jueves, 30 de julio de 2015

Directo a mi corazón y sin anestesia!



Es increíble como muchas veces una sola frase puede hacernos dar escalofríos, puede hacer que en un segundo nuestras lágrimas salgan despedidas de nuestros ojos con mucha fuerza como si hubiesen estado esperando para salir corriendo de una prisión en la que no querían estar.

Hoy fui como todas las semanas a Jardines de la Paz. No me hace mal ir, voy casi todas las semanas y solo voy porque no me gusta ver el lugar de mi hijo sin flores. Siempre tiene flores frescas ya que mi mama también va todas las semanas. 
Como los jueves limpian, fui temprano ya que sabía que mi mami hoy no podía ir. 
Llegue como siempre y compré sus flores, la señora ya me conoce y nunca me ha preguntado nada pero hoy cuando le dije que corte un poco más el tallo de las flores ella me dijo con toda la naturalidad de una persona que trabaja en la florería de un cementerio: Ah, es para un cremado? 
Directo a mi corazón y sin anestesia!!! Una espada atravesó mi corazón, mi alma y me quede sin aire. Solo pude responderle con un si casi imperceptible.
Cogí las flores, las pague ya con las lágrimas queriendo salir a borbotones y corrí a mi auto. 
Ya en la seguridad y soledad de mi auto dejé que las lágrimas salgan y limpien lo que tenían que limpiar.

Muchas veces frases como estas, preguntas como estas nos llevan a la locura de la desesperación, hacen que bajemos de nuestra nube de golpe y nos golpeamos tan fuerte contra el piso que sentimos no poder más y es ahí en el piso que reclamamos a la vida, que sentimos injusto esto que nos ha pasado, que maldecimos y no entendemos cómo podemos vivir sin tener a nuestros hijos al lado...pero luego pasa, ese momento pasa porque tenemos que reconocer que esos momentos no son eternos y cuando pasa, respiramos hondo y al llenarnos de aire, de amor, de esperanza recordamos que ellos no se han ido, que siguen con nosotros, que la vida es bella, que no es injusta, apreciamos lo que tenemos y valoramos el estar vivos.

Pero es así, tenemos estos momentos y hay que vivirlos con dignidad, con la cabeza en alto, lloramos todo lo que hay que llorar y luego secamos nuestras lágrimas y seguimos viviendo con alegría y con la certeza de que nuestros hijos nos abrazan y abrigan nuestro corazón en momentos como estos.

Con amor,

Uchi 



4 comentarios:

  1. Gracias Úrsula, solo una ´persona que sintió este dolor puede entendernos; es cierto son momentos de desesperación pura, donde lloramos todo lo que tenemos que llorar para luego volver a comenzar como dices tú, con frente en alto con la certeza de que nuestros amados hijos están a nuestro lado diciéndonos bajito al oído, calma mamá yo también te quiero y extraño....

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  2. A mí me paso algo parecido... el primer cumpleaños de mi nena, sin ella aquí en la tierra, fui a la iglesia a pedir una misa para ella, la persona me pregunto para quien era la misa, di el nombre de mi nena, y luego agregue, es su cumpleaños, la persona me dijo, ¿Es de acción de gracias?... No le dije, ya no vive, y dijo la persona... haaa ya no cumple años... es para su alma!!! sentí un golpe a mi corazón horrible, tal como tú describes, me bajaron de mi nube en un segundo, me dí cuenta de la cruda realidad, y llore, y pase un rato muy mal, y el día del aniversario de su nacimiento, ya no lo pude ver como su cumpleaños, sino como la fecha en la que llego a este mundo, y el día en que la conocí, no pude vivirlo, bien llore todo el día, y todo se debió a aquella frase... aaaa ya no cumple años!!!!

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  3. Es increíble, como madres nunca pensamos que esto nos pueda ocurrir, y cuando ocurre tu vida cambia por completo... en mi caso un día lo "visualicé" como si estuviera planeando y me costara mucho mantener el vuelo; cuando vuelo es cuando aguanto y tolero el dolor, y hasta lo vivo con cierta trascendencia que a veces incluso me invade un sentimiento como de euforia. Luego viene la parada forzosa a "repostar", cuando te das cuenta de ese esfuerzo que conlleva mantener el vuelo... al principio me resistía porque tenía miedo de que si paraba a repostar, me diera cuenta de lo cansado que es mantener el vuelo y no pudiera tener fuerzas para continuar... y me resistí hasta que no pude más, y la parada fue muy dolorosa y agotadora. Así que ahora cuando siento que tengo que repostar, me permito parar, llorar,me miro al espejo con mi cara desfigurada por el dolor y el llanto, hasta que me doy cuenta de que esa del espejo no es la mamá de Iker.... y algo me envuelve y me consuela y me da fuerzas a seguir, y siempre hay alguna señal que reconozco al instante, y ... poco a poco, cojo fuerzas para comenzar de nuevo el vuelo.... hasta la siguiente parada....

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