jueves, 29 de diciembre de 2016

Gracias mi guerrero de Luz!


Hoy mi pequeño son 6 años que decidiste partir. 

No sabía si escribir o no, no sabía si hacer algo o no, no sabía si sentir o no (pensando que podría no sentir).

Antes de hoy pensaba en que ya no quería contar los años que ya no estás físicamente con nosotros, pensé erróneamente que hoy podría pasar desapercibido y que podría engañar a mi mente en hacerle creer que hoy es un día cualquiera, pensé no que podría olvidar este día (porque jamás lo haré) sino que en que podría no contar un año más....pensaba eso hasta ayer. 

Ayer en la noche caí en la cuenta que me haces demasiada falta, que no hay forma que hoy sea un día cualquiera, caí en cuenta que hace 6 años no estás conmigo, caí en la dolorosa cuenta que he estado más tiempo sin ti que contigo.

Te extraño mi pequeño, te extraño mucho tanto que a veces me duele físicamente y mi mente en una forma de protegerme a veces se pregunta si en verdad exististe, si en verdad estuviste acá conmigo.
Fueron 4 años que estuvimos juntos, 4 años, 9 meses, 21 días para ser más exacta y fueron los mejores 4 años que una mamá pudo haber tenido con su hijo.

Hoy mi pequeño te agradezco con el corazón en la mano el que me hayas elegido como tu mami. 
Te agradezco por todo el amor que me diste en el tiempo que estuvimos juntos, lo atesoro y lo atesoraré siempre dentro de mí.
Te agradezco el haberme dado la oportunidad de estar contigo en el momento que decidiste partir, el haber podido tomar tu manito y acompañarte en el inicio de tu viaje eterno fue para mi tan doloroso como glorioso y siempre me sentí bendecida de haber estado ahí contigo.
Te agradezco el que desde el segundo que partiste, te hiciste sentir y me enviaste fuerzas para poder soportar y aceptar tu partida. Esas fuerzas que tú me mandas son las que me sostienen y las que me hacen seguir viviendo con alegría.

Hay dos acontecimientos que cambian para siempre la vida de un padre, dos acontecimientos trascendentales: el nacimiento y la muerte de un hijo.
He vivido estos dos acontecimientos contigo mi chiquito, los hemos vivido juntos y juntos los hemos trascendido.
Tu nacimiento no fue fácil. Tuve un parto complicado, muy doloroso y estoy segura que así como yo "trabajaba" para que nacieras a este mundo tú también lo hacías y juntos lo logramos. Y al momento que en que nacías a este otro mundo donde todos vamos a ir cuando sea nuestro momento, tampoco fue fácil, fue muy doloroso, demasiado pero juntos tomados de la mano los dos lo logramos, logramos decir hasta pronto, logramos soltar para que cada uno pueda seguir su camino pero lo hicimos juntos! Somos un gran equipo mi pequeño y seguiremos siéndolo siempre!

Siempre lo he pensado y lo sigo pensando...con tu muerte abriste mi vida...abriste mi vida de una forma que jamas pensé posible. Gracias mi maestro de Luz! Gracias! 

Todo mi amor y mi admiración para ti siempre!

Mami


lunes, 12 de diciembre de 2016

Dolor compartido es dolor disminuido


Por qué cuento mi historia? Por qué cuento lo que siento, lo que pienso, lo que vivo, lo que viví?

Creo primeramente porque es una forma de mantener vivo a mi hijo.

También porque siempre desde que se fue Gabriel tuve esta desesperante necesidad de hablar, de contar como me sentía, de saber si era normal todo lo que estaba sintiendo y pensando.
Quería hablar, hablar por horas de mi hijo, sentía que al hablar de él lo iba a traer de vuelta. Aún me encanta hablar de él porque ahora sé con absoluta certeza que al hablar de él lo mantengo vivo.

Cuento mi historia porque me ayuda a sanar.
Al compartir lo que siento con el mundo he ido sanando de una forma tranquila, en paz, sin apuros...he ido sanando hasta llegar donde estoy.
En este camino de sanación he ido, con mi historia sanando también otros corazones, otras historias, otras vidas.
Dolor compartido es dolor disminuido dicen por ahí y que gran verdad.

Al compartir tu historia no te sientes tan sola, te sientes acompañada en tu soledad, en tu dolor, en tus lágrimas.

Hablar de lo que sentía, de lo que siento me hizo darme cuenta sobretodo al principio que no me estaba volviendo loca, que esos pensamientos, que esas ideas, que eso que veía y sentía era normal, era parte del proceso, me hizo darme cuenta que no era una mala persona por pensar lo que pensaba por sentir lo que sentía. Me hizo ver que habían otras personas como yo, otras personas que también estaban viviendo y sintiendo lo mismo que yo....que alivio! Que alivio sentir que no te estás volviendo loca, que alivio sentir que sí vas a poder seguir viviendo, que alivio sentir que no eres la única.

Me escriben muchísimas personas agradeciéndome por tener el valor de contar mis cosas, de contar mi historia, de ventilar mis sentimientos. Me escriben diciéndome que no se sienten solas al leerme, que les ayuda ver que he vuelto a ser feliz, que he vuelto a sonreír y a vivir mi vida, les ayuda porque ellas saben que en algún momento van a llegar ellas también a ser felices nuevamente.
Les ha ayudado leerme sobretodo en las fechas especiales, para saber que podrían hacer, como podrían pasarlo, que cosas podrían hacer.

Al leer los mensajes de todas las personas que me escriben sé que voy  por el camino correcto, sé que debo seguir escribiendo y contando mi historia, mi vida, mis sentimientos...para no sentirme sola para que no te sientas sola.

Gracias por leerme.

Con amor,

Uchi

martes, 29 de noviembre de 2016

Yo decido y elijo


El otro día estaba conversando con una persona la cual me dijo: Te veo muy bien se nota que ya superaste la muerte de tu hijo, bueno han pasado ya 5 años no? Van a ser 6 en diciembre, le contesté.

Comentarios como estos no recibo muchos pero cuando los recibo, los dejo pasar. 
Se que vienen de personas que no saben lo que he vivido, lo que vivo, de personas que tal vez no han perdido a la mitad de su vida entonces no saben y es por esa ignorancia que decido no contestar y dejar ir.

Que me veo muy bien? Si gracias, si siento que me veo bien y que me siento bien. Si, porque es una decisión que tomo todos los días. 
Decido alimentarme bien, decido vestirme bien, decido hacer deporte para sentirme bien, decido rodearme de personas que aporten a mi vida, decido elegir cosas que me hagan sentir bien. Pero se trata de eso, de elegir, de saber que es lo que quieres para ti. Es fácil? No, no lo es. A veces no me provoca comer sano, a veces me da flojera madrugar para salir a correr, a veces me provoca salir en piyama a la calle, si claro pero repito son decisiones que nosotros mismos tomamos. Yo decido y trato de elegir lo mejor para mi y así sentirme bien.

