martes, 27 de septiembre de 2011

Si se puede!

Varias amigas mías que son mamás, me dicen: Yo no sé que haría si a mi me pasara, me muero, no podría seguir viviendo, no podría superarlo (lo dicen refieriendose a la supuesta muerte de uno de sus hijos). Y yo les contesto: No, no te mueres, si se puede superar la muerte de un hijo.

Yo pensaba igual que ellas. Antes que a mi me pasara yo pensaba que si me pasaba algo así, me moría.Y no me he muerto, acá estoy y no se trata de que yo tenga algo especial o sea super fuerte, NO! Conozco a unas mamas que también han perdido a sus hijos y también están saliendo adelante y han salido adelante de tremendo golpe. De hecho cada una a su manera, a algunas les costará un poco mas que a otras pero creo que al final uno lo supera, por nuestros otros hijos, por nuestros esposos y lo mas importante por nosotras mismas.

Antes que me pasara, yo veía a una mama en el colegio de mi hijo que yo sabia había perdido a su hijita de una enfermedad. Siempre me la quedaba mirando y pensaba en como podía estar ahí recogiendo a su hijo, como podía levantarse de su cama, como podía sonreír...ahora lo entiendo porque ahora soy yo la que va al colegio a recoger a su hijo, la que se levanta de su cama todas las mañanas, la que puede sonreír.

La vida continua, la vida no se detiene por ti y por eso le doy gracias a Dios, le doy gracias por tener siempre la esperanza de un mañana, por saber que hay que seguir, que hay que levantarse, que por mas grande que sea tu pena, tu dolor, tienes que pararte y volverle a decir SI A LA VIDA!

Hay una linda canción que dice así: Que bonita es esta vida...aunque a veces duela tanto.

Es verdad la vida es muy bonita no porque me haya pasado lo mas terrible que le puede pasar a una madre tengo que decir o ver a la vida trágica y cruel. Si fuera así y quisiera ver a la vida llena de dolor, de muerte, de penas, me perdería el crecimiento de mis hijos, me perdería la belleza de la sonrisa de mi hija, me perdería los abrazos y te quieros de Cristóbal, me perdería el amor de Juanjo, no podría aprovechar los días maravillosos que paso con mi familia y no podría recordar a mi Gabrielito con una sonrisa.
SI la vida es dura, SI en la vida hay dolor, SI en la vida hay muerte, SI! pero también en la vida hay VIDA, AMOR, ALEGRÍAS, PAZ, ABRAZOS, BELLEZA.....

SI, el dolor que siento por la partida de mi hijo es desgarrador, pero el saber que él siempre está conmigo, que está mejor que nosotros en un lugar maravilloso, el saber que tengo una hija preciosa que ilumina mis días, que tengo un hijo increíblemente fuerte y maravilloso, que tengo un esposo, un compañero, un amigo que protege mis días y el saber que tengo a Gabrielito abrazándonos a todos desde el cielo, adormecen mi dolor y hacen que vea la vida cada día un poquito mas maravillosa.

martes, 20 de septiembre de 2011

Que hago?

Hoy operaron a mi papa, felizmente nada grave, lo operaron de la rodilla.

Se supone que lo operaban a las 7, pero la cambiaron a las 9 y finalmente mi mamá me llama para decirme que siempre era a las 7 de la noche. 
Yo estaba camino a mis clases cuando recibí la última llamada de mi mamá, tuve que dar media vuelta e ir a la clínica. Mientras manejaba camino a la clínica se me mezclaron muchos sentimientos acerca de estar nuevamente en una clínica esperando que alguien que quiero mucho salga de una sala de operaciones. 
Una parte de mi no quería ir porque no quería revivir nuevamente los momentos terribles que viví con Gabrielito, sé que no es lo mismo, las operaciones son completamente distintas, pero las sensaciones que te producen estas situaciones similares pueden hacerte volver a vivir.
Quería estar con el y con mi mami, así que me armé de valor, aceleré y fui.

Llegué a la clínica y mientras caminaba a su habitación, no pude no sentir el olor característico de las clínicas, ese olor a alcohol con desinfectante, ese olor que me lleva 8 meses atrás... quería salir corriendo, quería llorar, pero seguí caminando.

Llegué a su habitación y ya se lo habían llevado, decidimos con mi mama y mi hermana ir a comer algo a la cafetería mientras esperábamos. Trate de distraerme con la conversación pero no pude. No dejaba de mirar a todos lados esperando que pase algo...que? no se.

Me acordé que tenia que comprar leche para Leia, así que fui a la farmacia. 
Mientras caminaba pensé en si era lo correcto el no escucharme, el no hacerle caso a lo que siento, pensaba en si es lo mejor el no dejar salir mis lagrimas, el hacer todo lo posible por no recordar, el guardarme mis sentimientos para cuando esté sola. Si es lo mejor el no demostrarle a los demás que no estoy bien, que no me hace nada bien el estar en una clínica, pero pensé nuevamente en que es mi papa el que esta ahí, en que lo quiero muchísimo y que debo estar ahí con el.

