martes, 12 de julio de 2011

Acepta!

Estaba el otro día en un lonche familiar y siempre que estamos con la familia, recordamos a mi hijo. Obviamente yo lo recuerdo todos los días, a cada segundo.
Bueno ese día estábamos hablando de como iba cada uno en su duelo.
Una tía muy querida y que quiere a mis hijos como suyos, dijo: Yo pensé que cuando murió mi mamá había sido duro pero nada como lo de mi chiquitito y suspiró como si hubiese sido su último suspiro. Y después de un rato dijo: Yo creo que nunca lo llegas a aceptar, no? Y yo le dije: Si Ague, si lo llegas a aceptar, tienes que hacerlo.

A mi humilde parecer la clave para poder superar la muerte de un hijo por decirlo de algún modo, es la aceptación, sin ella te quedas en el dolor, en el vacío, en la desesperanza para siempre. Tienes que aceptar que tu hijo murió, que tu hijo partió a un mundo mejor, porque si vives pensando que no es así, que está de vacaciones que en cualquier momento va a entrar por la puerta, creeme que vas a vivir un eterno infierno, lleno de dolor ante la espera de algo y de alguien que nunca más vas a volver a ver, no mientras tú estés vivo.

Yo acepté la muerte de mi hijo.....incluso antes que esta sucediera físicamente.

Estábamos en la sala de espera de cuidados intensivos y mi hijo acababa de salir de sala de operaciones. A los minutos sale Pascual (pediatra de mis hijos = ángel guardián) se me acerca y me dice que Gabrielito no está bien, que no está respondiendo a la medicación, que sus latidos están bajando al igual que su presión y me pregunta si quiero entrar a verlo. Por supuesto que si!

Recuerdo haberme puesto la bata, (todo en piloto automático por supuesto) y haber caminado hacia la cama donde estaba y haber sentido que caminaba al cielo, derrepente por todo el blanco que me rodeaba. Cuando llegué a su cama me di cuenta, ahí en ese instante, me dí con la desgarradora noticia que Dios ya había decidido llevárselo.

Ahí estaba él, echadito, dormido con una carita de paz infinita, si, si era su cuerpecito pero mi hijo ya no estaba ahí. Me quedé un rato con él, sosteniéndole su manito helada y pidiéndole que no se vaya, siempre tenemos nuestra parte irracional, nuestra parte sentimental, nuestro egoísmo, nuestro amor, sí yo sabía que ya mi hijo no estaba ahí pero así igual tenía esa gotita de esperanza que no se va hasta el último segundo inclusive frente a la evidencia misma.

Salgo y mi mami y mi hermana se acercan y me abrazan y me preguntan como está y yo les digo: Dios ya decidió. Si se lo quiere llevar, que así sea.
Y mi mami entre sollozos me dice que no puedo pensar así, que Dios siempre ha sido muy bueno con nosotros y que no puede castigarnos así y mi hermana también me dice, que no piense negativamente, que ayude a mi hijo a luchar, que le mande energías positivas, todas las buenas vibras, que no me rinda, que luche con él.....y yo pensaba....luchar? luchar contra quien? contra Dios? contra el destino? contra la vida? contra el plan de vida de mi hijo? LUCHAR O ACEPTAR?

Yo ya sabía que el alma de mi hijo ya había abandonado su cuerpecito, mi hijo respiraba por las máquinas, su corazón latía por las máquinas.
No es que yo me rindiera, no es que haya dejado a mi hijo abandonado y no haya luchado por él ni con él, sino que simplemente lo supe, supe que había llegado su momento de partir.

El estaba echadito en esa cama, en coma, conectado a un respirador, con los ojitos cerrados sin moverse, sin jugar, sin parar de hablar, ese no era mi hijo.
Mi hijo ya se había ido, se había ido a un lugar donde podía correr, donde podía jugar, sonreír, reírse a carcajadas, donde podía hablar, donde podía respirar por si solo, un lugar donde no existe el dolor, ni la muerte, ni la tristeza, ni la pena....mi hijo ya estaba ahí.

Yo ya lo había aceptado y eso definitivamente me ha ayudado muchísimo en este proceso de sanación, en este proceso de duelo....la clave? la aceptación!

Mi nombre es Ursula y vengo del país de la aceptación.

