miércoles, 5 de julio de 2017

Los retos del duelo


Muere alguien a quien amamos profundamente y nos enfrentamos a esta realidad desconocida, a este mundo por el momento vacío y oscuro.
Nos enfrentamos a responderle a la vida, nos enfrentamos a decidir que vamos a elegir, nos enfrentamos a decidir si vamos o no a vivir el duelo.
Vivir el duelo ya es en si un reto, un gran reto que vamos a tener que "superar", caminar, aceptar...

Acá les comparto algunos retos que yo misma viví y que poco a poco aprendí a saber llevarlos, interiorizarlos, aceptarlos:
  • Uno de los mayores retos del duelo fue aprender a amar sin condiciones, amar sin pedir nada a cambio. Amar sin tener a la persona presente, amar sin poder demostrárselo físicamente, sin poder ver ni sentir en sus ojos la alegría de saberse amado incondicionalmente. Aprender a sentir el amor en el estado más puro, mas sublime, ese amor que va allá que la muerte.
  • Otro de los retos fue tener aceptar la realidad de lo que estaba viviendo. Por mas que quería negarlo, por mas que quería no verlo, la realidad de la ausencia física de mi hijo me acechaba hasta en mis sueños. Todos los días apenas me levantaba era una lucha constante entre el aceptar y el negar. Vivía peleada con mi realidad, molesta, muy molesta. Hasta que entendí que mientras mas me peleaba peor era, mientras mas me peleaba, la realidad me golpeaba más fuerte...así que poco a poco tuve que empezar a dejar que la paz entre en mi vida, que la calma inunde mis pensamientos, que el amor sea más grande que mi dolor...que mi realidad se convierta en mi amiga.
  • Otro reto fue permitirme liberar mis emociones así éstas no sean buenas. Dejarlas salir, darme permiso a expresarlas, darme permiso a nombrarlas, darme permiso a sentirlas en su máxima expresión. Liberar mis emociones me daba calma, me quitaba un peso de encima, me hacia mas liviana.
  • Otro reto fue aceptarme como una nueva persona (aun sigo). Aceptar que yo iba a cambiar. Aceptar que mis prioridades iban a cambiar, que mis amistades iban a cambiar, que mi entorno iba a cambiar. La vida es un constante cambio y más aun cuando muere un hijo...todo cambia. Decidí no pelearme con los cambios sino aceptarlos con el corazón lleno de gratitud y confiar que todo ese movimiento en mi vida iba a ser para algo bueno...y si que lo fue.
  • Otro reto fue el aprender a confiar en el mundo nuevamente. El mundo se había convertido en un lugar amenazador y nada amigable. No me sentía a salvo en el, pero vivía en el, era parte de el y el era parte de mi. Tuve que aprender a vincularme con el nuevamente, tuve que volver a confiar.
  • Otro reto fue aprender a vincularme con los demás nuevamente. La muerte de un hijo te desvincula, te aparta del resto, te hace entrar en un capullo de soledad. La soledad se vuelve tu mejor amiga pero a la vez tu peor enemiga. Cuesta salir y cuesta vincularte nuevamente con las personas, tu no eres la misma que eras antes, tus prioridades han cambiado, tu mirada hacia lo que te rodea ha cambiado pero los demás no, los demás siguen siendo los mismos, entonces nos toca adaptarnos nuevamente a lo mismo siendo nosotros distintos, vincularnos nuevamente con las personas conocidas siendo nosotros unos desconocidos, que difícil y que gran reto!
  • Otro reto fue y sigue siendo el miedo. Como vivir sin miedo después de haber perdido un hijo? Como no tener miedo, terror, pánico de que te vuelva a pasar? De que otro hijo tuyo muera? Como vives con ese miedo? Pues viviendo, viviendo y aceptando que muchas veces ese miedo será parte de tu vida, que ese miedo te acompañará muchos días y muchas noches pero lo que no podemos permitir es que ese miedo nos paralice y no nos deje vivir.
  • Otro reto fue aceptar la muerte de mi hijo no con resignación sino con gratitud, con amor, con paz, con la cabeza en alto y la mirada fija en hacer de la vida de mi hijo un homenaje.
  • Otro reto fue y es seguir viviendo con alegría y con sentido a pesar de la ausencia física de mi hijo. Recolocar a mi hijo en un lugar donde me permita seguir disfrutando de la vida sin tener al dolor matándome por dentro ni a la culpa haciendo su nido en mi corazón.
Son muchos los retos que se nos presentan cuando un hijo muere, cada persona tendrá sus propios retos y cada persona decidirá que hacer con ellos.

