lunes, 19 de septiembre de 2016

Me gustan las personas auténticas e imperfectas


Desde que partió Gabriel valoro muchas cosas que antes no valoraba. 

Al enfrentarte con la muerte, te enfrentas con tus peores miedos, te enfrentas con tus demonios, la muerte te lleva al límite pero es ahí donde esta el aprendizaje y es ahí donde empiezas a ver la vida con otros ojos...con los verdaderos diría yo y es ahí donde empiezas a valorar de corazón.

Una de las cosas que más valoro hoy en día es la autenticidad de las personas, no soporto la hipocresía, no soporto la falsedad.
Me encanta cuando estoy con personas que se muestran como son, sin vergüenza, sin temor. 
Me encantan las personas que no fingen ser lo que no son y no fingen tener lo que no tienen.
Me encanta conversar con personas transparentes, con personas de mirada limpia y clara, con personas que no tienen temor de mirarte fijamente a los ojos, con personas que prefieren conversar contigo que mirar su teléfono.
Me gusta poder conversar acerca de todo, de temas profundos, esos que te llegan al alma, de temas trascendentales, de aquellos que te puedes quedar horas filosofando.
Me gusta sentirme llena del corazón y del alma después de esas conversaciones, me gusta sentir que aprendí algo o mucho, me gusta sentir que aprendieron de mi también.

No me gustan las personas que dicen ser felices todo el tiempo, que nunca les pasa nada, que sus hijos, sus esposos, sus matrimonios, sus trabajos son perfectos...es que acaso eso existe?

Me gustan las personas que dicen la verdad, que se pelean con el marido, que gritan a los hijos, que lloran en el baño porque no pueden más, que necesitan un break de sus familias...me gustan, me gustan porque las veo reales, las veo auténticas y me gustan también cuando me cuentan que se amistaron con su esposo, que aman a sus hijos mas que a su vida, que se van de vacaciones todos juntos.

No somos perfectos entonces...por qué queremos mostrarnos perfectos ante el mundo? Por qué siempre estamos demostrando lo que no somos, lo que no tenemos? Queremos mostrar aquello que anhelamos, pero eso no somos.

Yo trato todos los días de ser yo misma y mostrarme así ante el mundo, ante los demás. No trato de fingir que todo es perfecto en mi mundo porque no lo es pero dentro de la imperfección de mi vida yo encuentro la perfección.

Mi grupo de amigas es cada vez mas pequeño porque trato de rodearme de personas autenticas e imperfectas con vidas autenticas e imperfectas, con esposos auténticos e imperfectos, con hijos auténticos e imperfectos, con matrimonios auténticos pero imperfectos.

Me rodeo cada vez más de personas reales, reales y totalmente imperfectas!

Con amor e imperfección,

Uchi




1 comentario:

  1. Ursula, estaba leyendo tu blog, así, de salteado. Tus palabras son autenticas, genuinas. Se las siente. Es muy difícil transitar el camino de aprender a vivir después de la muerte de un hijo. Sobre todo es difícil porque poca gente entiende lo vivido, y enhorabuena. Porque una parece una loca si dice que esa pérdida fue al mismo tiempo lo peor y lo mejor que le pasó en la vida. Fausto partió en el quinto mes de embarazo. Nadie le vió la cara, pero yo si. Para el mundo, para buena parte del mundo, es como si no hubiera existido. Y al día de hoy me siento una rara cuando hablo de la experiencia de mi parto. Veo en las miradas de los otros esa mirada. Como si les mostrara de repente el peor de sus demonios. Y como decís, tengo cada vez menos amigas, pero más auténticas. Se quedaron los que tuvieron el coraje de mirarse a si mismos, aún con miedo.

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