Regresé a la clínica y ya hora de ir a ver si ya había terminado la operación. 
Estábamos yendo a la habitación, cuando mi mami me dice para ir mejor a la sala de operaciones...NO! pensé. Quise decirle que vaya sola, que yo la esperaba en el cuarto, pero nuevamente me quedé callada y la acompañé. Mientras subíamos las escaleras, sentí que no podía respirar, el olor a alcohol se hacia cada vez mas fuerte, pensé en mi bebé, pensé en Gabrielito y seguí subiendo. 
Llegamos a la sala de espera y habían varias personas esperando, hace 8 meses yo era una de esas personas esperando que salga mi hijito, esperando que salga bien pero no fue así.  
Miraba los rostros de estas personas pensando en cual seria la historia de cada una de ellas, ojala que ninguna pase por lo que yo pasé, pensé.

Finalmente salió mi papi y está muy bien. Cuando lo traían en la camilla y pasó junto a mi, me alegré muchísimo de verlo sonreír y verlo bien, pero no pude no percatarme de la colcha que lo tapaba, una colcha blanca que parece que todas las clínicas tienen la misma....la misma colcha con la que taparon a mi hijito cuando murió....POR QUE??? Dios mio como extraño a mi bebé!

Mientras escribo esto en la tranquilidad de mi casa, pienso en si no estoy siendo muy dura conmigo misma al exigirme vivir situaciones que no estoy todavía preparada totalmente para vivir. Pienso mucho en los demás y me estoy dejando de lado.
Tu me ves bien, puedo reír, puedo pasarla bien, puedo tragarme mis lagrimas y mi dolor pero cuando estoy sola es cuando revienta todo. Como le decía el otro día a una amiga, nadie puede juzgar lo que yo haga, después de lo que pasé si me provoca caminar con una botella de whisky en la mano, nadie puede decirme nada. Pero no hago eso ni hago nada fuera de lo común...hasta que punto esta bien eso? Como puedo saber que esta bien o que no?

Cuando recién pasó lo de Gabrielito, una persona me dijo: Deja que tus propios recursos naturales te ayuden en este proceso de duelo.
Soy una fiel creyente de la sabiduría de la naturaleza y creo que no le estoy haciendo caso. 

Debo escucharme mejor? Debo escuchar mejor a mi cuerpo? Debo hacerle caso a lo que siente mi corazón? A lo que piensa mi mente? Y que pasa con los demás? Que pasa con las demás personas que quieren verme bien? No deben importarme?

Siento mucha tranquilidad al saber que mi papi está bien, te quiero mucho papito y estoy feliz que todo haya salido bien!



martes, 13 de septiembre de 2011

Hay que agradecer...hay que valorar

Desde que sucedió lo de Gabrielito he estado pensando muchas cosas y me he dado cuenta de muchísimas cosas (lamentablemente a la fuerza) que quiero compartir con ustedes:


YO ERA FELIZ! Ya era completamente feliz y no me daba cuenta...uno siempre piensa que no es feliz porque le falta tal y cual cosa, que sería más feliz si tuviera un mejor trabajo, una mejor posición, un mejor carro....yo pensaba que algo me faltaba, nunca supe que era porque en realidad NO ME FALTABA NADA, tenía TODO para ser feliz......3 hijos maravillosos, sanos, un esposo increíble que da la vida por su familia, que se saca la mugre trabajando por nosotros, una casa donde vivir, a mis hijos no les faltaba nada, tenían techo, educación, comida y muchísimo amor....pero yo sentía que me faltaba algo, el poco tiempo que tuve a mis 3 hijos conmigo FUI MUY FELIZ pero creo que no lo valoré ni lo aproveché como me hubiese gustado, claro uno siempre piensa que tiene la vida asegurada y no sabe que la vida puede terminar y cambiar en un segundo.

Ahora si puedo decir con toda seguridad que nunca seré completamente feliz, tengo la seguridad que sí, en algún momento volveré a ser feliz pero nunca completamente, ahora sí puedo decir con toda seguridad que me falta algo y ese algo es mi hijito...daría todo por retroceder el tiempo y volver a tener a mis 3 hijos conmigo y darle gracias a Dios y a la vida por lo que tengo, TODOS LOS DÍAS!

HAY QUE VALORAR Y AGRADECER LO QUE TENEMOS TODOS LOS DÍAS!

Si piensan como yo pensaba que algo les falta y siempre buscan hacer algo mas o tener algo mas ya sea por ustedes, por sus hijos, sea cual sea el motivo, por favor dense cuenta que YA TIENEN TODO LO QUE NECESITAN, TIENEN UNA FAMILIA COMPLETA!

