lunes, 18 de agosto de 2014

Nosotros si sabemos


Hay algo que siempre se dice en Thaniyay y es que ahí es el único lugar donde podemos decir lo que queramos, que podemos llorar, reír, recordar y que somos los únicos que nos entendemos.

Muchas veces nosotros nos discriminamos, muchas veces nosotros nos aislamos y no queremos compartir con nadie sólo con los que han pasado por lo mismo que nosotros....pero por que lo hacemos???

Porque la verdad somos los únicos que nos entendemos. 

Hoy estuve hablando con una mama que asiste a Thaniyay y me contaba que fue con su esposo a hablar con un padre y que no sólo no los ayudó sino que los hizo sentirse muy mal, más a el que a ella. Les dijo cosas que no se les puede decir a unos padres que acaban de perder un hijo.....pero claro...el como podría saberlo???

Nosotros si sabemos que decir y que no decir....sabemos las palabras correctas para ser dichas en el momento correcto...sabemos en que momento dar un abrazo o en que momento sólo dar una palmada en la espalda...sabemos acompañar en silencio sin hacer de ese silencio algo incómodo...sabemos qué da consuelo y que no.
Podemos decir: yo te entiendo, te acompaño, sé lo que estas sintiendo, sé que como duele y lo decimos de corazón porque nosotros una vez estuvimos ahí, en ese momento, en ese lugar.

No desmerezco la ayuda de los demás, ni sus palabras, ni sus abrazos, ni sus oraciones...pero el estar entre nosotros, el hablar el mismo idioma, el entendernos sin tener la necesidad de hablar, el entendernos tan sólo con la mirada no tiene precio y poco a poco nos vamos ayudando, nos vamos sanando, vamos saliendo y ahí estamos todos sosteniéndonos unos a otros, unidos por el amor a nuestros hijos.

Ursula 

martes, 12 de agosto de 2014

Amemos nuestra vida!



Estaba el otro día con un grupo de amigas conversando de todo y de nada. En un momento una de ellas me pregunta como estoy...pero no era el como estoy diario era el como estoy profundo, ese como estoy que se refería a Gabriel. Me quedé pensando un segundo y le contesté: estoy bien! A pesar de todo puedo decir que estoy muy bien. Hubo un breve silencio que me pareció eterno y luego una de las dijo: que fuerte todo lo que has vivido, no quisiera ser tu.
No quisiera ser yo, ella no quiere ser yo...me quedé un momento en silencio y en ese momento pensé muchas cosas:

Sí, yo y todos los padres que hemos perdido un hijo representamos para los demás padres la peor pesadilla. Representamos la fragilidad de la vida, nuestra vulnerabilidad, res presentamos la mortalidad de nuestros hijos, aquellos que se supone no mueren. Nosotros caminamos con los zapatos que nadie quiere ponerse pero saben que? A pesar de todo, a pesar del dolor, a pesar del sufrimiento y la pena, a pesar de lo terrible que fue tener que despedirme de mi hijo, de lo terrible que es tener que vivir sin él a mi lado, yo AMO MI VIDA! Y no la cambiaría por la vida de nadie. 
Así como esa persona no quisiera ser yo, yo no quiero ser ella.
Soy feliz siendo yo y viviendo mi vida.
He aprendido a amar mi vida con sus dolores y con sus ausencias, con sus tristezas y sus caídas.

Aprendamos a amar nuestra vida, nuestro entorno,nuestra familia. Aprendamos a agradecer el ser nosotros, el estar vivos, el poder disfrutar de aquellos a quienes tenemos con nosotros, a agradecer el estar viviendo esta nuestra vida.
Cada uno de nosotros es un ser único y especial, nadie es como nosotros. Somos especiales, importantes, únicos así como somos y así única es nuestra vida también.

Amemos esta nuestra vida, no nos comparemos con nadie, no envidiemos a nadie. 

De alguna extraña manera somos nosotros afortunados...nosotros vemos ya la vida sin la venda en los ojos, vemos la vida tal y como es y vemos lo que realmente importa. Vemos la Luz que hay detrás de todo lo que sucede. Sabemos apreciar cada segundo, cada minuto, cada hora, sabemos valorar aquel abrazo, aquel beso, aquella caricia. Vivimos el día a día abrazando cada instante y atesorandolo en nuestro corazón, porque nosotros conocemos la fragilidad de la vida, porque nosotros hemos visto a la muerte y así viéndola hemos podido ser capaces de apreciar la vida!