Si ya superé la muerte de mi hijo? Para empezar la muerte de un hijo no es algo para ser superado. 
La muerte de un hijo se debe vivir, se debe sentir, se debe llorar, se debe dejar que destroce tu alma, se debe aceptar, se debe interiorizar....superar? NO! 
Mi hijo no es un problema para ser superado y menos su muerte. No es algo que una vez que lo superaste ya fue, se pasa la pagina y se sigue viviendo como si nada hubiese pasado. No, no es así.
La muerte de un hijo la vamos a llevar toda la vida pero eso si acá uno elige como llevarla.
Yo elijo llevarla como parte de mi, parte de mi vida, de mi historia. Elijo llevarla como un aprendizaje y un maestro a tiempo completo. Elijo llevarla cargada de amor, de bendición, de luz. Elijo llevarla muy dentro mio. Elijo llevarla no como una carga sino como un sostén, un soporte, una fortaleza. Elijo llevarla como la experiencia mas dura de mi vida pero que saco lo mejor de mi, me hizo una mejor persona, un mejor ser humano.
No, la muerte de un hijo no es una pagina para ser pasada y seguir viviendo como si nada, la muerte de un hijo es para ser vivida, aceptada, interiorizada, perdonada porque es algo con lo que vamos a vivir toda la vida, por eso...como eliges llevarla tu?

Este diciembre van a ser 6 años que Gabriel ya no esta físicamente con nosotros. Si, 6 años y saben que? Muchos días se sienten como si hubiese ayer y otros como si hubiesen pasado 100 años. 
El tiempo es relativo y no existe cuando lo que ha muerto es algo tan preciado como un hijo. Pero lo que si se es que así pasen 20 años yo seguiré recordando todos los días a mi pequeño, seguiré amándolo con la misma intensidad que cuando estaba acá conmigo, seguiré mencionando su nombre en cada amanecer y en cada anochecer, seguirá siendo mi hijo por toda la eternidad y jamás, jamás voltearé la pagina como si nada hubiese pasado.


Con amor,

Uchi


jueves, 3 de noviembre de 2016

Honrando mis 39

La semana pasada cumplí 39 años.

Meses antes pensaba en si estaba en mi vida en donde yo pensé que estaría al cumplir 39.
Probablemente si en ese momento me sinceraba conmigo misma la respuesta hubiese sido no. Pero en ese momento no quería pensar en que pronto cumpliría 40  y no quería pensar tampoco en todas las cosas que me hubiese gustado hacer y no hice.

Pero hoy, ya con 39 años no puedo sino agradecer a la vida por donde estoy, con quien estoy y como estoy.

Pienso en todo lo que he vivido, en mis momentos felices, en los momentos no tan felices, en los momentos tristes, en los momentos terribles, en los momentos disfrutados y tambien en los no disfrutados. Pienso en los errores cometidos, en las metidas de pata, en las personas a las que sin querer hice daño y en las personas que me hicieron daño a mi. Pienso en las desiciones que tomé sin saber que llevarían poco a poco a donde ahora estoy, pienso en todo lo que he vivido y en como se ha ido abriendo paso mi vida para llegar a donde estoy.

Agradezco todo lo vivido, lo bueno y lo malo, lo maravilloso y lo terrible, agradezco el amor, la luz, la alegría, el dolor, las lagrimas...TODO, porque todo lo vivido han hecho de mi la persona que hoy soy. 

ESTOY EN PAZ!

Uchi


miércoles, 19 de octubre de 2016

La furia y la tristeza



Ayer en la reunión de Thaniyay estuvimos hablando acerca de la furia, de la ira, de este sentimiento que nos invade sobretodo los primeros meses de la partida de nuestros hijos.
Recuerdo las primeras semanas después de la muerte de Gabriel. Estaba muy molesta, molesta con la vida, con Dios, con el orden del universo, conmigo misma, con las personas que no habían perdido un hijo...estaba furiosa! Pero no es simplemente un pequeño enfado, en como si fuera un volcán que esta en erupción y que no hace falta nada extraordinario para que el volcán explote.
Ésta ira con la muerte, por verla injusta, mala, ésta ira con uno mismo por no haber podido evitar la muerte de nuestros hijos, ésta ira con Dios por creerlo culpable de habérselo llevado. Si! sentimos mucha ira porque al principio no entendemos muchas cosas, tenemos muchas preguntas que no tienen respuesta. Nos cuesta aceptar la partida, nos cuesta reconciliarnos con la vida, nos cuesta perdonarnos a nosotros mismos.

Pero pasa el tiempo y con el pasa la rabia, poco a poco se va desvaneciendo y finalmente nos damos cuenta que ya no sentimos rabia sino tristeza. Finalmente vamos entendiendo algunas cosas y miramos dentro de nosotros y tomamos conciencia de lo sucedido y de lo definitivo de la muerte. La rabia ya no nos sirve, ya no tenemos lugar para ella dentro de nosotros.

Hay que abrazar nuestros sentimientos, hay que abrazar nuestra tristeza, hay que abrazar nuestra rabia para volver a tener calma.

Comparto un cuento de Jorge Bucay acerca de la furia y la tristeza...a leer con atención y a darnos cuenta que encierra en realidad la furia:

"En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizá donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta… donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas… había una vez una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores y donde miles de verdes se reflejaban permanentemente . . . . . . . .

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse, haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y, desnudas, entraron al agua.

La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del estanque . . . . . . . .
Pero la furia es ciega, o por lo menos, nos distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró, que resultó no ser la suya, sino la de la tristeza…

Así vestida de tristeza, la furia desapareció en el bosque.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y, sin apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del agua. Ya en la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad… está escondida la tristeza"

Con amor,

Uchi




lunes, 19 de septiembre de 2016

Me gustan las personas auténticas e imperfectas


Desde que partió Gabriel valoro muchas cosas que antes no valoraba. 

Al enfrentarte con la muerte, te enfrentas con tus peores miedos, te enfrentas con tus demonios, la muerte te lleva al límite pero es ahí donde esta el aprendizaje y es ahí donde empiezas a ver la vida con otros ojos...con los verdaderos diría yo y es ahí donde empiezas a valorar de corazón.