Valoren y agradezcan cada segundo que están con sus hijos, con su familia, pasen más tiempo con ellos porque al final cuando alguien se va lo que te queda solo son los recuerdos del tiempo que estuvieron juntos.

Lo único que tenemos seguro en esta vida es el amor y la muerte.....la muerte porque sabemos que todos en algún momento vamos a morir y el amor porque está presente en cada segundo de cada día.

Uno siempre piensa que nunca nada te puede pasar, que nunca nada les va a pasar a tus hijos y pensamos que tenemos la vida comprada....pero no es así, la vida es muy frágil y puede acabar en un segundo.

Afortunadamente, el ultimo día que estuve con Gabrielito sí lo aproveché al máximo, aproveché al máximo a mi hijo, lo apachurre, lo llene de besos, le dije mil veces que lo quería y gracias a Dios me despedí de él, yo creo que en algún grado de inconsciencia él y yo sabíamos que era nuestro ultimo día juntos y fue el mejor!

Pero todos los días deberían ser los mejores!

Yo si me considero una mamá engreidora y si les digo a mis hijos que los quiero todos los días, pero ahora lo hago mas, los apachurro mas, los beso mas, los cuido mas......háganlo ustedes también TODOS LOS DÍAS!  

Hagan que todos sus días sean los mejores!

domingo, 4 de septiembre de 2011

Pablito


Gabrielito nunca necesitó algo especial para dormir hasta que llegó a su vida Pablito, el muñeco azul de los backyardigans. Siempre dormía con el (aunque eso no hizo que pudiera dormir solo) y lo abrazaba en momentos especiales pero nunca lo sacaba de la casa. Pablito era solo para él. Fue así que Pablito llegó a formar parte muy importante de la vida de mi hijo.

Cuando Gabrielito muere como fue accidente tuvieron que llevar su cuerpo a la morgue de lima...como a las 10 de la mañana de ese mismo día me llama Juanjo y me dice que ya estaba saliendo de la morgue con el cuerpo de Gabrielito para llevarlo a la funeraria y que necesitaba que le envíe la ropita con la que lo queríamos vestir...con que ropa cremas a tu hijo? que le pones? 
Se me quebró una vez mas el alma en mil pedazos y llamé a mi casa y hablé con Pilar y le dije que ropita traer y que no se olvide de Pablito, quería que Pablito lo acompañe a dormir para siempre. 

A los pocos minutos me llama Pilar y me dice que no encuentra a Pablito, yo un poco histérica le digo que lo busque que ahí tiene que estar, la noche anterior, la noche del accidente Pablito estaba en mi cama y me acuerdo porque como Gabriel dormía con nosotros, el trajo a Pablito a mi cama y de ahí se fue a jugar con su hermano, así que Pablito TENIA que estar ahí, le dije que busque por todas partes, que revuelva el departamento pero que Pablito tenia que aparecer, mi hijo tenia que estar acompañado por su amigo de sueños. Me vuelve a llamar y llorando me dice: Señora, lo he buscado por todas partes y Pablito no está. Respiré hondo, cerré los ojos y se me vino a la mente Diego, el primo de Dora la exploradora y le dije: Trae a Diego, el acompañará a mi hijo. 
Y así fue. 
Bueno pensé, esta es una ventura mas que mi hijo va a vivir, la ultima aventura acá en la tierra y la primera en el cielo, que mejor que estar acompañado por Diego, un niño explorador y aventurero. 
Abracé a Diego, le dí un beso, le pedí que cuide a mi hijo y que lo acompañe en esta aventura y se lo entregué a Gino ya que él se había ofrecido a llevar las cosas a la funeraria.

Pero... y Pablito? Donde estaba Pablito?

A la semana de la muerte de mi hijo, estaban mis tías, mi mama y Pilar en mi departamento envalando mis cosas, cuando me llama Pilar llorando y me dice: Señora, apareció Pablito!
Donde?, grité y me contesta: En el cuarto de Leia, escondido detrás de unos juguetes en la repisa. 
Leia tenia una repisa en su cuarto, pero la habíamos colocado bien alto, no había forma que Gabrielito haya puesto ahí a Pablito. Tráemelo, le dije.

Me quedé en silencio, no pude contener el llanto y supe en ese instante que mi hijo le había dejado a Pablito a Leia, le había dejado su amigo, su confidente, su guardián de sueños, su protector, para que la cuide a ella, para que la acompañe. 

Mientras escribo esto, tengo a Pablito mirándome, por ahora me acompaña a mi, duerme conmigo, porque por ahora soy yo la que necesita protección, soy yo la que necesita a su amigo, a su confidente, a su guardián, lo necesito a Pablito por ahora.

Sé que nos lo dejaste chiquito lindo y no le voy a buscar ninguna explicación lógica porque sé que tu quisiste que Pablito se quede con nosotros porque tú ya no lo necesitabas. Acá está conmigo todos los días y todas la noches, nuestro compañero!