martes, 21 de abril de 2015

Saldré adelante siempre!


Desde que Gabriel partió he pensado sin estar equivocada en que vivir su partida ha sido lo más difícil que he tenido que hacer en mi vida y he pensado en que cualquier otra cosa que me pase por dura que sea jamás se podrá comparar y no será ni la mitad de duro de lo que ha sido salir adelante después de la muerte de Gabriel.

Pero el otro día estaba pensando en que yo no tengo porque poner en una balanza lo que me sucedió con Gabriel y cualquier otra cosa que me suceda porque obviamente la balanza se va a inclinar siempre hacia el lado de Gabriel. 
Lo que viví con la partida de mi hijo es único e irreemplazable y sí fue muy muy duro. 

De hecho voy a vivir otras cosas difíciles en mi vida y no tengo porque compararlas sino vivirlas como momentos únicos e irremplazables, asumirlas, aceptarlas y seguir adelante.

Muchas veces pensamos que por haber pasado por la muerte de nuestros hijos ya nunca mas vamos a volver a vivir algo difícil, que ya pagamos la cuota de dolor y sufrimiento que toda persona debe tener en su vida, pero no es así...la vida está llena de momentos alegres pero también de momentos tristes y duros pero si algo he aprendido con la partida de mi chiquito es que cualquier cosa que me pase ahora sabré con absoluta certeza que saldré adelante con la frente en alto, que aprenderé todo lo que tenga que aprender, que saldré fortalecida y que será para mi una experiencia mas en mi camino de crecimiento y evolución personal.

Agradezco cada lagrima, cada dolor, cada sufrimiento, agradezco lo vivido, lo llorado, lo reído, lo bailado, lo amado...agradezco todo lo respirado hasta hoy porque todo esto ha hecho que sea la mujer que soy hoy!

Con amor,

Ursula


lunes, 13 de abril de 2015

Por qué sentimos culpa?


En estos casi 3 años que tiene Thaniyay he acompañado a más o menos 300 papas en su proceso de duelo.
De estos 300 papas solo una mamá me dijo que nunca sintió culpa...todos los demás hemos sentido culpa en algún momento de nuestro proceso de duelo, otros la siguen sintiendo, otros nunca la han dejado de sentir.

Pero por qué sentimos culpa? Y qué tipo de culpa sentimos?

En mi caso yo sentí culpa por no haber podido evitar el accidente. Dentro de mi irracionabilidad pensaba que yo sí hubiese podido evitarlo y me imaginaba cientos de maneras...que lograba? torturarme, nada más que eso y creía tontamente que al encontrarme culpable entonces de alguna manera todo esto cobraba sentido, ya no era un simple accidente sino que mi hijo por un descuido mío había sufrido el accidente y había partido.
Ahora puedo entender que mi mente lo único que buscaba era encontrar una explicación lógica y humana ante tanta confusión, algo que me dijera es eso, entonces ahí pensaba yo que iba a respirar tranquila.

Que equivocada estaba pero no por pensar eso sino por sentirme culpable, Luego entendí que la culpa es parte importante del proceso de duelo y que un 99% de personas la vamos a sentir.

La culpa nos hace sentir que tenemos poder sobre la muerte porque nos hace pensar que pudimos haberla evitado sin detenernos a pensar que la muerte es inevitable.

Encontrar un culpable (así no hubiera) nos ayuda a contar una historia que nos permita explicar con detalles lo ocurrido, nos ayuda a darle un sentido (sin sentido verdadero) y a asimilarlo.

Pero esta historia por más que la creamos con toda la fuerza de nuestro corazón está construida de aire y poco a poco empieza a desvanecerse y con ella se desvanece también nuestra ilusión de encontrarle una explicación a esto que nos ha ocurrido.

Ninguno de nosotros puede predecir el futuro, estoy más que segura que si nosotros hubiésemos podido saber con anterioridad lo que iba a pasar con nuestros hijos hubiésemos hecho hasta lo imposible por evitar lo que sucedió PERO NO SABÍAMOS!
Entonces reflexionemos...como podemos sentirnos culpables de algo que no sabíamos que iba a pasar?

Cada uno de nosotros dentro de las circunstancias de la partida de nuestros hijos tenemos que quedarnos con la tranquilidad y la paz de saber que hicimos todo lo posible por ellos, TODO!

Yo ahora estoy en paz, sé que no fue mi culpa ni culpa de nadie, que nada de lo que yo hubiese podido hacer hubiese evitado la partida de mi hijo.

Con amor,

Uchi