miércoles, 9 de septiembre de 2015

No somos responsables


El otro día leí en Facebook que una persona había compartido el post de otra persona en donde ella comentaba acerca de un accidente que había ocurrido en su ciudad. 
Un niño de 4 años se había caído del cuarto piso mientras su mama se bañaba. Entré a leer los comentarios del post inicial y me sentí muy triste, me dio mucha impotencia y si también me dio rabia. Había muchos comentarios bonitos, en donde se lamentaban de la partida de este pequeño y donde decían que iban a rezar por los padres. Pero también habían muchos comentarios en donde de manera indirecta culpaban a la madre por no haber cuidado bien al niño y no haber estado pendiente de él. 

Gabriel partió de la misma forma con la diferencia que el cayó de un tercer piso. Yo estaba en casa cuando esto sucedió.
Sé que muchas personas me culparon por lo sucedido, me juzgaron, sé que hubieron y hay muchos comentarios acerca de la partida de mi hijo y mi responsabilidad. Es más un día en una consulta médica leí una revista (que no vale la pena mencionar el nombre) en donde hablaban acerca de la seguridad en casa y mencionaban mi historia y la de mi hijo...para que no te pase lo que le pasó a Úrsula...de mas esta decir que nunca di autorización para que cuenten mi historia, ni menciones mi nombre ni el nombre de mi hijo.

Nosotros los padres que hemos visto morir un hijo independientemente de la forma en que ellos hayan partido, vamos a sentir culpa. De una u otra forma nos vamos a sentir responsables ya que nosotros supuestamente debimos haberlos protegido. Entonces…se imaginan tener que vivir con esa responsabilidad injustamente impuesta por nosotros mismos y nuestros fantasmas para tener que vivir también con la culpa irracional impuesta por los demás?

Nadie tiene tanto poder para quitarle la vida a alguien...por más que esa mamá hubiese estado con su hijo y no se hubiese ido a bañar igual hubiese sucedido porque era el momento de partir de su pequeño y nada de lo que ella hubiese podido hacer o dejar de hacer pudo haber evitado la partida de su hijo. 
Y así también pienso y creo que sucedió con Gabriel. 
El que mi hijo se haya caído no me hace una madre descuidada, despreocupada, una madre que no ama a sus hijos...así como me sucedió a mí y a esta madre le puede suceder a cualquiera. 
Nadie está libre de nada así que antes de juzgar, de criticar, de hablar, de dar tu opinión y consejo baja la cabeza, mira tu corazón y pregúntate si eso te pudo o te puede pasar a ti. 

Con amor y libre de toda culpa,

Uchi 

2 comentarios:

  1. Exactamente, amiga, ninguna culpa tenemos y sin embargo a veces nos acosa y nos viene. Estoy leyendo tu blog cautivada por tu fuerza, tu lucidez y tu amor. Un abrazo y mi admiración. Y muchos besos a Gabriel, allá donde esté♡

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