domingo, 18 de junio de 2017

Siempre seré tu papá


Los años van y vienen y creo que nunca me acostumbraré a tu ausencia y siempre me preguntaré Por qué? Por qué tuviste que partir? Tantas preguntas que se quedarán sin respuesta, tantos vacíos con los que tendré que aprender a vivir. Pero de algo si tengo la certeza y es que SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

No hay un día que no te recuerde, no hay un día que no te lleve en mi corazón. El amor, mi pequeño no muere con la muerte y yo te amaré hasta la eternidad y SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

Tengo mis brazos vacíos pero los lleno de los recuerdos que tengo de ti, de todo lo que compartimos juntos, de todos los abrazos que te di. No te tengo en mis brazos físicamente pero SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

No hay día que no te recuerde, no hay día que no quiera retroceder el tiempo y volver a abrazarte, no hay día en que no diga tu nombre, no hay día en que no te sienta conmigo y SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

Así pasen muchos años nunca nunca te olvidaré, siempre estarás en mi vida y en mi corazón, siempre seras mi hijo/a y SIEMPRE SERÉ TU PAPA!




martes, 30 de mayo de 2017

Y que pasa con nuestro matrimonio?


Cómo vivimos la muerte de un hijo en pareja? Qué sucede con nuestro matrimonio? Cómo nos recuperamos juntos? Cómo afrontamos esta pérdida sin separarnos? 

Perder un hijo es lo peor que le puede pasar a una madre y a un padre. Sabes que te espera un largo y duro camino, el más duro que tendrás que caminar...como saber que tu matrimonio podrá sobrevivir a esto?

Para empezar tenemos que darnos cuenta que si bien hemos perdido el mismo hijo, cada uno a su manera ha perdido a su propio hijo. A que me refiero? A que cada uno tuvo su propia viviencia con ese hijo, su propia historia. La relación que yo tuve con Gabriel no es la misma que la que Juanjo tuvo con él.
Y si partimos desde esa creencia, entonces el duelo que cada uno va a vivir por la muerte de ese hijo, será su propio duelo, tan intimo y único. Cada duelo es así, es único pero, al haber perdido al mismo hijo se podría pensar que los duelos pueden ser similares y que uno puede entender lo que el otro esta viviendo y sintiendo y que se va a poder caminar juntos...pero la realidad es tan diferente.

Cada uno va a tener su propio proceso, su propio tiempo, sus propias formas...tal vez esto no coincida con las de su pareja, lo más probable es que no coincidan, entonces que hacemos?


  • Respetemoss. Respetemos el duelo de la otra persona, respetemos sus tiempos y sus formas, respetemos sus silencios y sus lágrimas, sus llantos desconsolados, su rabia, su ira, su indiferencia, sus gritos...respetemos, respetemos porque no somos el otro, respetemos porque el/ella tiene sus propios motivos y sus propios recursos.
  • Comuniquemonos...comuniquemos lo que sentimos y lo que pensamos, no dejemos al otro imaginándose lo que podríamos estar pensando. Comuniquemos lo que sentimos con respecto al hijo/a que se fue. Tratemos en la medida de lo posible de abrir nuestro corazón con nuestra pareja. Tratemos de no mostrar una careta ante el otro, tratemos de no hacernos los fuertes.
  • Hagamos un compromiso, un compromiso de sanar juntos, de ir a terapia juntos, de ir a algún grupo de ayuda, de leer el mismo libro...un compromiso de comprometernos a recorrer cada uno su propio camino pero siempre tomados de la mano.
  • Honrar. Honremos el duelo y la forma de nuestra pareja.
  • Pasar tiempo juntos. Ir a comer algo, al cine, a pasear o simplemente caminar tomados de la mano en silencio.
  • Honrar la muerte del hijo juntos. Hacer algo en su honor juntos.
  • No buscar en otras cosas o en otras personas el apoyo que podemos encontrar en nuestra pareja.
  • No apurarse el uno al otro. Vivir lo que haya que vivir en el tiempo que sea necesario.
  • Hablar del hijo/a que murió. Mencionar su nombre, recordarlo juntos.
Recordemos que al otro también le duele, que el otro también sufre, que al otro también se le ha roto el corazón en mil pedazos...que mejor que sanar nuestros corazones juntos?

Con amor,

Uchi




miércoles, 3 de mayo de 2017

Que me enseñó la partida de Gabriel?



