lunes, 1 de diciembre de 2014

Y llegó diciembre...


Se acerca diciembre un mes al cual he tratado de ponerle un adjetivo que lo califique como lo siento muy dentro de mi pero no lo encuentro. Lo que mas se asemeja podría ser melancólico, si diciembre es un mes melancólico.

Viene el santo de Leia, cumple 4 años...4 años! Los años que tenia Gabriel cuando partió. Recuerdo como si fuera ayer el día del cumpleaños 4 de Gabriel si hubiese sabido que ese iba a ser su ultimo cumpleaños hubiera....no en realidad no hubiera hecho nada distinto...fue perfecto, todo fue perfecto ese día.

Y también recuerdo como si fuera ayer el día que nació Leia, recuerdo lo feliz que estaba Gabriel con su hermanita, la bebita mas linda que el había visto...la conexión entre ellos, el amor, el vinculo se dio desde que se vieron, se amaron para siempre y por toda la eternidad.

Viene Navidad, año nuevo la fecha de la partida de Gabriel...

Les comentaba a unas amigas acerca de como me sentía con el cumpleaños de Leia acercándose (3 de diciembre) y les comentaba que Leia no tenia porque verme triste y que tenia que celebrar con ella su cumpleaños porque es un día feliz, mi chiquita cumple años!
En la noche recibo un mensaje de una de ellas en donde me decía, que si, que tenia que celebrar a Leia pero que también me de un tiempo para mi, para estar triste, para conectarme con Gabriel y con el dolor de su ausencia y  me quedé pensando en que tiene razón...yo sé que ese día estaré feliz por mi hija, celebraré con ella sus 4 añitos con el corazón encogido pero lo haré pero también me daré un tiempo para mi, para llorar si quiero llorar, para conectarme con mi dolor y dejar que haga su trabajo.

Llegó diciembre y no pude hacer nada para evitarlo, quisiera dormir y despertar en enero pero no se puede y si me duermo me perdería muchas cosas maravillosas.

Así que diciembre te recibo con los brazos abiertos...solo te pido que no me lastimes mas de la cuenta...


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