domingo, 20 de diciembre de 2015

Como sobrevivir a diciembre sin morir en el intento


Llego diciembre y con diciembre inevitablemente llega Navidad y con la Navidad inevitablemente llegan los recuerdos, la nostalgia, la tristeza, con diciembre y con Navidad el vacío que tenemos se hace más presente, más fuerte.

Para los que hemos perdido un hijo diciembre se hace casi insoportable, el escuchar la música navideña, el ver los arreglos por todos lados, el tener que comprar regalos, el asistir a todas las reuniones navideñas que se organizan...van pasando los días y nosotros vamos pasando con ellos porque no podemos quedarnos en el ayer. 

Pero como sobrevivir a este mes sin morir en el intento?

  • Tratemos de no pensar en cómo nos vamos a sentir el 24 o el 25. La verdad es que no lo sabemos y muchas veces sufrimos por adelantado. Vivamos el hoy! qué es lo único que tenemos.
  • No hagamos planes para el 24 ni para el 25. De acuerdo a como nos sintamos ese día decidamos que hacer. Tal vez nos provoque hacer algo, tal vez no. No nos forcemos a situaciones en las cuales no la vamos a pasar bien.
  • Podemos esa noche hacer algo diferente. Salir de la rutina ayuda a no recordar tanto las navidades anteriores incluso podemos dedicar un momento especial para nuestros hijos. Podemos comprar globos verdes y rojos y soltarlos a las 12 o podemos prender una vela especial por él/ella esa noche.
  • No tenemos que asistir a todas las reuniones familiares. Vamos poco a poco, con calma. Hagamos lo que nos hace sentir bien, no nos obliguemos a cumplir con todo lo único que vamos a lograr con eso es terminar emocionalmente agotados.
  • Expresemos lo que sentimos. Pongámosle nombre a nuestras emociones. Que siento? Siento rabia, colorea, ira, celos, envidia??? Expresemos! Dejemos salir lo que sentimos así nos liberaremos de esas emociones y podremos sentirnos un poco más ligeros.
  • Si queremos llorar, lloremos! Dejemos que nuestras lágrimas salgan, no hay que retenerlas. Las lágrimas tienen el poder de enjugar el alma, de limpiarnos...después de llorar nos sentimos más relajados, más libres, mas sosegados.
  • Encontremos un momento para estar a solas, en paz. En este mes que todo parece ir más rápido, démonos un tiempo para meditar, para respirar profundo, para llenarnos de energía y poder seguir caminando.
  • Volvamos a darle el verdadero sentido a la Navidad. Dejemos de lado los regalos y el consumismo y dejemos que la Luz y el Amor nazcan esa noche nuevamente en nuestros corazones.
  • Hagamos una obra social. El ayudar a otros, el salir de nosotros mismos para ir al encuentro y ayuda de otro ser humano nos ayuda y nos hace por un momento olvidarnos de nuestro dolor. Podemos hacer esta ayuda en nombre de hijos, en honor a ellos.
  • Tratemos de rodearnos de personas que nos inspiren, que admiremos, que nos quieran y que nosotros queramos.
  • Cultivemos el sentido de gratitud. Esto nos ayuda a ser más positivos, a tener un mejor estado de ánimo, a darnos cuenta que somos bendecidos y que aun tenernos mucho porque dar gracias.

Recordemos que nuestros hijos están con nosotros y en estas fechas más aún.
Respiremos con tranquilidad y pidamos tener claridad para poder sentirlos y poder percibir sus señales.

Con amor,

Uchi




lunes, 7 de diciembre de 2015

Diciembre


Diciembre siempre es un mes que me quita el aliento, un mes que me hace querer vivir todo rápido para que así rápido también pase.
Siempre que empieza diciembre no puedo evitar pensar en los días que vienen y en cómo me voy a sentir.
Lo bueno de este diciembre es que me agarra con muchas cosas encima, con muy poco tiempo para pensar y llena de cosas. Estoy a puertas de terminar la formación de Terapeuta Holística, lo cual me tiene como loca estudiando, lo cual me ayuda a mantener mi mente ocupada. Estoy también con un proyecto en mente, que me da ilusión, mucha ilusión...estoy concentrada en mi hijo mayor, lo cual me mantiene con los pies en la tierra y evita que salga volando...esas cosas, entre otras me están manteniendo a flote y evitando me desmorone.

Algo que me he dado cuenta este mes es la gran capacidad que tengo para no sentir, para no conectarme con "eso" que me hace sentir, para bloquear todo pensamiento, sentimiento, imagen, recuerdo que hagan que pueda sentir. Es malo? no lo sé pero por ahora y en este mes agradezco tener esta gran capacidad. Sé que en el momento que me conecte con mi sentir, me caeré y sé también que está bien caerse, lo sé pero este mes necesito mantenerme en pie, por lo menos hasta después del 22 que es mi graduación, después del 22 me podre permitir sentir.

El mes empieza con el cumpleaños de Leia, mi niña guerrera.
Este año Leia cumplió 5 y tengo que reconocer, fue duro.
Siempre son duras las fechas especiales porque esa ausencia que sentimos todos los días en estas fechas se hace más presente.
Se siente la falta de, se siente que algo no está completo. Si claro, uno es feliz y disfruta, disfrutas la vida y disfrutas a tus hijos pero en algún momento del día vas a tener ese instante en el cual te encierras un segundo en el baño e inhalas, inhalas tan profundo que esa inhalación se convierte en un suspiro lleno de melancolía y añoranza pero que te ayuda a llenarte de fuerzas y poder salir con una sonrisa y con la cabeza en alto.
Y así transcurren estas fechas, sintiendo  mucho con cada villancico, con cada adorno navideño, viendo en cada lonche, almuerzo, desayuno la alegría de los demás y querer que para ti esa alegría también este completa.
Quisieras más que nada en el mundo volver atrás, retroceder en el tiempo...es en este mes en el cual uno sueña con eso, sabiendo que es imposible pero sabiendo también que diciembre es el mes para soñar y entonces nos lo permitimos.

Este diciembre son 5 años que Gabriel partió. 5 años!!!! Ahora sí puedo decir que es más el tiempo que he estado sin el que con él. No sé cómo sentirme al respecto y como comente anteriormente, no me estoy permitiendo sentir. Siempre siento, todo el tiempo estoy conectada con mi sentir, estoy conectada con mi dolor y con mi tristeza pues este mes me regalo el no sentir, este mes sueño en que no siento nada. Me hace bien? no lo sé, me hace mal? tampoco lo sé y la verdad no me importa. Solo necesito aferrarme y agarrarme de lo que pueda para sobrevivir intacta y sin heridas este mes. Por 31 días me regalo el no sentir, el no conectarme, el no aferrarme, el no pensar.

Este mes me regalo el soltar...


martes, 17 de noviembre de 2015

Pastilla o no...



