jueves, 27 de agosto de 2015

Para tener paz con nuestros recuerdos...


El otro día una mama que asiste a Thaniyay me preguntaba como podía hacer con los pensamientos recurrentes que tenia, con los recuerdos muchas veces no tan bonitos que se le venían a la mente acerca de su hijo y que no podía evitarlos.
Generalmente estos recuerdos eran del ultimo día de vida de su hijo y obviamente no le hacían nada bien...empezaba tal vez con una imagen, con un olor, con un sonido y terminaban en el trágico momento en que su hijo partía.
Como podemos vivir teniendo esos pensamientos, recuerdos, imágenes en nuestra mente todo el tiempo? Como?
Le pregunte que hacia cuando venían estas imágenes, sonidos, olores y me dijo que se peleaba con ellos porque no quería que entraran en su mente y como no se iban se quedaba enganchada y continuaba con la película en su mente hasta que llegaba al triste desenlace y así eran todas las veces.

A mi también me pasaba y digo pasaba porque ya aprendí a no engancharme. Para mi todo empezaba con un sonido, cada vez que escuchaba un sonido super fuerte se me venia inmediatamente toda la película terrible del día en que Gabriel decidió partir...hasta que aprendí a no pelearme con estas imágenes, recuerdos, sonidos, olores.
No hay que pelearnos porque si nos peleamos ellas van a pelear mas por entrar a nuestra mente y finalmente van a ganar. Lo que tenemos que hacer es recibirlas con amor, dejar que entren a nuestra mente, a nuestro corazón, dejar que entren con paz, agradecerles y así mismo con ese mismo amor y paz dejarlas ir.

Cuando se nos venga una imagen, un recuerdo, un olor, un sonido dejemoslo entrar, observemos esto que se esta acercando a nuestra mente, cerremos los ojos y recibamos a esta imagen con amor, observemos como entra a nuestra mente pero solo tratemos de quedarnos con la imagen, con el sonido, con el olor, con el recuerdo, solo con eso porque es solo eso lo que se presenta al inicio, la película la hacemos nosotros.
Al principio tal vez volvamos a ver la película entera y tal vez sea así por algún tiempo pero si poco a poco vamos poniendo en practica el recibir con amor el recuerdo observarlo, agradecerle y dejarlo ir entonces poco a poco la película se va a ir apagando y vamos a poder tener paz con nuestros recuerdos, sobretodo los últimos.

Con amor,

Uchi

lunes, 10 de agosto de 2015

Lo que tu no ves


Algo de lo que se habla mucho en Thaniyay es acerca de cómo la sociedad (y por sociedad entiéndase: amigos, familiares, conocidos) no te deja vivir tu duelo tranquila, en paz y como te dé la gana.

Con este post lo que quiero es desahogarme contando cosas que me pasaron a mí y a varias mamás de Thaniyay.

Lo escribo en tercera persona para que todos nos podamos sentir identificados con “ella” y no especifico ningún tipo de pérdida porque creo que todos los que hemos perdido a alguien a quien amamos profundamente podemos reconocernos en este post.

NADIE puede juzgar!
Si tú no has pasado por la exacta situación de la otra persona no puedes hablar, no puedes opinar, no puedes aconsejar y sabes por qué? Porque NO SABES lo que esa persona está pasando.

Por favor dejemos a las personas vivir su duelo como ellas lo quieran vivir.
Nadie sabe lo de nadie.
No sabemos lo que pasa cuando esa persona llega a casa después de haber trabajado o haber estado con sus hijos de aquí para allá. Tal vez llega y se derrumba, ahí en la soledad de su habitación es donde finalmente deja salir a todas sus lágrimas que durante todo el día las estuvo reteniendo, es ahí en el silencio de su casa donde puede conectarse finalmente con esa persona que partió.
Y ahí, en su hogar, en su habitación, en su corazón no entras tú, ese espacio es solo de ella y tú no lo ves...esos momentos de tristeza infinita, de soledad, de rabia, de llanto no son publicados en Facebook sino son vividos en la más profunda intimidad.

Lo que tú ves es otra cosa...tú ves que la vida continua. Tú ves que ella se levanta y va a hacer las compras. Tú ves que va a trabajar. Tú ves que se maquilla, que se viste bien, ves que hoy estrena unos zapatos nuevos, ves que sonríe, ves que come como antes, ves que juega con sus hijos, que los lleva al colegio, los recoge, los lleva a sus actividades, ves que la etiquetan en Facebook en algún almuerzo o comida y claro ves que está sonriendo, ves que se va de viaje, que disfruta su viaje, ves que va a alguna fiesta y la ves bailar, sonreír, disfrutar.

Lo que tú no ves es lo que yo te voy a contar:

Tú no ves que si efectivamente la vida continua pero ella lucha con eso, no ves que ella quisiera quedarse inmóvil y que el mundo se quede inmóvil con ella. Tú no ves que ella todas las mañanas antes de levantarse de la cama piensa: y si hoy no me levanto? No ves que lo que ella quisiera es arroparse y quedarse dormida para ver si al despertar se da cuenta que todo fue una pesadilla.

