domingo, 31 de julio de 2011

Como estoy?

Antes de que empezara la misa del mes, el padre Gonzalo se me acerca y me pregunta que como estoy.....me quedé pensando por un segundo que fueron eternos....como estoy??? 

Si me levanto de mi cama, quiere decir que estoy bien? Si sonrío porque algo me pareció gracioso o sonrío al ver a mis hijos, quiere decir que estoy bien? Si lloro desconsoladamente cuando nadie me mira, quiere decir que estoy mal? Si no me quiero levantar de mi cama, si lo único que quiero es morirme para poder estar nuevamente con mi hijo y poder abrazarlo con todas mis fuerzas una vez mas....quiere decir que estoy mal?

Finalmente le contesté....estoy bien y sabes por que?

Yo considero en mi propia experiencia que hay 3 motivos los cuales me han ayudado, me ayudan y me ayudarán a salir adelante.

Uno de ellos es Gabriel, cuando estaba en la sala de espera y el estaba en cuidados intensivos, entré a verlo 2 veces, la primera vez (aún sabiendo que Dios ya había decidido, siempre como mamá, como ser humano te aferras aunque sea a una gotita de esperanza por mínima que sea) recé con él y le pedí que no se vaya que se quede conmigo, en realidad no le pedí, le rogué. La segunda vez que entré, le cogí su manito, dije una oración y mirando su hermosa carita le dije: Si tienes que irte, esta bien vete pero por favor solo te pido que me des todas las fuerzas posibles para soportarlo, dicho esto el se fue y hasta el día de hoy siento las fuerzas que me manda todos los días.

El segundo motivo son Cristóbal, Leia y Juanjo...definitivamente mis hijos son una parte importantísima de que yo pueda salir adelante, las miradas de Leia, su caricias torpes, todo el amor que me puede dar una bebita de tan solo 7 meses, como me dijo la suegra de mi hermana en el velorio...esa bebita va a ser tu anestesia y así ha sido hasta el día de hoy. Y mi Cris...tan reacio a aceptar la muerte de su hermano, pero tan sensible para sentir el dolor de todos...el con sus preguntas acerca de donde se fue su hermanito, con sus...te acuerdas mami de las cosas que hacia Gabriel? Con su llanto de niño tratando de entender como adulto lo que acababa de suceder....mi chiquito pidiéndome fotos de su hermano para poner en su cuarto....como no me voy a levantar cada mañana para ver su sonrisa y escuchar su alegre buenos días, recibir su dulce beso y un gran abrazo? Y cuando me siento triste y me ve llorar, sentir sus bracitos rodearme y un te quiero mami casi susurrado.....y mi Juanjo, mi compañero de tantas aventuras y mi compañero en esta la aventura mas triste y dolorosa que nos ha tocado vivir jamas...pero agradezco infinitamente el estar pasando esto juntos y unidos, soportando el dolor de nosotros y también el dolor del otro, consolar al otro cuando eres tu el que quiere ser consolado....unos motivos mas que importantes para salir adelante.

Y por ultimo....todas y cada una de las personas que han rezado por nosotros, que nos han mandado con sus oraciones toda la fuerza. Yo no creía mucho en el poder de la oración, pero ahora después de haber presenciado en mi misma y en mi familia el poder absoluto de ella, no lo dudo mas.
Nosotros velamos a Gabrielito en la casa de mis papas, yo no podía creer la cantidad de personas que fueron, no entraba un alma mas en esa casa, personas que ni nos conocían a mi ni a Juanjo, personas que ni conocían a Gabriel pero que ahí estaban acompañándonos en nuestro dolor, pidiendo por nosotros, rezando por nosotros....GRACIAS! 

Alguna vez leí por ahí lo siguiente: "Uno no sabe lo que fuerte que es hasta que ser fuerte es la única opción"

No se si yo pueda decir que soy fuerte, pero lo que si sé, es que estoy saliendo adelante de este dolor que me destroza el alma, por mis hijos, por mi esposo, por mi familia, por mi y por Gabrielito.

Cada día, cada mañana es una lucha constante, una lucha por no dejar que el dolor me venza, no dejar que el dolor pueda mas que yo, hasta ahora voy bien y espero seguir así, hay altibajos, hay días malos y otros terribles, pero también hay días mas o menos buenos.....pero todos los días tienen una caricia de Leia, una palabra llena de amor de Cris, un abrazo de esperanza de Juanjo y unos recuerdos de mi chinito bello, gracias a Dios siempre acompañados de una sonrisa.

domingo, 24 de julio de 2011

Kairos

Al final, lo que importa no son los años, sino la vida de los años.