Definitivamente la partida de un hijo cambia tu vida. Nada volverá a ser igual. Tu cambias, tu familia cambia, tus amigos cambian, tu entorno cambia. Pero no porque todo cambie quiere decir que nuestra vida nunca mas volverá a tener color. Depende de nosotros aprovechar estos cambios, depende de nosotros el encontrar lo positivo, depende de nosotros el transformar el dolor en amor y en un motor para trascender y lograr ser mejor persona, mejor ser humano. Depende de nosotros el descubrir las enseñanzas que la partida de nuestros hijos nos han dejado.

Les comparto acá algunas de las mías:


  • El amor nunca muere. Puedo constatar que el amor es más fuerte que la ausencia física, que podemos amar con la misma intensidad a alguien que antes estaba y que ahora no esta físicamente presente y que ese amor crece y seguirá creciendo todos los días.
  • Que voy a extrañar a mi hijo toda la vida. Que nunca me acostumbraré a su ausencia física. Que la muerte de un hijo no se supera sino que se acepta y se interioriza. Que no hay una cura para ese vacío que hay en mi corazón, solo me queda aprender a vivir con el. Que su ausencia me dolerá toda la vida pero con un dolor que si bien al inicio te destroza pues poco a poco se va transformando hasta ya no hacerte daño. Que no llegará un día en que ya no piense en el, en como estaría, de que tamaño estaría, que estaría haciendo. Lo extrañaré toda la vida porque el amor dura toda la vida.
  • Que no puedo retroceder el tiempo...así que tengo que aprovechar cada momento como si fuera el último.
  • Que la vida se vive intensamente y despacio.
  • Que la pérdida de un hijo no es un único evento que tiene un final. La pérdida de un hijo es una continuidad de pérdidas que voy a tener a lo largo de mi vida. A que me refiero? A que éstas pérdidas suceden día tras día, año tras año. Su cumpleaños, navidad, día de la madre, cada vez que empieza el colegio, el verano, las vacaciones, un viaje...una boda que nunca será, un nieto que nunca tendré.
  • Que el lazo con los padres que han perdido un hijo es inquebrantable. Los extraños se vuelven amigos, más amigos que los propios amigos.
  • Que los padres que han pasado por esto son personas maravillosas. Hacen cosas extraordinarias en nombre de sus hijos. Cambian leyes, hacen eventos, hacen asociaciones de ayuda gratuitas. Transforman todo su dolor en un amor sin límites no solo para su hijo sino para el mundo.
  • Como he conocido el mas grande dolor que un padre puede conocer, se también ahora apreciar la mayor bendición, la mayor alegría, el más grande amor. Miro la vida con otros ojos. La trato de respirar intensamente todos los días (aunque hay días en que lo olvido). 
  • Que por el haber perdido un hijo no significa que mi vida no tiene color, que mi vida no tiene alegría, todo lo contrario. Mi vida hoy es más profunda, más rica. He aprendido a llenar mis pulmones de gratitud. No tomo la vida a la ligera, hoy la respeto, la amo, la bendigo porque sé lo frágil que es.
  • Que tengo una familia hermosa, unos amigos que valen oro. 
  • Que uno decide que hacer con lo que le toca vivir. Uno elige que respuesta le da a las preguntas que la vida le hace. Que uno elige como quiere vivir. Que uno elige si quedarse sintiéndose como víctima de las circunstancias o decide ser el protagonista de su vida y trascender lo que te toque vivir por duro que sea.
  • He aprendido a decirle SI a la Vida a pesar de todo.
Con amor,

Uchi



lunes, 17 de abril de 2017

Un cumpleaños de Gabriel que no esperaba


Me ha tomado un tiempo escribir este post. No se por qué. Varias veces me senté a escribir y lo dejaba a medias y algunas ni siquiera podia empezar a escribir. 

El 9 de marzo fue cumpleaños de Gabriel, cumplió 11 años. Como todo los años desde que partió decidimos celebrar su día. Juanjo iba a estar de viaje justo ese día pero lo conversamos e igual decidimos que haga algo en la casa con la familia (repito como todos los años).
Así lo hicimos. Les dije a mis papas, mi hermana, mi suegra, mi cuñada que vengan a mi casa para celebrar el cumple de Gabriel (como todos los años).

Antes todos los cumples de Gabriel siempre han sido días alegres, días en los cuales siempre me he sentido bien y siempre desde su primer cumpleaños desde que partió me ha gustado celebrarlo.

Pero este cumple fue diferente. Me sentí mal desde la madrugada, tuve todo el día muchas nauseas, dolor de barriga y de cabeza, a las justas pude hacer las cosas, estuve casi todo el día echada en mi cama sintiéndome fatal, solo quería dormir. Al día siguiente cosa rara o no tan rara se me fueron todos los síntomas.