Una de las cosas que más valoro hoy en día es la autenticidad de las personas, no soporto la hipocresía, no soporto la falsedad.
Me encanta cuando estoy con personas que se muestran como son, sin vergüenza, sin temor. 
Me encantan las personas que no fingen ser lo que no son y no fingen tener lo que no tienen.
Me encanta conversar con personas transparentes, con personas de mirada limpia y clara, con personas que no tienen temor de mirarte fijamente a los ojos, con personas que prefieren conversar contigo que mirar su teléfono.
Me gusta poder conversar acerca de todo, de temas profundos, esos que te llegan al alma, de temas trascendentales, de aquellos que te puedes quedar horas filosofando.
Me gusta sentirme llena del corazón y del alma después de esas conversaciones, me gusta sentir que aprendí algo o mucho, me gusta sentir que aprendieron de mi también.

No me gustan las personas que dicen ser felices todo el tiempo, que nunca les pasa nada, que sus hijos, sus esposos, sus matrimonios, sus trabajos son perfectos...es que acaso eso existe?

Me gustan las personas que dicen la verdad, que se pelean con el marido, que gritan a los hijos, que lloran en el baño porque no pueden más, que necesitan un break de sus familias...me gustan, me gustan porque las veo reales, las veo auténticas y me gustan también cuando me cuentan que se amistaron con su esposo, que aman a sus hijos mas que a su vida, que se van de vacaciones todos juntos.

No somos perfectos entonces...por qué queremos mostrarnos perfectos ante el mundo? Por qué siempre estamos demostrando lo que no somos, lo que no tenemos? Queremos mostrar aquello que anhelamos, pero eso no somos.

Yo trato todos los días de ser yo misma y mostrarme así ante el mundo, ante los demás. No trato de fingir que todo es perfecto en mi mundo porque no lo es pero dentro de la imperfección de mi vida yo encuentro la perfección.

Mi grupo de amigas es cada vez mas pequeño porque trato de rodearme de personas autenticas e imperfectas con vidas autenticas e imperfectas, con esposos auténticos e imperfectos, con hijos auténticos e imperfectos, con matrimonios auténticos pero imperfectos.

Me rodeo cada vez más de personas reales, reales y totalmente imperfectas!

Con amor e imperfección,

Uchi




lunes, 12 de septiembre de 2016

Me permito soñar


A veces pienso, no solo a veces sino siempre, en como seria mi vida si Gabriel estuviera acá pero no solo como seria mi vida sino como seria mi familia.
El que Gabriel no este fisicamente con nosotros se siente, se siente cuando veo la gran diferencia de años entre mis hijos. Cristobal tiene 15 y Leia tiene 5...si Gabriel estuviera esa diferencia no se notaria tanto, esa diferencia no seria diferencia, tal vez a veces pienso que hasta la relación de Cristobal con Leia seria distinta, se llevarían mejor porque tal vez Gabriel haría como una especie de equilibrio entre ellos...no lo se y nunca lo sabré pero así y todo lo pienso, lo pienso mucho.

No puedo evitar imaginar como seria con él acá, como seria nuestra dinámica, que estaríamos haciendo, como se llevaría él con Leia, con Cris, conmigo, con su papá. 
Pienso en si le gustaría el deporte, o la música, o el arte, en si tendría que llevarlo a clases en las tardes como lo hago con sus hermanos, en como tendría que partirme en tres para poder estar con ellos y atenderlos por igual.

Creo que los padres que hemos perdido un hijo sin importar la edad que este hijo tenia al partir, nos vamos a hacer esta serie de preguntas toda la vida, vamos a imaginar aquello que nunca va a suceder, tan solo va a suceder en nuestras mentes y en nuestro corazón. Siempre vamos a añorar esos momentos no vividos, vamos a tener recuerdos de vivencias fantasiosas, vamos a quedarnos dormidos soñando con aquello que jamás va a suceder. 
Como dice Joaquin Sabina en una de sus canciones: "No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió"

Pero continuo, así es continuo con mi vida y con la vida de mis hijos y con la vida de Gabriel guardada en mi memoria, en mi corazón y en mi alma. Continuo porque la vida es bella y porque merece ser vivida con alegría, continuo porque es lo que me toco vivir y lo acepto con la cabeza en alto, ya que no puedo cambiar lo que sucedió pues puedo elegir como vivirlo y elijo vivirlo con Amor!

Si, siento dolor, siento pena, siento tristeza a veces siento rabia, celos, envidia...si, siento todo eso y más porque soy humana y porque me doy permiso para sentir, me doy permiso para expresar, me doy permiso para llorar, me doy permiso para soñar con aquellos momentos que sé que no pasarán pero si yo quiero que pasen en mi mente pues me doy permiso para eso también.

Me permito soñar despierta en como sería mi chiquito, me permito soñar despierta en como sería su vida, mi vida, nuestras vidas, me permito soñar despierta e imaginármelo grande, enamorado, tal vez casado, con hijos, tal vez sin hijos, viajando, disfrutando de la vida, tomándose una copa de vino mirando el mar...Si, me permito soñar porque eso alegra mi corazón, mi alma, mi vida.
Soñar es gratis y me saca una sonrisa aunque a veces también me saque lágrimas, pues igual las recibo con amor y sigo soñando...

Llena de sueños y con amor...

Uchi



lunes, 22 de agosto de 2016

La importancia del deporte (en el duelo)


Casi siempre he hecho deporte. Lo he hecho por temporadas algunas largas otras mas cortas.
Me considero una mujer activa y me gusta verme y sentirme bien.

Cuando Gabriel partió yo acababa de dar a luz a Leia, habían pasado 26 días. En ese momento no estaba haciendo deporte pero durante el embarazo de Leia hice algo de ejercicio. Me preparé para el parto con una doula y en algunas sesiones hacíamos algo de yoga y pilates.

Obviamente los primeros 3 meses no tenia nada de ganas ni ánimos de hacer deporte, aparte Leia nació por cesárea así que igual tenia que esperar un tiempo para poder empezar a hacer algo.

A los 4 meses de la muerte de Gabriel, nos mudamos al nuevo departamento que compramos (el nuestro lo vendimos al día siguiente de la muerte de Gabriel y nos mudamos a la casa de mis papas hasta que consiguiéramos uno nuevo) y este departamento esta a una cuadra del pentagonito.