Con cariño,

Ursula

lunes, 4 de agosto de 2014

Nos iluminas con tu Luz!


Es increíble como ha cambiado mi relación con Gabriel desde que el partió y no hablo solo de la separación física.

Cuando Gabriel estaba acá conmigo dependía totalmente de mi.
Él partió cuando tenia 4 añitos, su mundo era yo y su familia. Me necesitaba para bañarse, para ir al baño, para que le sirva su comida, ya comía solo pero le encantaba que yo le de de comer. Era muy independiente en algunas cosas pero era un niñito todavía y moría por mi y por estar conmigo.
Nosotros su familia eramos su centro, su mundo...eramos quienes le dábamos seguridad y amor. Él con nosotros se sentía seguro y amado.

El otro día me puse a pensar en eso y me di cuenta que ahora soy yo la que necesita de él. Soy yo la que le pide seguridad y amor, soy yo la que ahora se siente segura y amada teniéndolo a él en el cielo. No es que antes no me haya sentido así pero es diferente saber que de alguna extraña manera es ahora él quien nos cuida y protege.

Gabriel partió de 4 años pero sin embargo para mi él ya no tiene esa edad, para mi él ahora es un alma sabia y evolucionada, maestra, divina...un alma que ahora vela por nosotros enviándonos su Luz y Amor.

La foto que comparto hoy de Gabriel, me encanta. Creo que tenia 2 años. Me encanta como la Luz ilumina su carita de felicidad, esa Luz divina que hoy lo ilumina y que es parte y siempre fue parte de él. Esa Luz que hoy el comparte con nosotros y nos la envía para darnos calor en las noches frías y tristes, para iluminar nuestros momentos de oscuridad, para señalarnos el camino que debemos seguir...para compartir su Luz con los demás.

Ursula




sábado, 26 de julio de 2014

Si lo ves



Si lo ves dile que lo extraño, que me he acostumbrado a extrañarlo todos los días, cada minuto, dile que a veces es demasiado, dile que habiéndome acostumbrado a extrañarlo nunca se volverá una parte normal de mi vida.

Si lo ves dile que estoy bien. Dile que tengo mis días en los cuales si reniego, si me pregunto por qué?! Por qué se fue tan temprano? Por qué tuvo que ser el....soy humana, me duele el no tenerlo conmigo y si bien ya entendí que todo es parte de un plan maestro y perfecto eso no impide que mi corazón de madre de vez en cuando llore maldiciendo a la vida para luego agradecer a la vida el habérmelo dado.

Si lo ves dile que siempre está presente, no sólo en mi mente y en mi corazón, sino en mi vida, en mi día a día, en mi casa, en mi familia.

Si lo ves dile que sus hermanos hablan de él. Cristóbal recuerda canciones que le gustaban, juegos, bromas, travesuras, amor entre hermanos. Leia habla de su hermano que está en cielo como si hubiese vivido con el más de 26 días, ella guarda en lo más profundo de su mente y su corazón el amor recibido de su hermano en la panza y cuando nació, sabe quien es y sabe que él la cuida...dile eso.

Si lo ves dile que Thaniyay ha crecido, que estamos ayudando (en su nombre) a muchos padres que como nosotros han pasado por esta terrible experiencia. Dile que juntos nos ayudamos a encontrarle un nuevo sentido a nuestras vidas y un sentido a sus partidas. 
Dile que me siento sumamente orgullosa de él. Que ahora entiendo muchas cosas de su vida y de su muerte. Dile que sé que es un alma bendecida y que siento la Luz que derrama no sólo sobre nosotros su familia sino sobre muchas personas más.

Si lo ves dile que recibo sus mensajes, dile que me perdone si es algunos no los he percibido y los he dejado pasar. Dile que trato de estar consciente y despierta a sus señales.
Si lo ves dile que ayer si lo sentí, si vi ese pajarito que pasó justo cuando estaba con pensando en él y dile que también escuche su nombre en otro niño después que el pajarito se fue. Dile que siga siempre mandándome sus señales, dile que me dan esperanza, amor, me calientan el alma y el corazón.

