jueves, 24 de septiembre de 2015

Ayer fue un día que no quise vivir


Es increíble como las fechas nos latigan, nos hacen retroceder, nos hacen mirar hacia atrás así no queramos, nos hacen tambalear en nuestro caminar que creíamos seguro, firme, fuerte.

Ayer mi pequeña Leia cumple 4 años, 9 meses, 20 días...le exacta edad que tenía Gabriel cuando decidió partir y encima es miércoles y Gabriel partió un miércoles.

Como no sentir que mis piernas no me responden? Como no dejar de respirar por unos segundos que parecen eternos? Como no volver mi mirada atrás y recordar lo vivido ese día con Gabriel? Como no, como no, como no...

Yo no estoy pendiente de las fechas, ya hace bastante tiempo que los 29 (fecha en que Gabriel partió) pasan desapercibidos, algunos meses me fijo en el día otros no.
Pero esta fecha, esta fecha así yo hubiese querido no iba a pasar desapercibida.
Desde el día que Gabriel partió miraba a Leia y pensaba si ella llegaría a los 5 años, pensaba en cómo me sentiría cuando ella cumpliera 4 años o cuando tuviera la edad de Gabriel cuando partió. No lo pensaba siempre y me enfocaba en vivir el día a día y no pensar en cómo me iba a sentir en esa fecha determinada. Pero llegó el año y luego llegó el mes y luego llegó el día.

Desde el lunes no me siento yo misma, desde el lunes quiero que ya sea viernes. 
Ayer salí a correr en un intento fallido de pensar que podía correr más rápido que mis pensamientos y así poder dejarlos atrás, de mas esta decir que cuando terminé, mis pensamientos seguían ahí conmigo, dentro de mi mente...pero tengo que reconocer que correr me ayuda y ayer si bien no me quitó los pensamientos pues los hizo más lúcidos, más ligeros, más sutiles para que así los pueda procesar con mayor facilidad.

Juanjo está de viaje, un viaje largo a un país lejano, eso tampoco ayuda, no me ayuda el sentirme sola, el sentirlo lejos y encima que no podamos hablar mucho por la diferencia de hora...

Leia está durmiendo conmigo y ayer me desperté y ella seguía dormida a mi lado...me quede observándola unos minutos y no pude contener las lágrimas, metí mi nariz en su cuello y respiré, la olí en un intento de que su olor se quede para siempre guardado en mi memoria, en mi corazón, me quedé un buen rato mirando sus manos...Wow se parecen tanto a las de Gabriel y en ese momento sentí tan profunda y desesperante la ausencia de mi hijo, y sentí que el extrañarlo en ese momento se estaba volviendo insoportable. Así que abracé a Leia, la abracé tan fuerte que la desperté, la abracé en un tonto intento de querer protegerla, de querer que mis brazos la protejan contra todo y que no le pase nada...como si pudiéramos evitar con un abrazo que algo les pase.

En la tarde la miraba en su clase de natación y no pude dejar de compararla con Gabriel, la veía tan viva, nadar, reírse, tirarse a la piscina, feliz disfrutando de su niñez y pensaba...así estaba mi chiquito, de ese tamaño, haciendo las mismas cosas, hablando como ella, con esa voz que aún es de niña pequeña y un escalofrío recorrió mi cuerpo....Y si algo le pasa???? Como podría sobrevivir? La quiero tanto...como podría seguir viviendo??? Sacudí mi cabeza para que esos pensamientos salgan de mi mente. No puedo permitir que ellos aniden en mi cabeza....No tiene que pasar lo mismo, no va a pasar lo mismo.

La veo tan llena de vida, tan viva, tan feliz y luego me acuerdo que Gabriel estaba tan vivo, tan lleno de vida, tan feliz...estos días no he podido evitar pensar (a veces creo que pienso demasiado).
El lunes en la noche pensaba....como he podido llegar a dónde estoy? Como pude sobrevivir la muerte de Gabriel? Como??? Como puedo seguir viviendo con alegría y con esperanza??? Como he llegado a este lugar en el cual me encuentro?
Se lo comenté a una amiga y le dije: Somos lo máximo! Somos unas sobrevivientes!
Y sí que lo somos!!!!

Pero valido lo que siento, no lo escondo, no lo justifico, no le busco explicaciones...simplemente lo siento, lo vivo, lo respiro, lo lloro, dejo que me destroce por dentro, que me duela, que me parta en mil pedazos y luego recogeré los pedazos, los pegaré con amor y seguiré caminando, seguiré viviendo con alegría, disfrutando de la vida, de mis hijos, de mi esposo, de mis amigos, de MI VIDA....seguiré porque la vida sigue, porque la vida es un regalo, porque es maravillosa y porque sé que todo lo que pasa es perfecto, es perfecto para mí, porque sé que el Universo juega a mi favor y si algunas veces no entiendo porque suceden las cosas pues solo confío en que la vida sabe más que yo.

Sé que voy a tener días como este, pero son solo momentos...momentos a ser vividos así no queramos, a ser vividos para aprender, para fortalecernos, para ser cada vez más sensibles, más compasivos, mas espirituales.

Ayer fue un día que no quise vivir pero lo viví y acá estoy aún de pie…aún positiva, aún llena de amor, de esperanza, de fe, de ilusiones con muchas ganas de seguir viviendo…llena del amor de mis hijos, llena de Cristóbal, de Gabriel, de Leia.

