miércoles, 4 de febrero de 2015

Superar? No...Aceptar? SI!


Muchas veces me han preguntado: Se puede superar la muerte de un hijo?
Nunca he podido contestar con exactitud esta respuesta y hoy pienso que no se supera...se acepta, se interioriza, se vuelve tuyo.

Y por que no se supera? Porque la muerte no es algo que se tenga que superar. Uno supera un problema, una dificultad, una mala relación, un inconveniente pero no se supera la muerte de un hijo.
Con esto no quiero decir que uno se queda atrapado en el tiempo y que nunca se llega a vivir sin sufrir no, lo que quiero decir es que la muerte de un hijo va mas allá de una simple superación.

Para empezar esta mal hecha la pregunta....no se debe preguntar si se supera la muerte de un hijo lo que se debe preguntar es si se llega a aceptar sanamente la muerte de un hijo.

Debemos aceptar su muerte, su partida, su transformación, su presencia ausente.
Aceptarla como parte de nuestra vida. Aceptar que ellos nunca mas van a regresar pero que siguen con nosotros de una forma espiritual, aceptar que era su momento de partir y no renegar con la vida, con Dios, con el universo por los injustos que fueron con nosotros.
Aceptar también este vacío que queda no solo en nuestros corazones sino también en nuestra vida, este vacío que nada ni nadie podrá llenarlo solo el amor hacia ellos, hacia nuestros hijos que a pesar de la gran distancia que nos separa siguen tan fuerte y creciendo cada día.

Y cuando llegue la aceptación luego tendremos que interiorizar su muerte, su partida...y por que interiorizar? Porque es algo con lo que vamos a vivir toda la vida. Uno nunca se va a olvidar de su hijo/a, jamas nos olvidaremos de ellos, de su vida por corta o larga que haya sido, ese hijo/a que partió será recordado todos los días hasta que nos volvamos a encontrar.

Si bien con el paso del tiempo el dolor que nos acompaña se va transformando, el sufrimiento apenas se asoma por nuestro día a día en cambio la risa y la alegría aparecen mas a menudo, miramos la foto y ya no lloramos sino sonreímos por el tiempo compartido que hoy es un tesoro...algunos días estarán esos suspiros que nos llenan el alma de una nostalgia muchas veces indescriptible y por ahí alguno que otro día, en alguna fecha unas lagrimas se asomarán y algunas veces nos encontraremos con nuestra mirada perdida pensando en ese hijo/a que ya no esta mas físicamente y así será pero el dolor ya no nos lastimará porque ya aceptamos su partida como parte de nuestra vida porque ya la hicimos nuestra y convivimos con ella en paz, en una extraña paz pero paz al fin.

Con amor,

Uchi

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