jueves, 17 de abril de 2014

El y yo


Definitivamente cuando pasó lo de mi hijo hizo que me cuestione muchas cosas, sobretodo creencias, creencias acerca de la muerte, de la vida después de la muerte, de la vida en si misma, de la reencarnación, pero sobretodo cuestioné no mi Fe en Dios sino si Dios era realmente la respuesta a todo.

Soy creyente mas no practicante...creo en Dios pero no en la Iglesia creada por los hombres con sus leyes, sus pecados, sus discriminaciones, eso para mi no es Dios, El es mas, mucho mas.

Nunca dejé de creer en El pero si me pelee con El por mucho tiempo, no porque haya pensando que fue El quien se llevó a mi hijo sino porque sentí que me había abandonado, que no había escuchado cuando le pedí que salve a mi hijo....sí, me sentí abandonada por El y fue por eso que me alejé durante algún tiempo de su lado.

Hoy 3 años después comprendo que El nunca me abandonó, que si me escuchó incluso mas de lo que yo pensaba...hoy 3 años después puedo decir que si no hubiese sido por mi Fe mi camino hubiese sido distinto.
Hoy pido perdón por haberme creído superior, por haber pensado que podía salir adelante del momento mas duro de mi vida sin SU ayuda, hoy agradezco infinitamente el ser una persona de FE.
Mi Fe, me da la seguridad de saber que hay vida mas allá de la muerte, me ayuda a levantarme cuando siento que ya no puedo mas, mi Fe me da esa alegría que siento en mi corazón de saber que volveré a ver a mi hijo, que volveremos a estar juntos para siempre y lo mas importante es el saber que mi hijo está al lado Dios, que está en el mejor lugar.

Sí, Dios nunca me abandonó, El estuvo conmigo y esta historia que se ha escuchado mucho la quiero compartir hoy porque es realmente maravillosa y porque estoy segura que así fue conmigo.
En mis peores momentos, en mis momentos de desesperación, de dolor intenso, de sentir que realmente se me iba mi vida con mi hijo El me sostuvo, El me ayudó a levantarme y tengo la plena seguridad porque sino no estaría en estos momentos escribiendo esto.


HUELLAS EN LA ARENA
Una noche un hombre tenía un sueño.
Él soñaba que recorría la playa con Dios.
A través del cielo pasaban las escenas de su vida.
Para cada escena, él notó que se marcaban
dos pares de huellas en la arena;
un par le pertenecían a el, y el otro par a Dios.

A medida que las escenas pasadas de su vida
desfilaban ante él,
volteaba la mirada hacia las huellas en la arena,
y notó que muchas veces,
a lo largo del recorrido por la playa,
en la arena solo veía un par de huellas,
también notó que esto ocurría en los momentos
más amargos y tristes de su vida.

Esto realmente lo desconcertó y le preguntó a Dios:
“SEÑOR, Tú dijiste una vez, cuando decidí seguirte,
que recorrerías a mi lado el camino de la vida,
pero he notado que durante las épocas más amargas de mi vida,
hay solamente un par de huellas.
¡¿No entiendo?! …
¿Por qué cuando más te necesité,… me dejaste solo?

Dios contestó…
“hijo mío, nunca te dejé solo,
durante las épocas de amargura y sufrimiento que viviste,
Cuando ves solamente un par de huellas,…
No caminabas solo,…
Era yo que te llevaba en mis brazos.


1 comentario:

  1. Si pues el dolor hase que uno entre en un estado de rebeldia ,es como que alguien que amas , te falle , entonses estas dolida con esa persona pero eso no quiere desir que ya no confias en ella o dejes de amarla, igual pasa en esos momentos terribles estamos dolidos , pero no renegamos de dios ni dejamos de confiar ,en el,solo que el dolor es tan imenso que nos hase pereder la cordura por un instante

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