martes, 15 de julio de 2014

Los dos decálogos

Siempre me ha gustado leer y desde que se fue Gabriel creo que he leído mas que nunca. 
Generalmente he leído libros que tienen que ver con el duelo, muerte, vida mas allá de la vida, ángeles, espiritualidad...pero el mejor libro que he leído ha sido "El camino de las lagrimas" de Jorge Bucay.
No recuerdo como llegó este libro a mis manos pero agradezco mucho el que lo haya hecho. 
En este libro Bucay habla acerca del camino de las pérdidas, nos explica las pérdidas que tenemos en la vida, nos habla con un lenguaje muy simple sobre el proceso de duelo y también sobre los distintos duelos que hay. Nos ayuda, nos hace pisar tierra, nos aconseja muy sutilmente.

Quiero compartir hoy unos consejos que él nos da a los que estamos o hemos estado atravesando el camino de las lagrimas. El lo llama el "Los dos decálogos".
Me parece lo que él sugiere sumamente real y necesario.
Los invito a leer los dos decálogos y ponerlos en práctica...


LOS DIEZ SI


1.         PERMISO
Date el permiso de sentirte mal, necesitado, vulnerable. Uno puede pensar que no sentir dolor es mejor pero de todas maneras con el tiempo, lo más probable es que el dolor salga a la superficie. Mejor es ahora.
Permítete sentir el dolor plenamente porque el permiso es el primer paso de este camino y ningún camino se termina si antes no se empieza a recorrer.

2.         CONFIANZA
Confía en tus propios recursos para salir adelante. Vas a vivir momentos muy duros y emociones displacenteras. No te exijas demasiado. Respeta tu propio ritmo de curación. Confía en ti mismo.

3.         NUEVOS OJOS, NUEVAS PUERTAS
Estamos a veces tan cegados por nuestra propia cólera, dolor o desgano que no vemos las “nuevas puertas” que se nos abren. Es fácil pensar “Que de bueno podría venir de esta pérdida? Y sin embargo cada día oímos historias de la gente que ha superado batallas físicas, mentales y emocionales para alcanzar, contra todas las posibilidades, objetivos impensados.

4.         ACEPTACIÓN
Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en tu vida, ahora tienes que aceptar esta dura realidad. En el camino del duelo no hay retorno. El camino solo sigue hacia adelante.
La muerte siempre llega, demasiado tarde o demasiado temprano, siempre va a ser un mal momento para que la gente se muera.
Hablar de tu pérdida, contar las circunstancias de su muerte, visitar el cementerio o el lugar donde esparcieron sus restos, todo puede ayudar, poco a poco, a ir aceptando el hecho de la pérdida.

5.         CONEXIÓN CON LA VIDA
Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el pasado. La vida te espera llena de nuevas posibilidades.
No hay nada de malo en querer disfrutar, en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones.
El corazón herido cicatriza abriéndose a los demás. El duelo es establecer que lo muerto queda afuera pero mi vida continua.

6.         GRATITUD
Es necesario valorar las cosas buenas que seguimos encontrando en nuestra vida en esta situación de catástrofe y sentirnos agradecidos por su presencia. Sobre todo, algunos vínculos que permanecen (familiares, amigos, pareja, sacerdote, terapeuta) aceptadores de mi confusión, de mi dolor, de mis dudas y seguramente de mis momentos más oscuros. Todo sería mucho más difícil sin ellos.

7.         LAS TRES D: MUCHO DESCANSO, ALGO DE DISFRUTE Y UNA PIZCA DE DIVERSIÓN
Date permiso para sentirte bien, reír con tus amigos, hacer bromas. Es tu derecho y además será de gran ayuda que busques sin forzar tu propio ritmo momentos para disfrutar. Recuerda que hasta el ser querido que no está, querría lo mejor para ti. Los malos momentos vienen por si solos, pero es voluntaria la construcción de buenos momentos. Empecemos por saber con certeza que hay una vida después de una pérdida.

8.         APRENDIZAJE
Hacer el duelo significa también aprender a vivir sin algo, sin alguien, de otra forma.
El duelo es  aprender a vivir sin esa capacidad que he perdido. La experiencia es muchas veces un maestro muy cruel. Empieza tu vida de nuevo no “otra vez”.

9.         DEFINICIONES
La idea de que significa morirse es tan teórica que vivencialmente puede ser diferente para cada uno. Lo que importa no es coincidir en una posición respecto a la muerte sino establecer que es una de las cosas que cada uno tiene que tener definidas.
Lo que sea que crean, está bien. Pero tienen que tener una posición tomada.

10.       COMPARTIR LO APRENDIDO
Cuando tengas una parte del camino recorrida, háblales a otros sobre tu experiencia. Enséñales a otros que no minimicen la pérdida, ni menosprecien el camino. Contar lo que aprendiste en tu experiencia es la mejor ayuda para sanar a otros haciéndoles más fácil su propio recorrido e increíblemente facilita tu propio rumbo.



LOS DIEZ NO


1.         ESCONDERSE
Nunca cierres tu corazón al dolor. No te hagas el fuerte, no te guardes todo para dentro. Con el tiempo el dolor ira disminuyendo.
Recorrer el camino de punta a punta es condición para cerrar y sanar las heridas. Permítete el llanto. Te mereces el derecho de llorar. No escondas tu dolor. Comparte lo que te está pasando con tu familia, amigos de confianza…llorar es tan exclusivamente humano como reír. El llanto actúa como una válvula liberadora de la enorme tensión interna que produce la pérdida. Podemos hacerlo solos si esa es nuestra elección, o con nuestros compañeros de ruta para compartir su dolor, que no es otro que nuestro mismo dolor. Cuando las penas se comparten su peso se divide. Cuando el alma te duele desde adentro no hay mejor estrategia que llorar.

