lunes, 8 de junio de 2015

Abrazando nuestra locura


Sólo los que han pasado por una experiencia igual se pueden comprender. Y esto va para todos y para todas las experiencias.

Algo que se habla mucho en los grupos de Thaniyay es acerca de las señales que recibimos de nuestros hijos. Señales maravillosas que nos hacen darnos cuenta que ellos siguen con nosotros, que no se han ido.
Muchas veces esas señales aparte de ser maravillosas pueden formar parte de una película de ciencia ficción. Si, muchos papas han recibido señales fuera de este mucho, señales que incluso a ellos les han hecho dudar de si fue verdad o se lo imaginaron.
A nosotros, los papas que hemos perdido un hijo y que también hemos recibido alguna señal literalmente fuera de este mundo no nos parece para nada irreal. Le creemos! Si, le creemos con cada célula de nuestro cuerpo, no se nos ocurre ni por instante dudar del testimonio de esa mamá o de ese papá, es mas hasta sentimos un poquito de envidia sana y desearíamos que esa señal nos hubiese pasado a nosotros.

La semana pasada en uno de los grupos, una mamá contó acerca de una señal que recibió de su hijo a altas horas de la noche. Al terminar de contarnos nos dijo: "toda la semana he estado esperando venir al grupo para contarles porque sabia que ustedes si me iban a creer (y claro que le creímos) si lo contaba en otro lugar o a otras personas iban a creer que estaba loca"

Y si, muchas veces los demás, y por demás entiéndase las personas que no han perdido un hijo, pueden pensar que nos estamos volviendo locos.

Locos por hablar con nuestros hijos en voz alta, locos por tal vez en alguna ocasión haberlos visto enla casa o como una sombra, locos por quedarnos mirando fijamente a ese niño o a esa niña que se parece tanto a nuestro hijo/a (deben pensar que lo vamos a secuestrar), locos por tal vez dejar una silla vacía siempre que vamos a un restaurante o en el comedor de nuestra casa, locos por incluir a nuestro hijo que ha partido cuando nos preguntan cuantos hijos tenemos....como si el hecho que hayan partido antes nos quitara el derecho de ser sus madres y a ellos el derecho de seguir perteneciendo a nuestra familia, locos por levantarnos en la madrugada para poder llorar (así nadie nos ve ni nos escucha), locos por sentir que a veces en la quietud de la noche mientras estamos echados en nuestra cama pensando en ellos sentimos claramente como alguien nos abraza y sabemos en nuestro corazón que son ellos, locos por haber pensado alguna vez en irnos con ellos, en qué se sentiría morir, locos por fantasear con morir y así poder volver a nuestros hijos, locos por amar y hablar de alguien como si estuviera con nosotros físicamente, locos por pensar en porque no fue el hijo de alguien más el que murió, locos por tener la seguridad que ellos nos escuchan, locos por sentirnos bendecidos de tener un hijo en el cielo, locos por sentir y tener la plena seguridad que ellos nos cuidan y nos protegen, locos por no sentirnos nunca solos ya que ellos siempre están con nosotros, locos por celebrarles su cumpleaños, por hacer una celebración en su nombre....y podría seguir nombrando mas locuras...

Tal vez si estamos locos o estemos fumando de la mala (como muy graciosamente dice una mamá de un grupo) pero la verdad es que la única certeza que tengo es que para estar donde estoy y como estoy definitivamente tengo un grado de locura.

Con amor y locura,

Uchi


2 comentarios:

  1. maravillosas tus palabras, trasmites mucho amor, gracias

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  2. Totalmente cierto! Y, cuando lo compartís con otras personas y dicen "Bueno, si a ti te sirve pensar que eso ha sido cierto..." yo contesto: "Bueno, si a tí te sirve pensar que esta experiencia ha sido únicamente una fantasía..."

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