So lo ves dile que no se fue en vano, él ya lo sabe pero igual díselo...desde el día en que partió nunca dejé que su partida haya sido en vano, siempre creí que había algo mas grande detrás de todo este dolor, dile que ahora lo sé, que ahora tengo la certeza que es así.

Si lo ves dile que he cambiado no solo ha cambiado mi vida sino que he cambiado yo. Dile que ahora soy una mejor persona, que ahora veo la vida sin la venda que tenia antes en los ojos, dile que todo eso se lo debo a él.

Si lo ves dile que ahora entiendo muchas cosas, que me tomaron tiempo entenderlas pero que finalmente lo hice. Dile que entiendo que el amor es lo mas valioso que tenemos, el amor incondicional hacia los demás.

Si lo ves dile que me siento orgullosa de ser madre de un hijo en el cielo, dile que me siento bendecida y amada.
Dile que si bien aun no estoy lista para algunas cosas estoy tratando de volver a ser feliz como antes que él se fuera.

Si lo ve dile que en su nombre se han logrado muchas cosas maravillosas, dile que es mi Luz, que es mi Luz en mis momentos de oscuridad, dile que siento como me sostiene cuando ya no puedo mas, dile que sé que es su mano la que me levanta, dile que sé que es su calor el que siento en las noches mas frías y duras.
Dile que daría todo por volver a abrazarlo pero que se que tengo que aceptar que eso tomará un tiempo mas.

Si lo ves dile que he aceptado sanamente su partida, ha sido un largo camino no tan terrible como pensé porque sé que él ha estado conmigo en todo momento.

Si lo ves dile que lea mi corazón todas las noches, que entre en mis sueños y me deje verlo...dile que yo sé...dile que me espere...dile que lo amo, que mi amor por él crece día a día.

Dile GRACIAS! gracias por haber venido, gracias por haberme dejado ser su mami por 4 años, gracias por haberme elegido, gracias por su fortaleza, por su bondad, por su amor, por su grandeza, por su Luz! GRACIAS!




martes, 15 de julio de 2014

Los dos decálogos

Siempre me ha gustado leer y desde que se fue Gabriel creo que he leído mas que nunca. 
Generalmente he leído libros que tienen que ver con el duelo, muerte, vida mas allá de la vida, ángeles, espiritualidad...pero el mejor libro que he leído ha sido "El camino de las lagrimas" de Jorge Bucay.
No recuerdo como llegó este libro a mis manos pero agradezco mucho el que lo haya hecho. 
En este libro Bucay habla acerca del camino de las pérdidas, nos explica las pérdidas que tenemos en la vida, nos habla con un lenguaje muy simple sobre el proceso de duelo y también sobre los distintos duelos que hay. Nos ayuda, nos hace pisar tierra, nos aconseja muy sutilmente.

Quiero compartir hoy unos consejos que él nos da a los que estamos o hemos estado atravesando el camino de las lagrimas. El lo llama el "Los dos decálogos".
Me parece lo que él sugiere sumamente real y necesario.
Los invito a leer los dos decálogos y ponerlos en práctica...


LOS DIEZ SI


1.         PERMISO
Date el permiso de sentirte mal, necesitado, vulnerable. Uno puede pensar que no sentir dolor es mejor pero de todas maneras con el tiempo, lo más probable es que el dolor salga a la superficie. Mejor es ahora.
Permítete sentir el dolor plenamente porque el permiso es el primer paso de este camino y ningún camino se termina si antes no se empieza a recorrer.

2.         CONFIANZA
Confía en tus propios recursos para salir adelante. Vas a vivir momentos muy duros y emociones displacenteras. No te exijas demasiado. Respeta tu propio ritmo de curación. Confía en ti mismo.

3.         NUEVOS OJOS, NUEVAS PUERTAS
Estamos a veces tan cegados por nuestra propia cólera, dolor o desgano que no vemos las “nuevas puertas” que se nos abren. Es fácil pensar “Que de bueno podría venir de esta pérdida? Y sin embargo cada día oímos historias de la gente que ha superado batallas físicas, mentales y emocionales para alcanzar, contra todas las posibilidades, objetivos impensados.

4.         ACEPTACIÓN
Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en tu vida, ahora tienes que aceptar esta dura realidad. En el camino del duelo no hay retorno. El camino solo sigue hacia adelante.
La muerte siempre llega, demasiado tarde o demasiado temprano, siempre va a ser un mal momento para que la gente se muera.
Hablar de tu pérdida, contar las circunstancias de su muerte, visitar el cementerio o el lugar donde esparcieron sus restos, todo puede ayudar, poco a poco, a ir aceptando el hecho de la pérdida.

