jueves, 29 de diciembre de 2016

Gracias mi guerrero de Luz!


Hoy mi pequeño son 6 años que decidiste partir. 

No sabía si escribir o no, no sabía si hacer algo o no, no sabía si sentir o no (pensando que podría no sentir).

Antes de hoy pensaba en que ya no quería contar los años que ya no estás físicamente con nosotros, pensé erróneamente que hoy podría pasar desapercibido y que podría engañar a mi mente en hacerle creer que hoy es un día cualquiera, pensé no que podría olvidar este día (porque jamás lo haré) sino que en que podría no contar un año más....pensaba eso hasta ayer. 

Ayer en la noche caí en la cuenta que me haces demasiada falta, que no hay forma que hoy sea un día cualquiera, caí en cuenta que hace 6 años no estás conmigo, caí en la dolorosa cuenta que he estado más tiempo sin ti que contigo.

Te extraño mi pequeño, te extraño mucho tanto que a veces me duele físicamente y mi mente en una forma de protegerme a veces se pregunta si en verdad exististe, si en verdad estuviste acá conmigo.
Fueron 4 años que estuvimos juntos, 4 años, 9 meses, 21 días para ser más exacta y fueron los mejores 4 años que una mamá pudo haber tenido con su hijo.

Hoy mi pequeño te agradezco con el corazón en la mano el que me hayas elegido como tu mami. 
Te agradezco por todo el amor que me diste en el tiempo que estuvimos juntos, lo atesoro y lo atesoraré siempre dentro de mí.
Te agradezco el haberme dado la oportunidad de estar contigo en el momento que decidiste partir, el haber podido tomar tu manito y acompañarte en el inicio de tu viaje eterno fue para mi tan doloroso como glorioso y siempre me sentí bendecida de haber estado ahí contigo.
Te agradezco el que desde el segundo que partiste, te hiciste sentir y me enviaste fuerzas para poder soportar y aceptar tu partida. Esas fuerzas que tú me mandas son las que me sostienen y las que me hacen seguir viviendo con alegría.

Hay dos acontecimientos que cambian para siempre la vida de un padre, dos acontecimientos trascendentales: el nacimiento y la muerte de un hijo.
He vivido estos dos acontecimientos contigo mi chiquito, los hemos vivido juntos y juntos los hemos trascendido.
Tu nacimiento no fue fácil. Tuve un parto complicado, muy doloroso y estoy segura que así como yo "trabajaba" para que nacieras a este mundo tú también lo hacías y juntos lo logramos. Y al momento que en que nacías a este otro mundo donde todos vamos a ir cuando sea nuestro momento, tampoco fue fácil, fue muy doloroso, demasiado pero juntos tomados de la mano los dos lo logramos, logramos decir hasta pronto, logramos soltar para que cada uno pueda seguir su camino pero lo hicimos juntos! Somos un gran equipo mi pequeño y seguiremos siéndolo siempre!

Siempre lo he pensado y lo sigo pensando...con tu muerte abriste mi vida...abriste mi vida de una forma que jamas pensé posible. Gracias mi maestro de Luz! Gracias! 

Todo mi amor y mi admiración para ti siempre!

Mami


lunes, 12 de diciembre de 2016

Dolor compartido es dolor disminuido


Por qué cuento mi historia? Por qué cuento lo que siento, lo que pienso, lo que vivo, lo que viví?

Creo primeramente porque es una forma de mantener vivo a mi hijo.

También porque siempre desde que se fue Gabriel tuve esta desesperante necesidad de hablar, de contar como me sentía, de saber si era normal todo lo que estaba sintiendo y pensando.
Quería hablar, hablar por horas de mi hijo, sentía que al hablar de él lo iba a traer de vuelta. Aún me encanta hablar de él porque ahora sé con absoluta certeza que al hablar de él lo mantengo vivo.

Cuento mi historia porque me ayuda a sanar.
Al compartir lo que siento con el mundo he ido sanando de una forma tranquila, en paz, sin apuros...he ido sanando hasta llegar donde estoy.
En este camino de sanación he ido, con mi historia sanando también otros corazones, otras historias, otras vidas.
Dolor compartido es dolor disminuido dicen por ahí y que gran verdad.

Al compartir tu historia no te sientes tan sola, te sientes acompañada en tu soledad, en tu dolor, en tus lágrimas.

Hablar de lo que sentía, de lo que siento me hizo darme cuenta sobretodo al principio que no me estaba volviendo loca, que esos pensamientos, que esas ideas, que eso que veía y sentía era normal, era parte del proceso, me hizo darme cuenta que no era una mala persona por pensar lo que pensaba por sentir lo que sentía. Me hizo ver que habían otras personas como yo, otras personas que también estaban viviendo y sintiendo lo mismo que yo....que alivio! Que alivio sentir que no te estás volviendo loca, que alivio sentir que sí vas a poder seguir viviendo, que alivio sentir que no eres la única.

Me escriben muchísimas personas agradeciéndome por tener el valor de contar mis cosas, de contar mi historia, de ventilar mis sentimientos. Me escriben diciéndome que no se sienten solas al leerme, que les ayuda ver que he vuelto a ser feliz, que he vuelto a sonreír y a vivir mi vida, les ayuda porque ellas saben que en algún momento van a llegar ellas también a ser felices nuevamente.
Les ha ayudado leerme sobretodo en las fechas especiales, para saber que podrían hacer, como podrían pasarlo, que cosas podrían hacer.

Al leer los mensajes de todas las personas que me escriben sé que voy  por el camino correcto, sé que debo seguir escribiendo y contando mi historia, mi vida, mis sentimientos...para no sentirme sola para que no te sientas sola.

Gracias por leerme.

Con amor,

Uchi