Con este post no quiero que se piense que estoy a favor o en contra de la medicación, solo quiero dar mi opinión al respecto...voy a escribir lo que pienso (como siempre lo hago).

El otro día estaba en una reunión y entre los temas que hablamos salió el de la medicación.
Medicación ya sea por una depresión constante, porque tienes angustia, porque no puedes manejar ciertos pensamientos o porque tienes una depresión por algo que te sucedió en la vida.
Yo me dedique a escuchar las diferentes opiniones, no quise dar la mía porque no estaba de acuerdo en lo que se decía así que preferí guardar silencio y escuchar sin juzgar (aunque tengo que reconocer que me fue bien difícil no hacerlo).
Me quede pensando mucho en lo que se dijo incluso hasta muchos días después.

Hace un tiempo un buen amigo me preguntó si yo había necesitado medicación cuando Gabriel partió, a lo que le respondí que no y no porque no la quisiera sino porque sabía (aun en ese momento) que si yo tomaba alguna pastilla lo único que iba a hacer era alargar lo que sabía tenía que vivir y era inevitable.
Me explico...
Cuando muere mi hijo sabía que me iba a doler como nunca antes nada me había dolido, sabía que tenía que ser así, sabía que iba a tener que recorrer un camino de mierda, sabía que me iba a ir al fondo del túnel y que iba a querer morirme, sabía que mi corazón iba a estar destrozado por mucho, mucho tiempo, sabía que me iba a quedar sin aire por mucho tiempo, lo sabía! Sabía que tenía que vivir todo eso para poder llegar al lado de la luz, de la aceptación, de la interiorización y sabía que tenía que hacerlo yo, solo yo podía atravesar el túnel oscuro, sabía que tenía que hacerlo sin ningún tipo de ayuda porque sabía también que si yo aceptaba alguna ayuda química y externa lo único que esto iba a hacer era alargar el proceso de sanación.

Tal vez la medicación (y digo tal vez porque nunca me he medicado, entonces no puedo saber a ciencia cierta lo que me hubiese hecho) me hubiese ayudado a anestesiar la pena, a anestesiar el dolor, a anestesiar el sufrimiento, tal vez me hubiese ayudado en ese momento a no sentir tanto, a no sentir al dolor entrar como agujas lastimándome el alma, a no sentir el querer morir, tal vez me hubiese ayudado a vivir anestesiada si tal vez pero...hasta cuándo? Hasta cuando la medicación podría ayudar a que pase lo inevitable? Hasta cuándo podría mantener anestesiado al dolor? Ojo que mantener anestesiado no significa no sentir el dolor, sino es sentirlo pero no en la magnitud que se debería sentir.

Si yo hubiese tomado alguna medicación no les hubiese permitido a mis propios recursos el ayudarme, no hubiese salido mi instinto de supervivencia que me hizo levantarme y seguir viviendo a pesar de que no quería, no hubiese encontrado en mi esa fortaleza que pensé no tenía porque si hubiese estado medicada hubiese recibido una "ayuda" extra....entonces yo me hubiese preguntado: fui yo o la medicación?

Recuerdo hace algunas semanas una mama en Thaniyay nos confió que cuando murió su hijo, su familia preocupada por ella, la llevaron al psiquiatra. El psiquiatra conversó con ella y la medicó (como si el duelo fuera una enfermedad). Estuvo medicada por varios meses. En la reunión nos cuenta que dejó la medicación y que se siente en el día uno, que siente que su hijo murió ayer y nos dijo: (palabras textuales de la mama) “Estoy recién viviendo mi duelo, 9 meses después...porque la medicación no me dejó”

Y si, testimonios como los de esta mamá he escuchado muchos en Thaniyay y esto es un error que cometen los médicos, el pensar que el duelo es una enfermedad y que como enfermedad necesita medicación. Que equivocación más grande!
El duelo hay que vivirlo! En un proceso que tenemos que vivir si o si y no hay pastilla mágica que nos ayude a no hacerlo.

En la vida vamos a pasar por muchos dolores, por muchos sufrimientos y tenemos que vivirlos para crecer, para evolucionar, para aprender, no podemos vivir pensando en que no quiero sufrir, en que no quiero sentir dolor porque es malo sufrir, porque es malo sentir dolor y, para que hacerlo si con una pastilla puedo resolver todo?

Si tengo angustia por algo que estoy viviendo o por algo que me ha pasado y me tomo una pastilla para calmar la angustia, yo me pregunto? De verdad crees que la angustia se va a ir con la pastilla? Si, tal vez se vaya por el momento pero si no se trata lo que hay detrás de la angustia, si no se ingresa más profundo en el sentimiento que provoca la angustia, si no se aprende, si no dejamos que la angustia nos enseñe...que estamos haciendo? Pues nada, es solo un placebo, y la angustia seguirá ahí en nuestro pecho durmiendo y cada vez que vivamos algo que no sepamos cómo manejar ya sean pensamientos, sentimientos, situaciones, la angustia se despertará nuevamente y nuevamente tomaremos la pastilla y como se nos hace un hábito pues nuestra mente también se acostumbra y cada vez pedirá una dosis más alta y entonces entramos en un círculo vicioso terrible y todo por qué? 
Por el temor de enfrentarnos a nuestros miedos, por el temor de enfrentarnos a nuestros demonios, por el temor de mirar dentro nuestro, por el temor a sufrir, a sentir dolor.

Y por qué sentirlo? Y por qué sufrir? Como una de las personas de la reunión dijo: Para que sufrir si se puede tomar una pastilla que te ayude a no hacerlo?

Entonces yo me pregunto lo mismo: Para que sufrir?
Pues porque el sufrimiento guarda mucha enseñanza, porque el dolor es un gran maestro, porque con el sufrimiento crecemos como personas, nos hacemos más fuertes, más compasivos, más humanos y a la vez más espirituales.

Tenemos que aprender a lidiar con lo malo que nos pasa y darnos cuenta que no son cosas malas, que siempre hay una bendición detrás, que siempre hay algo por lo cual ser agradecidos, tenemos que enseñarnos a sobrevivir con nuestros propios recursos, a dejar que nuestros instintos, nuestra garra, nuestro guerrero interno salga a la luz para ayudarnos, para fortalecernos, para enriquecernos, para crecer.

Todos somos seres únicos y especiales y sé que no todos tenemos las mismas capacidades ni las mismas herramientas, sé que muchas personas necesitan esa ayuda extra y está bien recibirla pero no hacerlo simplemente porque si, que no se convierta en un hábito sino junto con esa ayuda extra hay que ir viendo dentro de nosotros, hay que ir indagando que está pasando, por que no puedo manejar ciertas situaciones, que hay detrás de no querer sentir angustia, que hay detrás de no querer ver mis demonios, que hay detrás del temor a sufrir, del temor a sentir dolor…sí, la medicación ayuda, lo se, a ciertas personas les ayuda pero no dejemos que actúe por sí sola, ayudémosla nosotros también para que así poco a poco podamos ir sacándola de nuestra vida y respirar libremente sin químicos en nuestro aire.