Hubieron muchas mañanas en que pasaba con mi auto por el pentagonito y veía a las personas correr y junto con eso sentía unas ganas de salir corriendo, pero salir corriendo como si quisiera escapar de lo que sentía, de lo que vivía, escapar de mi vida. 
Como en la vida no existen las coincidencias, una de mis vecinas corría y un día me preguntó si no quería empezar a correr con ella. Le dije que si, fui corriendo a comprarme un buen par de zapatillas y así empezó mi pasión por este deporte. Al principio corría con ella pero un día me dijo que no podía salir así que me anime a salir sola y desde esa fecha no he parado de correr. 
Corro porque correr me centra, me hace estar en el momento presente, me enfoca, me ayuda a encontrar respuestas y porque siento que es un momento en que estoy solo yo conmigo misma. A veces corro porque quiero escapar de algo, de algo que pienso, de algo que siento o de algo que tengo temor a sentir, pero al correr en vez de escapar me conecto con eso que no quiero, siento mas y pienso menos. No corro y nunca he corrido en ninguna carrera, en ninguna maratón porque no soporto la multitud, me gusta correr sola, yo, la pista y el viento, corro para mi, no corro para demostrar nada a nadie ni para demostrarme nada a mi misma, corro porque el correr acalla mi mente y solo por eso amo este deporte. 

Si quieres empezar a correr lo primero que te aconsejo es, invertir en un buen par de zapatillas. Las zapatillas son básicas para correr. Tienes que encontrar las que se acomoden a tu pisada y cambiarlas cada 6 meses. Corre a tu tiempo, corre para ti, que no preocupe nada solo enfócate en el presente y déjate llevar.

Algunos beneficios de correr son:

  1. Mejora la actividad cerebral.
  2. Evita la depresión.
  3. Evita enfermedades cardiovasculares.
  4. Proporciona buenas sensaciones.
  5. Mejora el bienestar psíquico.
  6.  Limpia las arterias y los pulmones.
  7. Tonifica los músculos, fortalece los huesos y refuerza los cartílagos.
  8. Despeja la mente y aclara las ideas.
  9. Aumenta la capacidad respiratoria.
  10. Te hace sentir mas optimista, entre otras.
Mi amor por el yoga empezó unos meses después. Un día conversando con mi mamá decidimos ir a una clase de prueba. Fui, hice la clase y nunca más dejé de ir.
Soy una persona que piensa mucho, mi mente va a mil por hora todo el tiempo. Muchas veces estoy agotada pero no físicamente sino mentalmente. Mi mente va mas rápido que mi cuerpo y eso me puede jugar muy malas pasadas.
El yoga me ayuda a callar mi mente también, me ayuda a relajarme, a vivir el hoy, a respirar bien, a estar agradecida todo el tiempo.

Algunos beneficios del yoga son:

  1. Alivio de tensiones.
  2. Paz interior.
  3. Mejora la inmunidad.
  4. Te ayuda a vivir con más conciencia.
  5. Mejora tus relaciones.
  6. Te ayuda a dormir mejor.
  7. Mejora nuestra capacidad pulmonar.
  8. Combate el estrés.
  9. Te hace más feliz.
  10. Aumenta la energía y la vitalidad, entre otras.

Te recomiendo hacer algún deporte. Te va a ayudar a calmar tu mente y tu corazón, te va a ayudar a despejar tu mente de pensamiento indeseados, te va a ayudar a respirar mejor, a estar mas consciente, a vivir el día a día, a dormir mejor, a estar mejor no solo fisicamente sino también mentalmente.

Con amor,

Uchi






sábado, 23 de julio de 2016

Tu duelo es tuyo, no dejes que te lo quiten


Casi nunca escucho radio, pero un día de la semana pasada por esas casualidades de la vida, encendí mi auto y estaba en una radio my conocida. Llegue a escuchar el final de una entrevista y escuché que el entrevistador le pedía al psicólogo que había estado entrevistando que les de un consejo a las personas que estaban atravesando un duelo. Lo que este señor contestó me dejó con la boca abierta, él dijo lo siguiente: Bueno lo que les podría decir es que si después de 3 meses siguen llorando y siguen con una pena muy grande lo mejor es que busquen ayuda profesional y medicación. QUE??? no podía creer lo que acababa de escuchar de un supuestamente profesional de la salud. Lo primero que pensé fue: se nota que él no ha perdido un hijo y después pensé, este señor no ha vivido un duelo nunca.
Me dio mucha pena por las personas que estaban escuchando ese programa, definitivamente muchas de ellas en duelo muy reciente por la pérdida de un ser querido y sientiéndose muy tristes y al escuchar lo que este señor decía con la supuesta autoridad que tiene, han debido sentir que estaban por un mal camino y que necesitaban urgente ir a buscar ayuda profesional y medicarse. Que daño tan grande puede haber hecho este "psicologo".

El duelo es la respuesta emocional que vamos a tener ante cualquier pérdida. Nuestro cuerpo, nuestra naturaleza es tan sabia que vamos a entrar en este proceso para poder lidiar, avanzar, aceptar, interiorizar la pérdida que hemos tenido.
El duelo tiene algunas características:
  • Es inevitable, lo vamos a vivir si o si. Podemos aplazarlo? si podemos. Pero en algún momento de nuestra vida va a regresar y va a ser peor. Lo mejor es vivirlo en su momento.
  • No tiene tiempo. Es lo que he aprendido en estos 4 años acompañando a familias en su proceso de duelo. Nos puede durar 3 meses, 8 meses, 5 meses, un año, dos años, toda la vida. Va a depender de lo que nosotros hagamos para salir adelante, de las herramientas que tengamos, de los recursos que dispongamos. El tiempo no sana, somos nosotros quienes nos sanamos a través del tiempo.
  • No es lineal. El duelo es como una montaña rusa. Una montaña rusa de emociones. Muchas veces estamos arriba y otras veces abajo. Al principio las caídas son bien pronunciadas y seguidas y conforme vamos trabajando nuestro duelo éstas son cada vez menos pronunciadas y menos frecuentes.
  • Conlleva sufrimiento. Sí, vamos a sufrir, nos va a doler, vamos a llorar, vamos a sentir rabia, envidia, odio, culpa, ira, una pena muy profunda. Vamos a sentir todo en carne viva, y es normal y esta bien sentirlo porque estamos sanando y para poder sanar nos tiene que doler. Como dijo Alejandro Jodorowsky https://es.wikipedia.org/wiki/Alejandro_Jodorowsky cuando murió su hijo: Va a doler, y va a doler muchísimo pero así es la única forma en que va a sanar.
(Hace un tiempo escribí un post acerca de duelo en donde Jorge Bucay, en su libro "El Camino de las Lágrimas" hace una analogía maravillosa de la herida física con el duelo, acá les dejo el link por si quieren leerlo http://meganeelcielo.blogspot.pe/2015/05/las-etapas-del-duelo-segun-jorge-bucay.html)

Esas características para mi son las mas significativas.
Así que vivamos nuestro duelo, no dejemos que nadie nos diga que ya es momento de dejar de llorar, que nadie nos diga que ya es momento de retomar nuestra vida, que ya es momento de ir a bailar, que ya es momento de escuchar música, que ya es momento de retomar la intimidad con nuestra pareja, que ya es momento de dejar de ir al cementerio tan seguido, que ya es momento de regalar sus cosas, que ya es momento de transformar su cuarto, que ya es momento de salir con los amigos, que ya es momento de dejar de hablar de ellos, que ya es momento de dejar de tener la mirada perdida, que ya es momento de dejar de escribir en facebook cosas de nuestros hijos, que ya es momento de dejar de escribirles a ellos (como si ellos lo fueran a leer), que ya es momento de dejar de ir a ese grupo de ayuda mutua, que ya es momento de salir de viaje, que ya es momento de tener la mirada triste, que ya es momento de dejar de celebrarle el cumpleaños, que ya es momento...

