viernes, 13 de octubre de 2017

Haciendo una pausa


Tal vez estés pasando por un mal momento, por un momento difícil, por un momento de dolor, de incertidumbre. Tal vez las cosas no están saliendo como tú lo esperabas, tal vez te está costando seguir caminando, seguir respirando...

Si es así, te invito a hacer una pausa, te invito a parar. 
Deja que la vida siga pero tú detente un momento.
Elije un lugar para estar en paz o constrúyete tú uno en tu imaginación. Un lugar hermoso, un lugar que te cobije, que te arrope. que te abrace. 

Déjate engreír por el silencio, deja que la brisa te sople el rostro con ternura...respira, respira profundamente y siente como el aire de la vida te llena los pulmones de energía sanadora.

Quítate las máscaras, la máscara de luchadora, de fuerte, de feliz...y disfruta no tener que representar nada a nadie. Disfruta ser tú misma contigo misma.

Deja entrar al dolor, no te pelees con el, abrázalo, acógelo y míralo, no con miedo sino con amor y tal vez al mirarlo con amor podrás entender que te vino a enseñar, que vino a sanar.

Deja de tratar de controlar lo incontrolable, solo deja ser, suelta, abre tus manos y libérate de todo, de tus angustias, de tus miedos, de tus fracasos, de tu dolor, libérate de lo que te ata.

No intentes estar bien...solo siente, respira, suelta y permite al amor sanar tus heridas.

Con amor,

Uchi




miércoles, 4 de octubre de 2017

Viviendo despacio


No sé si será por lo vivido últimamente o porque dentro de poco cumpliré 40, que he estado pensando mucho en la fragilidad de la vida, en lo fugaz de cada momento, en que no sabemos cuanto durará nuestra vida.

La vida de mi hijo duró 4 años maravillosos, la de otros niños más y la de otros incluso mucho menos y si comparamos a esta vida con la eternidad pues entonces es solo un momento fugaz, un soplo, una brisa...la vida se nos puede pasar en un abrir y cerrar de ojos, en un parpadeo, en un suspiro.

Por eso intento (aunque me cuesta) vivir el Hoy, vivir despacio, con calma, saborear la vida, respirarla, detenerme un instante en el andar del día a día para valorarla y agradecer. 
Intento concentrarme en el hoy, intento ser conciente de lo que vivo, de mí, de mi cuerpo, intento no prestarle tanta atención a mi mente ya que si le doy cabida a mis pensamientos me abrumo, me ahogo, me sofoco y me encuentro en cualquier lugar menos aquí.
Por eso también corro, el correr me trae al presente, me hace vivir el momento y lo más importante calma mi mente y hace desaparecer las prisas.

Vivamos el presente y no dejemos que la culpa por el pasado o la ansiedad y el temor por el futuro nos quiten las alas. Aceptemos nuestro presente con todo lo que viene y aunque sea una vez al día, hagamos una pausa, cerremos los ojos, respiremos profundamente y agradezcamos el estar vivos HOY!

Con amor y presente,

Uchi




jueves, 28 de septiembre de 2017

Te acompaño...


No estás sola, te acompaño no solo yo sino todas las madres que hemos perdido un hijo, todas te acompañamos en tu dolor, en tu desesperación, en tus noches en vela, te acompañamos a la distancia una distancia que es solo medida en kilómetros ya que en el pensamiento estamos ahí contigo en este preciso instante.

Te espera un largo y duro camino, no te voy a mentir ni voy a tratar de colorear tu mundo ahorita porque no seria justo, lo justo es decirte lo duro que será este camino pero también decirte que hay Luz al final del camino, que si bien vas a llorar hasta cansarte, que si bien vas a querer morir para irte con tu hija, que si bien el dolor tan latente, tan presente, tan desgarrador ahorita...va a ir pasando, poco a poco, no se va a ir pero se va a ir transformando hasta ya no lastimarte como lo hace ahora.

Sé que tienes muchas preguntas sin respuestas, la que más te atormenta como me atormentaba a mi es: POR QUE? Por qué mi hija? Por qué así? Por qué, si yo era tan buena madre? Lamentablemente por más que busquemos una respuesta a esa pregunta no la vamos a encontrar, no en este mundo, tal vez cuando nos toque partir a nosotras lo entenderemos, pero ahora si de algo te puede ayudar no te preguntes eso, porque así incluso encontrando la respuesta, esa respuesta no te va a traer de vuelta a tu hijita.
La pregunta que si tiene respuesta es PARA QUE...poco a poco irás encontrando tu propio PARA QUE, ese para que qué hará que la partida de tu hija no haya sido en vano.

Vas a tener que comer en algún momento, sé que ahora no puedes tragar, incluso el agua no te pasa, pero tienes que alimentarte te esperan días muy largos y tienes que tratar de estar bien.

Estos días no tienes que ser fuerte....ya tendrás tiempo de serlo pero ahora no, ahora si tienes que llorar llora!, si tienes que gritar, hazlo, escucha a tu cuerpo, escucha lo que tu cuerpo y tu mente quieren y hazles caso, la naturaleza es muy sabia y tenemos que aprender a escucharla. Trata de no medicarte, lo único que eso va a hacer es atrasar lo que en algún momento tiene que llegar. Puede que te ayude a desconectarte del mundo por un momento, pero la reconexion puede ser mucho más fuerte...confía en ti misma y en tus propios recursos, deja que sean ellos los que te ayuden en estos primeros momentos. escucha a tu cuerpo y a tu mente, escúchalos en silencio y trata de hacerles caso.

