jueves, 15 de diciembre de 2011

La logoterapia en mi vida...

Si no está en tus manos cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.


Uno de los trabajos finales que teníamos que presentar en el diplomado que estoy siguiendo era escribir un articulo acerca de la Logoterapia en nuestra vida, y esto fue lo que escribí:

"Antes de enero de este año, yo no conocía nada acerca de la logoterapia. Había leído hace mucho tiempo el libro “El hombre en busca de sentido” pero en ese momento de mi vida no le encontré mayor sentido. Tampoco investigué en ese momento acerca de Viktor Frankl y la logoterapia.

En diciembre del año pasado sucedió lo inimaginable, mi hijito de 4 años falleció por un terrible accidente. En ese momento me sentí morir, lo único que quería era morirme para poder estar con mi hijo, en ese momento no encuentras nada que te pueda consolar, te molestas con Dios, con la vida, no entiendes nada, y te haces mil preguntas y todas empiezan equivocadamente con un Por qué? Por  que a mí?

En esta lucha, en este no entender nada, en este proceso de dolor desgarrador, quería encontrar algo, a alguien, que haya pasado por lo mismo que yo, quería que alguien que también haya pasado por lo mismo, me diga que si se puede superar la muerte de un hijo, que estos días negros, estos días en los cuales solo quieres dormir para ver si sueñas con él, van a pasar, que el dolor no se va pero que aprendes a vivir con él. 

Fue así que encontré por internet una organización Argentina llamada Renacer, entre a su página web y allí volví a leer frases de Viktor Frankl, ahí escuche por primera vez acerca de la logoterapia y el decirle Si a la vida a pesar de todo.

Desempolvé el libro “El hombre en busca de sentido” y lo leí nuevamente. Ahora sí le encontré todo el sentido al libro, ahora si entendía de qué hablaba Frankl, me sentía identificada con muchas cosas que él describe.
Busqué en internet información acerca de lo que era la logoterapia y lo que encontré me fascinó.
Llegué a Dau por internet, llamé y me dijeron que el próximo diplomado empezaba en junio/julio, yo llamé como en febrero.

Pasaron los meses y con estos el dolor se pudo anestesiar un poquito. 
Acepté la muerte de mi hijo, acepté que nunca más va a regresar.
Cuando te sucede algo tan terrible como esto, solo tienes 2 opciones, o te entregas al abandono o decides salir adelante. 
Yo opté y opto por lo segundo.  Decidí salir adelante a pesar del dolor inmenso, decidí decirle SI a la vida nuevamente, decidí volver a vivir por mí, por mis hijos que todavía tengo acá conmigo, por mi maravilloso esposo y por mi angelito que me mira desde el cielo.

También pensé mucho acerca de ayudar a los padres que así como nosotros también han perdido hijos y se sienten desesperados, sin poder ver la luz al final de camino. 
Fue así que decidí crear una ONG de ayuda a padres que hemos perdido hijos.
Cuando te sucede algo como esto, necesitas a alguien que haya pasado por lo mismo que tú, que te entienda, que te escuche, que no te juzgue, alguien que entienda tu dolor, necesitas a alguien que comparta contigo tus vivencias sabiendo exactamente por lo que estas pasando.
Recuerdo mucho en el velorio de mi hijo cuando todas las personas se me acercaban y me decían que estaban conmigo, que me acompañaban en mi dolor, que sabían por lo que yo estaba pasando y yo las miraba y pensaba que NO, que es imposible que sepan por lo que yo estaba pasando ya que ellas no habían perdido un hijo, pero cuando finalmente hablé con una mamá que también había perdido un hijo, realmente me sentí acompañada, sentí que no estaba sola, sentí que esta persona entendía perfectamente mi dolor. 

Entonces me dije que tenía que haber algo en el Perú, algo como Renacer, tenía que haber un sitio donde todos los padres puedan acudir en el momento más difícil de su vida y sentirse acompañados.
Puse manos a la obra y empecé a crear mi ONG.

Pero también pensé en que necesitaba capacitarme, necesitaba aprender más acerca de esto llamado Logoterapia y recordé que hacia algunos meses había llamado a Dau y que el diplomado empezaba por esos meses. Llamé y justamente ya habían empezado las clases pero podía incorporarme…las cosas estaban hechas para que pasen.
Fue así que llegue a este diplomado. Para aprender como acompañar a estas personas que sufren y también para sanar mi propio corazón.

Con este diplomado he aprendido que, como dice Heidegger somos seres para la muerte, he aprendido a no temerle a la muerte, a encontrarle siempre un sentido a todo lo que nos pasa, a darme cuenta que somos seres espirituales, que no estamos condenados a ser como somos, sino que somos siempre una posibilidad, a aceptar que tenemos que vivir con ese vacío que se siente porque es parte de nosotros, a que como decía Nietzsche: “El que tiene un por que para vivir puede soportar casi cualquier como”, a que el que se levanta para ayudar a un hermano herido, trasciende como ser humano y lo más importante a no preguntarme por que pasó lo que pasó con mi hijo sino a preguntarme PARA QUE!

Gracias a todos!"


0 comentarios:

Publicar un comentario