Nos enfrentamos a responderle a la vida, nos enfrentamos a decidir que vamos a elegir, nos enfrentamos a decidir si vamos o no a vivir el duelo.
Vivir el duelo ya es en si un reto, un gran reto que vamos a tener que "superar", caminar, aceptar...

Acá les comparto algunos retos que yo misma viví y que poco a poco aprendí a saber llevarlos, interiorizarlos, aceptarlos:
  • Uno de los mayores retos del duelo fue aprender a amar sin condiciones, amar sin pedir nada a cambio. Amar sin tener a la persona presente, amar sin poder demostrárselo físicamente, sin poder ver ni sentir en sus ojos la alegría de saberse amado incondicionalmente. Aprender a sentir el amor en el estado más puro, mas sublime, ese amor que va allá que la muerte.
  • Otro de los retos fue tener aceptar la realidad de lo que estaba viviendo. Por mas que quería negarlo, por mas que quería no verlo, la realidad de la ausencia física de mi hijo me acechaba hasta en mis sueños. Todos los días apenas me levantaba era una lucha constante entre el aceptar y el negar. Vivía peleada con mi realidad, molesta, muy molesta. Hasta que entendí que mientras mas me peleaba peor era, mientras mas me peleaba, la realidad me golpeaba más fuerte...así que poco a poco tuve que empezar a dejar que la paz entre en mi vida, que la calma inunde mis pensamientos, que el amor sea más grande que mi dolor...que mi realidad se convierta en mi amiga.
  • Otro reto fue permitirme liberar mis emociones así éstas no sean buenas. Dejarlas salir, darme permiso a expresarlas, darme permiso a nombrarlas, darme permiso a sentirlas en su máxima expresión. Liberar mis emociones me daba calma, me quitaba un peso de encima, me hacia mas liviana.
  • Otro reto fue aceptarme como una nueva persona (aun sigo). Aceptar que yo iba a cambiar. Aceptar que mis prioridades iban a cambiar, que mis amistades iban a cambiar, que mi entorno iba a cambiar. La vida es un constante cambio y más aun cuando muere un hijo...todo cambia. Decidí no pelearme con los cambios sino aceptarlos con el corazón lleno de gratitud y confiar que todo ese movimiento en mi vida iba a ser para algo bueno...y si que lo fue.
  • Otro reto fue el aprender a confiar en el mundo nuevamente. El mundo se había convertido en un lugar amenazador y nada amigable. No me sentía a salvo en el, pero vivía en el, era parte de el y el era parte de mi. Tuve que aprender a vincularme con el nuevamente, tuve que volver a confiar.
  • Otro reto fue aprender a vincularme con los demás nuevamente. La muerte de un hijo te desvincula, te aparta del resto, te hace entrar en un capullo de soledad. La soledad se vuelve tu mejor amiga pero a la vez tu peor enemiga. Cuesta salir y cuesta vincularte nuevamente con las personas, tu no eres la misma que eras antes, tus prioridades han cambiado, tu mirada hacia lo que te rodea ha cambiado pero los demás no, los demás siguen siendo los mismos, entonces nos toca adaptarnos nuevamente a lo mismo siendo nosotros distintos, vincularnos nuevamente con las personas conocidas siendo nosotros unos desconocidos, que difícil y que gran reto!
  • Otro reto fue y sigue siendo el miedo. Como vivir sin miedo después de haber perdido un hijo? Como no tener miedo, terror, pánico de que te vuelva a pasar? De que otro hijo tuyo muera? Como vives con ese miedo? Pues viviendo, viviendo y aceptando que muchas veces ese miedo será parte de tu vida, que ese miedo te acompañará muchos días y muchas noches pero lo que no podemos permitir es que ese miedo nos paralice y no nos deje vivir.
  • Otro reto fue aceptar la muerte de mi hijo no con resignación sino con gratitud, con amor, con paz, con la cabeza en alto y la mirada fija en hacer de la vida de mi hijo un homenaje.
  • Otro reto fue y es seguir viviendo con alegría y con sentido a pesar de la ausencia física de mi hijo. Recolocar a mi hijo en un lugar donde me permita seguir disfrutando de la vida sin tener al dolor matándome por dentro ni a la culpa haciendo su nido en mi corazón.
Son muchos los retos que se nos presentan cuando un hijo muere, cada persona tendrá sus propios retos y cada persona decidirá que hacer con ellos.