Vivamos nuestro duelo en nuestro tiempo, en nuestra forma, con nuestros recursos, pero si sentimos que necesitamos ayuda ya sea de un médico, de un grupo, de algún amigo, entonces busquemos esa ayuda, no nos aislemos.
Nosotros mejor que nadie sabemos que es lo mejor para nosotros, así que miremos dentro de nosotros y busquemos en nuestro interior las respuestas, ahí están todas, aprendamos a escucharnos, a escuchar nuestro cuerpo, a escuchar nuestra alma.

Y para las personas que están acompañándonos en este camino, por favor déjennos vivir nuestro duelo, déjennos llorar, déjennos encerrarnos en el baño...no nos vamos a hacer daño. Dennos nuestro espacio y nuestro tiempo para vivir nuestro duelo, para poder retomar las riendas de nuestra vida, para poder adaptarnos a esta nueva vida sin este ser tan querido.

Con amor,

Uchi




domingo, 3 de julio de 2016

Esos primeros días


Estos semanas por diferentes motivos me han hecho recordar aquellos primeros días de la partida de Gabriel.

Esos dias en los cuales no vives sino solo sobrevives. Esos días en los cuales no te sientes cómoda ni en tu propia piel, yo sentía que mi piel me ahogaba, me sentía encerrada en mi propio cuerpo. Esos días en los cuales no eres parte del mundo, tu cuerpo está presente pero tu alma y tu mente no, ellas están donde tu hijo está.
Recuerdo que habían días en los cuales no recordaba lo que había hecho, era como si no los hubiese vivido y claro era porque mi mente, mi corazón y mi alma se iban a encontrarse con Gabriel en este universo paralelo en donde él está vivo.
Levantarme por la mañana me costaba pero lo hacia, respirar me dolía pero lo hacia, comer me hacia sentir culpable pero lo hacia...lo único que en esos primeros días me aliviaba y era como un refugio para mi, era bañarme...sentía que en la soledad del baño podía ser yo, que no tenia que fingir que todo estaba bien, que yo estaba bien y no me estaba desmoronando. En la intimidad del baño podía dejar que salgan mis lagrimas, mi llanto, mi tristeza infinita y le decía al agua que se las lleve, que me limpie por fuera y por dentro, le pedía que se lleve mi dolor, que se lleve mi pena, que se lleve mis lagrimas y veía como el agua se iba cargada con mis penas y cuando terminaba de bañarme me sentía en paz, ligera, tranquila...
Otra cosa que me ayudaba en esos primeros días era manejar. Agarraba mi carro y manejaba por todo Lima, no iba a ningún lugar en especial, solo manejaba. En esa soledad del auto, con música a todo volumen lloraba, gritaba, respiraba y me sentía mejor. Aunque recuerdo un día que me perdí, si me perdí en mi propia ciudad. Regresaba del sur y termine por huachipa...claro me sumergía tanto en los recuerdos de mi hijo que me desconectaba de la realidad.
"Disfrutaba" mucho de mi soledad, de la tranquilidad de estar solo conmigo misma, sentía que en esa soledad podía conectarme más con mi hijo, dejaba atrás el bullicio del día a día, las responsabilidades, lo que se supone debía hacer y me sumergida en esta soledad acompañada, en esta soledad que se llenaba con la presencia de mi hijo, en esta soledad que la sentía como sublime porque me hacia sentir mas cerca a mi hijo.

En esos primeros días caminaba a oscuras guiada solo por mi dolor pero confiada en que estaba por el buen camino....si, desde el día que Gabriel partió empecé a confiar a confiar más que nunca. Confiaba en mí, confiaba en mi propia naturaleza, en mis propios recursos, confiaba en que tenía que seguir caminando, confiaba en mi camino, confiaba en que la vida podía volver a ser hermosa. Tenía que confiar! No podía no hacerlo. Sentía que me tenía que aferrar a algo que me ayude. Y me aferré a la confianza en mi proceso, a la confianza en la perfección del universo pero también me aferré al amor de mi hijo, a ese amor que nunca muere, a ese amor que va más allá de la muerte y que yo lo podía sentir tan vivo, lo sentía con cada célula de mi cuerpo. 

Los primeros días fueron los más difíciles de mi vida, el seguir viviendo me costaba la vida, el seguir respirando me causaba daño, el abrir los ojos me cegaba...pero desde el primer día que mi hijo partió tenía algunas cosas claras gracias a que más que fuerza yo le pedía a mi hijo claridad, claridad para entender lo que había pasado, claridad para poder entender sus mensajes, claridad para poder seguir caminando.
Desde el día que el partió yo sabía que me iba a doler el alma como nunca antes me había dolido nada, sabía que mi corazón se iba a tener que partir en mil pedazos lo sabia y lo acepté desde el primer día. No acepté ningún tipo de medicación porque no quería aplazar el dolor, quería sentirlo ya! Quería que me destroce ya! Porque sabía que así iba a ser la única forma en que iba a poder sanar, en que iba a poder ser reparada tanto mi alma como mi corazón. 
Sabía también que el camino que me esperaba no iba a ser fácil, sabía que iba a ser un camino largo, oscuro y doloroso pero sabía también que había una luz al final camino, podía verla, era una gotita de esperanza entonces supe que tenía que empezar a caminar para poder llegar a esa luz.
Sabía que había algo más allá, sabía desde el momento en que Gabriel partió que había algo mucho más grande que su muerte, sabía que había un para que, sabía que mi hijo no se había ido en vano, había algo más!

Descubrí en esos primeros días que la muerte no existe, que la muerte es solo un cambio de estado, lo supe porque quería creerlo y porque sentía a mi hijo de una forma tan viva que no había forma de creer lo contrario.

