viernes, 5 de septiembre de 2014

Amar es dejar ir



Somos egoístas, no creo que no haya nadie que pueda decir que nunca en su vida ha sido egoísta o ha pensando egoístamente.
Muchas veces pensamos en nosotros primero, en nuestro bienestar...somos nosotros quienes no queremos sufrir, no queremos sentir dolor, no queremos tener que pasar por el largo y triste camino de la separación y para evitar eso muchas veces hacemos cosas sin realmente pensarlas, las hacemos por instinto, por miedo, pensamos que las hacemos por amor y quizá si quizá, quizá en el fondo el amor si esta presente pero si miramos un poquito más adentro esta nuestro egoísmo.

Cuando Gabriel salió de sala de operaciones y estuvo en cuidados intensivos no sabíamos cuanto tiempo iba a estar en coma, no sabíamos si iba a despertar algún día y si despertaba no sabíamos si iba a ser el mismo Gabriel...el golpe en su cabecita fue muy muy fuerte y lo más probable es que si el hubiese sobrevivido no hubiese sido mi Gabriel.
Tal vez hubiese estado muchos años conectado a una máquina, tal vez no hubiese podido caminar, tal vez hubiese tenido que estar echado en su cama de por vida....tal vez, tal vez, tal vez.

Muchas cosas que en su momento no las sabía, no sabía lo que iba a pasar con mi hijo pero si hubo algo que supe desde el instante en que entré a verlo a cuidados intensivos y fue que de ninguna manera iba a ser yo quien retenga a mi hijo en esta vida, que de ninguna manera iba a alargar su vida artificialmente sólo porque yo no podía soportar el dolor de su partida...no importa como lo tenga lo único que importa es que se quede conmigo....muchas veces he escuchado eso y yo Ursula no estoy de acuerdo.

Yo quería y quiero para mi hijo lo mejor, quería que este bien, quería que sea libre, que este feliz, que no este conectado a una máquina, no quería verlo así, dormidito sin poder moverse, sin poder hablar, NO! Ese no era mi hijo!
A pesar del gran dolor que significó despedirme de mi hijo, a pesar del gran dolor que significa vivir sin mi hijo, en ese momento pensé en el y no en mi. Le dije que se vaya en paz que mami iba a estar bien, que no se preocupe por mi, sólo le pedí que me de fuerzas para soportar su partida y ni bien terminé de decir eso, Gabriel se fue.

Si, dejé mi lado mi egoísmo, dejé mi lado mis necesidades, deje de lado lo que yo quería para pensar en mi hijo y en lo que el necesitaba, mi amor de madre va más allá de mi egoísmo....amo tanto a mi hijo que lo dejé partir en PAZ! Así de grande es mi amor por el.

Ursula

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