Me sentí triste de no haber podido disfrutar su cumple como años anteriores, de no haber estado con la familia, de no haberle preparado algo especial como los años anteriores y por eso también me sentí culpable.

Que había pasado? Por que justo ese día me sentí así? 

Como Terapeuta de Duelo y Holistica puedo entender algunas cosas y como mamá de Gabriel otras. Al día siguiente cuando ya me sentía mejor, entendí:

  • Que no siempre las cosas van a suceder como nosotros las planeamos. 
  • Que no porque ya hayan pasado 6 años mi cuerpo no va a reaccionar.
  • Que tenia que hacer una pausa, que mi cuerpo me estaba pidiendo descansar.
  • Que extraño a mi hijo, lo extraño mucho y por más que yo quiera que algunas fechas pasen desapercibidas, tendré que aceptar que el corazón tiene otros planes.
  • Que las nauseas son rechazo, rechazo a una idea o a una experiencia...Que estaba rechazando yo?
  • Que esta bien pedir ayuda. Yo siempre la pido cuando me doy cuenta que sola no voy a poder.
  • Que hay que aceptar que algunos días la tristeza nos va a acompañar y no pasa nada, solo hay que dejarla entrar ya que no se va a quedar ahí para siempre.
  • Que hay que escuchar a nuestro cuerpo y hacerle caso. El cuerpo habla y tiene mensajes importantes para darnos, hay que saber escuchar con atención.
Así que así fue este cumpleaños de Gabriel, muy diferente a los anteriores.

Me costó vivirlo, me costó entenderlo, me costó aceptarlo pero seguiré caminando, seguiré viviendo, seguiré aceptando que habrán mas fechas así.

Con amor,

Uchi

viernes, 31 de marzo de 2017

La importancia de pedir ayuda

Algo que me ayudó mucho al inicio fue haberme dado cuenta que necesitaba ayuda, que tal vez sola no iba a poder caminar, que tal vez necesitaba algo más que a mi misma para poder salir del hoyo negro en el que me encontraba. Si, me di cuenta que necesitaba ayuda y nunca tuve vergüenza de pedirla.
Pero, que tipo de ayuda necesitaba? Necesitaba hablar, hablar de lo que había pasado con mi hijo, hablar de mi hijo, hablar de mi vida, de mis miedos, de mis vacíos, de que no podía dormir, de que me sentía culpable cuando sonreía, de que no podía disfrutar la comida, de que me dolía respirar...eso necesitaba yo, hablar!!! Y también necesitaba estar con personas que hubiesen pasado por lo mismo, personas que me entendieran, que me escucharan sin juzgar, que me aconsejaran.
Gracias a la vida tengo una amigas y una familia maravillosa y con ellas podía hablar y gracias a la vida también pude contactarme con mujeres que habían pasado por lo mismo que yo, estaban un poco lejos pero eso no era problema igual podíamos conversar y compartir.
Pero yo busque esa ayuda, yo busque a esas personas porque sabia que si no lo hacia me iba a ahogar.
Nunca quise dar la imagen al mundo de que yo era super mujer y que iba a poder salir adelante sola, nunca tuve la careta de que era una mujer fuerte y de que no necesitaba ayuda y eso, el sincerarme conmigo misma y el aceptar que necesitaba ayuda me ayudó enormemente.

No hay que tener vergüenza de pedir ayuda, no hay que tener miedo de aceptar que tal vez solos no vamos a poder, no hay que tener una careta ante el mundo tratando de demostrar que somos unas super personas porque podemos solas. No! 
No hay nada de malo en mostrarnos vulnerables ante el mundo, eso no es ser débil sino todo lo contrario es tener la máxima fortaleza de decir: Quiero salir adelante pero no puedo sola, necesito ayuda, que mas valiente que eso?

No dejemos que la tristeza nos consuma, no dejemos que nuestros miedos nos impidan salir, no dejemos que "el que dirán" dominen nuestra vida.

No tenemos que ser fuertes todo el tiempo, eso no es humano y si no liberamos  poco a poco todo lo que tenemos dentro entonces va a llegar un momento en que vamos a explotar y esa explosión no va a ser nada buena ni para nosotros ni para los que están a nuestro alrededor.

Pidamos ayuda si la necesitamos, es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos.

Con amor,

Uchi 

domingo, 5 de marzo de 2017

Y soñamos...


