miércoles, 13 de septiembre de 2017

Qué hay atrás de la rabia?


La rabia es una emoción que algunos vamos a sentir después de la partida de nuestros hijos.

Por qué la sentimos?

Pues porque pensamos que lo que nos ha pasado es injusto. Nos preguntamos una y otra vez Por qué? Por qué se murió? Y al lamentablemente no encontrar una respuesta nos invade la rabia. Nos sentimos impotentes ante la circunstancia de la pérdida y esta impotencia hace también crecer la ira.
Sentimos rabia también porque no podemos seguir negando lo sucedido, nos damos de cara con la realidad de su ausencia. Nada nos parece bien, nada nos conforma.
Con la rabia damos rienda suelta a todos los sentimientos y emociones que antes estuvieron reprimidos pero hay que tener cuidado porque podemos sentir rabia hacia personas que nada tienen que ver con nosotros ni con lo sucedido.

Cómo nos ayudamos?

  • Primero hay que darnos cuenta que es normal sentirla. No hay que sentirse mal por sentirla, no hay que culparse. Recibamos la rabia con amor para así también dejarla ir con amor.
  • Permitámonos sentirla. No la rechacemos ya que al hacerlo regresará con mas fuerza. Dejemos que entre y que haga su trabajo.
  • Hacer ejercicio. Salir a correr o a caminar. Hacer yoga. Cualquier deporte que nos guste. Al hacer deporte eliminamos endorfinas que son las hormonas que atenúan el dolor y nos dan una sensación de bienestar.
  • Escuchar música ayuda mucho. La música sana. Les recomiendo escuchen música relajante con audifonos, cierren los ojos, respiren y disfruten.
  • Escribir es una terapia muy sanadora. Hay que escribir lo que sentimos, lo que pensamos. El papel aguanta todo así que aprovechemos y llevemos un diario de como nos vamos sintiendo y descarguemos en el todo lo que sentimos.
  • Pintar mandalas ayuda mucho también. Al pintar te relajas, te concentras tanto en lo que estas pintando que te olvidas por un momento de lo que estas viviendo y sintiendo. El pintar mandalas te trae al momento presente...tan importante cuando sentimos rabia.
  • Respiremos! Respirar profunda y conscientemente.
  • Hablar con una persona de confianza. Hablar de lo que sentimos, de la rabia que sentimos, de por qué la sentimos. Hablarlo con alguien que nos escuche sin juzgar, que nos escuche con el corazón.
  • Agradecer. Agradezcamos todos los días por lo que tenemos. Porque tenemos una casa donde vivir, una cama donde dormir, un plato de comida caliente en la mesa, agua...agradezcamos!
Hay que mirar bien adentro de nosotros mismos y darnos cuenta que la rabia esconde algo, esconde algo que aun no estamos preparados para sentirla es por eso que la transformamos en rabia.

Les dejo un cuento hermoso que nos abrirá los ojos ante lo que hay atrás de la rabia.

"En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...
Había una vez... un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...

Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre esta la furia), urgida -sin saber porqué- se baño rápidamente y mas rápidamente aun, salió del agua...
Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que, desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...
Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...
Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.
En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba.
Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza."

Cuento "La furia y la tristeza" de Jorge Bucay

Con amor,

Uchi







jueves, 24 de agosto de 2017

El sol saldrá nuevamente...


Un hijo nuestro se muere y pensamos que ya nunca nos pasará nada malo. Que lo peor ya pasó, que estamos libres de cualquier otro sufrimiento, de cualquier otro dolor.
Pero no, no es así. La vida nos vuelve a sorprender y nos hace otra vez caer de rodillas. 

Nos volvemos a preguntar por qué? Aunque sabemos que esa pregunta no tiene respuesta, nos la volvemos a hacer mil veces más y mil veces más nos responde el silencio.
Nos pasamos las noches en vela pensando que va a pasar, rezando a Dios, a la vida, al universo, nos quedamos mirando el techo negro esperando encontrar una luz dentro de la oscuridad y esperando un milagro.

Tener Fe muchas veces se nos hace imposible, sentimos que no tenemos de donde agarrarnos para empezar a creer o para seguir creyendo, pensamos que antes de nada nos sirvió tener Fe pero necesitamos aferrarnos a algo, necesitamos seguir creyendo que hay algo más allá, que hay algo que aun no entendemos. Necesitamos tener esperanza, esperanza de saber que todo puede mejorar, que existen los milagros, que el sol saldrá nuevamente.

Definitivamente la vida es una excelente maestra, venimos para aprender y son justamente los momentos difíciles los que nos enseñan, los que nos desafían, los que sacan lo mejor de nosotros, los que nos enseñan de lo que somos capaces...el truco esta en descubrir esa enseñanza, en saber descifrar los mensajes de la vida, en aprender a leerlos correctamente para que éstos no se vuelvan a repetir.

Todo los que nos pasa tiene un para qué, todo lo que nos pasa aunque nos duela, es perfecto.

