sábado, 26 de julio de 2014

Si lo ves



Si lo ves dile que lo extraño, que me he acostumbrado a extrañarlo todos los días, cada minuto, dile que a veces es demasiado, dile que habiéndome acostumbrado a extrañarlo nunca se volverá una parte normal de mi vida.

Si lo ves dile que estoy bien. Dile que tengo mis días en los cuales si reniego, si me pregunto por qué?! Por qué se fue tan temprano? Por qué tuvo que ser el....soy humana, me duele el no tenerlo conmigo y si bien ya entendí que todo es parte de un plan maestro y perfecto eso no impide que mi corazón de madre de vez en cuando llore maldiciendo a la vida para luego agradecer a la vida el habérmelo dado.

Si lo ves dile que siempre está presente, no sólo en mi mente y en mi corazón, sino en mi vida, en mi día a día, en mi casa, en mi familia.

Si lo ves dile que sus hermanos hablan de él. Cristóbal recuerda canciones que le gustaban, juegos, bromas, travesuras, amor entre hermanos. Leia habla de su hermano que está en cielo como si hubiese vivido con el más de 26 días, ella guarda en lo más profundo de su mente y su corazón el amor recibido de su hermano en la panza y cuando nació, sabe quien es y sabe que él la cuida...dile eso.

Si lo ves dile que Thaniyay ha crecido, que estamos ayudando (en su nombre) a muchos padres que como nosotros han pasado por esta terrible experiencia. Dile que juntos nos ayudamos a encontrarle un nuevo sentido a nuestras vidas y un sentido a sus partidas. 
Dile que me siento sumamente orgullosa de él. Que ahora entiendo muchas cosas de su vida y de su muerte. Dile que sé que es un alma bendecida y que siento la Luz que derrama no sólo sobre nosotros su familia sino sobre muchas personas más.

Si lo ves dile que recibo sus mensajes, dile que me perdone si es algunos no los he percibido y los he dejado pasar. Dile que trato de estar consciente y despierta a sus señales.
Si lo ves dile que ayer si lo sentí, si vi ese pajarito que pasó justo cuando estaba con pensando en él y dile que también escuche su nombre en otro niño después que el pajarito se fue. Dile que siga siempre mandándome sus señales, dile que me dan esperanza, amor, me calientan el alma y el corazón.

So lo ves dile que no se fue en vano, él ya lo sabe pero igual díselo...desde el día en que partió nunca dejé que su partida haya sido en vano, siempre creí que había algo mas grande detrás de todo este dolor, dile que ahora lo sé, que ahora tengo la certeza que es así.

Si lo ves dile que he cambiado no solo ha cambiado mi vida sino que he cambiado yo. Dile que ahora soy una mejor persona, que ahora veo la vida sin la venda que tenia antes en los ojos, dile que todo eso se lo debo a él.

Si lo ves dile que ahora entiendo muchas cosas, que me tomaron tiempo entenderlas pero que finalmente lo hice. Dile que entiendo que el amor es lo mas valioso que tenemos, el amor incondicional hacia los demás.

Si lo ves dile que me siento orgullosa de ser madre de un hijo en el cielo, dile que me siento bendecida y amada.
Dile que si bien aun no estoy lista para algunas cosas estoy tratando de volver a ser feliz como antes que él se fuera.

Si lo ve dile que en su nombre se han logrado muchas cosas maravillosas, dile que es mi Luz, que es mi Luz en mis momentos de oscuridad, dile que siento como me sostiene cuando ya no puedo mas, dile que sé que es su mano la que me levanta, dile que sé que es su calor el que siento en las noches mas frías y duras.
Dile que daría todo por volver a abrazarlo pero que se que tengo que aceptar que eso tomará un tiempo mas.

Si lo ves dile que he aceptado sanamente su partida, ha sido un largo camino no tan terrible como pensé porque sé que él ha estado conmigo en todo momento.

Si lo ves dile que lea mi corazón todas las noches, que entre en mis sueños y me deje verlo...dile que yo sé...dile que me espere...dile que lo amo, que mi amor por él crece día a día.