Con humildad y amor,

Uchi



lunes, 26 de octubre de 2015

Mis 38!


Hoy celebro, agradezco y honro mis 38 años.
Lo hago porque todo lo que he vivido me han llevado a donde hoy estoy y han hecho de mi la persona que hoy soy.
Hoy agradezco los momentos vividos, los que quise vivir y los soñados. Hoy agradezco a las personas que estuvieron, que están y que estarán en mi vida.
Agradezco el ser quien soy, el haber vivido lo vivido. Agradezco el haber sido siempre fiel a mí misma, el ser totalmente autentica.

Agradezco a mi papi por haberme enseñado la Fe, la Fe en la vida en Dios, el haberme enseñado que a pesar de lo que te pase nunca debes perder la Fe.
Agradezco a mi mami el haberme enseñado la solidaridad, el compartir, el dar todo por los demás.
Agradezco a mi hermana el haberme enseñado a poner los pies sobre la tierra, a ser más simple, a no complicarme tanto.
Agradezco a Juanjo el ser siempre mi compañero, el ser esos brazos en los cuales encuentro siempre lo que necesito.
Agradezco a Cristóbal el haberme enseñado a ser mamá, le agradezco el desafiarme, el hacerme querer ser mejor persona para él.
Agradezco a mi Gabriel el haberme enseñado la dulzura del ser humano, le agradezco el haberme elegido como mamá, le agradezco ser mi Luz, mi guía, mi maestro.
Agradezco a Leia el haber elegido esta familia, el haber nacido sabiendo a donde llegaba, le agradezco que me haya ayudado a sanar mi corazón.

Agradezco a la vida, a mi familia, a mis amigos....

Hoy acepto con amor y sabiduría, los dolores, sufrimientos, penas, lagrimas, tristezas, agradezco a la muerte por haber abierto mi vida.

Estoy donde quiero estar a mis 38 años.....

Con amor,

Uchi


martes, 13 de octubre de 2015

Hoy es Hoy


Realmente somos conscientes de la importancia de vivir el hoy? De disfrutar lo que tenemos, el momento que tenemos? O vivimos pendientes de lo que pasara mañana, del día siguiente, de aquello que aun no llega?
Tanto nos cuesta vivir y disfrutar el hoy?

Yo trato de vivir realmente el hoy, trato pero no siempre lo logro es mas creo que casi nunca. Pero últimamente he tratado de convertir eso en mi filosofía de vida y me lo repito todos los días...vive el hoy!

Y por que debemos vivir el hoy? Pues porque es lo único que tenemos y muchas veces por pensar en el mañana nos perdemos esos sublimes momentos del hoy.

Dicen que cuando uno vive en el pasado vive en depresión, cuando uno vive en el futuro vive en angustia y cuando uno vive el hoy, vive en Presente, en Presencia.

Es dificil sobretodo cuando tenemos un pasado tan mágico que no queremos dejar ir. Vivimos muchas veces en ese pasado porque "el recordar es volver a vivir", muchas veces tratamos inútilmente de volver atrás pensando que somos capaces de regresar en el tiempo y cuando nos damos cuenta que no lo somos, nos llenamos de frustración, rabia y le echamos la culpa al presente por no dejarnos regresar.

Pero es verdad y lo he comprobado que el vivir pensando ya sea en ayer o en mañana no te permite saborear el hoy. Y te lo pierdes y luego llega mañana y quieres regresar a ese día que fue hoy pero que ahora es ayer.

Disfrutemos el hoy, el momento, lo que tenemos sin culpa, sin miedo, sin angustia, sin pena...respiremos a grandes bocanadas el aire del presente y seamos felices hoy!
Deleitemonos con el hoy!!!

Con amor y muy presente,

Uchi


jueves, 24 de septiembre de 2015

Ayer fue un día que no quise vivir


Es increíble como las fechas nos latigan, nos hacen retroceder, nos hacen mirar hacia atrás así no queramos, nos hacen tambalear en nuestro caminar que creíamos seguro, firme, fuerte.

Ayer mi pequeña Leia cumple 4 años, 9 meses, 20 días...le exacta edad que tenía Gabriel cuando decidió partir y encima es miércoles y Gabriel partió un miércoles.

Como no sentir que mis piernas no me responden? Como no dejar de respirar por unos segundos que parecen eternos? Como no volver mi mirada atrás y recordar lo vivido ese día con Gabriel? Como no, como no, como no...

Yo no estoy pendiente de las fechas, ya hace bastante tiempo que los 29 (fecha en que Gabriel partió) pasan desapercibidos, algunos meses me fijo en el día otros no.
Pero esta fecha, esta fecha así yo hubiese querido no iba a pasar desapercibida.
Desde el día que Gabriel partió miraba a Leia y pensaba si ella llegaría a los 5 años, pensaba en cómo me sentiría cuando ella cumpliera 4 años o cuando tuviera la edad de Gabriel cuando partió. No lo pensaba siempre y me enfocaba en vivir el día a día y no pensar en cómo me iba a sentir en esa fecha determinada. Pero llegó el año y luego llegó el mes y luego llegó el día.

Desde el lunes no me siento yo misma, desde el lunes quiero que ya sea viernes. 
Ayer salí a correr en un intento fallido de pensar que podía correr más rápido que mis pensamientos y así poder dejarlos atrás, de mas esta decir que cuando terminé, mis pensamientos seguían ahí conmigo, dentro de mi mente...pero tengo que reconocer que correr me ayuda y ayer si bien no me quitó los pensamientos pues los hizo más lúcidos, más ligeros, más sutiles para que así los pueda procesar con mayor facilidad.

Juanjo está de viaje, un viaje largo a un país lejano, eso tampoco ayuda, no me ayuda el sentirme sola, el sentirlo lejos y encima que no podamos hablar mucho por la diferencia de hora...

Leia está durmiendo conmigo y ayer me desperté y ella seguía dormida a mi lado...me quede observándola unos minutos y no pude contener las lágrimas, metí mi nariz en su cuello y respiré, la olí en un intento de que su olor se quede para siempre guardado en mi memoria, en mi corazón, me quedé un buen rato mirando sus manos...Wow se parecen tanto a las de Gabriel y en ese momento sentí tan profunda y desesperante la ausencia de mi hijo, y sentí que el extrañarlo en ese momento se estaba volviendo insoportable. Así que abracé a Leia, la abracé tan fuerte que la desperté, la abracé en un tonto intento de querer protegerla, de querer que mis brazos la protejan contra todo y que no le pase nada...como si pudiéramos evitar con un abrazo que algo les pase.

