jueves, 2 de febrero de 2012

Chocapic

Hay situaciones en las cuales tú piensas que nunca te vas a encontrar o reacciones de diferentes personas que piensas que tú nunca tendrías.

La realidad es que tú no sabes cómo vas a reaccionar ante las diferentes situaciones que se te pueden presentar.

Hace tiempo (mucho antes que Gabrielito partiera) vi una película en la cual el hijo de la protagonista se moría. 
En una escena ella está en el supermercado y pasa por la sección de cereales y rompe en llanto. 
Más tarde le cuenta a su esposo lo que había sucedido y le dice: Cuando dejaré de llorar? Cuando podré pasar por la sección de cereales y ver su cereal favorito y no romper en llanto?

Recuerdo que la escena de esta mujer en el pasillo del supermercado llorando a mares con todas estas personas que la miraban, me llamó la atención y recuerdo haber pensado que conociendo como soy yo, yo nunca lloraría así en público pase lo que pase.

Yo me considero una persona bastante emotiva, una persona que puede expresar muy bien lo que siente y sin temor pero a través de las palabras, no soy tanto de expresar mis emociones a través de llantos o risas desenfrenadas, es por eso que esa escena me pareció, podría decir un poco irreal, irreal para mi mundo.


Cristóbal casi siempre ha comido los mismos cereales, zucaritas. 
El otro día estaba por ir a hacer las compras cuando Cris me dice: Mami ya me aburrí de los Zucaritas, me puedes comprar chocapic? Ok, le contesté.

En ese momento no me acordé o no quise hacerlo o no lo relacioné que los cereales favoritos de Gabrielito eran los chocapic.

Ahí estaba yo haciendo mis compras y llegué a la sección de cereales y cogí los zucaritas, seguí comprando y de pronto recordé que Cris me había pedido los chocapic, regresé al pasillo de los cereales en busca de los chocapic y cuando los vi recordé.

Ahí estaba mi chiquito en la mesa de la cocina comiendo feliz su cereal con leche en su platito del pato Donald, ahí estaba mi chiquito en el sillón de la sala de estar viendo dibujos comiendo su chocapic, ahí estaba mi chiquito pidiéndome tempranito en la mañana: mamita, me sirves mis cornflakes?

No pude  más y rompí en llanto, si ahí estaba yo entre cereales, galletas y panes, llorando desconsoladamente con todas las personas mirándome. 
No me quedé ahí, dejé mi carrito con todas mis compras y salí de Wong.

Entendí que no se puede juzgar a nadie (aunque haya sido una película), que no puedes saber cuándo a ti te puede suceder algo así. 
Entendí que hay que respetar todas las reacciones de las personas aunque a ti en ese momento te parezcan exageradas, fuera de lugar o irreales. 
Entendí que cuando tienes que llorar, llora! Estés donde estés.

1 comentario:

  1. De veras me conmovio, y es totalmente cierto lo que dices, es una gran reflexion, que ojala todo el mundo hiciera, creo que hay que intentar comprender primero, antes que juzgar o decir algo. Y lo de tu hijo, animo. Yo tuve un hermanito que murio y no conoci. Pero el era muy joven 2 años, nunca he hablado con mis padres del tema. Intentare leerte otro rato. A lo de los chocapic llegue de rebote.. Un saludo.

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