                                               - Abraham Lincoln –



Se puede decir que las personas que viven poco tiempo, viven  menos?

Yo no creo que el tiempo de vida se mida de acuerdo a los años, sino de acuerdo a la intensidad de lo vivido, a las ganas de vivir que le hayas puesto a esos años, a todo lo bueno que hayas hecho en tu vida haya sido corta o larga, al amor que le pusiste al vivir cada día, al amor que diste y recibiste….
Por eso creo que Gabrielito habiendo estado tan solo 4 años, 9 meses, 20 dias con nosotros, nos dejo una vida llena de vivencias, de recuerdos, de amor, de risas y también de llantos, de miradas, de palabras, de abrazos, de enseñanzas tan grande como si hubiese vivido mas que cualquier otra persona que haya vivido jamás.

Los griegos dividían el tiempo de 2 maneras:
Kronos y Kairos
Kronos era el tiempo cronológico y Kairos era la vivencia del tiempo, la intensidad de la existencia.

Hay una historia que habla sobre la intensidad de lo vivido, espero contarla bien….esto es lo que recuerdo de la historia, los detalles no importan, importa el contenido de la historia (Sandra, discúlpame si no la cuento bien pero esto es lo que recuerdo de la hermosa historia que nos contaste, espero pueda transmitir tu mensaje)

Había una vez un señor que llegó a un pueblo, se hospedó en un hotelito del pueblo y le pidió al conserje que le indicara donde era el mejor lugar para meditar.
El conserje le indicó como llegar a un hermoso lugar, ideal para meditar, una vez que llegó al lugar recomendado no tardó en darse cuenta que era un lugar hermosísimo lleno de árboles bellísimos y un lago de agua cristalina… el mejor lugar para meditar, pensó.
Rápidamente se acostó en una loma para poder tener una vista plena de este hermoso lugar y empezó a meditar. Al rato que meditaba sintió algo que lo molestaba en su espalda, algo como una piedra, sí era una piedra pero de una belleza sin igual, blanca, lisa y para sorpresa de él con una inscripción que decía por un lado: Pedro y por el otro lado: 2 años, 4 meses, 45 días. No entendió que quería decir eso, mientras pensaba con la hermosa piedra en su mano se dio cuenta que habían mas piedras como esas dispersas por la loma, se para y empieza a recogerlas y en todas habían inscripciones similiares: Juan, 4 años, 7 meses 37 dias; Maria, 7 años, 9 meses, 6 dias, Pablo, 1 año, 6 meses, 3 dias; Rosa, 6 años, 5 meses, 2 dias……le pareció muy extraño y llegó a la conclusión que estaba en un cementerio, un cementerio de niños. 
Salió corriendo del lugar pensando en como el conserje del hotel lo pudo haber mandado a un sitio tan triste para meditar.
A su salida repentina y rápida de esa hermosa Loma se encontró con un anciano que lo detuvo y le preguntó que le pasaba,  él procedió a contarle lo que había visto en la loma. El anciano sonríe, lo calma y lo invita a sentarse.
Nosotros en este pueblo, le cuenta el anciano, tenemos una tradición, cuando nacemos nuestros padres nos regalan una libreta en donde tenemos que apuntar los momentos en los cuales hemos sido completamente felices, cuando morimos se cuentan estos momentos y se escriben en una piedra y se lanzan a ese hermoso lugar. Esto quiere decir que lo que has visto son los momentos de felicidad de todas esas personas....

En la piedra de mi hijo, diría: 

GABRIEL 4 AÑOS, 9 MESES, 20 DÍAS!

miércoles, 20 de julio de 2011

4 años, 9 meses y 20 días

Antes que nada quiero agradecer a todas las que me han escrito, muchísimas gracias de corazón! Como soy nueva en esto no se como responder, pero créanme que las tengo presente y les agradezco cada palabra.


Mi hijo vivió 4 años, 9 meses y 20 días acá en la tierra, pero vivirá por siempre en la eternidad, en los recuerdos y en los corazones de todos los que lo quisimos.

Los 4 años, 9 meses y 20 días que tuve a mi chiquitín conmigo fueron especiales, fueron de enseñanza, de paciencia, de comprensión, de risas, de llantos, de abrazos interminables, de te quieros susurrados, de manitas pegajosas, de besos de caramelo.

Llegaste a mi vida un 9 de marzo del 2006 a las 5.20 de la tarde, mediste 51 cm y pesaste 3 kilos 700. De los tres fuiste el único que nació de forma natural, sufrí mucho para darte la vida y sufrí mucho mas cuando decidiste partir de ella.

Recuerdo tu mirada, esos ojitos chinitos que me miraban siempre desafiantes, había algo en tus ojos, algo especial, siempre me hablaban y creo que lo hacían de algo que yo no quería escuchar.