Mi sugerencia? Aceptarlos con amor y gratitud ya que cada uno de ellos encierra una enseñanza maravillosa que está en nosotros descubrirla.

Con amor y gratitud,

Uchi

domingo, 18 de junio de 2017

Siempre seré tu papá


Los años van y vienen y creo que nunca me acostumbraré a tu ausencia y siempre me preguntaré Por qué? Por qué tuviste que partir? Tantas preguntas que se quedarán sin respuesta, tantos vacíos con los que tendré que aprender a vivir. Pero de algo si tengo la certeza y es que SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

No hay un día que no te recuerde, no hay un día que no te lleve en mi corazón. El amor, mi pequeño no muere con la muerte y yo te amaré hasta la eternidad y SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

Tengo mis brazos vacíos pero los lleno de los recuerdos que tengo de ti, de todo lo que compartimos juntos, de todos los abrazos que te di. No te tengo en mis brazos físicamente pero SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

No hay día que no te recuerde, no hay día que no quiera retroceder el tiempo y volver a abrazarte, no hay día en que no diga tu nombre, no hay día en que no te sienta conmigo y SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

Así pasen muchos años nunca nunca te olvidaré, siempre estarás en mi vida y en mi corazón, siempre seras mi hijo/a y SIEMPRE SERÉ TU PAPA!




martes, 30 de mayo de 2017

Y que pasa con nuestro matrimonio?


Cómo vivimos la muerte de un hijo en pareja? Qué sucede con nuestro matrimonio? Cómo nos recuperamos juntos? Cómo afrontamos esta pérdida sin separarnos? 

Perder un hijo es lo peor que le puede pasar a una madre y a un padre. Sabes que te espera un largo y duro camino, el más duro que tendrás que caminar...como saber que tu matrimonio podrá sobrevivir a esto?

Para empezar tenemos que darnos cuenta que si bien hemos perdido el mismo hijo, cada uno a su manera ha perdido a su propio hijo. A que me refiero? A que cada uno tuvo su propia viviencia con ese hijo, su propia historia. La relación que yo tuve con Gabriel no es la misma que la que Juanjo tuvo con él.
Y si partimos desde esa creencia, entonces el duelo que cada uno va a vivir por la muerte de ese hijo, será su propio duelo, tan intimo y único. Cada duelo es así, es único pero, al haber perdido al mismo hijo se podría pensar que los duelos pueden ser similares y que uno puede entender lo que el otro esta viviendo y sintiendo y que se va a poder caminar juntos...pero la realidad es tan diferente.

Cada uno va a tener su propio proceso, su propio tiempo, sus propias formas...tal vez esto no coincida con las de su pareja, lo más probable es que no coincidan, entonces que hacemos?


  • Respetemoss. Respetemos el duelo de la otra persona, respetemos sus tiempos y sus formas, respetemos sus silencios y sus lágrimas, sus llantos desconsolados, su rabia, su ira, su indiferencia, sus gritos...respetemos, respetemos porque no somos el otro, respetemos porque el/ella tiene sus propios motivos y sus propios recursos.
  • Comuniquemonos...comuniquemos lo que sentimos y lo que pensamos, no dejemos al otro imaginándose lo que podríamos estar pensando. Comuniquemos lo que sentimos con respecto al hijo/a que se fue. Tratemos en la medida de lo posible de abrir nuestro corazón con nuestra pareja. Tratemos de no mostrar una careta ante el otro, tratemos de no hacernos los fuertes.
  • Hagamos un compromiso, un compromiso de sanar juntos, de ir a terapia juntos, de ir a algún grupo de ayuda, de leer el mismo libro...un compromiso de comprometernos a recorrer cada uno su propio camino pero siempre tomados de la mano.
  • Honrar. Honremos el duelo y la forma de nuestra pareja.
  • Pasar tiempo juntos. Ir a comer algo, al cine, a pasear o simplemente caminar tomados de la mano en silencio.
  • Honrar la muerte del hijo juntos. Hacer algo en su honor juntos.
  • No buscar en otras cosas o en otras personas el apoyo que podemos encontrar en nuestra pareja.
  • No apurarse el uno al otro. Vivir lo que haya que vivir en el tiempo que sea necesario.
  • Hablar del hijo/a que murió. Mencionar su nombre, recordarlo juntos.
Recordemos que al otro también le duele, que el otro también sufre, que al otro también se le ha roto el corazón en mil pedazos...que mejor que sanar nuestros corazones juntos?