2.         DESCUIDOS
Muchos de los que viven su duelo están tan ocupados en su proceso interno, están tan atentos a su sentir penoso que no prestan atención a su propio cuerpo.
Aliméntate bien y no abuses del tabaco, alcohol, ni de los medicamentos. De hecho si para ayudarte en estos momentos fuera necesario tomar algún medicamento, deberá ser siempre bajo el criterio de un médico y nunca por los consejos de familiares o amigos bien intencionados. De todas maneras es bueno no deambular “buscando” el profesional que acepte recetar los fármacos para “no sentir”, porque lejos de ayudar pueden contribuir a cronificar el duelo.

3.         APURARSE
Recorrer el camino del duelo requiere tiempo y dicen que el tiempo lo cura todo.
Pero cuidado que el tiempo solo quizá no alcance.
Lo que realmente puede ayudar es lo que cada uno hace con el tiempo.
No te hagas expectativas mágicas. Estate preparado para las recaídas. Un suceso inesperado, una visita, el aniversario, la navidad te vuelven al principio, es así.
No puedes llorar hoy lo de mañana, ni seguir llorando lo de ayer. Para hoy es tu llanto de hoy, para mañana el de mañana.
Vive solamente un día cada día.

4.         OLVIDAR LA FE
Algunas cosas simplemente no son para ser manejadas por uno solo. Incluso toda la ayuda que puedes tener puede no proporcionar la comodidad que realmente se necesita para sostener lo que sucedió.
Es el momento de  aprender a no pedir que las cosas se resuelvan de la manera que quisiéramos que resultaran, sino pedir en su lugar que Dios nos ayude a aceptar los cambios y nos ayude a ver las opciones.

5.         AUTOEXIGENCIA
No te maltrates. Aunque las emociones que estás viviendo sean muy intensas y displacenteras (y seguramente lo son) es importante no olvidar que son siempre pasajeras. Sé paciente. No te apures. Respeta tus formas, tus tiempos y tus espacios. Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. Tus tiempos son tuyos. Recuerda que el peor enemigo en el duelo es no quererse.

6.         EL MIEDO DE VOLVERSE LOCO
Todos podemos vivir sentimientos intensos de respuesta a la situación de duelo sin que esto te lleve a ningún desequilibrio. La tristeza, la ira, la culpa. La confusión, el abatimiento y hasta la fantasía de morir son reacciones habituales y comunes a la mayoría de las personas después de la muerte de un ser querido.
Necesitas sentir el dolor y todas las emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo culpa…Habrá personas que te dirán: “Tienes que ser fuerte”. No les hagas caso. No tienes que ser nada ni dejar de ser nada. No tienes que dar explicaciones ni pedir permisos, ni sentirte en falta por no ser del todo coherente en algunos instantes.
Tu alma ha sido mutilada y hoy resiente de lo que le falta.

7.         PERDER LA PACIENCIA
A pesar de lo anterior, debes ser paciente con los demás.
Ignora los intentos de algunas personas de decirte como tienes que sentirte y por cuanto tiempo, no todos comprenden lo que estás viviendo. Amorosamente intentaran hacer que te olvides de tu dolor, lo hacen con buenas intenciones, para no verte triste, tenles paciencia pero no te ocupes de complacerlos. Más bien apártate un poco gentilmente y busca a quienes puedan permitirte “estar mal” o desahogarte sin miedo.
A veces los que uno consideraba los mejores compañeros de ruta no pueden compartir tu momento. Soportan tan mal el dolor ajeno que interrumpen tu proceso y retrasan tu paso hacia el final del camino.
De todas maneras una vez más no te fastidies con ellos por eso.

8.         AUTOSUFICIENCIA
No dejes de pedir ayuda. No interrumpas tu conexión con los otros, aunque ellos no estén hoy recorriendo este camino. Necesitas su presencia, su apoyo, su pensamiento, su atención. Dale la oportunidad a tus amigos y seres queridos de estar cerca.
Todos los que te quieren desearían ayudarte, aunque la mayoría no sabe cómo  hacerlo.
Pide lo que necesitas. No es más sabio ni más evolucionado el que no precisa ayuda, sino el que tiene conciencia y valor para pedirla cuando la necesita.

9.         TOMAR DECISIONES IMPORTANTES
Decisiones como vender la casa, dejar el trabajo, o mudarse a otro lugar, aparecen como muy tentadoras en los primeros tramos del recorrido. Calma. Estas son decisiones trascendentes que dé deben tomar en momentos de suma claridad.
Hay urgencias que no se pueden postergar, pero conviene respetar la norma de no cruzar los puentes antes de llegar a ellos.

10.       OLVIDAR
No intentes olvidar lo que pasó, al contrario. Recuerda. Sin morbosidad pero sin escapismos.
El proceso de duelo permite buscar, para tu ser querido, el lugar que merece entre los tesoros de tu corazón.
Es poder pensar en él, y no sentir ya ese latigazo de dolor.
Es recordarle con ternura y sentir que el tiempo que compartiste con él o con ella fue un gran regalo.
La elaboración permite darle un sentido a todo lo que has vivido hasta aquí con lo ausente.
Es entender con el corazón en la mano que el amor no acaba con la muerte.

Mucha Luz!

Ursula



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