Con amor,

Uchi

miércoles, 26 de julio de 2017

Cómo es al principio?


Me escriben muchas mamás y también papás con muchas interrogantes, con muchas preguntas, muy ansiosos de obtener respuestas, respuestas que les llenen al alma.
Lamentablemente yo no tengo la verdad absoluta de las cosas pues porque simplemente la verdad absoluta no existe. 
Creo que cada uno de nosotros tiene su propia verdad y hay que buscarla pero no fuera, sino dentro de nosotros mismos.
Me escriben también muchos papás con pérdidas recientes. Los leo, los escucho, les respondo tratando de con mis palabras poder darles un poquito de tranquilidad, un poquito de paz, un poquito de esperanza.

Este post se los dedico a esos papás con pérdidas recientes y también, por qué no a todos.

Los primeros días, los primeros meses son los más duros, uno piensa que ese dolor que te come por dentro nunca se irá, llegas a pensar que no vas a sobrevivir, que no vas a volver a comer nunca más, que no vas a volver a dormir nunca más, piensas que a partir de ese día solo vas a sobrevivir que ya no serás capaz de volver a vivir y ni hablar pensar en que la alegría vuelva a ser parte de tu vida, la alegría la ves tan lejana como las ganas de volver a bailar.

Escuchas lo que los demás te dicen con si hablaran en otro idioma, como si estuvieras debajo del agua, sientes tus oídos como tapados, miras a la persona que te esta hablando y efectivamente ves que sus labios se mueven pero no logras escuchar nada...no entiendes nada de lo que la persona esta diciendo.

Te olvidas de todo, te olvidas de lo que tienes que hacer, ya no puedes recordar tu numero de celular y ni que decir del de los demás. Te olvidas de comer y muchas veces de respirar. Me pasaba que a veces me quedaba tan absorta en mis pensamientos que de repente tenia que inhalar una gran cantidad de aire porque literalmente no había respirado, era como cuando te zambulles en la piscina mucho rato y luego sales y tomas una bocanada de aire enorme...eso me pasaba muy seguido.

Te pasa también que dejas la cocina prendida, las luces prendidas, la llave del agua abierta...la puerta de tu casa abierta.

Te pierdes en tu propia ciudad. Sientes a tu ciudad como una desconocida, los caminos que antes los podías hacer con los ojos cerrados se convierten en extraños, las calles las ves como raras.
El mundo se ha vuelto amenazante, ya no confías en el. Te da miedo salir a la calle, prefieres la seguridad de tu casa, de tu cuarto.

No sabes en que día vives, ni en que mes. No sabes si es lunes o miércoles o jueves pero lo que si no te olvidas todos los meses es la fecha en qué tu hijo partió. Vives en las nubes pero llega ese día y tu cerebro reacciona y tu cuerpo también, es como si esa fecha se hubiera quedado tatuada en lo más profundo de tu alma.

Te preguntas todos los días si te estas volviendo loca/o (y si, en alguna forma lo estamos). 
Te preguntas si es normal todo lo que sientes, todo lo que piensas, si es normal no comer, no dormir, no respirar.

Nos sentimos solos, podemos estar rodeados de muchas personas pero nos sentimos total y absolutamente solos. Sentimos que nadie nos entiende y si, en alguna forma así es. Nos desvinculamos del mundo, de los demás, no sentimos unos extraterrestres en nuestro propio planeta.

Tenemos miedo, miedo de salir, de volver a reír, miedo de vivir, miedo que nos vuelva a pasar. Respiramos miedo. Pero no podemos huir de el, lo sé porque he intentado huir de el de mil maneras y formas y nunca he podido pero lo que si he podido es afrontarlo, es no dejar que me domine, no dejar que me paralice.

Es un desafío todo lo que tenemos que vivir, tan solo levantarnos de la cama es ya una gran hazaña la cual yo recuerdo que celebraba. Nada hasta el día en que Gabriel partió me había herido tan profundo, tan profundo hasta dejarme de rodillas y quedarme así por un tiempo, desfallecida, abatida, absolutamente perdida. 

Lo bueno? Que nada dura para siempre, que llega un momento en que sientes a la vida tocándote suavemente el hombro y susurrándote con dulzura: estás viva! 
Y te levantas y dejas que la vida te llene nuevamente de aire y le pides a una fuerza más grande que todo que te sostenga mientras te levantas y que no te deje caer.

Tardé un poco de tiempo en aceptar que la vida es como es, que las cosas son como son, que la vida duele y que el dolor que por un tiempo nos parece insoportable y sin sentido es muchas veces (si nosotros lo dejamos) un gran maestro, una bendición enorme y se convierte en el vestíbulo de una nueva vida, de un nuevo amanecer, de un maravilloso renacer.

Nos sanamos con amor, con esperanza, con fe, con ganas de seguir viviendo sabiendo que cuando nos toque partir nos encontraremos nuevamente con nuestros hijos y será el mejor reencuentro y ahí si estaremos juntos para siempre y por siempre!

Con amor y llena de esperanza,

Uchi