Con amor,

Uchi




miércoles, 3 de mayo de 2017

Que me enseñó la partida de Gabriel?



Definitivamente la partida de un hijo cambia tu vida. Nada volverá a ser igual. Tu cambias, tu familia cambia, tus amigos cambian, tu entorno cambia. Pero no porque todo cambie quiere decir que nuestra vida nunca mas volverá a tener color. Depende de nosotros aprovechar estos cambios, depende de nosotros el encontrar lo positivo, depende de nosotros el transformar el dolor en amor y en un motor para trascender y lograr ser mejor persona, mejor ser humano. Depende de nosotros el descubrir las enseñanzas que la partida de nuestros hijos nos han dejado.

Les comparto acá algunas de las mías:


  • El amor nunca muere. Puedo constatar que el amor es más fuerte que la ausencia física, que podemos amar con la misma intensidad a alguien que antes estaba y que ahora no esta físicamente presente y que ese amor crece y seguirá creciendo todos los días.
  • Que voy a extrañar a mi hijo toda la vida. Que nunca me acostumbraré a su ausencia física. Que la muerte de un hijo no se supera sino que se acepta y se interioriza. Que no hay una cura para ese vacío que hay en mi corazón, solo me queda aprender a vivir con el. Que su ausencia me dolerá toda la vida pero con un dolor que si bien al inicio te destroza pues poco a poco se va transformando hasta ya no hacerte daño. Que no llegará un día en que ya no piense en el, en como estaría, de que tamaño estaría, que estaría haciendo. Lo extrañaré toda la vida porque el amor dura toda la vida.
  • Que no puedo retroceder el tiempo...así que tengo que aprovechar cada momento como si fuera el último.
  • Que la vida se vive intensamente y despacio.
  • Que la pérdida de un hijo no es un único evento que tiene un final. La pérdida de un hijo es una continuidad de pérdidas que voy a tener a lo largo de mi vida. A que me refiero? A que éstas pérdidas suceden día tras día, año tras año. Su cumpleaños, navidad, día de la madre, cada vez que empieza el colegio, el verano, las vacaciones, un viaje...una boda que nunca será, un nieto que nunca tendré.
  • Que el lazo con los padres que han perdido un hijo es inquebrantable. Los extraños se vuelven amigos, más amigos que los propios amigos.
  • Que los padres que han pasado por esto son personas maravillosas. Hacen cosas extraordinarias en nombre de sus hijos. Cambian leyes, hacen eventos, hacen asociaciones de ayuda gratuitas. Transforman todo su dolor en un amor sin límites no solo para su hijo sino para el mundo.
  • Como he conocido el mas grande dolor que un padre puede conocer, se también ahora apreciar la mayor bendición, la mayor alegría, el más grande amor. Miro la vida con otros ojos. La trato de respirar intensamente todos los días (aunque hay días en que lo olvido). 
  • Que por el haber perdido un hijo no significa que mi vida no tiene color, que mi vida no tiene alegría, todo lo contrario. Mi vida hoy es más profunda, más rica. He aprendido a llenar mis pulmones de gratitud. No tomo la vida a la ligera, hoy la respeto, la amo, la bendigo porque sé lo frágil que es.
  • Que tengo una familia hermosa, unos amigos que valen oro. 
  • Que uno decide que hacer con lo que le toca vivir. Uno elige que respuesta le da a las preguntas que la vida le hace. Que uno elige como quiere vivir. Que uno elige si quedarse sintiéndose como víctima de las circunstancias o decide ser el protagonista de su vida y trascender lo que te toque vivir por duro que sea.
  • He aprendido a decirle SI a la Vida a pesar de todo.
Con amor,

Uchi



lunes, 17 de abril de 2017

Un cumpleaños de Gabriel que no esperaba


Me ha tomado un tiempo escribir este post. No se por qué. Varias veces me senté a escribir y lo dejaba a medias y algunas ni siquiera podia empezar a escribir. 