Dormiste con nosotros los 4 años, 9 meses y 20 días que estuviste por acá, yo pienso y siento que los dos siempre supimos en algún grado de inconsciencia que teníamos poco tiempo juntos y quisimos aprovecharlos al máximo y SI que lo hicimos!

Tu ahora eres un ser especial, un ser superior a todos nosotros y creo que siempre lo fuiste.
Decidiste venir a este mundo porque tenias una misión que cumplir acá, ahora entiendo tu misión y la comparto contigo.

GRACIAS por decidir venir aunque sea por poco tiempo a este mi mundo, GRACIAS por elegirme entre todas las mujeres a mi para ser tu mamá en esta vida, eso mi pulguita me hace sentir sumamente orgullosa y lo grito con todas mis fuerzas: SOY MAMA DE GABRIEL!

Ahora eres mi maestro, acá en la tierra me enseñaste a través de tu inocencia, de tu transparencia, de tu pureza, de tus juegos, palabras, de tus miradas y también de tus silencios. Y ahora desde el cielo me enseñas a través de otras personas, me enseñas con esos momentos que quieren pasar desapercibidos pero que cada vez me doy mas cuenta de ellos, me enseñas con los detalles, con las cosas cotidianas de cada día, me hablas a través de tu hermano, estas conmigo cuando tu hermanita me mira y sonríe, cuando tu hermano te recuerda y viene y me abraza con todas sus fuerzas, estas conmigo cuando papi llora en mi hombro y soy yo la que lo consuela. 

Cada día que pasa me ayudas a entender mejor tu partida, a entender que tenia que ser así, no había otra forma, ni otro día ni otro momento, ese era tu momento de regresar a tu mundo, al mundo que todos iremos cuando nos toque partir.

NO LLORO TU MUERTE CHIQUITO LINDO, CELEBRO TU VIDA, CELEBRO LOS 4 AÑOS, 9 MESES Y 20 DÍAS QUE TE TUVE POR ACÁ!

martes, 12 de julio de 2011

Acepta!

Estaba el otro día en un lonche familiar y siempre que estamos con la familia, recordamos a mi hijo. Obviamente yo lo recuerdo todos los días, a cada segundo.
Bueno ese día estábamos hablando de como iba cada uno en su duelo.
Una tía muy querida y que quiere a mis hijos como suyos, dijo: Yo pensé que cuando murió mi mamá había sido duro pero nada como lo de mi chiquitito y suspiró como si hubiese sido su último suspiro. Y después de un rato dijo: Yo creo que nunca lo llegas a aceptar, no? Y yo le dije: Si Ague, si lo llegas a aceptar, tienes que hacerlo.

A mi humilde parecer la clave para poder superar la muerte de un hijo por decirlo de algún modo, es la aceptación, sin ella te quedas en el dolor, en el vacío, en la desesperanza para siempre. Tienes que aceptar que tu hijo murió, que tu hijo partió a un mundo mejor, porque si vives pensando que no es así, que está de vacaciones que en cualquier momento va a entrar por la puerta, creeme que vas a vivir un eterno infierno, lleno de dolor ante la espera de algo y de alguien que nunca más vas a volver a ver, no mientras tú estés vivo.

Yo acepté la muerte de mi hijo.....incluso antes que esta sucediera físicamente.

Estábamos en la sala de espera de cuidados intensivos y mi hijo acababa de salir de sala de operaciones. A los minutos sale Pascual (pediatra de mis hijos = ángel guardián) se me acerca y me dice que Gabrielito no está bien, que no está respondiendo a la medicación, que sus latidos están bajando al igual que su presión y me pregunta si quiero entrar a verlo. Por supuesto que si!

Recuerdo haberme puesto la bata, (todo en piloto automático por supuesto) y haber caminado hacia la cama donde estaba y haber sentido que caminaba al cielo, derrepente por todo el blanco que me rodeaba. Cuando llegué a su cama me di cuenta, ahí en ese instante, me dí con la desgarradora noticia que Dios ya había decidido llevárselo.

Ahí estaba él, echadito, dormido con una carita de paz infinita, si, si era su cuerpecito pero mi hijo ya no estaba ahí. Me quedé un rato con él, sosteniéndole su manito helada y pidiéndole que no se vaya, siempre tenemos nuestra parte irracional, nuestra parte sentimental, nuestro egoísmo, nuestro amor, sí yo sabía que ya mi hijo no estaba ahí pero así igual tenía esa gotita de esperanza que no se va hasta el último segundo inclusive frente a la evidencia misma.