En la tarde la miraba en su clase de natación y no pude dejar de compararla con Gabriel, la veía tan viva, nadar, reírse, tirarse a la piscina, feliz disfrutando de su niñez y pensaba...así estaba mi chiquito, de ese tamaño, haciendo las mismas cosas, hablando como ella, con esa voz que aún es de niña pequeña y un escalofrío recorrió mi cuerpo....Y si algo le pasa???? Como podría sobrevivir? La quiero tanto...como podría seguir viviendo??? Sacudí mi cabeza para que esos pensamientos salgan de mi mente. No puedo permitir que ellos aniden en mi cabeza....No tiene que pasar lo mismo, no va a pasar lo mismo.

La veo tan llena de vida, tan viva, tan feliz y luego me acuerdo que Gabriel estaba tan vivo, tan lleno de vida, tan feliz...estos días no he podido evitar pensar (a veces creo que pienso demasiado).
El lunes en la noche pensaba....como he podido llegar a dónde estoy? Como pude sobrevivir la muerte de Gabriel? Como??? Como puedo seguir viviendo con alegría y con esperanza??? Como he llegado a este lugar en el cual me encuentro?
Se lo comenté a una amiga y le dije: Somos lo máximo! Somos unas sobrevivientes!
Y sí que lo somos!!!!

Pero valido lo que siento, no lo escondo, no lo justifico, no le busco explicaciones...simplemente lo siento, lo vivo, lo respiro, lo lloro, dejo que me destroce por dentro, que me duela, que me parta en mil pedazos y luego recogeré los pedazos, los pegaré con amor y seguiré caminando, seguiré viviendo con alegría, disfrutando de la vida, de mis hijos, de mi esposo, de mis amigos, de MI VIDA....seguiré porque la vida sigue, porque la vida es un regalo, porque es maravillosa y porque sé que todo lo que pasa es perfecto, es perfecto para mí, porque sé que el Universo juega a mi favor y si algunas veces no entiendo porque suceden las cosas pues solo confío en que la vida sabe más que yo.

Sé que voy a tener días como este, pero son solo momentos...momentos a ser vividos así no queramos, a ser vividos para aprender, para fortalecernos, para ser cada vez más sensibles, más compasivos, mas espirituales.

Ayer fue un día que no quise vivir pero lo viví y acá estoy aún de pie…aún positiva, aún llena de amor, de esperanza, de fe, de ilusiones con muchas ganas de seguir viviendo…llena del amor de mis hijos, llena de Cristóbal, de Gabriel, de Leia.

Con amor y un poco de nostalgia,

Uchi 


lunes, 21 de septiembre de 2015

Como los celebramos?


La semana pasada tomé desayuno con algunas amigas y mamás de Thaniyay.

Septiembre parece ser un mes complicado para algunas...cumpleaños, fechas de partida...así que en un intento de sobrellevar este mes complicado decidieron juntarse fuera del grupo ya que como dicen: dolor compartido es dolor disminuido.

El día que desayunamos era el cumpleaños del hijo de una de las mamás y en un momento nos cuenta y nos dice que no sabía cómo describir como se sentía, no sabía que palabras usar para que podamos comprender lo que sentía. 
Ella no sabía cómo celebrar a su pequeño. Su pequeño bebé partió al mes de nacido entonces ella entre sonrisas, un poco en broma pero más en serio dijo: Que hago para celebrarlo? Me pongo un pañal? Me tomo un biberón? Y contó que una de las mamas en el grupo había comentado que en el cumpleaños de su hijo ella con su esposo habían preparado milkshake de fresa porque a su hijo le encantaba. Entonces de alguna manera homenajearon a su hijo con algo que a él le gustaba.

Pero cuando tu hijo parte al mes de nacido, como puedes celebrarlo? Con que lo homenajeas? Si él aún no se podía comunicar con palabras, ni hablar, ni contar que cosas les gustaban? 
Eso era lo que esta mami sentía, mucha impotencia creo yo de no poder celebrar a su hijo con algo que a él le gustara.

Me quede pensando y le dije: No necesitas celebrar a tu hijo con algo que a él le gustaba, lo puedes hacer haciendo algo que a ti te guste, que a ti te haga feliz.

Y así tenemos que verlo...que significa celebrar? En el diccionario de la Real Academia Española dice: Conmemorar, festejar una fecha, un acontecimiento.
Y eso es lo que hemos hecho cuando estaban con nosotros físicamente y también cuando no lo están.
Celebramos el día que decidieron venir a este mundo a través de nosotros y ese día fue un día feliz para nosotros, muy feliz para la familia y lo celebramos haciendo lo que a nosotros nos hizo sentir bien, con la familia, con los amigos.

Y ahora que no están? Cómo hacemos? Pues igual, los seguimos celebrando porque el que ya no estén físicamente no significa que han desaparecido de nuestra vida, de nuestra memoria, del universo.

Y como los celebramos? Pues con lo que a nosotros nos haga felices, con lo que a nosotros nos guste y nos haga sentir bien ese día. No tiene que ser con algo que a ellos les gustaba basta solo con recordarlos ese día con mucho amor y sentirnos bien...al nosotros sentirnos bien ellos van a estar más que felices y agradecidos.

Con amor,

Uchi


miércoles, 9 de septiembre de 2015

No somos responsables


El otro día leí en Facebook que una persona había compartido el post de otra persona en donde ella comentaba acerca de un accidente que había ocurrido en su ciudad. 
Un niño de 4 años se había caído del cuarto piso mientras su mama se bañaba. Entré a leer los comentarios del post inicial y me sentí muy triste, me dio mucha impotencia y si también me dio rabia. Había muchos comentarios bonitos, en donde se lamentaban de la partida de este pequeño y donde decían que iban a rezar por los padres. Pero también habían muchos comentarios en donde de manera indirecta culpaban a la madre por no haber cuidado bien al niño y no haber estado pendiente de él. 

Gabriel partió de la misma forma con la diferencia que el cayó de un tercer piso. Yo estaba en casa cuando esto sucedió.
Sé que muchas personas me culparon por lo sucedido, me juzgaron, sé que hubieron y hay muchos comentarios acerca de la partida de mi hijo y mi responsabilidad. Es más un día en una consulta médica leí una revista (que no vale la pena mencionar el nombre) en donde hablaban acerca de la seguridad en casa y mencionaban mi historia y la de mi hijo...para que no te pase lo que le pasó a Úrsula...de mas esta decir que nunca di autorización para que cuenten mi historia, ni menciones mi nombre ni el nombre de mi hijo.

Nosotros los padres que hemos visto morir un hijo independientemente de la forma en que ellos hayan partido, vamos a sentir culpa. De una u otra forma nos vamos a sentir responsables ya que nosotros supuestamente debimos haberlos protegido. Entonces…se imaginan tener que vivir con esa responsabilidad injustamente impuesta por nosotros mismos y nuestros fantasmas para tener que vivir también con la culpa irracional impuesta por los demás?