Mi sugerencia? Aceptarlos con amor y gratitud ya que cada uno de ellos encierra una enseñanza maravillosa que está en nosotros descubrirla.

Con amor y gratitud,

Uchi

domingo, 18 de junio de 2017

Siempre seré tu papá


Los años van y vienen y creo que nunca me acostumbraré a tu ausencia y siempre me preguntaré Por qué? Por qué tuviste que partir? Tantas preguntas que se quedarán sin respuesta, tantos vacíos con los que tendré que aprender a vivir. Pero de algo si tengo la certeza y es que SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

No hay un día que no te recuerde, no hay un día que no te lleve en mi corazón. El amor, mi pequeño no muere con la muerte y yo te amaré hasta la eternidad y SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

Tengo mis brazos vacíos pero los lleno de los recuerdos que tengo de ti, de todo lo que compartimos juntos, de todos los abrazos que te di. No te tengo en mis brazos físicamente pero SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

No hay día que no te recuerde, no hay día que no quiera retroceder el tiempo y volver a abrazarte, no hay día en que no diga tu nombre, no hay día en que no te sienta conmigo y SIEMPRE SERÉ TU PAPA!

Así pasen muchos años nunca nunca te olvidaré, siempre estarás en mi vida y en mi corazón, siempre seras mi hijo/a y SIEMPRE SERÉ TU PAPA!




martes, 30 de mayo de 2017

Y que pasa con nuestro matrimonio?


Cómo vivimos la muerte de un hijo en pareja? Qué sucede con nuestro matrimonio? Cómo nos recuperamos juntos? Cómo afrontamos esta pérdida sin separarnos? 

Perder un hijo es lo peor que le puede pasar a una madre y a un padre. Sabes que te espera un largo y duro camino, el más duro que tendrás que caminar...como saber que tu matrimonio podrá sobrevivir a esto?

Para empezar tenemos que darnos cuenta que si bien hemos perdido el mismo hijo, cada uno a su manera ha perdido a su propio hijo. A que me refiero? A que cada uno tuvo su propia viviencia con ese hijo, su propia historia. La relación que yo tuve con Gabriel no es la misma que la que Juanjo tuvo con él.
Y si partimos desde esa creencia, entonces el duelo que cada uno va a vivir por la muerte de ese hijo, será su propio duelo, tan intimo y único. Cada duelo es así, es único pero, al haber perdido al mismo hijo se podría pensar que los duelos pueden ser similares y que uno puede entender lo que el otro esta viviendo y sintiendo y que se va a poder caminar juntos...pero la realidad es tan diferente.

Cada uno va a tener su propio proceso, su propio tiempo, sus propias formas...tal vez esto no coincida con las de su pareja, lo más probable es que no coincidan, entonces que hacemos?


  • Respetemoss. Respetemos el duelo de la otra persona, respetemos sus tiempos y sus formas, respetemos sus silencios y sus lágrimas, sus llantos desconsolados, su rabia, su ira, su indiferencia, sus gritos...respetemos, respetemos porque no somos el otro, respetemos porque el/ella tiene sus propios motivos y sus propios recursos.
  • Comuniquemonos...comuniquemos lo que sentimos y lo que pensamos, no dejemos al otro imaginándose lo que podríamos estar pensando. Comuniquemos lo que sentimos con respecto al hijo/a que se fue. Tratemos en la medida de lo posible de abrir nuestro corazón con nuestra pareja. Tratemos de no mostrar una careta ante el otro, tratemos de no hacernos los fuertes.
  • Hagamos un compromiso, un compromiso de sanar juntos, de ir a terapia juntos, de ir a algún grupo de ayuda, de leer el mismo libro...un compromiso de comprometernos a recorrer cada uno su propio camino pero siempre tomados de la mano.
  • Honrar. Honremos el duelo y la forma de nuestra pareja.
  • Pasar tiempo juntos. Ir a comer algo, al cine, a pasear o simplemente caminar tomados de la mano en silencio.
  • Honrar la muerte del hijo juntos. Hacer algo en su honor juntos.
  • No buscar en otras cosas o en otras personas el apoyo que podemos encontrar en nuestra pareja.
  • No apurarse el uno al otro. Vivir lo que haya que vivir en el tiempo que sea necesario.
  • Hablar del hijo/a que murió. Mencionar su nombre, recordarlo juntos.
Recordemos que al otro también le duele, que el otro también sufre, que al otro también se le ha roto el corazón en mil pedazos...que mejor que sanar nuestros corazones juntos?

Con amor,

Uchi