El 9 de marzo fue cumpleaños de Gabriel, cumplió 11 años. Como todo los años desde que partió decidimos celebrar su día. Juanjo iba a estar de viaje justo ese día pero lo conversamos e igual decidimos que haga algo en la casa con la familia (repito como todos los años).
Así lo hicimos. Les dije a mis papas, mi hermana, mi suegra, mi cuñada que vengan a mi casa para celebrar el cumple de Gabriel (como todos los años).

Antes todos los cumples de Gabriel siempre han sido días alegres, días en los cuales siempre me he sentido bien y siempre desde su primer cumpleaños desde que partió me ha gustado celebrarlo.

Pero este cumple fue diferente. Me sentí mal desde la madrugada, tuve todo el día muchas nauseas, dolor de barriga y de cabeza, a las justas pude hacer las cosas, estuve casi todo el día echada en mi cama sintiéndome fatal, solo quería dormir. Al día siguiente cosa rara o no tan rara se me fueron todos los síntomas.

Me sentí triste de no haber podido disfrutar su cumple como años anteriores, de no haber estado con la familia, de no haberle preparado algo especial como los años anteriores y por eso también me sentí culpable.

Que había pasado? Por que justo ese día me sentí así? 

Como Terapeuta de Duelo y Holistica puedo entender algunas cosas y como mamá de Gabriel otras. Al día siguiente cuando ya me sentía mejor, entendí:

  • Que no siempre las cosas van a suceder como nosotros las planeamos. 
  • Que no porque ya hayan pasado 6 años mi cuerpo no va a reaccionar.
  • Que tenia que hacer una pausa, que mi cuerpo me estaba pidiendo descansar.
  • Que extraño a mi hijo, lo extraño mucho y por más que yo quiera que algunas fechas pasen desapercibidas, tendré que aceptar que el corazón tiene otros planes.
  • Que las nauseas son rechazo, rechazo a una idea o a una experiencia...Que estaba rechazando yo?
  • Que esta bien pedir ayuda. Yo siempre la pido cuando me doy cuenta que sola no voy a poder.
  • Que hay que aceptar que algunos días la tristeza nos va a acompañar y no pasa nada, solo hay que dejarla entrar ya que no se va a quedar ahí para siempre.
  • Que hay que escuchar a nuestro cuerpo y hacerle caso. El cuerpo habla y tiene mensajes importantes para darnos, hay que saber escuchar con atención.
Así que así fue este cumpleaños de Gabriel, muy diferente a los anteriores.

Me costó vivirlo, me costó entenderlo, me costó aceptarlo pero seguiré caminando, seguiré viviendo, seguiré aceptando que habrán mas fechas así.

Con amor,

Uchi

viernes, 31 de marzo de 2017

La importancia de pedir ayuda

Algo que me ayudó mucho al inicio fue haberme dado cuenta que necesitaba ayuda, que tal vez sola no iba a poder caminar, que tal vez necesitaba algo más que a mi misma para poder salir del hoyo negro en el que me encontraba. Si, me di cuenta que necesitaba ayuda y nunca tuve vergüenza de pedirla.
Pero, que tipo de ayuda necesitaba? Necesitaba hablar, hablar de lo que había pasado con mi hijo, hablar de mi hijo, hablar de mi vida, de mis miedos, de mis vacíos, de que no podía dormir, de que me sentía culpable cuando sonreía, de que no podía disfrutar la comida, de que me dolía respirar...eso necesitaba yo, hablar!!! Y también necesitaba estar con personas que hubiesen pasado por lo mismo, personas que me entendieran, que me escucharan sin juzgar, que me aconsejaran.
Gracias a la vida tengo una amigas y una familia maravillosa y con ellas podía hablar y gracias a la vida también pude contactarme con mujeres que habían pasado por lo mismo que yo, estaban un poco lejos pero eso no era problema igual podíamos conversar y compartir.
Pero yo busque esa ayuda, yo busque a esas personas porque sabia que si no lo hacia me iba a ahogar.
Nunca quise dar la imagen al mundo de que yo era super mujer y que iba a poder salir adelante sola, nunca tuve la careta de que era una mujer fuerte y de que no necesitaba ayuda y eso, el sincerarme conmigo misma y el aceptar que necesitaba ayuda me ayudó enormemente.