Nadie tiene tanto poder para quitarle la vida a alguien...por más que esa mamá hubiese estado con su hijo y no se hubiese ido a bañar igual hubiese sucedido porque era el momento de partir de su pequeño y nada de lo que ella hubiese podido hacer o dejar de hacer pudo haber evitado la partida de su hijo. 
Y así también pienso y creo que sucedió con Gabriel. 
El que mi hijo se haya caído no me hace una madre descuidada, despreocupada, una madre que no ama a sus hijos...así como me sucedió a mí y a esta madre le puede suceder a cualquiera. 
Nadie está libre de nada así que antes de juzgar, de criticar, de hablar, de dar tu opinión y consejo baja la cabeza, mira tu corazón y pregúntate si eso te pudo o te puede pasar a ti. 

Con amor y libre de toda culpa,

Uchi 

jueves, 27 de agosto de 2015

Para tener paz con nuestros recuerdos...


El otro día una mama que asiste a Thaniyay me preguntaba como podía hacer con los pensamientos recurrentes que tenia, con los recuerdos muchas veces no tan bonitos que se le venían a la mente acerca de su hijo y que no podía evitarlos.
Generalmente estos recuerdos eran del ultimo día de vida de su hijo y obviamente no le hacían nada bien...empezaba tal vez con una imagen, con un olor, con un sonido y terminaban en el trágico momento en que su hijo partía.
Como podemos vivir teniendo esos pensamientos, recuerdos, imágenes en nuestra mente todo el tiempo? Como?
Le pregunte que hacia cuando venían estas imágenes, sonidos, olores y me dijo que se peleaba con ellos porque no quería que entraran en su mente y como no se iban se quedaba enganchada y continuaba con la película en su mente hasta que llegaba al triste desenlace y así eran todas las veces.

A mi también me pasaba y digo pasaba porque ya aprendí a no engancharme. Para mi todo empezaba con un sonido, cada vez que escuchaba un sonido super fuerte se me venia inmediatamente toda la película terrible del día en que Gabriel decidió partir...hasta que aprendí a no pelearme con estas imágenes, recuerdos, sonidos, olores.
No hay que pelearnos porque si nos peleamos ellas van a pelear mas por entrar a nuestra mente y finalmente van a ganar. Lo que tenemos que hacer es recibirlas con amor, dejar que entren a nuestra mente, a nuestro corazón, dejar que entren con paz, agradecerles y así mismo con ese mismo amor y paz dejarlas ir.

Cuando se nos venga una imagen, un recuerdo, un olor, un sonido dejemoslo entrar, observemos esto que se esta acercando a nuestra mente, cerremos los ojos y recibamos a esta imagen con amor, observemos como entra a nuestra mente pero solo tratemos de quedarnos con la imagen, con el sonido, con el olor, con el recuerdo, solo con eso porque es solo eso lo que se presenta al inicio, la película la hacemos nosotros.
Al principio tal vez volvamos a ver la película entera y tal vez sea así por algún tiempo pero si poco a poco vamos poniendo en practica el recibir con amor el recuerdo observarlo, agradecerle y dejarlo ir entonces poco a poco la película se va a ir apagando y vamos a poder tener paz con nuestros recuerdos, sobretodo los últimos.

Con amor,

Uchi

lunes, 10 de agosto de 2015

Lo que tu no ves


Algo de lo que se habla mucho en Thaniyay es acerca de cómo la sociedad (y por sociedad entiéndase: amigos, familiares, conocidos) no te deja vivir tu duelo tranquila, en paz y como te dé la gana.

Con este post lo que quiero es desahogarme contando cosas que me pasaron a mí y a varias mamás de Thaniyay.

Lo escribo en tercera persona para que todos nos podamos sentir identificados con “ella” y no especifico ningún tipo de pérdida porque creo que todos los que hemos perdido a alguien a quien amamos profundamente podemos reconocernos en este post.

NADIE puede juzgar!
Si tú no has pasado por la exacta situación de la otra persona no puedes hablar, no puedes opinar, no puedes aconsejar y sabes por qué? Porque NO SABES lo que esa persona está pasando.

Por favor dejemos a las personas vivir su duelo como ellas lo quieran vivir.
Nadie sabe lo de nadie.
No sabemos lo que pasa cuando esa persona llega a casa después de haber trabajado o haber estado con sus hijos de aquí para allá. Tal vez llega y se derrumba, ahí en la soledad de su habitación es donde finalmente deja salir a todas sus lágrimas que durante todo el día las estuvo reteniendo, es ahí en el silencio de su casa donde puede conectarse finalmente con esa persona que partió.
Y ahí, en su hogar, en su habitación, en su corazón no entras tú, ese espacio es solo de ella y tú no lo ves...esos momentos de tristeza infinita, de soledad, de rabia, de llanto no son publicados en Facebook sino son vividos en la más profunda intimidad.

Lo que tú ves es otra cosa...tú ves que la vida continua. Tú ves que ella se levanta y va a hacer las compras. Tú ves que va a trabajar. Tú ves que se maquilla, que se viste bien, ves que hoy estrena unos zapatos nuevos, ves que sonríe, ves que come como antes, ves que juega con sus hijos, que los lleva al colegio, los recoge, los lleva a sus actividades, ves que la etiquetan en Facebook en algún almuerzo o comida y claro ves que está sonriendo, ves que se va de viaje, que disfruta su viaje, ves que va a alguna fiesta y la ves bailar, sonreír, disfrutar.

Lo que tú no ves es lo que yo te voy a contar:

Tú no ves que si efectivamente la vida continua pero ella lucha con eso, no ves que ella quisiera quedarse inmóvil y que el mundo se quede inmóvil con ella. Tú no ves que ella todas las mañanas antes de levantarse de la cama piensa: y si hoy no me levanto? No ves que lo que ella quisiera es arroparse y quedarse dormida para ver si al despertar se da cuenta que todo fue una pesadilla.

Tú no ves las lágrimas que corren por sus mejillas apenas abre los ojos.
Tú no ves que ella no quiere salir y no quiere salir porque tiene miedo de encontrarse con personas como tú que al verla en Wong haciendo las compras va a pensar: que hace acá? Debería estar en su casa llorando, pero ella va a Wong haciendo un gran esfuerzo y va porque si no hace las compras su familia no va a tener con que alimentarse.
Tú no ves que ella todos los días piensa en renunciar a su trabajo pero es consciente que la vida continua y que ella necesita trabajar así que se llena de esa fortaleza que solo las personas que hemos perdido a alguien muy amado tenemos y se va a trabajar.
Tú no ves que ese maquillaje que ella usa es para tratar de ocultar sus ojeras, las cuales tiene porque toda la noche se la pasa en vela. Tú no ves que las noches son lo peor.

