jueves, 16 de octubre de 2014

Se vale!

Este diciembre van a ser 4 años que Gabriel partió. 4 años lo tuve conmigo y 4 años no.
El mismo tiempo pero sin embargo no son iguales. A veces siento que fue tan breve el tiempo que estuvo conmigo, me faltaron tantas cosas por vivir con el, le faltaron a el tantas cosas por vivir y a veces siento que el tiempo que estuvo conmigo fue eterno, fue perfecto, que no necesitamos mas, que fue el ideal. A veces pienso también que el tiempo que no ha estado con nosotros ha sido eterno, es eterno y a veces es tan fugaz.

Conversaba el otro día con una amiga que también perdió a su hijo y le pregunté: no te pasa a veces que cuando ves una foto de tu hijo sientes como si todo esto fuera un sueño? No ves a veces una foto de Emilio y le preguntas: de verdad exististe? Fuiste un sueño? Fuiste, eres una realidad? Y me contestó: claro! (entre otras cosas).

Es increíble todo lo que sentimos, lo que no sentimos. Como se mezclan nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras creencias. Vivimos en un torbellino de emociones y muchas veces estas emociones no son positivas y tendemos a rechazarlas y al rechazarlas lo único que logramos es que regresen con mas fuerza...entonces que hacer?
Validarlas! Validar nuestras emociones, aceptarlas como parte de nuestro proceso. Sentimos rabia? Celos? Envidia? Ira? Odio? Culpa?....y luego encima de sentir esto nos sentimos mal por sentirlas y aparece nuevamente la culpa....esta amiga imaginaria que nos acompaña durante bastante tiempo haciéndonos sentir culpables por ser humanos, por sentir como humanos.

Hace poco publique un pensamiento en Thaniyay que decía, entre otras cosas: Se vale ser humanos! Y sí se vale! Se vale llorar, se vale sentir, se vale querer mandar todo a la mierda, se vale suspirar, se vale gritar, se vale pedir ayuda, se vale tirar las cosas, se vale!!!!!! 

Vivamos nuestro duelo como queramos, hagamos lo que nos hace bien (siempre pensando en lo mejor para nosotros y sin hacernos daño ni a nosotros ni al resto), no tengamos miedo de expresar nuestras emociones y lo que sentimos, no tengamos vergüenza de llorar en público. Mientras más libres nos sintamos con respecto a nuestras emociones un poquito mas llevadero será este camino.

Y recordemos...nada dura para siempre, solo el amor por nuestros hijos!

Ursula 

martes, 7 de octubre de 2014

Necesitamos un abrazo...


Esta semana ha sido un poco complicada para mi.
Mi hijo mayor no se ha estado sintiendo muy bien y eso ha hecho que me de cuenta que no estoy aun preparada para lidiar con las enfermedades.
Siento mucha angustia de saber que mi hijo está enfermo y que algo grave le puede estar pasando. Escucho tantas historias en Thaniyay que tengo miedo de convertirme en una de esas historias y luego me doy cuenta que yo soy una de esas historias también. Que loco como por segundos puedo pensar que a mi no me pasó nada.

Como he estado lidiando con estos sentimientos que me han invadido en estos días? 
Con rabia y me avergüenzo de decirlo pero he sentido mucha rabia, rabia conmigo misma, rabia con la incertidumbre de no saber y lo peor de todo es que he sentido rabia hacia mi hijo por enfermarse y sentirse mal.
Me he dado cuenta que no se como manejar y por mas que he intentado sin éxito despistar a la angustia no he podido. Ha regresado tocándome el pecho y haciendo sentir impotente frente a esta situación que por mas que yo quiera no puedo cambiar.

Hoy mi hijo está mucho mejor (y hemos podido entender que le sucedía) y con su mejoría vino también un poco de paz a mi vida. Ahora ya puedo respirar sin miedo, puedo mirarlo sin miedo, puedo abrazarlo sin miedo. 
Cuando se fue la angustia y el temor a perderlo pude hablar con él sin rabia, pude entenderlo o por lo menos decirle que lo entendía.

Todo se mueve cuando muere un hijo...todo dentro de nosotros se mueve pero el mundo sigue inmóvil. 

Tenemos que lidiar con muchas emociones, situaciones, miedos, angustias que nos es difícil saber como tenemos que actuar y que debemos decir....no pretendo que me entiendan los que no han perdido un hijo pero solo les pido que no me juzguen.

Voy por el buen camino, abriéndome paso al caminar (como dice la canción) y en este camino vamos aprendiendo y encontrándonos con personas que nos ayudan a iluminarlo.

Necesitamos un abrazo, no palabras...un abrazo de esos que te llegan al alma y hacen que todo lo malo desaparezca.

Ursula


viernes, 26 de septiembre de 2014

Es el primer año el mas difícil?