Gabriel murió a los 4 años, se como era el a los 4 años, podía ver en lo que se había convertido. En este hombrecito fuerte, decidido, gracioso, amoroso muy amoroso, devorador de pizza...se que lo que era con 4 años y me cuesta imaginarlo mas grande.
Me cuesta imaginármelo de 11 años, de 16, de 25, de 35...como hubiese sido? De que tamaño seria? de que tamaño estaría ahorita? Como seria su pelo? Seguiría del mismo color? Seguiría tan lacio? Sus rasgos? su voz?

Este 9 de marzo cumpliría 11 años...me cuesta saber como seria, de que tamaño estaría.

El viernes pasado fui a pasar el día a la casa de playa de una amiga, entre las personas que estaban ahí había una persona que tiene 3 hijos y uno de sus hijos es exactamente de la edad de Gabriel, es mas iba a estar en su promoción...cada vez que veo a este niño se me encoge un poco el corazón. 
Es como que con él puedo saber mas o menos como estaría Gabriel. 
Lo miraba a lo lejos y pensaba: así mas o menos estaría Gabriel, mas o menos de ese tamaño...wow que grande! si era tan pequeñito.

Hay una edad en la que dejas de crecer, en la que ya sabes mas o menos como vas a ser...para los que hemos perdido un niño pequeño al cual no tuvimos la bendición de verlo crecer, el imaginarnos como seria se vuelve como un sueño y cada vez que vemos un niño que sería mas o menos de la edad de nuestros hijos nos quedamos mirándolo, quizá con un poco de tristeza, quizá con un poco de nostalgia, quizá con un poco de envidia pero lo miramos y soñamos, soñamos un poco...dicen que soñar no cuesta nada no?

Con amor,

Uchi

miércoles, 8 de febrero de 2017

Qué pasa con los hermanos?



Qué pasa cuando uno de nuestros hijos muere y tenemos otros hijos que dependen de nosotros?
Cómo podemos afrontar este dolor en familia? Cómo podemos vivir nuestro duelo cuando hay unas personitas que nos necesitan y nos necesitan bien?

Cuando Gabriel partió, Cristóbal tenia 9 años y Leia tenia 26 días de nacida. Lo primero que supe instintivamente fue que yo tenia que estar bien para que ellos estén bien, pero también supe que ese bien no podía hacerme daño a mi. 
Antes de la semana fuimos con mi esposo donde una terapeuta especialista en duelo, una señora mayor y muy sabia. Conversamos con ella durante mas de una hora y saque algunas cosas que me ayudaron muchísimo en esos primeros meses.
Nos dijo que a mi y a mi esposo nos veía bien (dentro de lo que se puede), que mientras nosotros estuviéramos "bien", ellos estarían bien (no me había equivocado).
Nos dijo que no nos escondamos para llorar, que Cristóbal nos tenia que ver llorar...como no llorar cuando un hijo tuyo a muerto? Cristóbal tenía que tener permiso también para poder llorar a su hermano, para que sienta lo que estaba pasando...si no veía a papá o a mamá llorando, como iba a llorar él? 
Nos dijo que dejemos que sean nuestros propios recursos naturales los que nos ayuden en este proceso, que escuchemos a nuestro cuerpo, que nos dejemos llevar por nuestra intuición. Que observemos a Cristóbal, que él no iba a tener un duelo como el nuestro pues los niños lo viven de manera muy distinta, que veamos si deja de comer o come más, si no puede dormir o duerme demasiado, que veamos si hay algún cambio radical en su comportamiento y que si no hay pues que lo dejemos "tranquilo" y lo mas importante para mi que nos dijo fue que Cristóbal tenía que ir al entierro de las cenizas de su hermano, tenía que despedirse, tenía que cerrar ese circulo en su vida que así el no quisiese ir, tenía que ir.
Que importante fue eso. En ese momento no sabia todo lo que se ahora y que importante para la vida de mi hijo el que haya ido al entierro de las cenizas de Gabriel, que importante que haya cerrado ese circulo en su vida.

Hoy 6 años después puedo decir que estamos bien, que mis hijos están bien y están bien gracias a mi y a mi esposo y por supuesto a su fortaleza interna. Creo que como papás hicimos lo mejor que pudimos, nos dejamos llevar por nuestra intuición y por nuestro inmenso amor a ellos y pudimos salir adelante. 