Tú no ves que esos zapatos nuevos que ella estrena son unos zapatos que se compró antes que esto sucediera y se los puso hoy porque esos zapatos como nunca fueron usados no le traen ningún recuerdo.
Tú no ves que esa sonrisa no es más que una mueca, es un intento por sonreír, un gran intento.
Tú no ves que ella ya no disfruta comer, que la comida para ella ya no tiene sabor pero que come porque lo tiene que hacer para poder mantenerse en pie. Tú no ves que le duele en lo más profundo de su ser el jugar con sus hijos, que al hacerlo recuerda aún más a esa persona que partió pero igual juega porque sus hijos no tienen la culpa de lo sucedido.
Tú no ves que ella llora mientras maneja y por eso siempre usa lentes de sol. Tú no ves que ella quisiera mandar a sus hijos en taxi pero nuevamente se llena de fuerza y los atiende, la vida de sus hijos ya cambio demasiado y ella hace todo lo posible por tratar de que no siga cambiando más.
Tú no ves que ella no quería ir a ese almuerzo, a esa comida pero que sus amigas que la quieren de verdad le insistieron demasiado, querían que ella se distraiga, se relaje aunque sea por un momento, y ante tanta insistencia ella fue y antes de que tomen la foto que tu viste en Facebook ella había estado encerrada en el baño llorando y queriendo ir a casa pero nuevamente se llenó de fuerzas se lavó la cara y salió. Y ahí tomaron la foto.
Tú no ves que en ese viaje en donde se la ve feliz disfrutando, ella se la pasó llorando. Tú no ves que ese viaje fue una escapatoria para tratar de olvidar, para tratar de estar mejor, para tomar aire y poder regresar un poco renovada, un poco tal vez un poco más.
Tú no ves que esa fiesta para ella fue un desahogo al sentirse libre al bailar, al sentir que por lo menos por unas horas se encontraba en este mundo paralelo en el que esa persona no había partido y se liberó, y bailó, y trató de ser feliz…tú no viste cuando ella llegó a casa después de esa fiesta a llorar a mares porque se sentía culpable de haber bailado, se sentía culpable de haber disfrutado…como pude haber bailado si tu no estás?

Así que si tú no sabes, si tú no ves lo más íntimo de ella, no hables, no opines, no aconsejes, no juzgues porque...NO SABES!


Si realmente quieres ayudar y estar con ella, hazlo en silencio, hazlo con un abrazo de corazón a corazón y déjala vivir su propio duelo como ella quiera, es su proceso, su camino, su pérdida, su dolor…no tuyo.

Con amor,


Uchi

jueves, 30 de julio de 2015

Directo a mi corazón y sin anestesia!



Es increíble como muchas veces una sola frase puede hacernos dar escalofríos, puede hacer que en un segundo nuestras lágrimas salgan despedidas de nuestros ojos con mucha fuerza como si hubiesen estado esperando para salir corriendo de una prisión en la que no querían estar.

Hoy fui como todas las semanas a Jardines de la Paz. No me hace mal ir, voy casi todas las semanas y solo voy porque no me gusta ver el lugar de mi hijo sin flores. Siempre tiene flores frescas ya que mi mama también va todas las semanas. 
Como los jueves limpian, fui temprano ya que sabía que mi mami hoy no podía ir. 
Llegue como siempre y compré sus flores, la señora ya me conoce y nunca me ha preguntado nada pero hoy cuando le dije que corte un poco más el tallo de las flores ella me dijo con toda la naturalidad de una persona que trabaja en la florería de un cementerio: Ah, es para un cremado? 
Directo a mi corazón y sin anestesia!!! Una espada atravesó mi corazón, mi alma y me quede sin aire. Solo pude responderle con un si casi imperceptible.
Cogí las flores, las pague ya con las lágrimas queriendo salir a borbotones y corrí a mi auto. 
Ya en la seguridad y soledad de mi auto dejé que las lágrimas salgan y limpien lo que tenían que limpiar.

Muchas veces frases como estas, preguntas como estas nos llevan a la locura de la desesperación, hacen que bajemos de nuestra nube de golpe y nos golpeamos tan fuerte contra el piso que sentimos no poder más y es ahí en el piso que reclamamos a la vida, que sentimos injusto esto que nos ha pasado, que maldecimos y no entendemos cómo podemos vivir sin tener a nuestros hijos al lado...pero luego pasa, ese momento pasa porque tenemos que reconocer que esos momentos no son eternos y cuando pasa, respiramos hondo y al llenarnos de aire, de amor, de esperanza recordamos que ellos no se han ido, que siguen con nosotros, que la vida es bella, que no es injusta, apreciamos lo que tenemos y valoramos el estar vivos.

Pero es así, tenemos estos momentos y hay que vivirlos con dignidad, con la cabeza en alto, lloramos todo lo que hay que llorar y luego secamos nuestras lágrimas y seguimos viviendo con alegría y con la certeza de que nuestros hijos nos abrazan y abrigan nuestro corazón en momentos como estos.

Con amor,

Uchi 



lunes, 13 de julio de 2015

Ahí estas!


Todos creo quisiéramos saber con total certeza donde se encuentran todas las personas que han partido antes que nosotros.

Yo siempre supe desde el primer momento en que Gabriel estaba en el mejor lugar, sabía que había regresado a casa, sabía que estaba bien. Pero claro nuestra mente humana siempre nos pide alguna prueba, alguna confirmación, siempre están esas ganas, esa curiosidad, ese amor infinito de madre que nos pide saber a ciencia cierta donde está.

Todo este camino que he venido andando desde que Gabriel partió ha estado lleno de sorpresas maravillosas. Ha sido un camino en donde he aprendido más de la vida, del universo, del cielo, de la vida más allá de la vida, de mi misma que en toda mi vida. 
Es increíble como un acontecimiento tan doloroso como perder un hijo puede llevarte a tanto conocimiento, puede llenarte de tanta Fe, puede enseñarte tanto, puede darte tanta esperanza!

Donde esta Gabriel? Gabriel está en casa, Gabriel está en el mejor lugar, Gabriel sigue vivo y sigue creciendo, sigue evolucionando, sigue aprendiendo, sigue creciendo espiritualmente.

Nosotros tenemos la extraordinaria capacidad de poder elegir que queremos creer.
Yo elijo creer que Gabriel esta increíblemente bien, yo elijo creer que si existe un cielo, yo elijo creer que sigue vivo y lo elijo porque me hace bien creer en eso y también por todas las señales que he recibido de Gabriel, por todos los libros que he leído, por todos los conocimientos que van llegando a mi sin yo pedirlos.

Tenemos que estar abiertos al universo, abiertos al amor, abiertos a escuchar, a leer, sentir, a mirar no con los ojos sino con el corazón, como dice el principito: "Lo esencial es invisible a los ojos".

Yo sé que Gabriel está bien donde está, yo sé que está feliz.

