miércoles, 11 de julio de 2018

Cómo continuas?


Cómo le explicas a tu mente, a tu corazón, a tu alma la muerte de tu hijo?  Cómo le encuentras explicación a lo inexplicable? Cómo transformas tus creencias para que éstas no se pongan en tu contra? Cómo sigues viviendo en paz después de ver morir a tu hijo? 

Muere Gabriel y mi mundo se derrumbó...todo alrededor mio perdió sentido. Mis días ya no tenían color, la comida perdió todo su sabor, la música dejó de tener melodía y ni que decir de mis creencias, eso en lo que yo creía se derrumbó como un castillo de naipes pero para sorpresa mía en vez de sentirme perdida me sentí por primera vez en mi vida libre! Libre de creer en lo que yo quisiera creer, libre de poder elegir lo que yo quisiera elegir para mi, libre de poder decir: Yo creo! y decirlo con absoluta convicción.

Yo supe desde el momento en que mi pequeño murió que el camino no iba a ser fácil pero también pude tener la claridad en ese momento de saber que por más duro que sea el camino, por más doloroso, por más sufrimiento que hubiera yo iba a seguir viviendo con alegría, yo iba a volver a sonreír y a amar la vida más que antes y con esa revelación se me presentó mi primer desafió...como lo hacia?

Me di cuenta que todo se resumía a dos cosas: mi actitud y mis creencias.

Mi actitud, porque yo no podía cambiar lo que había sucedido. La muerte de mi hijo era un hecho real y permanente y solo me quedaba poder elegir como vivir eso sin volverme loca ni fallecer en el intento de sobrevivir. Como yo decidiera vivir a partir de ese momento iba a determinar la paz, la tranquilidad, la felicidad en mis días por venir.

Y mis creencias porque lo que yo eligiera creer desde ese instante (olvidándome de todo lo antes adquirido) iba a traer a mi vida la serenidad de poder aceptar la muerte de mi hijo sin cuestionarla, sin buscar culpables, sin pensar en que no debió ser así, sin pensar en que tenia toda la vida por delante, sin pensar en que fue un error del universo sino todo lo contrario.
Al yo elegir que creer con respecto a la muerte, a la vida, al universo, a Dios me estoy dando a mi misma el poder de la serenidad, de la tranquilidad, de la paz, de la cordura.
Al elegir que creer le estoy encontrando respuestas para las tantas preguntas que la muerte de mi hijo dejó en el aire, le estoy dando sentido al sin sentido, le estoy dando claridad a la niebla. Estoy atrayendo a mi vida la paz y la calma de saber que lo sucedió ese 29 de diciembre del 2010 fue perfecto. Perfecto en el sentido que iba a suceder ese día a esa hora, perfecto en el sentido que era el momento justo para que mi hijo muera, perfecto porque fue él quien eligió ese día, esa hora y esa forma de partir, perfecto porque nadie muere en la víspera, perfecto porque el universo es perfecto y no admite errores. 

Para mi, mi actitud y mis creencias han sido y son el faro que ilumina mis días y me enseña el camino cuando estoy en la oscuridad. Gracias a ellas puedo decir que no he sucumbido en la locura ni en la tristeza infinita.

Con amor,

Uchi











lunes, 11 de junio de 2018

I Congreso "Sanando con Amor"


Voy a tratar de resumir en este post lo que fue el Congreso que organizamos en Thaniyay el 1, 2 y 3 de Junio.

Esta loca idea, porque creo que todo el equipo de Thaniyay lo consideró al inicio una loca idea, la tuve después de vivir 3 días maravillosos en el Congreso de Orlando de Los Compassionate Friends.
Fueron 3 días donde me enriquecí como persona, como terapeuta pero lo más importante fue que me enriquecí como mamá en duelo. Después de vivir lo que viví y como todo lo bueno se comparte, sentí que teníamos que hacer esto en Perú, replicar de alguna manera todo lo que experimente allá.
Claro, ellos tienen como 40 años de experiencia organizando Congresos y como buenos gringos son súper organizados. Fue un Congreso enorme, éramos más de 1,000 personas...nosotros tenemos 6 años y no somos tantos pero por algo se empieza así que llegué de viaje, reuní al equipo de Thaniyay y les conté la loca idea que tenia.

Grata fue mi sorpresa cuando a todas les pareció una idea excelente, todas de acuerdo en hacer realidad esta locura. Así que pusimos manos a la obra y empezamos a trabajar en lo que seria nuestro Primer Congreso.