No fue fácil, hubieron momentos en los cuales hubiese querido estar sola para poder no levantarme de la cama si quería, para poder llorar todo el día si quería, para desaparecerme por una semana si quería pero no podía porque tenia 4 ojitos que me miraban todo el tiempo, 2 ojitos que me miraban esperando encontrar en mi mirada consuelo, seguridad, continuidad y dos ojitos que me miraban recién conociéndome, recién conociendo el mundo y no podía darle a conocer solo dolor.

Este último mes he leído dos libros acerca del duelo de los hermanos. Dos libros que me han hecho ver como vive un hermano que pierde un hermano.
Recordemos que a ellos también les duele, ellos también sufren, ellos también lloran. Ellos también han perdido a alguien muy muy especial y querido para ellos y encima de eso tienen la gran preocupación de ver como sus papas sufren, lloran, se desesperan, ellos no saben que hacer, como ayudarnos, piensan muchas veces que la familia se rompió, que no van a poder recuperarse de tremendo golpe, tienen miedo, mucho miedo de perder también a sus papás.

Algo que también siempre pensé fue: esto nos ha sucedido como familia, no solo nos sucedió a mi esposo y a mi sino también a mis hijos. Así que lo vamos a vivir en familia, cada uno vivirá su duelo pero lo viviremos acompañados, nos acompañaremos en nuestro dolor, si hay que llorar pues lloraremos juntos, si hay que gritar, gritaremos juntos....no podemos vivir el duelo del otro pero nos podemos acompañar y podemos darnos la mano y dejar que el amor haga su trabajo.

Con amor,

Uchi



domingo, 22 de enero de 2017

Qué me ayudó?


Me escribió una mamá preguntándome que me había ayudado a llegar donde estoy. Mientras le respondía pensé en escribir un post acerca de eso.

Primero hay que saber que no hay duelo igual y todos vamos a vivir nuestro duelo de manera única. El duelo es un proceso solitario y muy íntimo. Yo veo al duelo como las huellas digitales, no hay dos iguales.

Pero si considero que escuchar a otras personas, el saber que ayudó a otras personas nos puede ayudar a nosotros también; por eso considero que los grupos de ayuda mutua son tan necesarios porque nos aporta otra mirada, otra forma de ver y hacer las cosas, nos hace ver al otro no con los ojos sino con el corazón y nos hace ver que hay mas posibilidades que las que nosotros por el momento podemos vislumbrar.

Que me ayudó? Acá les comparto lo que me ayudó:

  • Me ayudó creer en lo que yo quería creer, no en lo que me dijeron alguna vez, no en lo que se supone que deba creer. Elegí creer en lo que me hacia bien pero sin culpa, sin sentirme mal de ir en contra de lo que alguna vez creí o me dijeron que crea. El creer en lo que yo quisiera, me ayudó a sentir paz.
  • Me ayudó el repetirme como un mantra: Nadie muere en la víspera, nadie!
  • Me ayudó el deshacerme de la culpa. Como? Pues simplemente haciéndome las siguientes pregunta: Sabias lo que iba a pasar? No! Tienes la capacidad de ver el futuro? No! Entonces, como sentirte culpable de algo que no sabías que iba a pasar?
  • Me ayudó el pensar y el creer (y esto me ayudó también con la culpa) que el universo es perfecto y que todo pasa cuando tiene que pasar, ni antes ni después, sino en el momento exacto.
  • Me ayudó el no medicarme. Me ayudó el dejar que el dolor haga su trabajo, el dejar que sean mis propios recursos los que me ayuden. 
  • Me ayudó el confiar en mi misma. 
  • Me ayudó el escuchar a mi cuerpo. La naturaleza es muy sabia, muy muy sabia. Me ayudó el escucharme.
  • Me ayudó el no forzarme a situaciones en las que no me sentía preparada. Me ayudó el hacer lo que yo quería hacer.
  • Me ayudó leer. Al día siguiente de la partida de Gabriel empecé a leer y no he parado desde entonces. Siempre me ha gustado leer así que fue una ventaja. Me devoraba los libros, bueno aun lo hago pero al principio lo único que hacia era leer y leer. Me ayudo porque me mostró otras formas, otras pérdidas, otros mundos, otras miradas, otras posibilidades.
  • Me ayudó el no aislarme. Me ayudó el estar con la familia y con buenos amigos. El salir, el buscar a mis amigas para conversar.
  • Me ayudó el hablar de mi hijo, de su vida y de su muerte, el hablar de él me llenaba, me llena.
  • Me ayudó el llorar, el dejar que mis lágrimas salgan sin pudor, sin vergüenza, sin culpa.
  • Me ayudó el tener una misión, el tener una tarea, el tener una meta. El abocarme a algo que quería hacer, el mantenerme ocupada pero sobretodo el mantener ocupada mi mente.
  • Me ayudó el continuar con mi vida. Aunque quería que el mundo se detuviera conmigo siempre agradecí que el mundo continuara y el yo poder continuar con el.
  • Me ayudó el poder compartir, aunque sea a la distancia, con otras personas que habían pasado también por la pérdida de un hijo. Me ayudó el escucharlas, el poder sentirme comprendida y no juzgada por lo que pensaba y sentía.
  • Me ayudó el sentirme libre de expresar como me sentía y que sentía.
  • Me ayudó el no perder la esperanza. Por más negro que mi camino podía volverse siempre vi la luz al final y eso me ayudaba a seguir caminando con la esperanza de saber que iba a llegar a la luz.
  • Me ayudó el querer estar bien. El saber que iba a tener que transitar por el duelo pero que finalmente iba a llegar a la aceptación e interiorización de la muerte de mi hijo.
  • Me ayudó no perder nunca la Fe.
  • Me ayudaron muchas cosas pero creo que lo que más me ayudó fue creer que Gabriel es un ser extraordinario, que me eligió como mamá y como su maestra en esta vida y que partió justo en su momento porque cumplió con lo que vino a hacer. Y ahora mi pequeño es mi maestro y la luz que ilumina mi camino. Me ayuda el saber que está conmigo y que estará conmigo hasta que yo vaya a su encuentro.
Deseo de todo corazón que algo de lo que me ayudó a mi, los ayude a ustedes.