Si bien esos primeros dias, meses fueron como una pesadilla hecha realidad siempre tuve mi Fe que me sostuvo, mi familia que abrazó mi alma, mis amigas que abrazaron mi vida, mis hijos que fueron mi medicina y mi bálsamo para mi corazón hecho pedazos, mi esposo que fue mi sostén, mi admiración, mi fortaleza, tuve también mis ganas de seguir viviendo, mis ganas de no quedarme en el sufrimiento, mis ganas de aprender y encontrarle un sentido a todo lo que estaba pasando y por supuesto tuve y tengo a Gabriel, mi faro en la tormenta, mi luz en la oscuridad, mi hijo que me sostuvo y me sostiene de la mano y se que lo hará siempre.

Con amor,

Uchi

miércoles, 8 de junio de 2016

Abracemos nuestro dolor y enseñemos a nuestros hijos a hacerlo.


El otro día mientras veía mi Facebook una publicación en un grupo al que pertenezco llamó mi atención. En ella una mamá ponía lo siguiente: Alguien sabe de algún perrito para adoptar? Mi hijo esta muy triste. Entre a leer los comentarios y en uno de ellos me entere que el niño estaba triste porque su perrito había muerto.
Me quede pensando en el mensaje para el niño...no sientas tristeza porque tu perro murió, vamos a reemplazarlo para que no estés triste. Claro eso es lo que yo entendí, me puedo estar equivocando.
Quien quiere que su hijo sufra? Nadie! obviamente como padres no queremos ver a nuestros hijos tristes y vamos a tratar a toda costa de evitarles algún dolor, pero es lo correcto? es eso lo que realmente debemos hacer?

Yo pienso que no.

Vivimos en un mundo en el que sentir dolor no esta permitido, vivimos en un mundo en el que no hay que sentir tristeza, para que? Todo lo contrario, el mundo nos vende el placer, el sentirnos bien ya sea con nuestros propios recursos o con recursos externos.
Tengamos cuidado en lo que estamos, tal vez de manera inconsciente dando a entender a nuestros hijos. En que ellos pueden reemplazar lo perdido, ya sea con otra cosa, con otra persona, en que es muy fácil evitarte algún dolor ya sea físico o emocional, solo tienes que tomar una pastilla para que te deje de doler la cabeza o tomarte algo mas fuerte para no sentir esa angustia en el pecho y no les enseñamos a escuchar a su cuerpo, a dejar que su cuerpo les hable. Si te duele algo es por algo, tu cuerpo algo que quiere decir, préstale atención. Esa angustia que sientes te esta queriendo hablar también, hay que mirar para adentro, que nos quiere decir? que cambios debo realizar? donde se origina esta angustia?

No esta mal sentir tristeza, no esta mal estar tristes, no esta mal sentir dolor. 
Si el niño perdió a su perrito, tiene que llorarlo, tiene que estar triste, tiene que expresar lo que siente, tiene que vivir su duelo y nosotros como padres debemos acompañarlo en ese proceso y dejarlo expresarse y validar sus sentimientos. 

El dolor es un gran maestro, los tropiezos, dolores y tristezas de la vida nos enseñan, nos dan herramientas, nos  humaniza, nos hace crecer. Tenemos que darnos cuenta de la importancia de vivir sanamente nuestros duelos.

Una abuela que perdió a su nieta nos contaba en los grupos el otro día lo siguiente: "Mi hijo (padre de la niña que partió) siempre tuvo una vida fácil, todo se le dio de una manera en la cual no tuvo que esforzarse para lograr lo que quería, a lo largo de su vida no tuvo ningún dolor, ninguna tristeza, toda su vida fue una linea recta, no tuvo subidas ni bajadas y entonces su hija muere y el se vió por primera vez a sus 44 años frente a una situación  de un dolor extremo y sin herramientas para poder salir adelante. Sus recursos naturales habían estado dormidos, nunca los tuvo que poner en practica y cuanto le ha costado"

Por eso, abracemos nuestro dolor, abracemos nuestra tristeza, no tengamos miedo de sentirla. Enseñemos a nuestros niños a sentirla, a expresarla, validemos lo que sienten, démosles tiempo para que vivan sus propios duelos, démosles herramientas para que puedan afrontar situaciones dolorosas y difíciles. 

Con amor y agradecida,

Uchi


sábado, 21 de mayo de 2016

No hay un mejor camino...hay nuestro camino




El otro dia me puse a ver una pelicula acerca de una mamá que perdía a su única hija de manera inimaginable y terrible (la verdad no sé como llego a encontrar este tipo de películas). La vi, lloré, quise dejar de verla pero quise saber en que terminaba. 
Cuando terminó me quedé pensando en como nosotros habíamos vivido la muerte de Gabriel. 
Al día siguiente le pregunté a mi esposo: No te parece que hemos vivido demasiado bien la muerte de Gabriel? a lo que el me mira como si le hubiese preguntado alguna cosa absurda (y ahora que lo escribo, creo que si fue absurda mi pregunta) y me dice: a que te refieres con demasiado bien? me quedo pensando unos segundos y le digo: No se, es como una sensación...míranos como estamos, estamos bien, seguimos juntos, seguimos unidos, no necesitamos ningún tipo de medicación, no recurrimos al alcohol ni a las drogas para soportar el dolor, seguimos con nuestras vidas, hemos vuelto a sonreir, a mirar con amor a la vida y hemos perdido un hijo y no nos hemos vuelto locos! Juanjo un hijo de nosotros ha muerto! Se lo dije como para asegurarme que era verdad, como para que mi mente lo escuche y lo asimile (como si aun no lo hubiese asimilado, según yo). Juanjo nuevamente me mira y me dice: y que piensas que tendríamos que haber hecho? Como deberíamos haber actuado?

Dias después de este episodio....pienso: es que acaso hay una forma de vivir después de la muerte de un hijo? existe acaso un manual que se pueda seguir al pie de la letra? existe una forma correcta de llevar el duelo por la muerte de un hijo? 
NO! claro que no! eso lo sé, sé la teoría, me la sé de memoria pero hay veces (como esta que me pasó) en que pienso: fue correcto lo que hicimos? fue sano? como no me he vuelto loca? como no me he vuelto alcohólica? como pude sobrevivir a la muerte de mi hijo sin ningun tipo de medicación??? 
Pero luego me miro y miro mi vida, miro a mis hijos, miro a Juanjo y se que estamos en el camino correcto, sé que lo que vivimos fue lo que teníamos que vivir y como lo vivimos también. Elegimos el mejor camino para nosotros y así es con cada uno.