Tengo que acá hacer una pausa y agradecer al maravilloso equipo que tenemos en Thaniyay, sin ellas nada de esto se hubiese podido lograr. Han sido casi 9 meses de arduo trabajo, de reuniones, de anochecidas en algunos casos, de tener que lidiar con los cambios y con las cosas que se nos presentaron a último minuto, un trabajo de amor verdadero ya que no es remunerado económicamente. Al final todo resultó bien y esto es gracias a que supimos trabajar juntas, supimos darnos una mano, apoyarnos en todos los momentos, solucionar juntas lo que había que solucionar. No puedo estar más agradecida por el hermoso equipo que tenemos.





La organización de este Congreso me ha enseñado mucho de mi misma y he aprendido mucho también, como por ejemplo a tener paciencia, a darme cuenta que mis tiempos no son necesariamente los tiempos de los demás. He tenido que dejar de lado muchas veces mi ganas de querer mandar muy lejos a ciertas personas, mi perfeccionismo también lo tuve que guardar en un cajón. 
Tuvimos, todo el equipo que adaptarnos al cambio y no dejarnos vencer por algunos "no" que recibimos.
Pero creo que lo más importante que he aprendido ha sido el adaptarme a lo que la vida en ese momento me estaba ofreciendo. El tener que bajar y muchas veces dejar de lado las expectativas que yo tenia. La vida es un constante cambio y nosotros tenemos que adaptarnos a esos cambios sin renegar.



Organizar todo esto ha sido casi como un embarazo, han sido 9 meses de preparación, de buscar los expositores ideales, los temas que pensamos podrían ser de interés para los participantes, de elegir que expositor podría dar que tema, de buscar el local ideal, de ver quien podría darnos la charla de inauguración, Gracias Indyra! 


Ha sido una locura pero una locura hermosa. Cuadrar los horarios también fue complicado, ver que no se cruce ningún tema parecido, ver que los expositores puedan a la hora que los habíamos puesto, ver el regalito que les íbamos a dar a los expositores, diseñar el programa, buscar auspiciadores...pero lo más complicado fue definir el costo que iba a tener el Congreso.

No fue fácil poner un precio. No fue fácil porque Thaniyay es una Oranización Civil sin fines de lucro, no fue fácil porque las personas que conocen a Thaniyay saben que nuestros grupos son gratuitos, no fue fácil porque cuando pusimos un precio nadie se inscribió y nos dijeron que era muy caro, no fue fácil porque lamentablemente estamos acostumbrados a que nada nos cueste, queremos todo gratis. 
Si bien nuestros grupos son gratuitos, este Congreso no podía serlo. Hemos tenido bastantes gastos y lo que los participantes recibieron es esos 3 días ha sido creo de primer nivel. 

Han habido muchos baches en el camino y muchas decepciones las cuales no vale la pena mencionar, pero las cosas positivas como siempre han sido mayores.

Días previos al Congreso tengo que reconocer que estaba muy nerviosa. Vinieron padres del extranjero. Tuvimos el honor de tener a Chile, a Argentina, a Ecuador y a República Dominicana. Como yo no me encargaba de las inscripciones cada vez que en el chat decían que se habían inscrito más padres de fuera, mi nerviosismo crecía. Pensaba mucho en si íbamos a poder cumplir con sus expectativas, me preguntaba que expectativas tendrían ellos, que esperaban de este encuentro...las noches previas no pude dormir. Pero luego pensé: nosotros estamos preparando todo esto con mucho amor y lo que se hace con amor no tiene por donde salir mal. 
El último día del Congreso los comentarios de los padres del extranjero fueron todos tan positivos  y llenos de amor que me quedé más que feliz y agradecida y luego leer en sus paginas lo que escribieron de lo vivido acá en Perú fue realmente maravilloso.






Creo que este Congreso (que en realidad debió llamarse "Encuentro" porque es lo que fue, fue un Encuentro con todos los asistentes) nos ha enseñado mucho pero no solo a nosotras las organizadoras sino también a los expositores y ni que decir de los asistentes. Sé que para algunos de los expositores esto ha sido como mirar otra vez su dolor, abrir su corazón a los demás cuando solo lo abrían en privado. Sé que no ha sido fácil para algunos y por eso les agradezco de corazón el que hayan aceptado participar y compartir su historia con nosotros.

