martes, 8 de julio de 2014

Yo soy yo...Gabriel es Gabriel



Cuando partió Gabriel recuerdo que no pude comer por casi 2 días. 
Gabriel partió un miércoles en la noche, casi jueves. El jueves no comí nada, literalmente no podía, no tenia hambre ni ganas, lo único que hice fue tomar agua con agua de azahar, un te que una amiga me preparó y un halls que otra amiga me metió a la boca prácticamente a la fuerza.
El viernes en la mañana tampoco comí nada, sentía a mi cuerpo adormecido, cansado, mutilado...como a medio día me empece a sentir débil, claro eran todas estas emociones que estaba sintiendo, la ausencia de Gabriel y encima sin alimento en mi organismo. Una prima me ofreció una barra de cereal pero no pude comer, solo el olor me dio nauseas y en ese momento un pensamiento se me cruzó por la mente: como puedo comer yo si mi hijo nunca mas lo va a hacer?
El viernes a las 5 o 6 no recuerdo, recién pude comer algo. Mi cuerpo ya no podía mas y yo sabia que me tenia que cuidar, tenia que comer. Recuerdo haber estado sentada en la mesa del comedor de la casa de mi mama y tener el plato de comida al frente y sentir como ese primer bocado era un enemigo, la comida no tenia sabor, no la disfruté, no terminé de comer y todo esto porque no me parecía justo que yo este comiendo cuando mi hijo nunca más lo iba a hacer.

Esto se me vino a la mente porque el jueves una mamá en el grupo nos dijo: a veces siento que no puedo respirar, como puedo yo respirar si mi hija nunca mas lo va a hacer?

Definitivamente todos los que hemos perdido un hijo hemos sentido esto en algún momento. Como comer? como respirar? como caminar? como reír? como disfrutar? Si mi hijo/a nunca mas lo va a hacer?

Pero hay algo que tenemos que tener claro...nosotros somos nosotros y nuestros hijos son nuestros hijos. Nosotros no somos nuestros hijos. Nosotros seguimos vivos y ellos lamentablemente no. 
Tenemos que aprender a discriminarnos de ellos. No es una palabra bonita pero tenemos que discriminarnos del hijo que se fue.
Yo no estoy muerta, yo sigo acá, yo estoy viva y la vida sigue y está esperando algo de mi. Tenemos que re-situarnos en la vida que sigue.

Es duro pero es una realidad...poco a poco la vida se va a ir imponiendo, la vida continua así nosotros no queramos, ella sigue y si vamos a vivir hundidos en la tristeza y el dolor nos vamos a perder todo lo maravilloso que tiene aun por enseñarnos.
Nos perderemos ese hermoso amanecer, ese abrazo, esa caricia, ese beso, esa conversación con una buena amiga, esa botella de vino compartida, esos ricos helados, la brisa del mar, la delicadeza del viento, el ladrido del perrito, ese olor a grass recién cortado, ese primer traguito de café en la mañana, el olor de nuestros hijos, tantas cosas maravillosas que la vida tiene por ofrecernos....pero lo mas importante que nos perderemos serán las señales de nuestros hijos porque no tendremos los ojos y el corazón dispuestos para escucharlas y verlas.

Aprendamos poco a poco a darnos cuenta que nosotros estamos vivos y que la vida aun espera cosas maravillosas de nosotros.
Vamos la vida es una! y no estamos solos....nunca mas lo estaremos!

Ursula


2 comentarios:

  1. que hermosas palabras, aunque son un poco dificiles de aceptar cuando duele tanto, pero hay que seguir

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