9 comentarios:

  1. Después de Leer este nuevo capitulo de un Ángel tan grande y fuerte llamado Ursula, donde pese a todo tienes las fuerzas para escribir y darnos muestra de esa grandeza que te hace ser hoy una mujer increíble!!! hoy te puedo decir gracias, gracias por estar con nosotros, gracias por ser mi prima, gracias por enseñarme a entender muchas cosas que para mi eran imposible, te quiero con todo mi alma..........

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  2. Ursula ,hija querida ,cada dia te admiro mas eres un ejemplo a seguir y tenlo por seguro que nuestro Gabrielito desde el cielo nos va a dar la fuerza para seguir adelante y tu ya tienes el cielo ganado .
    Te quiero mucho
    Tu mami

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  3. Ursula!!!
    Ursula!!
    Cada vez que leo algo tuyo, o simplemente te escucho, siento que aprendo algo que me hace crecer como mamá, tienes la fuerza que muchas veces me falta para tomar una decisión o simplemente mantenerme firme en lo que quiero. Eres una excelente madre y una sobrina de lujo, TE QUIERO MARIA.

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  4. Querida amiga, tú nos has enseñado lo que es amar a un hijo, es sólo un amor tan grande como el tuyo el que te dio las fuerzas necesaria para dejarlo partir.
    Tu fortaleza nos llena de orgullo y eres un ejemplo para todas.
    Gracias por ser mi amiga.

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  5. que te puedo decir, solo que es un orgullo ser tu amiga. Gracias por las lecciones diarias que me das, me has enseñado la fuerza del amor de madre y lo mucho que uno debe luchar por su familia.
    Gracias uchita, te admiro y te quiero muchooo.

    claudia

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  6. Tal vez sin ser mamá podría estar un poco alejada del sentimiento de ustedes, del hecho de perder no a "un ser querido" sino a parte de uno mismo. Puedo imaginarlo, y podría uno hablar de injusticia, pero injusto sería no escucharte. No escuchar lo que dices a gritos: que puedes sobrevivir aun en el dolor más grande, por tí, por tus demás hijos, que se lo merecen, y por difundir un mensaje de esperanza tan fuerte y claro como éste. Gracias por dejarnos leerte.
    m

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  7. Hola Ursula: llegue a tu blog por una conversacion que tuve con unas amigas. Acabo de leer los dos capitulos que tienes escritos y la verdad que te admiro. Admiro tu fortaleza, tu aceptación....gracias a D-os yo no he pasado por ese gran dolor del que hablar en tu primer capitulo, pero si se lo que es tener un hijo grave, con pronostico reservado, y no saber si en algún momento los doctores pueden salir y darte esa terrible noticia, que creo ninguna madre quisiera oir. Todo esto me paso en las 2 primeras semanas despues del nacimiento de mi chikitin....ha pasado ya 5 años y agual que tu a veces me pongo a pensar como reaccionaria si finalmente D-os decidiera llevarselo y de verdad, no estoy ni estaría preparada. Definitivamente creo que las cosas siempre pasan por algo, y creo que llegar, sin querer, a leer tu blog (y seguir leyendo cada vez que escribas algo) me va a ayudar a superar ese trauma que me dejaron esas 2 semanas en las que mi pequeño se debatio entre la vida y la muerte....si tu has podido aceptar lo que le paso a tu Gabrielito, yo también puedo aceptar lo que me pudo pasar a mi. Muchas gracias por compartir tu historia y darnos una lección de vida!! Saludos.

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  8. Siempre estuve segura...que todos venimos al mundo con una misión que cumplir.
    Eres entre tanto sufrimiento una niña mujer PRIVILEGIADA...Has logrado la ACEPTACIÓN DEL DOLOR MÁS GRANDE, DE ESE QUE NO SE PUEDE EXPLICAR...
    Todos los que te conocemos, te leémos o escuchamos aprendemos tanto de ti...eres una MADRE MARAVILLOSA Y UNA PERSONA QUE VA DEJANDO HUELLA MIENTRAS CAMINA BUSCANDO LA PAZ.
    TE ADMIRO MUCHISIMO

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  9. Al leer este capítulo de Aceptación, me llevo a hace unos años atras, es verdad no soy madre, pero perdí a la mía y por doble vez, la primera mi mamita, la segunda mi hermana quien fue mi madre cuando la nuestra partió, esta ultima fue lo que me marco, al igual que Ud. yo la vi partir, fue todo rápido, después de muchos años he tratado de entender a Dios, de aceptar la partida de ambas. Duele, claro que duele y mucho, pero como digo, ellas viven en mi.

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