Dile GRACIAS! gracias por haber venido, gracias por haberme dejado ser su mami por 4 años, gracias por haberme elegido, gracias por su fortaleza, por su bondad, por su amor, por su grandeza, por su Luz! GRACIAS!




martes, 15 de julio de 2014

Los dos decálogos

Siempre me ha gustado leer y desde que se fue Gabriel creo que he leído mas que nunca. 
Generalmente he leído libros que tienen que ver con el duelo, muerte, vida mas allá de la vida, ángeles, espiritualidad...pero el mejor libro que he leído ha sido "El camino de las lagrimas" de Jorge Bucay.
No recuerdo como llegó este libro a mis manos pero agradezco mucho el que lo haya hecho. 
En este libro Bucay habla acerca del camino de las pérdidas, nos explica las pérdidas que tenemos en la vida, nos habla con un lenguaje muy simple sobre el proceso de duelo y también sobre los distintos duelos que hay. Nos ayuda, nos hace pisar tierra, nos aconseja muy sutilmente.

Quiero compartir hoy unos consejos que él nos da a los que estamos o hemos estado atravesando el camino de las lagrimas. El lo llama el "Los dos decálogos".
Me parece lo que él sugiere sumamente real y necesario.
Los invito a leer los dos decálogos y ponerlos en práctica...


LOS DIEZ SI


1.         PERMISO
Date el permiso de sentirte mal, necesitado, vulnerable. Uno puede pensar que no sentir dolor es mejor pero de todas maneras con el tiempo, lo más probable es que el dolor salga a la superficie. Mejor es ahora.
Permítete sentir el dolor plenamente porque el permiso es el primer paso de este camino y ningún camino se termina si antes no se empieza a recorrer.

2.         CONFIANZA
Confía en tus propios recursos para salir adelante. Vas a vivir momentos muy duros y emociones displacenteras. No te exijas demasiado. Respeta tu propio ritmo de curación. Confía en ti mismo.

3.         NUEVOS OJOS, NUEVAS PUERTAS
Estamos a veces tan cegados por nuestra propia cólera, dolor o desgano que no vemos las “nuevas puertas” que se nos abren. Es fácil pensar “Que de bueno podría venir de esta pérdida? Y sin embargo cada día oímos historias de la gente que ha superado batallas físicas, mentales y emocionales para alcanzar, contra todas las posibilidades, objetivos impensados.

4.         ACEPTACIÓN
Aunque sea la cosa más difícil que has hecho en tu vida, ahora tienes que aceptar esta dura realidad. En el camino del duelo no hay retorno. El camino solo sigue hacia adelante.
La muerte siempre llega, demasiado tarde o demasiado temprano, siempre va a ser un mal momento para que la gente se muera.
Hablar de tu pérdida, contar las circunstancias de su muerte, visitar el cementerio o el lugar donde esparcieron sus restos, todo puede ayudar, poco a poco, a ir aceptando el hecho de la pérdida.

5.         CONEXIÓN CON LA VIDA
Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el pasado. La vida te espera llena de nuevas posibilidades.
No hay nada de malo en querer disfrutar, en querer ser feliz, en querer establecer nuevas relaciones.
El corazón herido cicatriza abriéndose a los demás. El duelo es establecer que lo muerto queda afuera pero mi vida continua.

6.         GRATITUD
Es necesario valorar las cosas buenas que seguimos encontrando en nuestra vida en esta situación de catástrofe y sentirnos agradecidos por su presencia. Sobre todo, algunos vínculos que permanecen (familiares, amigos, pareja, sacerdote, terapeuta) aceptadores de mi confusión, de mi dolor, de mis dudas y seguramente de mis momentos más oscuros. Todo sería mucho más difícil sin ellos.

7.         LAS TRES D: MUCHO DESCANSO, ALGO DE DISFRUTE Y UNA PIZCA DE DIVERSIÓN
Date permiso para sentirte bien, reír con tus amigos, hacer bromas. Es tu derecho y además será de gran ayuda que busques sin forzar tu propio ritmo momentos para disfrutar. Recuerda que hasta el ser querido que no está, querría lo mejor para ti. Los malos momentos vienen por si solos, pero es voluntaria la construcción de buenos momentos. Empecemos por saber con certeza que hay una vida después de una pérdida.