Con amor y llena de esperanza,

Uchi

domingo, 15 de enero de 2017

Deja ir a la tristeza


Por qué creemos que dejar la tristeza, que dejar el dolor es de alguna forma olvidarnos de nuestros hijos?

Al principio es normal conectarnos con nuestros hijos a través del dolor y de la tristeza, al sentir pena, tristeza, dolor nos sentimos mas cerca de ellos y pensamos (erróneamente) que al dejar de sentirla pues ya no sentiremos a nuestros hijos y estaremos olvidándolos.
No queremos dejar al dolor que nos ha acompañado por mucho tiempo, no queremos dejar a la tristeza porque se ha vuelto nuestra amiga o nuestra enemiga, no queremos dejar ir a la melancolía porque forma parte de nuestra vida, de nuestros días y pensamos (nuevamente erróneamente) que si ya no sentimos esto y empezamos a sentir que la alegría o las ganas de ser feliz van tocando nuestra vida, nos asustamos, no queremos abrir la puerta a la vida porque sentimos (erróneamente) que al hacerlo les estamos faltando el respeto a nuestros hijos, que al hacerlo, que al ser felices, que al disfrutar de la vida nos vamos poco a poco olvidando de ellos. 

De verdad pensamos que algún día podremos olvidarnos de nuestros hijos? Sabemos la respuesta, esa respuesta es NO! Jamás nos olvidaremos de ellos...no tengamos miedo de retomar nuestras vidas, no tengamos miedo de abrirle la puerta a la alegría, a las ganas de vivir.

Una vez que dejemos de lado la tristeza, vamos a ir viendo como el dolor (que siempre nos va a acompañar) va cambiando de forma, va cambiando de intensidad, se va transformando y poco a poco se va volviendo un dolor casi imperceptible, se convierte en nuestro amigo y ya no nos lastima. 
Vamos dejando la tristeza y le damos paso a la alegría, vamos dejando el resentimiento, la rabia, la cólera y le vamos dando espacio al AMOR y es ese amor el que empieza a conectarnos con nuestros hijos. Es ahí, cuando empezamos a conectarnos con ellos a través del amor, de la alegría, de las ganas de vivir y ser felices y vamos viendo la diferencia de conectarnos con ellos a través del amor y ya no del dolor.
Vemos una foto de ellos, pensamos en ellos y ya no hay punzadas de dolor, sonreímos al verlos y al recordarlos porque nos sentimos dichosos de haberlos tenido y de seguir teniéndolos.

No tengamos miedo de dejar la tristeza, no tengamos miedo de abrir nuestro corazón al amor, a la alegría, eso no significa que los vamos a olvidar, todo lo contrario, significa que los tenemos presente, que los tenemos muy dentro de nosotros por siempre, significa que hemos entendido que debemos homenajear a nuestros hijos con lo mejor que tenemos y eso es el AMOR y no la tristeza.

Con amor,

Uchi