No hay que tener vergüenza de pedir ayuda, no hay que tener miedo de aceptar que tal vez solos no vamos a poder, no hay que tener una careta ante el mundo tratando de demostrar que somos unas super personas porque podemos solas. No! 
No hay nada de malo en mostrarnos vulnerables ante el mundo, eso no es ser débil sino todo lo contrario es tener la máxima fortaleza de decir: Quiero salir adelante pero no puedo sola, necesito ayuda, que mas valiente que eso?

No dejemos que la tristeza nos consuma, no dejemos que nuestros miedos nos impidan salir, no dejemos que "el que dirán" dominen nuestra vida.

No tenemos que ser fuertes todo el tiempo, eso no es humano y si no liberamos  poco a poco todo lo que tenemos dentro entonces va a llegar un momento en que vamos a explotar y esa explosión no va a ser nada buena ni para nosotros ni para los que están a nuestro alrededor.

Pidamos ayuda si la necesitamos, es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos.

Con amor,

Uchi 

domingo, 5 de marzo de 2017

Y soñamos...


Gabriel murió a los 4 años, se como era el a los 4 años, podía ver en lo que se había convertido. En este hombrecito fuerte, decidido, gracioso, amoroso muy amoroso, devorador de pizza...se que lo que era con 4 años y me cuesta imaginarlo mas grande.
Me cuesta imaginármelo de 11 años, de 16, de 25, de 35...como hubiese sido? De que tamaño seria? de que tamaño estaría ahorita? Como seria su pelo? Seguiría del mismo color? Seguiría tan lacio? Sus rasgos? su voz?

Este 9 de marzo cumpliría 11 años...me cuesta saber como seria, de que tamaño estaría.

El viernes pasado fui a pasar el día a la casa de playa de una amiga, entre las personas que estaban ahí había una persona que tiene 3 hijos y uno de sus hijos es exactamente de la edad de Gabriel, es mas iba a estar en su promoción...cada vez que veo a este niño se me encoge un poco el corazón. 
Es como que con él puedo saber mas o menos como estaría Gabriel. 
Lo miraba a lo lejos y pensaba: así mas o menos estaría Gabriel, mas o menos de ese tamaño...wow que grande! si era tan pequeñito.

Hay una edad en la que dejas de crecer, en la que ya sabes mas o menos como vas a ser...para los que hemos perdido un niño pequeño al cual no tuvimos la bendición de verlo crecer, el imaginarnos como seria se vuelve como un sueño y cada vez que vemos un niño que sería mas o menos de la edad de nuestros hijos nos quedamos mirándolo, quizá con un poco de tristeza, quizá con un poco de nostalgia, quizá con un poco de envidia pero lo miramos y soñamos, soñamos un poco...dicen que soñar no cuesta nada no?

Con amor,

Uchi

miércoles, 8 de febrero de 2017

Qué pasa con los hermanos?



Qué pasa cuando uno de nuestros hijos muere y tenemos otros hijos que dependen de nosotros?
Cómo podemos afrontar este dolor en familia? Cómo podemos vivir nuestro duelo cuando hay unas personitas que nos necesitan y nos necesitan bien?