Recuerdo mi primer año sin Gabriel. Gabriel partió un 29 de diciembre así que lo primero que viví sin Gabriel (sin contar todos los días sino hablando de fechas especiales e importantes) fue año nuevo. El 31 de diciembre nosotros estábamos saliendo de la casa de mis papas con Gabriel para ir al crematorio. Recuerdo que en el camino al cementerio pensaba que paradogica es la vida, yo y mi familia viviendo una tristeza tan grande y el mundo preparándose para la mayor fiesta del año.
Recuerdo también haber entrado al facebook en algún momento del día y ver los post y fotos de las personas todas felices, preparándose para el año nuevo y ahí me di cuenta que el mundo sigue girando y las personas siguen con su vida y yo también tenia que seguir.

Luego vino el santo de Gabriel, 9 de marzo, habían pasado 2 meses de su partida. En ese santo hubiese cumplido 5 añitos. Que hacer???? No quería vivir ese día, no me parecía justo, se supone que debía estar con mi hijo en su cumpleaños. Así que decidí hacer algo diferente ese día y con mi esposo decidimos bautizar a Leia que tenia 3 meses. Fue un día lindo, el Padre en el bautizo habló muy bonito y menciono la presencia de Gabriel. Estuvimos contentos por Leia y también por Gabriel porque sabíamos que el estaba con nosotros y estaba bendiciendo a su hermanita.

Luego vino el día de la madre...fui a Jardines de la Paz a ponerle flores a Gabriel y recuerdo haber pensado una vez mas que injusto! Por que tengo que ponerle flores a mi hijo en un cementerio? Lo pasé tranquila, en familia. No contesté llamadas y no quería que nadie me diga feliz día...feliz? Para mi no era completamente feliz porque me faltaba un hijo para apachurrar.
Luego el santo de Cristobal...tenia que estar bien y feliz por el y no me costó, de verdad estaba feliz y bien por mi hijo, quería celebrarlo, me hacia falta Gabriel pero ya estaba empezando a sentirlo dentro mio.

Luego mi santo...quise hacer algo distinto. Fui con mi familia a ver al señor de los Milagros (acá el post donde hablo acerca de esta linda experiencia http://meganeelcielo.blogspot.com/2011/11/gracias-senor-de-los-milagros.html ) y luego almorzamos en mi casa, en la noche estuve con algunos amigos. La pasé bien, acompañada, recordando con melancolía mi ultimo cumpleaños que fue el único que tuve a mis tres hijos conmigo, claro Leia estaba en mi panza pero estaban los 3 conmigo. Y ese ultimo santo me tomé esta foto con los tres sin pensar en que iba a atesorar esta foto un año después.


Luego vino el santo de Juanjo, el santo de Leia...todos con una tristeza difícil de ocultar, extrañando mucho a Gabriel, tratando de entender el por que de las cosas.

Navidad...que fuerte...decidimos con mi esposo no pensar en que íbamos a hacer. Ese año no hubo árbol ni nacimiento en la casa, lo hablamos con Cristobal y el entendió (pero que feliz estuvo la siguiente navidad cuando si hubo árbol)


El mismo 24 decidimos que hacer y decidimos pasarlo en familia, pero también ahí mismo a las 10 de la noche decidimos irnos antes de las 12 y así lo hicimos. Nadie nos dijo nada, nadie nos miró mal...no nos sentimos mal. No queríamos darnos cuenta que ya eran las doce y no queríamos recibir abrazos de feliz navidad. Hicimos lo que sentimos y lo que quisimos. Llegamos a la casa y acostamos a los niños y pasamos las 12 dormidos en Paz! Al día siguiente si les deseamos Feliz Navidad a nuestros hijos y sabíamos que Gabriel estaba ahí con nosotros.

Yo siempre he hecho lo que he querido, claro dentro de los limites. Me he caracterizado y hasta ahora creo de tener un carácter fuerte y de luchar por lo que quiero y por lo que me parece justo.
Y esto no cambió en mi duelo.
Algo que me ayudó mucho en mi primer año sin Gabriel fue el hacer lo que sentía y lo que quería sin importarme que pensara el resto.

Me ayudó el vivir un día a la vez, el no hacer planes mas allá de los siguientes 10 minutos ya que no sabia como me iba a sentir. 
En ese primer año, me escuché, me comprendí, me conocí mucho mas, me quise mucho mas, aprendí a tenerme paciencia, a respetar mis tiempos, a no compararme con el resto, a valorizar mis sentimientos, a reconocerlos. Aprendí que no estaba sola que habían muchas personas como yo. Aprendí a darle valor al tiempo, aprendí a no juzgar a no minimizar los comentarios de las personas que no habían pasado por esto. Aprendí el verdadero significado de la palabra Paciencia y de la palabra Esperanza.

Fue un año difícil? Hoy 3 años y medio después no se si lo llamaría difícil, prefiero llamarlo un año desafiante, un año aleccionador, un año de introspección, un año de conocimiento...un año que definió un poco mas quien soy y hacia voy.

Con amor,

Ursula