Tú no ves las lágrimas que corren por sus mejillas apenas abre los ojos.
Tú no ves que ella no quiere salir y no quiere salir porque tiene miedo de encontrarse con personas como tú que al verla en Wong haciendo las compras va a pensar: que hace acá? Debería estar en su casa llorando, pero ella va a Wong haciendo un gran esfuerzo y va porque si no hace las compras su familia no va a tener con que alimentarse.
Tú no ves que ella todos los días piensa en renunciar a su trabajo pero es consciente que la vida continua y que ella necesita trabajar así que se llena de esa fortaleza que solo las personas que hemos perdido a alguien muy amado tenemos y se va a trabajar.
Tú no ves que ese maquillaje que ella usa es para tratar de ocultar sus ojeras, las cuales tiene porque toda la noche se la pasa en vela. Tú no ves que las noches son lo peor.

Tú no ves que esos zapatos nuevos que ella estrena son unos zapatos que se compró antes que esto sucediera y se los puso hoy porque esos zapatos como nunca fueron usados no le traen ningún recuerdo.
Tú no ves que esa sonrisa no es más que una mueca, es un intento por sonreír, un gran intento.
Tú no ves que ella ya no disfruta comer, que la comida para ella ya no tiene sabor pero que come porque lo tiene que hacer para poder mantenerse en pie. Tú no ves que le duele en lo más profundo de su ser el jugar con sus hijos, que al hacerlo recuerda aún más a esa persona que partió pero igual juega porque sus hijos no tienen la culpa de lo sucedido.
Tú no ves que ella llora mientras maneja y por eso siempre usa lentes de sol. Tú no ves que ella quisiera mandar a sus hijos en taxi pero nuevamente se llena de fuerza y los atiende, la vida de sus hijos ya cambio demasiado y ella hace todo lo posible por tratar de que no siga cambiando más.
Tú no ves que ella no quería ir a ese almuerzo, a esa comida pero que sus amigas que la quieren de verdad le insistieron demasiado, querían que ella se distraiga, se relaje aunque sea por un momento, y ante tanta insistencia ella fue y antes de que tomen la foto que tu viste en Facebook ella había estado encerrada en el baño llorando y queriendo ir a casa pero nuevamente se llenó de fuerzas se lavó la cara y salió. Y ahí tomaron la foto.
Tú no ves que en ese viaje en donde se la ve feliz disfrutando, ella se la pasó llorando. Tú no ves que ese viaje fue una escapatoria para tratar de olvidar, para tratar de estar mejor, para tomar aire y poder regresar un poco renovada, un poco tal vez un poco más.
Tú no ves que esa fiesta para ella fue un desahogo al sentirse libre al bailar, al sentir que por lo menos por unas horas se encontraba en este mundo paralelo en el que esa persona no había partido y se liberó, y bailó, y trató de ser feliz…tú no viste cuando ella llegó a casa después de esa fiesta a llorar a mares porque se sentía culpable de haber bailado, se sentía culpable de haber disfrutado…como pude haber bailado si tu no estás?

Así que si tú no sabes, si tú no ves lo más íntimo de ella, no hables, no opines, no aconsejes, no juzgues porque...NO SABES!


Si realmente quieres ayudar y estar con ella, hazlo en silencio, hazlo con un abrazo de corazón a corazón y déjala vivir su propio duelo como ella quiera, es su proceso, su camino, su pérdida, su dolor…no tuyo.

Con amor,


Uchi

jueves, 30 de julio de 2015

Directo a mi corazón y sin anestesia!



Es increíble como muchas veces una sola frase puede hacernos dar escalofríos, puede hacer que en un segundo nuestras lágrimas salgan despedidas de nuestros ojos con mucha fuerza como si hubiesen estado esperando para salir corriendo de una prisión en la que no querían estar.

Hoy fui como todas las semanas a Jardines de la Paz. No me hace mal ir, voy casi todas las semanas y solo voy porque no me gusta ver el lugar de mi hijo sin flores. Siempre tiene flores frescas ya que mi mama también va todas las semanas. 
Como los jueves limpian, fui temprano ya que sabía que mi mami hoy no podía ir. 
Llegue como siempre y compré sus flores, la señora ya me conoce y nunca me ha preguntado nada pero hoy cuando le dije que corte un poco más el tallo de las flores ella me dijo con toda la naturalidad de una persona que trabaja en la florería de un cementerio: Ah, es para un cremado? 
Directo a mi corazón y sin anestesia!!! Una espada atravesó mi corazón, mi alma y me quede sin aire. Solo pude responderle con un si casi imperceptible.
Cogí las flores, las pague ya con las lágrimas queriendo salir a borbotones y corrí a mi auto. 
Ya en la seguridad y soledad de mi auto dejé que las lágrimas salgan y limpien lo que tenían que limpiar.

Muchas veces frases como estas, preguntas como estas nos llevan a la locura de la desesperación, hacen que bajemos de nuestra nube de golpe y nos golpeamos tan fuerte contra el piso que sentimos no poder más y es ahí en el piso que reclamamos a la vida, que sentimos injusto esto que nos ha pasado, que maldecimos y no entendemos cómo podemos vivir sin tener a nuestros hijos al lado...pero luego pasa, ese momento pasa porque tenemos que reconocer que esos momentos no son eternos y cuando pasa, respiramos hondo y al llenarnos de aire, de amor, de esperanza recordamos que ellos no se han ido, que siguen con nosotros, que la vida es bella, que no es injusta, apreciamos lo que tenemos y valoramos el estar vivos.

Pero es así, tenemos estos momentos y hay que vivirlos con dignidad, con la cabeza en alto, lloramos todo lo que hay que llorar y luego secamos nuestras lágrimas y seguimos viviendo con alegría y con la certeza de que nuestros hijos nos abrazan y abrigan nuestro corazón en momentos como estos.

Con amor,

Uchi