5.         CONEXIÓN CON LA VIDA
Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el pasado. La vida te espera llena de nuevas posibilidades.
No hay nada de malo en querer disfrutar, en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones.
El corazón herido cicatriza abriéndose a los demás. El duelo es establecer que lo muerto queda afuera pero mi vida continua.

6.         GRATITUD
Es necesario valorar las cosas buenas que seguimos encontrando en nuestra vida en esta situación de catástrofe y sentirnos agradecidos por su presencia. Sobre todo, algunos vínculos que permanecen (familiares, amigos, pareja, sacerdote, terapeuta) aceptadores de mi confusión, de mi dolor, de mis dudas y seguramente de mis momentos más oscuros. Todo sería mucho más difícil sin ellos.

7.         LAS TRES D: MUCHO DESCANSO, ALGO DE DISFRUTE Y UNA PIZCA DE DIVERSIÓN
Date permiso para sentirte bien, reír con tus amigos, hacer bromas. Es tu derecho y además será de gran ayuda que busques sin forzar tu propio ritmo momentos para disfrutar. Recuerda que hasta el ser querido que no está, querría lo mejor para ti. Los malos momentos vienen por si solos, pero es voluntaria la construcción de buenos momentos. Empecemos por saber con certeza que hay una vida después de una pérdida.

8.         APRENDIZAJE
Hacer el duelo significa también aprender a vivir sin algo, sin alguien, de otra forma.
El duelo es  aprender a vivir sin esa capacidad que he perdido. La experiencia es muchas veces un maestro muy cruel. Empieza tu vida de nuevo no “otra vez”.

9.         DEFINICIONES
La idea de que significa morirse es tan teórica que vivencialmente puede ser diferente para cada uno. Lo que importa no es coincidir en una posición respecto a la muerte sino establecer que es una de las cosas que cada uno tiene que tener definidas.
Lo que sea que crean, está bien. Pero tienen que tener una posición tomada.

10.       COMPARTIR LO APRENDIDO
Cuando tengas una parte del camino recorrida, háblales a otros sobre tu experiencia. Enséñales a otros que no minimicen la pérdida, ni menosprecien el camino. Contar lo que aprendiste en tu experiencia es la mejor ayuda para sanar a otros haciéndoles más fácil su propio recorrido e increíblemente facilita tu propio rumbo.



LOS DIEZ NO


1.         ESCONDERSE
Nunca cierres tu corazón al dolor. No te hagas el fuerte, no te guardes todo para dentro. Con el tiempo el dolor ira disminuyendo.
Recorrer el camino de punta a punta es condición para cerrar y sanar las heridas. Permítete el llanto. Te mereces el derecho de llorar. No escondas tu dolor. Comparte lo que te está pasando con tu familia, amigos de confianza…llorar es tan exclusivamente humano como reír. El llanto actúa como una válvula liberadora de la enorme tensión interna que produce la pérdida. Podemos hacerlo solos si esa es nuestra elección, o con nuestros compañeros de ruta para compartir su dolor, que no es otro que nuestro mismo dolor. Cuando las penas se comparten su peso se divide. Cuando el alma te duele desde adentro no hay mejor estrategia que llorar.

2.         DESCUIDOS
Muchos de los que viven su duelo están tan ocupados en su proceso interno, están tan atentos a su sentir penoso que no prestan atención a su propio cuerpo.
Aliméntate bien y no abuses del tabaco, alcohol, ni de los medicamentos. De hecho si para ayudarte en estos momentos fuera necesario tomar algún medicamento, deberá ser siempre bajo el criterio de un médico y nunca por los consejos de familiares o amigos bien intencionados. De todas maneras es bueno no deambular “buscando” el profesional que acepte recetar los fármacos para “no sentir”, porque lejos de ayudar pueden contribuir a cronificar el duelo.