Este Congreso me ha dado tanto que creo que no podré poner en palabras todo lo que siento.
Me ha hecho mirar a mi hijo con otros ojos. Gracias Cristóbal, gracias por participar de este proyecto, de ayudarme a buscar los voluntarios,  gracias por ponerle tu corazón, gracias por preocuparte conmigo cuando te contaba algunas cosas, gracias por abrir tu alma y contar tal vez por primera vez muchas cosas, sé que te ha ayudado a sanar y eso para mi es lo más importante. Te quiero y admiro muchísimo.


Cuánto amor nos llevamos, cuántos abrazos, cuánto agradecimiento, cuánto aprendizaje. Fue una experiencia hermosa que volvería a vivir mil veces más.



Gracias a todos los que participaron y nos ayudaron: Milagros, Isabel, Clara, Ale, Patty, Lydia, Carmen, Dafne, Daniela, Carolina, Ana Lucia, Ana, Roberto, Cristóbal, Indyra, Walter, Juanjo, Armando, Sebastien, Hugo, Luis, Ana María, Norma, Adela, Solange, Miriam, Jennifer, Tony, Alejandra, Saúl, Joaquín, Vasco, Adrían, Carlos, Jorge Eduardo, Rodrigo, Rodrigo, Joaquín, Geraldine, Familia Paredes Vizquerra, Familia Barboza Villegas, Bcp, Faber Castell, Cyrus. Gracias por su entrega, por su tiempo, por sus testimonios, por su amor a Thaniyay.

Estoy feliz con el resultado, feliz de haber decidido convertir esta locura en una realidad.

Gracias Gabriel!

Con amor y eternamente agradecida,

Uchi 




martes, 27 de marzo de 2018

El miedo que nació cuando Gabriel murió



El miedo nos ayuda a sobrevivir, nos alerta, hace que nuestro cuerpo produzca adrenalina, la cual al circular por nuestro organismo y llegar al corazón hace que nuestra frecuencia cardiaca aumente, nuestra respiración también aumenta y todo esto porque el cuerpo se prepara para "huir", para correr o pelear.
Pero que pasa cuando tienes un miedo super presente y no se te permite, huir, ni correr? Cómo lo enfrentas? Que haces? Cómo vives con ese miedo sin que este paralice tu vida?

Desde que murió Gabriel debo confesar que tengo miedo, miedo que otro hijo mío muera. Tengo miedo que algo les pase. 
Cuando Gabriel estaba vivo ese era como un miedo no tan real, era algo lejano, algo que sabia que pasaba pero que les pasaba a los demás a mi no. Y cuando Gabriel murió ese miedo tan irreal se volvió real, ese miedo que venia a mi mente de visita muy de vez en cuando se quedó a vivir conmigo.

No me gusta sentir miedo, no es una sensación que me agrade ni que busque sentir y menos cuando ese miedo tiene que ver con mis hijos, no me gusta tampoco que el miedo me paralice ni que me haga paralizar la vida en este caso de mis hijos.

Hay muchas situaciones en las cuales tengo miedo que algo les pase, cuando salen, cuando van a la casa de algún amigo, cuando no están conmigo. Con el mayor ahora los miedos son otros, ya sale en las noches (felizmente no mucho), se mueve en taxi, está más expuesto a la vida.
Pero no es solo miedo de algún accidente, también es miedo de alguna enfermedad. En resumen es miedo que mueran. Ya se murió un hijo mío, ya nos pasó, la peor pesadilla de los padres para nosotros se volvió realidad. Los hijos mueren lo sé porque me ha pasado...quien me dice que no me puede volver a pasar?

Entonces cómo hago para vivir con este miedo?

Pues lo miro de frente, lo saludo y le pregunto que quiere. Muchas veces no me responde y solo se queda ahí mirándome y riéndose de mi, en esos casos no le hago caso pero muchas otras veces si me responde y me ayuda, me enseña...que me enseña? Pues me enseña a soltar y a confiar.
Esa es la clave de todo.
Soltar los miedos, no dejar que nos paralicen, no dejar que nos quiten la respiración. Hay que seguir viviendo, hay que dejar vivir, hay que soltar y confiar.
Confiar en que todo es perfecto, confiar en que hay algo más que nosotros no entendemos, confiar en que las piezas solo se mueven cuando es necesario y se mueven cuando no están en el lugar correcto.

Tengo miedo, si! tengo mucho miedo pero lo acepto, le abro las puertas de mi vida y lo dejo entrar,  lo convierto en mi amigo, no me peleo con el, no lo rechazo porque sé que si lo hago se hará mas fuerte.

Con amor y con miedo,

Uchi