Y lo sé porque el otro día estaba meditando y le pedí con mucha fe a Gabriel que me enseñe donde estaba, quería saber cómo era el lugar en el que él estaba. Vino a mí la imagen de una playa, una playa hermosa de arena muy blanca y el agua de mar de un turquesa cristalino que te quitaba el aliento de lo bello de su color, había mucha vegetación y unas palmeras hermosas muy altas que se movían al ritmo del viento que las acariciaba. El paisaje era simplemente espectacular  y una sensación de paz, de gratitud y de felicidad llenó mi cuerpo. 

Sé que Gabriel está feliz!
Quizá no este exactamente en un lugar así pero él al mostrarme esa imagen sabía que yo iba a entender su mensaje.
Yo aun con mi mente humana necesitaba ver esa imagen para saber que él es feliz! Por qué? Porque Gabriel amaba la playa, amaba el mar, su último día sin saber yo que era el último lo llevé a la playa y disfrutó como nunca antes!
Entonces sí puedo decir que mi hijo es feliz y que está en el mejor lugar que él puede estar.

He tratado de buscar una imagen parecida a la que vi pero no he encontrado ninguna que se le parezca y es que un lugar así no es de este mundo...la imagen a continuación es lo más parecido a lo que vi e incluso así está muy lejos de poder revelar lo increíblemente maravilloso del lugar:



Bendito seas!

Con amor,

Uchi

martes, 30 de junio de 2015

El tiempo cuenta y no pasa


Esta semana que pasó me di cuenta que solo para los que amamos profundamente a Gabriel el tiempo cuenta y no pasa. A que me refiero?
El tiempo cuenta porque somos conscientes del tiempo que ha pasado desde su partida y que no pasa porque no es algo que se pueda olvidar, no es una página para ser volteada y superada. Es así repito para los que amamos profundamente a quien partió...para los demás? No, para ellos no.
No juzgo, no culpo, no critico pero si me pongo a pensar en cómo algo tan trascendental en mi vida, algo que marcó un antes y un después, pueda para otras personas no significar tanto o incluso para algunas nada. Como pueden no tenerlo presente? es algo que me pregunto algunas veces.
La respuesta es muy simple...no era su hijo, no era su nieto, no era su sobrino. 
Lo entiendo, lo comprendo, no juzgo, no critico pero lo analizo.

La semana pasada estaba en una reunión con unas personas y una de ellas hizo un comentario sobre la muerte de mi hijo que me dejó, tengo que confesarlo, helada...no quiero entrar en detalles de lo sucedido pero lo que dijo fue: y esto fue cuando se le murió el hijo...el hijo??? (ojo, yo estaba ahí presente, frente a ella). 
Yo sé que esta persona no es mala, simplemente es un poco desatinada, simplemente o no tan simplemente no se dió cuenta de cómo lo dijo, las palabras que usó y creo que no se percató que la mamá de ese hijo era yo y que estaba ahí sentada frente a ella. 
Yo solo la miré, respiré y mantuve silencio...traté de comprender lo que había sucedido y por qué lo había dicho así y llegue a la conclusión inicial: El tiempo para ellos no cuenta y si pasa.
Para ella lo de mi hijo ya pasó, fue hace tiempo (según su tiempo), yo ya se supone lo he superado, olvidado, he seguido con mi vida.
Sí, es cierto, si he seguido con mi vida pero eso no significa que no cuente cada día, que cada día de mi vida no piense en mi Gabriel y llene mis pulmones de aire en un suspiro profundo y melancólico...que haya seguido con mi vida, viviendo con alegría no quiere decir que no extrañe a mi hijo con desesperación.
La partida de un hijo no se supera, no se pasa simplemente la página, es algo con lo que vamos a vivir toda la vida, con ese vacío, con esa ausencia, con ese recuerdo si bien ya no doloroso pero si presente, si melancólico, si nostálgico.

Mi hijo partió, si partió pero sigue tan presente e incluso más presente que cualquiera de nosotros!

Con amor,

Ursula 


lunes, 8 de junio de 2015

Abrazando nuestra locura


Sólo los que han pasado por una experiencia igual se pueden comprender. Y esto va para todos y para todas las experiencias.

Algo que se habla mucho en los grupos de Thaniyay es acerca de las señales que recibimos de nuestros hijos. Señales maravillosas que nos hacen darnos cuenta que ellos siguen con nosotros, que no se han ido.
Muchas veces esas señales aparte de ser maravillosas pueden formar parte de una película de ciencia ficción. Si, muchos papas han recibido señales fuera de este mucho, señales que incluso a ellos les han hecho dudar de si fue verdad o se lo imaginaron.
A nosotros, los papas que hemos perdido un hijo y que también hemos recibido alguna señal literalmente fuera de este mundo no nos parece para nada irreal. Le creemos! Si, le creemos con cada célula de nuestro cuerpo, no se nos ocurre ni por instante dudar del testimonio de esa mamá o de ese papá, es mas hasta sentimos un poquito de envidia sana y desearíamos que esa señal nos hubiese pasado a nosotros.

La semana pasada en uno de los grupos, una mamá contó acerca de una señal que recibió de su hijo a altas horas de la noche. Al terminar de contarnos nos dijo: "toda la semana he estado esperando venir al grupo para contarles porque sabia que ustedes si me iban a creer (y claro que le creímos) si lo contaba en otro lugar o a otras personas iban a creer que estaba loca"

Y si, muchas veces los demás, y por demás entiéndase las personas que no han perdido un hijo, pueden pensar que nos estamos volviendo locos.

Locos por hablar con nuestros hijos en voz alta, locos por tal vez en alguna ocasión haberlos visto enla casa o como una sombra, locos por quedarnos mirando fijamente a ese niño o a esa niña que se parece tanto a nuestro hijo/a (deben pensar que lo vamos a secuestrar), locos por tal vez dejar una silla vacía siempre que vamos a un restaurante o en el comedor de nuestra casa, locos por incluir a nuestro hijo que ha partido cuando nos preguntan cuantos hijos tenemos....como si el hecho que hayan partido antes nos quitara el derecho de ser sus madres y a ellos el derecho de seguir perteneciendo a nuestra familia, locos por levantarnos en la madrugada para poder llorar (así nadie nos ve ni nos escucha), locos por sentir que a veces en la quietud de la noche mientras estamos echados en nuestra cama pensando en ellos sentimos claramente como alguien nos abraza y sabemos en nuestro corazón que son ellos, locos por haber pensado alguna vez en irnos con ellos, en qué se sentiría morir, locos por fantasear con morir y así poder volver a nuestros hijos, locos por amar y hablar de alguien como si estuviera con nosotros físicamente, locos por pensar en porque no fue el hijo de alguien más el que murió, locos por tener la seguridad que ellos nos escuchan, locos por sentirnos bendecidos de tener un hijo en el cielo, locos por sentir y tener la plena seguridad que ellos nos cuidan y nos protegen, locos por no sentirnos nunca solos ya que ellos siempre están con nosotros, locos por celebrarles su cumpleaños, por hacer una celebración en su nombre....y podría seguir nombrando mas locuras...

