miércoles, 3 de mayo de 2017

Que me enseñó la partida de Gabriel?



Definitivamente la partida de un hijo cambia tu vida. Nada volverá a ser igual. Tu cambias, tu familia cambia, tus amigos cambian, tu entorno cambia. Pero no porque todo cambie quiere decir que nuestra vida nunca mas volverá a tener color. Depende de nosotros aprovechar estos cambios, depende de nosotros el encontrar lo positivo, depende de nosotros el transformar el dolor en amor y en un motor para trascender y lograr ser mejor persona, mejor ser humano. Depende de nosotros el descubrir las enseñanzas que la partida de nuestros hijos nos han dejado.

Les comparto acá algunas de las mías:


  • El amor nunca muere. Puedo constatar que el amor es más fuerte que la ausencia física, que podemos amar con la misma intensidad a alguien que antes estaba y que ahora no esta físicamente presente y que ese amor crece y seguirá creciendo todos los días.
  • Que voy a extrañar a mi hijo toda la vida. Que nunca me acostumbraré a su ausencia física. Que la muerte de un hijo no se supera sino que se acepta y se interioriza. Que no hay una cura para ese vacío que hay en mi corazón, solo me queda aprender a vivir con el. Que su ausencia me dolerá toda la vida pero con un dolor que si bien al inicio te destroza pues poco a poco se va transformando hasta ya no hacerte daño. Que no llegará un día en que ya no piense en el, en como estaría, de que tamaño estaría, que estaría haciendo. Lo extrañaré toda la vida porque el amor dura toda la vida.
  • Que no puedo retroceder el tiempo...así que tengo que aprovechar cada momento como si fuera el último.
  • Que la vida se vive intensamente y despacio.
  • Que la pérdida de un hijo no es un único evento que tiene un final. La pérdida de un hijo es una continuidad de pérdidas que voy a tener a lo largo de mi vida. A que me refiero? A que éstas pérdidas suceden día tras día, año tras año. Su cumpleaños, navidad, día de la madre, cada vez que empieza el colegio, el verano, las vacaciones, un viaje...una boda que nunca será, un nieto que nunca tendré.
  • Que el lazo con los padres que han perdido un hijo es inquebrantable. Los extraños se vuelven amigos, más amigos que los propios amigos.
  • Que los padres que han pasado por esto son personas maravillosas. Hacen cosas extraordinarias en nombre de sus hijos. Cambian leyes, hacen eventos, hacen asociaciones de ayuda gratuitas. Transforman todo su dolor en un amor sin límites no solo para su hijo sino para el mundo.
  • Como he conocido el mas grande dolor que un padre puede conocer, se también ahora apreciar la mayor bendición, la mayor alegría, el más grande amor. Miro la vida con otros ojos. La trato de respirar intensamente todos los días (aunque hay días en que lo olvido). 
  • Que por el haber perdido un hijo no significa que mi vida no tiene color, que mi vida no tiene alegría, todo lo contrario. Mi vida hoy es más profunda, más rica. He aprendido a llenar mis pulmones de gratitud. No tomo la vida a la ligera, hoy la respeto, la amo, la bendigo porque sé lo frágil que es.
  • Que tengo una familia hermosa, unos amigos que valen oro. 
  • Que uno decide que hacer con lo que le toca vivir. Uno elige que respuesta le da a las preguntas que la vida le hace. Que uno elige como quiere vivir. Que uno elige si quedarse sintiéndose como víctima de las circunstancias o decide ser el protagonista de su vida y trascender lo que te toque vivir por duro que sea.
  • He aprendido a decirle SI a la Vida a pesar de todo.
Con amor,

Uchi



lunes, 17 de abril de 2017

Un cumpleaños de Gabriel que no esperaba


Me ha tomado un tiempo escribir este post. No se por qué. Varias veces me senté a escribir y lo dejaba a medias y algunas ni siquiera podia empezar a escribir. 

El 9 de marzo fue cumpleaños de Gabriel, cumplió 11 años. Como todo los años desde que partió decidimos celebrar su día. Juanjo iba a estar de viaje justo ese día pero lo conversamos e igual decidimos que haga algo en la casa con la familia (repito como todos los años).
Así lo hicimos. Les dije a mis papas, mi hermana, mi suegra, mi cuñada que vengan a mi casa para celebrar el cumple de Gabriel (como todos los años).

Antes todos los cumples de Gabriel siempre han sido días alegres, días en los cuales siempre me he sentido bien y siempre desde su primer cumpleaños desde que partió me ha gustado celebrarlo.