Con amor y un poco de nostalgia,

Uchi 


lunes, 21 de septiembre de 2015

Como los celebramos?


La semana pasada tomé desayuno con algunas amigas y mamás de Thaniyay.

Septiembre parece ser un mes complicado para algunas...cumpleaños, fechas de partida...así que en un intento de sobrellevar este mes complicado decidieron juntarse fuera del grupo ya que como dicen: dolor compartido es dolor disminuido.

El día que desayunamos era el cumpleaños del hijo de una de las mamás y en un momento nos cuenta y nos dice que no sabía cómo describir como se sentía, no sabía que palabras usar para que podamos comprender lo que sentía. 
Ella no sabía cómo celebrar a su pequeño. Su pequeño bebé partió al mes de nacido entonces ella entre sonrisas, un poco en broma pero más en serio dijo: Que hago para celebrarlo? Me pongo un pañal? Me tomo un biberón? Y contó que una de las mamas en el grupo había comentado que en el cumpleaños de su hijo ella con su esposo habían preparado milkshake de fresa porque a su hijo le encantaba. Entonces de alguna manera homenajearon a su hijo con algo que a él le gustaba.

Pero cuando tu hijo parte al mes de nacido, como puedes celebrarlo? Con que lo homenajeas? Si él aún no se podía comunicar con palabras, ni hablar, ni contar que cosas les gustaban? 
Eso era lo que esta mami sentía, mucha impotencia creo yo de no poder celebrar a su hijo con algo que a él le gustara.

Me quede pensando y le dije: No necesitas celebrar a tu hijo con algo que a él le gustaba, lo puedes hacer haciendo algo que a ti te guste, que a ti te haga feliz.

Y así tenemos que verlo...que significa celebrar? En el diccionario de la Real Academia Española dice: Conmemorar, festejar una fecha, un acontecimiento.
Y eso es lo que hemos hecho cuando estaban con nosotros físicamente y también cuando no lo están.
Celebramos el día que decidieron venir a este mundo a través de nosotros y ese día fue un día feliz para nosotros, muy feliz para la familia y lo celebramos haciendo lo que a nosotros nos hizo sentir bien, con la familia, con los amigos.

Y ahora que no están? Cómo hacemos? Pues igual, los seguimos celebrando porque el que ya no estén físicamente no significa que han desaparecido de nuestra vida, de nuestra memoria, del universo.

Y como los celebramos? Pues con lo que a nosotros nos haga felices, con lo que a nosotros nos guste y nos haga sentir bien ese día. No tiene que ser con algo que a ellos les gustaba basta solo con recordarlos ese día con mucho amor y sentirnos bien...al nosotros sentirnos bien ellos van a estar más que felices y agradecidos.

Con amor,

Uchi


miércoles, 9 de septiembre de 2015

No somos responsables


El otro día leí en Facebook que una persona había compartido el post de otra persona en donde ella comentaba acerca de un accidente que había ocurrido en su ciudad. 
Un niño de 4 años se había caído del cuarto piso mientras su mama se bañaba. Entré a leer los comentarios del post inicial y me sentí muy triste, me dio mucha impotencia y si también me dio rabia. Había muchos comentarios bonitos, en donde se lamentaban de la partida de este pequeño y donde decían que iban a rezar por los padres. Pero también habían muchos comentarios en donde de manera indirecta culpaban a la madre por no haber cuidado bien al niño y no haber estado pendiente de él. 

Gabriel partió de la misma forma con la diferencia que el cayó de un tercer piso. Yo estaba en casa cuando esto sucedió.
Sé que muchas personas me culparon por lo sucedido, me juzgaron, sé que hubieron y hay muchos comentarios acerca de la partida de mi hijo y mi responsabilidad. Es más un día en una consulta médica leí una revista (que no vale la pena mencionar el nombre) en donde hablaban acerca de la seguridad en casa y mencionaban mi historia y la de mi hijo...para que no te pase lo que le pasó a Úrsula...de mas esta decir que nunca di autorización para que cuenten mi historia, ni menciones mi nombre ni el nombre de mi hijo.

Nosotros los padres que hemos visto morir un hijo independientemente de la forma en que ellos hayan partido, vamos a sentir culpa. De una u otra forma nos vamos a sentir responsables ya que nosotros supuestamente debimos haberlos protegido. Entonces…se imaginan tener que vivir con esa responsabilidad injustamente impuesta por nosotros mismos y nuestros fantasmas para tener que vivir también con la culpa irracional impuesta por los demás?

Nadie tiene tanto poder para quitarle la vida a alguien...por más que esa mamá hubiese estado con su hijo y no se hubiese ido a bañar igual hubiese sucedido porque era el momento de partir de su pequeño y nada de lo que ella hubiese podido hacer o dejar de hacer pudo haber evitado la partida de su hijo. 
Y así también pienso y creo que sucedió con Gabriel. 
El que mi hijo se haya caído no me hace una madre descuidada, despreocupada, una madre que no ama a sus hijos...así como me sucedió a mí y a esta madre le puede suceder a cualquiera. 
Nadie está libre de nada así que antes de juzgar, de criticar, de hablar, de dar tu opinión y consejo baja la cabeza, mira tu corazón y pregúntate si eso te pudo o te puede pasar a ti. 

Con amor y libre de toda culpa,

Uchi