Tal vez si estamos locos o estemos fumando de la mala (como muy graciosamente dice una mamá de un grupo) pero la verdad es que la única certeza que tengo es que para estar donde estoy y como estoy definitivamente tengo un grado de locura.

Con amor y locura,

Uchi


lunes, 1 de junio de 2015

Yo decidí no hundirme en la tristeza


Una de las cosas que mas me ayudaron en mi proceso de duelo fue entender que Gabriel no se había ido en vano.
Sabia en el fondo de mi corazón que la muerte de mi hijo traía consigo algo muy grande.

Recuerdo la noche que regresamos de la clínica. Gabriel ya había partido, yo estaba sentada en la cama y recuerdo tan claramente ese momento en el cual sentí que no entendía nada, no sabia lo que había pasado, como había pasado, no entendía donde estaba mi hijo, porque ya no lo podía abrazar...pero lo que si sabia con total claridad era que había algo mas grande atrás de todo eso, que había una bendición enorme atrás de la muerte de mi hijo. 
No se de donde venia esa seguridad pero la sentía en mi pecho, la sentía en mi estomago, la sentía en mí y sabía que era real, tan real como la vida de mi hijo.

Y ahí encontré mi primer desafío...darle un sentido a la partida de mi hijo.

Todos los que hemos perdido un hijo sabemos lo devastador que puede ser. Puede llegar a destruir tu vida en un segundo si tu lo permites, puedes llegar a hundirte en una tristeza tan grande tan grande que muchas veces puede llegar a ser imposible salir.

Cada uno de nosotros tiene historias distintas, somos seres humanos únicos y especiales no hay dos iguales y así también es nuestro duelo y como lo llevamos, que hacemos con este desafío enorme que la vida nos ha puesto.

Yo decidí no hundirme en la tristeza. Esto no quiere decir que no la sentí, si la sentí y la sentí tan profundamente que creo que por un tiempo me comió viva y me dejó en carne viva. 
Pero lo que no dejé fue que se convirtiera en la protagonista de mis días. 
La sentía, me hundía, quería morirme pero me levantaba y me levantaba porque es lo que Gabriel se merecía y mas.

Yo no podía dejar que mi chiquito se sintiera culpable por haberse ido. Era su plan de vida, era su misión, el tenia que partir tal vez para mi fue demasiado pronto pero para él fue el momento perfecto, él no necesitó ni un día mas, ya había hecho lo que tenia que hacer.

Una vez navegando por internet encontré un articulo que escribía un padre que también había perdido un hijo y el titulo decía algo que se me quedó grabado no solo en la mente sino en cada célula de mi cuerpo y era: "No convirtamos a nuestros hijos en nuestros verdugos".
WOW! que fuerte, que frase tan dura y tan reveladora, en cada letra, en cada silaba, en cada palabra cuanta verdad!!!

Y eso yo nunca haré, nunca convertiré a mi hijo en mi verdugo, porque no lo es!

Mi hijo es mi gran bendición, mi maestro, mi luz, mi faro en la tormenta, es el que me acompaña siempre, el que me guía, el que me envía luz en mis momentos mas oscuros...es quien me hace ser una mejor persona porque me mira todo el tiempo, es quien hizo de vida lo que es ahora, es quien abrió la puerta de mi días, quien me quitó la venda de los ojos....mi verdugo? Jamas! Es y fue mi salvación!

Con amor,

Uchi


lunes, 25 de mayo de 2015

No dejemos que el temor se apodere de nosotros


Definitivamente todos estamos conectados, todos somos parte de un mismo universo, todos respiramos el mismo aire.

Esta semana me han escrito 3 mamás preguntándome como hacen con el miedo, con el miedo a perder otro hijo. Y justamente esta semana yo he estado sintiendo una especie de angustia y temor por mis hijos. Vamos, siempre está y siempre estuvo pero hay momentos en los que ese temor se hace más presente, más vivo.

Como se hace? Como se vive con ese miedo? Como se hace para superarlo? La verdad no lo sé. Solo sé que es algo más con lo que tenemos que aprender a vivir y mientras escribo esto pienso...carajo! Una cosa más que tenemos que aprender, no basta con tener que aprender a vivir sin nuestros hijos también tenemos que aprender a sobrellevar todo lo que conlleva su partida. 
Pero bueno todo es parte de este hermoso aprendizaje y digo hermoso porque...y esto lo hablo a título personal, todo esto me ha llevado a conocer más de mí, me ha llevado a un viaje a mi interior que nunca pensé hacer, a vivir más intensamente, a respirar y ser agradecida por cada bocanada de aire y muchas cosas más que si las sigo nombrando no terminaré nunca.

Pero sí, está el miedo, el miedo de volver a pasar x lo mismo y pensamos: si me vuelve a pasar, no lo resistiría pero luego nos acordamos que antes que nos pasara lo de nuestros hijos también pensábamos que no íbamos a poder resistirlo y sin embargo acá estamos...entonces el temor vuelve y se hace más latente...sí, me puede volver a pasar y si me pasa sé que lo resistiré....será? No lo sabemos y rogamos nunca saberlo.
Y vivimos con temor, salimos de casa y si suena el celular y vemos que nos llaman del colegio, de la casa nuestro corazón se paraliza por un segundo que sentimos eterno, miramos el celular como si fuera una bestia a punto de devorarnos y con una mano temblorosa y una voz apenas perceptible contestamos y el alma nos vuelve al cuerpo cuando nos damos cuenta que no pasó nada, que todo está bien. 
Y cuando estamos en la seguridad de nuestra casa con nuestros hijos durmiendo pensamos en lo paranoicas que somos pero calmamos a nuestra mente de la paranoia diciéndole que ya nos pasó y que nada ni nadie nos asegura que no nos va a volver a pasar
Y sabemos que no podemos vivir así eternamente, que tenemos que aprender a vivir con ese temor o mejor dicho tenemos que aprender a soltar y a confiar.

Que me ayuda a mí?

Me ayuda el haber entendido, comprendido que, Gabriel y todos vamos a partir cuando debemos partir, que nadie muere en la víspera, que nada que lo que yo haga o deje de hacer va a influenciar en la partida de uno de mis hijos.

Me ayuda el confiar, el soltar.

Me ayuda el respirar a mis hijos todos los días, el decirles que los amo y el saber que he hecho y hago por ellos todo lo que está en mis manos hacer por ellos.

Me ayuda el reconocer mi miedo, el hablarlo sin vergüenza, sin temor. Me ayuda el decirlo en voz alta para que se lo lleve el viento...para que se lo lleven las estrellas.

Es un miedo que todas las madres tenemos y más aun las que hemos perdido uno pero tenemos que aprender a confiar, tenemos que aprender a que no nos domine ni nos llene de angustia, tenemos que aprender a vivir con alegría sin dejar que sea el temor el que lleve las riendas de nuestras vidas.

Con amor,

Ursula