Cuando Gabriel partió, Cristóbal tenia 9 años y Leia tenia 26 días de nacida. Lo primero que supe instintivamente fue que yo tenia que estar bien para que ellos estén bien, pero también supe que ese bien no podía hacerme daño a mi. 
Antes de la semana fuimos con mi esposo donde una terapeuta especialista en duelo, una señora mayor y muy sabia. Conversamos con ella durante mas de una hora y saque algunas cosas que me ayudaron muchísimo en esos primeros meses.
Nos dijo que a mi y a mi esposo nos veía bien (dentro de lo que se puede), que mientras nosotros estuviéramos "bien", ellos estarían bien (no me había equivocado).
Nos dijo que no nos escondamos para llorar, que Cristóbal nos tenia que ver llorar...como no llorar cuando un hijo tuyo a muerto? Cristóbal tenía que tener permiso también para poder llorar a su hermano, para que sienta lo que estaba pasando...si no veía a papá o a mamá llorando, como iba a llorar él? 
Nos dijo que dejemos que sean nuestros propios recursos naturales los que nos ayuden en este proceso, que escuchemos a nuestro cuerpo, que nos dejemos llevar por nuestra intuición. Que observemos a Cristóbal, que él no iba a tener un duelo como el nuestro pues los niños lo viven de manera muy distinta, que veamos si deja de comer o come más, si no puede dormir o duerme demasiado, que veamos si hay algún cambio radical en su comportamiento y que si no hay pues que lo dejemos "tranquilo" y lo mas importante para mi que nos dijo fue que Cristóbal tenía que ir al entierro de las cenizas de su hermano, tenía que despedirse, tenía que cerrar ese circulo en su vida que así el no quisiese ir, tenía que ir.
Que importante fue eso. En ese momento no sabia todo lo que se ahora y que importante para la vida de mi hijo el que haya ido al entierro de las cenizas de Gabriel, que importante que haya cerrado ese circulo en su vida.

Hoy 6 años después puedo decir que estamos bien, que mis hijos están bien y están bien gracias a mi y a mi esposo y por supuesto a su fortaleza interna. Creo que como papás hicimos lo mejor que pudimos, nos dejamos llevar por nuestra intuición y por nuestro inmenso amor a ellos y pudimos salir adelante. 

No fue fácil, hubieron momentos en los cuales hubiese querido estar sola para poder no levantarme de la cama si quería, para poder llorar todo el día si quería, para desaparecerme por una semana si quería pero no podía porque tenia 4 ojitos que me miraban todo el tiempo, 2 ojitos que me miraban esperando encontrar en mi mirada consuelo, seguridad, continuidad y dos ojitos que me miraban recién conociéndome, recién conociendo el mundo y no podía darle a conocer solo dolor.

Este último mes he leído dos libros acerca del duelo de los hermanos. Dos libros que me han hecho ver como vive un hermano que pierde un hermano.
Recordemos que a ellos también les duele, ellos también sufren, ellos también lloran. Ellos también han perdido a alguien muy muy especial y querido para ellos y encima de eso tienen la gran preocupación de ver como sus papas sufren, lloran, se desesperan, ellos no saben que hacer, como ayudarnos, piensan muchas veces que la familia se rompió, que no van a poder recuperarse de tremendo golpe, tienen miedo, mucho miedo de perder también a sus papás.

Algo que también siempre pensé fue: esto nos ha sucedido como familia, no solo nos sucedió a mi esposo y a mi sino también a mis hijos. Así que lo vamos a vivir en familia, cada uno vivirá su duelo pero lo viviremos acompañados, nos acompañaremos en nuestro dolor, si hay que llorar pues lloraremos juntos, si hay que gritar, gritaremos juntos....no podemos vivir el duelo del otro pero nos podemos acompañar y podemos darnos la mano y dejar que el amor haga su trabajo.

Con amor,

Uchi



domingo, 22 de enero de 2017

Qué me ayudó?


Me escribió una mamá preguntándome que me había ayudado a llegar donde estoy. Mientras le respondía pensé en escribir un post acerca de eso.

Primero hay que saber que no hay duelo igual y todos vamos a vivir nuestro duelo de manera única. El duelo es un proceso solitario y muy íntimo. Yo veo al duelo como las huellas digitales, no hay dos iguales.