La vida continua, y tú vas a continuar con ella, sé que ahora quieres que el mundo se detenga, quieres que deje de girar pero créeme que luego lo vas a agradecer, vas a agradecer que el mundo siga, porque así nos obliga a seguir con el, nos obliga a levantarnos de la cama, a comer, a atender a nuestros otros hijos. Gracias a la vida que sigue porque así nos saca de este estado de inmanencia total que no nos ayuda en nada.

Tu otro hijo va a estar bien, mientras tu estés bien el estará bien, no te escondas para llorar, él tiene que saber que su mami esta triste, tiene que saber que lloras porque extrañas a su hermanita, la vida de tu hijo también ha cambiado...somos madres y somos fuertes y vas a ver que tu chiquita te va a mandar las fuerzas para estar ahí para tu otro hijo, te va a sorprender que vas a seguir con la vida de tu hijo y lo vas a hacer por el, porque así somos las madres, amamos tanto a nuestros hijos que seguimos adelante a pesar del gran dolor que sentimos.

Mantente junto a tu esposo, él mas que nadie te va a entender, los dos han perdido el mismo hijo. No van a vivir su duelo de la misma manera ni al mismo tiempo. Tus tiempos no necesariamente serán los de él y eso es muy sabio  ya que cuando tu estés abajo, él estará arriba para sostenerte y luego te tocara a ti sostenerlo a él.
Escúchense, compréndase, respétense. Respeten sus momentos de soledad y de llanto, apóyense, quiéranse mucho y lo más importante...hablen de su hija entre ustedes!

Vive un día a la vez, no pienses hoy como estarás mañana. Mañana cuando te levantes ahí recién vas a saber como estas. No pienses hoy como vas a hacer la próxima semana, en la misa del mes, en su cumpleaños, en navidad....no lo pienses, eso no te va a ayudar. Vive el hoy!

Habla con tu hija, ella está contigo incluso más cerca que antes, nuestros hijos han pasado de vivir con nosotros a vivir EN nosotros....habla con ella, pídele que te de fuerzas, que te ayude a vivir el día a día, ella te escucha, está contigo y vas a empezar a sentirla y a recibir sus maravillosas señales.

Vas a tener que aprender a comunicarte con tu hijita de distinta forma, a amarla sin tenerla al lado, se aprende poco a poco, se aprende que la muerte no es el final de la vida sino el comienzo de una vida maravillosa, la vida eterna.
Se aprende que el amor va mas allá de la muerte.
El vinculo que tenemos las madres con nuestros hijos es eterno. Todo el amor que tienes hacia tu hija va a seguir creciendo cada día más y la vas a seguir amando hasta la eternidad.

No escuches a las personas que te dicen que no llores porque si lloras no dejas descansar a tu hija...eso no es verdad! Tienes que llorar, llorar es sano, llorar te ayuda....tu hija te va a entender, ella entiende que mami llora porque la extrañas, tienes que sacar todo lo que tienes dentro, todos esos sentimientos tienen que salir, déjalos salir en forma de lágrimas, sin miedo, sin sentirte culpable, tu hija te va a entender.

Vive tu duelo, no huyas de el, el duelo es un proceso sanador, es duro, pero hay Luz al final de camino como ya te dije antes.
Si se puede, si se puede vivir después de la partida de un hijo, si se puede volver a sonreír, si se puede volver a bailar y a escuchar música, la vida va a volver a tener colores, créeme!

No te aísles, rodéate de persones que te quieran, que te inspiren, que te den buenas vibras.

Vive tu vida a partir de hoy en homenaje a tu hija, todo lo que hagas hazlo en nombre de tu hija, eso a mi me ayuda a vivir con alegría.
Nuestros hijos en vida nos dieron amor, nos dieron alegrías maravillosas, nos dieron sonrisas y risas, muchos abrazos de oso y besos pegajosos, no convirtamos todo ese amor que ellos en vida nos dieron en dolor por su partida, no los hagamos sentirse culpables que por su partida nos hemos quedado muertos en vida, ellos no se merecen eso, al contrario vivamos con alegría y llenas del amor que ellos nos dieron y nos dan todos los días.

Sé que no vas a entenderme ahora pero somos afortunadas, somos afortunadas de tener un hijo en el cielo, somos afortunadas de ser mamás de estas personitas especiales que vinieron por corto tiempo a cumplir con su misión, somos especiales nosotras por haber sido escogidas por ellos para ser sus mamás en este mundo.

Podría decirte muchas cosas más, pero lo importante es que tu hija no ha muerto, ella sigue viva, viva en otro mundo, tan viva que la vas a sentir.
Si me necesitas llámame, acá estoy!
No nos une el dolor de haber perdido un hijo nos une el amor que sentimos hacia ellos.

Yo vivo con la alegría de saber que cuando me toque partir me voy a encontrar con mi hijito el estará ahí para recibirme.
Espero poco a poco tu también sientas esa alegría en tus días de saber que ese ultimo beso, que ese ultimo abrazo no fue el ultimo, que la volverás a abrazar, a besar y ahí si para siempre!

Con amor,

Uchi