No hay un camino correcto en el duelo, no hay una mejor forma de vivir la muerte de un hijo...solo hay nuestra forma, nuestro camino y eso es lo que tiene que ser, es lo mejor para cada uno de nosotros.

Cuando dudas así como la mía nos asalten, solo tenemos que confiar en que lo que hemos vivido y como lo hemos vivido y como lo estamos viviendo es lo correcto. 

No hay que cuestionar nuestro camino, solo hay que confiar y seguir caminando porque tenemos los mejores guías...nuestros hijos!

Con amor y confiando,

Uchi

domingo, 8 de mayo de 2016

Somos mamás hasta la eternidad!



Hoy es un día dedicado a las mamás.
Desde hace varias semanas atrás ya se venia sintiendo este día que se acercaba a pasos demasiado fuertes para mi gusto.
Cuando tienes un hijo en el cielo este día no es como lo es para las demás mamas.
Este dia nos recuerda aun más la ausencia física que nuestro hijo/a dejó.

Todos los dias pienso en Gabriel, todos los días hablo con el. Tengo una foto suya en mi mesa de noche y su carita es lo primero que veo cuando me levanto y lo ultimo que veo cuando me acuesto y siempre al mirarlo lo hago con una sonrisa. Pero hoy, hoy cuando miré su carita una punzada de dolor se hizo presente en mi alma y es que cuando se supone que es un día feliz para las mamás para nosotras que tenemos un hijo en el cielo no lo es tanto.

5 años, son 5 años desde que Gabriel partió y si bien he aprendido a vivir con su ausencia física y he vivido ya 4 días de la madre nunca me acostumbraré a que Gabriel no esté.

Es imposible seguir con la vida como si nada hubiese pasado, así hayan pasado 20 años de la partida de nuestros hijos nunca será igual.
El día de la madre, cambió y cambió para siempre.
El domingo nos hará falta un abrazo o en algunos casos dos o hasta tres. Esos abrazos no podrán ser remplazados con nada ni con nadie, son abrazos que no tienen reemplazo y que nos hacen tanta falta.
El domingo suspiraremos mas veces de las que vamos a poder contar, respiraremos hondo porque tal vez nos vamos a quedar sin aire muchas veces pero seguiremos en pie, como todos los días, como lo hemos venido haciendo hasta hoy.

Somos madres así nos falte un hijo, somos madres así sea nuestro único hijo el que esta en el cielo, somos madres así hayamos perdido a nuestro bebe en el vientre o al nacer, somos madres y lo seguiremos siendo por siempre.
No somos unas simples mamás, somos mamás guerreras, mamás sobrevivientes, mamás luchadoras hasta el final, somos mamás valientes!

Con amor,

Uchi

martes, 3 de mayo de 2016

Nadie esta libre


Quiero tratar de plasmar a través de palabras que puedan ser entendidas y comprendidas lo que esta en mi mente, lo que estoy pensando, lo que pienso.
A veces siento que las palabras no son suficiente para poder describir con total detalle aquello que pienso y siento y hoy es una de esas veces.

Trataré de ser clara con lo que quiero expresar.

Ayer una noticia llamó mi atención y no porque la haya visto en algún noticiero sino porque la vi en Facebook. Una mamá blogger había escrito un post acerca de los cuidados que debemos tener en casa con nuestros pequeños y esto por un terrible accidente que sucedió en magdalena. Una niña de 3 años había caído de un octavo piso.
Lei el post y si claro estaba muy bien, muy buenos consejos y sugerencias para poder tomar precauciones en casa y poder evitar una tragedia como la que acababa de pasar...una tragedia como la que me pasó a mi...(como si uno pudiera evitar la muerte).
Hoy en la mañana mientras me cambiaba para ir a trabajar en un canal local estaba un bombero explicando y dando consejos acerca de los cuidados que debemos tener en nuestra casa sobretodo si vivimos arriba del segundo piso. Claro ahora hablaba un experto y luego entrevistaron a un trabajador de la empresa de mallas de seguridad. 
Todo esto yo leia, escuchaba, veía y dentro de mi pensaba: Como si pudiéramos evitar que parta alguien cuando ha llegado su momento. 
El escuchar, el leer y el ver solo hacia que piense en la madre de esta pequeña, en las preguntas que le hacían los reporteros, en todo lo que va a leer en los diarios (chichas) y solo una palabra se me venía a la mente: CULPA!
La culpa que va a sentir esta mujer por haber dejado a su pequeña sola por un momento, la culpa de los dueños del departamento por no haber puesto mallas y así podría seguir...la culpa que yo sentí por un breve momento (gracias a la vida!).

Seguro la vamos a juzgar como me juzgaron a mi. Como es posible que haya dejado sola a su niña pequeña? eso le pasa por no haberla cuidado bien, a mi nunca me pasaría, yo si cuido bien a mis hijos porque tengo mallas, porque tengo los protectores de enchufe, porque tengo el seguro para el water, porque no tengo colgando las pitas de las cortinas, etc, etc, etc. 

Dejemos de lado el juzgar, miremos mas allá de lo que nuestros ojos humanos pueden ver, tratemos de ver con nuestra alma, con nuestros ojos espirituales y démonos cuenta que hay mucho mas atrás de todo lo que vemos.

Cuando llega nuestro momento de partir no hay nada ni nadie que pueda impedirlo. Es nuestro momento y nos iremos de acuerdo a la forma que hayamos elegido para partir. 
Démonos cuenta que todo es perfecto y que el universo se acomoda de tal forma para que pueda suceder lo que tiene que suceder.

Esa niña tenia que partir. el que su madre la haya dejado sola tenia que ser para que ella pueda partir. Si su madre se quedaba con ella eso no hubiese sucedido...si se pudo haber podido evitar? NO! Porque era el momento de partir de la niña. Entonces regresamos a que todo es perfecto. Por mas que hubiesen habido mallas, por mas que la madre se hubiese quedado ahí con ella, por mas que hubiesen estado en el primer piso, esa niña iba a partir porque era su momento.

Así que no juzguemos, no miremos con ojos acusadores a esta madre que hoy llora con el alma desgarrada la muerte de su hija. Al contrario mirémosla con amor, con bondad, con luz, con esperanza. Enviémosle luz para que pueda entender que sucedió que lo que tenia que suceder y que ella no es la culpable de la muerte de su hija, enviémosle claridad para que pueda recibir y comprender los mensajes de su hija, para que pueda realmente ver que la forma en que murió es solo un medio, un medio para que se haya podido cumplir el plan de vida de su pequeña.

No señalemos con el dedo, ni pensemos que eso no nos puede suceder a nosotros...si puede, a mi me sucedió...todo es perfecto.