Salgo y mi mami y mi hermana se acercan y me abrazan y me preguntan como está y yo les digo: Dios ya decidió. Si se lo quiere llevar, que así sea.
Y mi mami entre sollozos me dice que no puedo pensar así, que Dios siempre ha sido muy bueno con nosotros y que no puede castigarnos así y mi hermana también me dice, que no piense negativamente, que ayude a mi hijo a luchar, que le mande energías positivas, todas las buenas vibras, que no me rinda, que luche con él.....y yo pensaba....luchar? luchar contra quien? contra Dios? contra el destino? contra la vida? contra el plan de vida de mi hijo? LUCHAR O ACEPTAR?

Yo ya sabía que el alma de mi hijo ya había abandonado su cuerpecito, mi hijo respiraba por las máquinas, su corazón latía por las máquinas.
No es que yo me rindiera, no es que haya dejado a mi hijo abandonado y no haya luchado por él ni con él, sino que simplemente lo supe, supe que había llegado su momento de partir.

El estaba echadito en esa cama, en coma, conectado a un respirador, con los ojitos cerrados sin moverse, sin jugar, sin parar de hablar, ese no era mi hijo.
Mi hijo ya se había ido, se había ido a un lugar donde podía correr, donde podía jugar, sonreír, reírse a carcajadas, donde podía hablar, donde podía respirar por si solo, un lugar donde no existe el dolor, ni la muerte, ni la tristeza, ni la pena....mi hijo ya estaba ahí.

Yo ya lo había aceptado y eso definitivamente me ha ayudado muchísimo en este proceso de sanación, en este proceso de duelo....la clave? la aceptación!

Mi nombre es Ursula y vengo del país de la aceptación.

miércoles, 6 de julio de 2011

Ese segundo...

Como empezar a escribir acerca de la partida de mi hijo? Por donde empezar? Por el dolor? Por los recuerdos? Por el día que sucedió?
Que cuento? Mi histroria? Su historia? Nuestra historia? O quizas la historia que vivo desde el día que partió? O simplemente escribo lo que hay en mi corazón?
Mi corazón es él, mi corazón es Gabrielito!

No se porque pero antes que esto sucediera yo me imaginaba la muerte de uno de mis hijos, no lo sé pero pensaba en como sería y como reaccionaría yo ante una sitación así, mi reacción era en lo que yo más pensaba, más que en el hecho en sí. Pensaba en como actuaría yo y ahora puedo decir que mi reacción fue muy diferente a como yo me la imaginaba.
Ustedes se preguntarán como podía pensar en la muerte de uno de mis hijos cuando eso es lo último que una madre quiere y en lo último que piensa, pero he llegado a entender que la vida en su infinita sabiduria me estaba preparando para ese momento y SI que me preparó.

Me acuerdo antes que sucediera, vi una película que no recuerdo ahorita su nombre, pero se trataba de una madre que pierde a su hijo en un accidente de tránsito y cada vez que ella despertaba había un segundo, ese segundo que pasas de la no conciencia a la conciencia, en que crees que talvés lo soñaste, que talvés no sucedió y tu hijo esta durmiendo en su cama....ese maldito segundo, hasta que te das de cara con la realidad, con la cruda realidad que no fue un sueño, que si pasó, que tu hijo si murió.....bueno esta mujer tenía ese segundo de esperanza y cuando caía en cuenta que si era verdad la muerte de su hijo, lloraba desconsoladamente y así eran todos sus despertares.

Recuerdo que yo pensaba, que si a mi me sucediera algo así yo no dormiría, le tenía terror a ese segundo en donde piensas que todo fue un sueño...le tenía terror a ese segundo...TERROR.
Pero cuando sucedió lo de mi chiquitín y salimos de la clínica y fui a la casa de mis papás, porque a mi casa no podía regresar, recuerdo haberme sentado en la cama de mis papás y haber pensado en ese segundo y me dije que no iba a dormir, eran las 3 de la mañana y no quería dormir. Mi mami quiso darme una pastilla para que pueda descansar pero no quise, yo no iba a dormir!
Recuerdo haberme recostado y haberme repetido mil veces, no puedes dormirte, no te duermas, pero finalmente el dolor, la infinita tristeza, el cansancio, la impotencia, pudieron más y me quedé dormida.
Algo pasó en ese sueño, definitivamente mi hijo estuvo conmigo porque ese segundo al que yo temía tanto, no existió. Me desperté y no tuve ese segundo de esperanza, me desperté y supe instantaneamente que mi hijo había muerto, no no era un sueño, nunca lo fue.
Siempre estuve en la realidad de lo vivido, inclusive dormida.

Gracias Gabrielito por haberme dado eso!