Pero este cumple fue diferente. Me sentí mal desde la madrugada, tuve todo el día muchas nauseas, dolor de barriga y de cabeza, a las justas pude hacer las cosas, estuve casi todo el día echada en mi cama sintiéndome fatal, solo quería dormir. Al día siguiente cosa rara o no tan rara se me fueron todos los síntomas.

Me sentí triste de no haber podido disfrutar su cumple como años anteriores, de no haber estado con la familia, de no haberle preparado algo especial como los años anteriores y por eso también me sentí culpable.

Que había pasado? Por que justo ese día me sentí así? 

Como Terapeuta de Duelo y Holistica puedo entender algunas cosas y como mamá de Gabriel otras. Al día siguiente cuando ya me sentía mejor, entendí:

  • Que no siempre las cosas van a suceder como nosotros las planeamos. 
  • Que no porque ya hayan pasado 6 años mi cuerpo no va a reaccionar.
  • Que tenia que hacer una pausa, que mi cuerpo me estaba pidiendo descansar.
  • Que extraño a mi hijo, lo extraño mucho y por más que yo quiera que algunas fechas pasen desapercibidas, tendré que aceptar que el corazón tiene otros planes.
  • Que las nauseas son rechazo, rechazo a una idea o a una experiencia...Que estaba rechazando yo?
  • Que esta bien pedir ayuda. Yo siempre la pido cuando me doy cuenta que sola no voy a poder.
  • Que hay que aceptar que algunos días la tristeza nos va a acompañar y no pasa nada, solo hay que dejarla entrar ya que no se va a quedar ahí para siempre.
  • Que hay que escuchar a nuestro cuerpo y hacerle caso. El cuerpo habla y tiene mensajes importantes para darnos, hay que saber escuchar con atención.
Así que así fue este cumpleaños de Gabriel, muy diferente a los anteriores.

Me costó vivirlo, me costó entenderlo, me costó aceptarlo pero seguiré caminando, seguiré viviendo, seguiré aceptando que habrán mas fechas así.

Con amor,

Uchi

viernes, 31 de marzo de 2017

La importancia de pedir ayuda

Algo que me ayudó mucho al inicio fue haberme dado cuenta que necesitaba ayuda, que tal vez sola no iba a poder caminar, que tal vez necesitaba algo más que a mi misma para poder salir del hoyo negro en el que me encontraba. Si, me di cuenta que necesitaba ayuda y nunca tuve vergüenza de pedirla.
Pero, que tipo de ayuda necesitaba? Necesitaba hablar, hablar de lo que había pasado con mi hijo, hablar de mi hijo, hablar de mi vida, de mis miedos, de mis vacíos, de que no podía dormir, de que me sentía culpable cuando sonreía, de que no podía disfrutar la comida, de que me dolía respirar...eso necesitaba yo, hablar!!! Y también necesitaba estar con personas que hubiesen pasado por lo mismo, personas que me entendieran, que me escucharan sin juzgar, que me aconsejaran.
Gracias a la vida tengo una amigas y una familia maravillosa y con ellas podía hablar y gracias a la vida también pude contactarme con mujeres que habían pasado por lo mismo que yo, estaban un poco lejos pero eso no era problema igual podíamos conversar y compartir.
Pero yo busque esa ayuda, yo busque a esas personas porque sabia que si no lo hacia me iba a ahogar.
Nunca quise dar la imagen al mundo de que yo era super mujer y que iba a poder salir adelante sola, nunca tuve la careta de que era una mujer fuerte y de que no necesitaba ayuda y eso, el sincerarme conmigo misma y el aceptar que necesitaba ayuda me ayudó enormemente.

No hay que tener vergüenza de pedir ayuda, no hay que tener miedo de aceptar que tal vez solos no vamos a poder, no hay que tener una careta ante el mundo tratando de demostrar que somos unas super personas porque podemos solas. No! 
No hay nada de malo en mostrarnos vulnerables ante el mundo, eso no es ser débil sino todo lo contrario es tener la máxima fortaleza de decir: Quiero salir adelante pero no puedo sola, necesito ayuda, que mas valiente que eso?

No dejemos que la tristeza nos consuma, no dejemos que nuestros miedos nos impidan salir, no dejemos que "el que dirán" dominen nuestra vida.

No tenemos que ser fuertes todo el tiempo, eso no es humano y si no liberamos  poco a poco todo lo que tenemos dentro entonces va a llegar un momento en que vamos a explotar y esa explosión no va a ser nada buena ni para nosotros ni para los que están a nuestro alrededor.

Pidamos ayuda si la necesitamos, es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos.

Con amor,

Uchi