Pero si considero que escuchar a otras personas, el saber que ayudó a otras personas nos puede ayudar a nosotros también; por eso considero que los grupos de ayuda mutua son tan necesarios porque nos aporta otra mirada, otra forma de ver y hacer las cosas, nos hace ver al otro no con los ojos sino con el corazón y nos hace ver que hay mas posibilidades que las que nosotros por el momento podemos vislumbrar.

Que me ayudó? Acá les comparto lo que me ayudó:

  • Me ayudó creer en lo que yo quería creer, no en lo que me dijeron alguna vez, no en lo que se supone que deba creer. Elegí creer en lo que me hacia bien pero sin culpa, sin sentirme mal de ir en contra de lo que alguna vez creí o me dijeron que crea. El creer en lo que yo quisiera, me ayudó a sentir paz.
  • Me ayudó el repetirme como un mantra: Nadie muere en la víspera, nadie!
  • Me ayudó el deshacerme de la culpa. Como? Pues simplemente haciéndome las siguientes pregunta: Sabias lo que iba a pasar? No! Tienes la capacidad de ver el futuro? No! Entonces, como sentirte culpable de algo que no sabías que iba a pasar?
  • Me ayudó el pensar y el creer (y esto me ayudó también con la culpa) que el universo es perfecto y que todo pasa cuando tiene que pasar, ni antes ni después, sino en el momento exacto.
  • Me ayudó el no medicarme. Me ayudó el dejar que el dolor haga su trabajo, el dejar que sean mis propios recursos los que me ayuden. 
  • Me ayudó el confiar en mi misma. 
  • Me ayudó el escuchar a mi cuerpo. La naturaleza es muy sabia, muy muy sabia. Me ayudó el escucharme.
  • Me ayudó el no forzarme a situaciones en las que no me sentía preparada. Me ayudó el hacer lo que yo quería hacer.
  • Me ayudó leer. Al día siguiente de la partida de Gabriel empecé a leer y no he parado desde entonces. Siempre me ha gustado leer así que fue una ventaja. Me devoraba los libros, bueno aun lo hago pero al principio lo único que hacia era leer y leer. Me ayudo porque me mostró otras formas, otras pérdidas, otros mundos, otras miradas, otras posibilidades.
  • Me ayudó el no aislarme. Me ayudó el estar con la familia y con buenos amigos. El salir, el buscar a mis amigas para conversar.
  • Me ayudó el hablar de mi hijo, de su vida y de su muerte, el hablar de él me llenaba, me llena.
  • Me ayudó el llorar, el dejar que mis lágrimas salgan sin pudor, sin vergüenza, sin culpa.
  • Me ayudó el tener una misión, el tener una tarea, el tener una meta. El abocarme a algo que quería hacer, el mantenerme ocupada pero sobretodo el mantener ocupada mi mente.
  • Me ayudó el continuar con mi vida. Aunque quería que el mundo se detuviera conmigo siempre agradecí que el mundo continuara y el yo poder continuar con el.
  • Me ayudó el poder compartir, aunque sea a la distancia, con otras personas que habían pasado también por la pérdida de un hijo. Me ayudó el escucharlas, el poder sentirme comprendida y no juzgada por lo que pensaba y sentía.
  • Me ayudó el sentirme libre de expresar como me sentía y que sentía.
  • Me ayudó el no perder la esperanza. Por más negro que mi camino podía volverse siempre vi la luz al final y eso me ayudaba a seguir caminando con la esperanza de saber que iba a llegar a la luz.
  • Me ayudó el querer estar bien. El saber que iba a tener que transitar por el duelo pero que finalmente iba a llegar a la aceptación e interiorización de la muerte de mi hijo.
  • Me ayudó no perder nunca la Fe.
  • Me ayudaron muchas cosas pero creo que lo que más me ayudó fue creer que Gabriel es un ser extraordinario, que me eligió como mamá y como su maestra en esta vida y que partió justo en su momento porque cumplió con lo que vino a hacer. Y ahora mi pequeño es mi maestro y la luz que ilumina mi camino. Me ayuda el saber que está conmigo y que estará conmigo hasta que yo vaya a su encuentro.
Deseo de todo corazón que algo de lo que me ayudó a mi, los ayude a ustedes.

Con amor y llena de esperanza,

Uchi