3.         APURARSE
Recorrer el camino del duelo requiere tiempo y dicen que el tiempo lo cura todo.
Pero cuidado que el tiempo solo quizá no alcance.
Lo que realmente puede ayudar es lo que cada uno hace con el tiempo.
No te hagas expectativas mágicas. Estate preparado para las recaídas. Un suceso inesperado, una visita, el aniversario, la navidad te vuelven al principio, es así.
No puedes llorar hoy lo de mañana, ni seguir llorando lo de ayer. Para hoy es tu llanto de hoy, para mañana el de mañana.
Vive solamente un día cada día.

4.         OLVIDAR LA FE
Algunas cosas simplemente no son para ser manejadas por uno solo. Incluso toda la ayuda que puedes tener puede no proporcionar la comodidad que realmente se necesita para sostener lo que sucedió.
Es el momento de  aprender a no pedir que las cosas se resuelvan de la manera que quisiéramos que resultaran, sino pedir en su lugar que Dios nos ayude a aceptar los cambios y nos ayude a ver las opciones.

5.         AUTOEXIGENCIA
No te maltrates. Aunque las emociones que estás viviendo sean muy intensas y displacenteras (y seguramente lo son) es importante no olvidar que son siempre pasajeras. Sé paciente. No te apures. Respeta tus formas, tus tiempos y tus espacios. Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. Tus tiempos son tuyos. Recuerda que el peor enemigo en el duelo es no quererse.

6.         EL MIEDO DE VOLVERSE LOCO
Todos podemos vivir sentimientos intensos de respuesta a la situación de duelo sin que esto te lleve a ningún desequilibrio. La tristeza, la ira, la culpa. La confusión, el abatimiento y hasta la fantasía de morir son reacciones habituales y comunes a la mayoría de las personas después de la muerte de un ser querido.
Necesitas sentir el dolor y todas las emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo culpa…Habrá personas que te dirán: “Tienes que ser fuerte”. No les hagas caso. No tienes que ser nada ni dejar de ser nada. No tienes que dar explicaciones ni pedir permisos, ni sentirte en falta por no ser del todo coherente en algunos instantes.
Tu alma ha sido mutilada y hoy resiente de lo que le falta.

7.         PERDER LA PACIENCIA
A pesar de lo anterior, debes ser paciente con los demás.
Ignora los intentos de algunas personas de decirte como tienes que sentirte y por cuanto tiempo, no todos comprenden lo que estás viviendo. Amorosamente intentaran hacer que te olvides de tu dolor, lo hacen con buenas intenciones, para no verte triste, tenles paciencia pero no te ocupes de complacerlos. Más bien apártate un poco gentilmente y busca a quienes puedan permitirte “estar mal” o desahogarte sin miedo.
A veces los que uno consideraba los mejores compañeros de ruta no pueden compartir tu momento. Soportan tan mal el dolor ajeno que interrumpen tu proceso y retrasan tu paso hacia el final del camino.
De todas maneras una vez más no te fastidies con ellos por eso.

8.         AUTOSUFICIENCIA
No dejes de pedir ayuda. No interrumpas tu conexión con los otros, aunque ellos no estén hoy recorriendo este camino. Necesitas su presencia, su apoyo, su pensamiento, su atención. Dale la oportunidad a tus amigos y seres queridos de estar cerca.
Todos los que te quieren desearían ayudarte, aunque la mayoría no sabe cómo  hacerlo.
Pide lo que necesitas. No es más sabio ni más evolucionado el que no precisa ayuda, sino el que tiene conciencia y valor para pedirla cuando la necesita.

9.         TOMAR DECISIONES IMPORTANTES
Decisiones como vender la casa, dejar el trabajo, o mudarse a otro lugar, aparecen como muy tentadoras en los primeros tramos del recorrido. Calma. Estas son decisiones trascendentes que dé deben tomar en momentos de suma claridad.
Hay urgencias que no se pueden postergar, pero conviene respetar la norma de no cruzar los puentes antes de llegar a ellos.

10.       OLVIDAR
No intentes olvidar lo que pasó, al contrario. Recuerda. Sin morbosidad pero sin escapismos.
El proceso de duelo permite buscar, para tu ser querido, el lugar que merece entre los tesoros de tu corazón.
Es poder pensar en él, y no sentir ya ese latigazo de dolor.
Es recordarle con ternura y sentir que el tiempo que compartiste con él o con ella fue un gran regalo.
La elaboración permite darle un sentido a todo lo que has vivido hasta aquí con lo ausente.
Es entender con el corazón en la mano que el amor no acaba con la muerte.

Mucha Luz!

Ursula