Uchi

lunes, 25 de abril de 2016

Esos momentos de dolor...


Hace unas semanas que quería escribir pero preferí dejar que pasen algunos días.
Sabia que si lo escribía en el momento iba a ser un post bastante triste y esa no es la idea de mi blog. Si bien escribo sobre algo muy triste creo que siempre he tratado de que todos mis post tengan algún mensaje positivo, alguna luz que se pueda encontrar en la oscuridad de algunos de mis pensamientos;
es por eso que deje que mi mente se despejara para tener una reflexión positiva.

Muchos papas en Thaniyay que ya tienen algún tiempo de duelo cuando tienen un día malo o un bajón sienten que han retrocedido en su proceso, eso lo escucho a menudo. Es como si por llorar o por algún día recordar a nuestros hijos con dolor automáticamente retrocedemos en el tiempo pero no de una manera ficticia sino real. Por que sentimos eso? Por que tenemos que pensar que el llorar al recordar a nuestros hijos con dolor después de algún tiempo nos lleva nuevamente al inicio?

Hace unas semanas prendí la televisión y estaba en un canal local de noticias, normalmente cambio (no me gusta escuchar las noticias ya que casi todas por no decir la mayoría son tragedias), pero esta vez no cambie de canal...eran como las 9 de la noche. De pronto una noticia llamo mi atención, un niño de 3 años había caído de un tercer piso. Me quede escuchando por un momento con mi corazón latiendo muy rápido, mas rápido de lo que yo hubiese querido, escuché como cayó, que felizmente se encontraba bien y algo sobre los padres.
No pude seguir escuchando ya que en ese momento me sentía como si estuviera debajo del agua, todo se veía nublado y seguía escuchando la noticia a lo lejos pero no podía distinguir las palabras solo dos palabras se me venían a la mente como torturándome, como taladrando mi cerebro para querer entrar mucho mas profundo de lo que yo las dejaba...2 palabras que me hicieron tanto daño por tanto tiempo y que ahora amenazaban nuevamente con herirme...POR QUE??? Por qué mi pequeño y ese niño no? Por qué tuvo que suceder eso? Por qué tuviste que morir? No pude mas y me tiré en mi cama, me tape con el edredón y lloré como no lloraba hacia mucho tiempo. Ese llanto salió de lo más profundo de mi alma, salió como si hubiese estado esperando eso para salir. Ese llanto que te deja sin aliento, que no te deja respirar. Dejé que salga, y lloré no se por cuanto tiempo.
Lloré porque extraño a mi hijo con cada partícula de mi cuerpo, lloré porque en ese momento quería una respuesta al por que? Lloré porque quería saber por qué mi hijo había muerto y no ese niño. Lloré porque sentí que ya nada tenía sentido. Lloré por mi, por todo lo que he vivido. Lloré porque daría todo lo que tengo por solo un momento con Gabriel, por solo un segundo con el, por un abrazo, por una caricia, por volver a ver su carita una vez mas y lloré y lloré y lloré hasta que creo que se secaron mis lágrimas o me seque yo por dentro pero finalmente paré de llorar y me sentí morir. 
Si, retrocedí al primer día, al inicio, a ese 29 de diciembre del 2010, si regresé por un tiempo pero sabia que ahí no me iba a quedar, sabia que solo estaba de paso, así que lo acepte, acepte mi tristeza momentánea, acepte mis lagrimas pasajeras, acepte que mi dolor despertara por un momento, lo acepte con los brazos abiertos porque sabia que había un mañana y que mañana sería diferente. 
Y así fue, al día siguiente fue diferente, al día siguiente salió el sol y con el sol las lágrimas se secaron y mi dolor volvió a dormirse y yo volví al momento presente y volví a recordar que mi hijo no ha muerto, que el está
conmigo siempre y que solo necesito cerrar mis ojos y respirar profundo para poder verlo y tal vez sentirlo.

Así que no tengamos de miedo de esos momento de dolor, de tristeza profunda porque son solo eso...momentos y así como vienen se van.


Con amor,

Uchi



domingo, 27 de marzo de 2016

Estos días...


Y cuando crees que todo esta bien, que nunca mas a tu familia le pasará nada, claro porque ya viviste lo inimaginable y piensas que estás libre de todo mal...la vida te vuelve a sorprender.

Estas han sido unas semanas muy duras para mi familia y nos espera aún un largo camino.

Estos días he pensado mucho en la vida, en lo que venimos a hacer acá, en nuestra misión, en lo que tenemos que aprender y sanar, en que las cosas por muy malas que parezcan al principio siempre terminan enseñándonos a darnos cuenta que lo esencial es invisible a los ojos (que inteligente el principito).
Cada dia me maravillo mas ante la vida y ante la muerte.
Ante la vida porque te enseña, porque es una maestra, porque te da golpes muy duros a veces pero es cuando necesitas dejar de mirar lo que estas mirando para mirar lo que necesitas ver.
Y ante la muerte porque a la sola idea de que alguien que tu amas puede morir, te lleva al límite de ti mismo, te lleva al límite de tus capacidades, te saca del letargo, de la inacción, te lleva a lo imposible, te lleva a CREER como nunca has creído, te lleva a AMAR como nunca has amado, te lleva a tener FE, esa FE que sana, que cura, que hace milagros. Y así estamos viviendo al límite pero amando y creyendo y teniendo esperanza y no perdiendo la Fe sino al contrario creyendo mas que nunca!

Yo considero que tengo una familia unida, siempre estamos ahí cuando alguien nos necesita, basta con una llamada o un chat para que nos hagamos presente. Antes nos reuníamos más (tengo que admitirlo) pero claro como algunos viven fuera y los que estamos acá siempre tenemos algo que hacer, ya sea con el trabajo, la casa, los hijos, las actividades de los hijos, muchas veces se nos hace imposible vernos pero gracias a la tecnología siempre estamos presentes.
Pero ahora con esto que estamos viviendo he sentido la unión familiar mucho más unida (valga la redundancia). Nos hemos unido en corazón y en alma, nos hemos unido en oración, nos hemos unido con un solo propósito! Y eso es lo maravilloso de la familia que no importa si no nos vemos tan seguido, lo importante es que cuando alguien nos necesita no importa el trabajo, ni la casa, ni las actividades de los hijos, ahí estamos! para apoyar, para dar un abrazo, para decir acá estamos todo va a salir bien, para decir te quiero, los queremos...

Y sabemos como familia que saldremos de esta, y saldremos fortalecidos, amando más a la vida, creyendo más, amándonos más a nosotros y gran lección nos vamos a llevar...la familia lo es TODO!

Con amor y llena de esperanza,

Uchi