8.         APRENDIZAJE
Hacer el duelo significa también aprender a vivir sin algo, sin alguien, de otra forma.
El duelo es  aprender a vivir sin esa capacidad que he perdido. La experiencia es muchas veces un maestro muy cruel. Empieza tu vida de nuevo no “otra vez”.

9.         DEFINICIONES
La idea de que significa morirse es tan teórica que vivencialmente puede ser diferente para cada uno. Lo que importa no es coincidir en una posición respecto a la muerte sino establecer que es una de las cosas que cada uno tiene que tener definidas.
Lo que sea que crean, está bien. Pero tienen que tener una posición tomada.

10.       COMPARTIR LO APRENDIDO
Cuando tengas una parte del camino recorrida, háblales a otros sobre tu experiencia. Enséñales a otros que no minimicen la pérdida, ni menosprecien el camino. Contar lo que aprendiste en tu experiencia es la mejor ayuda para sanar a otros haciéndoles más fácil su propio recorrido e increíblemente facilita tu propio rumbo.



LOS DIEZ NO


1.         ESCONDERSE
Nunca cierres tu corazón al dolor. No te hagas el fuerte, no te guardes todo para dentro. Con el tiempo el dolor ira disminuyendo.
Recorrer el camino de punta a punta es condición para cerrar y sanar las heridas. Permítete el llanto. Te mereces el derecho de llorar. No escondas tu dolor. Comparte lo que te está pasando con tu familia, amigos de confianza…llorar es tan exclusivamente humano como reír. El llanto actúa como una válvula liberadora de la enorme tensión interna que produce la pérdida. Podemos hacerlo solos si esa es nuestra elección, o con nuestros compañeros de ruta para compartir su dolor, que no es otro que nuestro mismo dolor. Cuando las penas se comparten su peso se divide. Cuando el alma te duele desde adentro no hay mejor estrategia que llorar.

2.         DESCUIDOS
Muchos de los que viven su duelo están tan ocupados en su proceso interno, están tan atentos a su sentir penoso que no prestan atención a su propio cuerpo.
Aliméntate bien y no abuses del tabaco, alcohol, ni de los medicamentos. De hecho si para ayudarte en estos momentos fuera necesario tomar algún medicamento, deberá ser siempre bajo el criterio de un médico y nunca por los consejos de familiares o amigos bien intencionados. De todas maneras es bueno no deambular “buscando” el profesional que acepte recetar los fármacos para “no sentir”, porque lejos de ayudar pueden contribuir a cronificar el duelo.

3.         APURARSE
Recorrer el camino del duelo requiere tiempo y dicen que el tiempo lo cura todo.
Pero cuidado que el tiempo solo quizá no alcance.
Lo que realmente puede ayudar es lo que cada uno hace con el tiempo.
No te hagas expectativas mágicas. Estate preparado para las recaídas. Un suceso inesperado, una visita, el aniversario, la navidad te vuelven al principio, es así.
No puedes llorar hoy lo de mañana, ni seguir llorando lo de ayer. Para hoy es tu llanto de hoy, para mañana el de mañana.
Vive solamente un día cada día.

4.         OLVIDAR LA FE
Algunas cosas simplemente no son para ser manejadas por uno solo. Incluso toda la ayuda que puedes tener puede no proporcionar la comodidad que realmente se necesita para sostener lo que sucedió.
Es el momento de  aprender a no pedir que las cosas se resuelvan de la manera que quisiéramos que resultaran, sino pedir en su lugar que Dios nos ayude a aceptar los cambios y nos ayude a ver las opciones.

5.         AUTOEXIGENCIA
No te maltrates. Aunque las emociones que estás viviendo sean muy intensas y displacenteras (y seguramente lo son) es importante no olvidar que son siempre pasajeras. Sé paciente. No te apures. Respeta tus formas, tus tiempos y tus espacios. Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. Tus tiempos son tuyos. Recuerda que el peor enemigo en el duelo es no quererse.

6.         EL MIEDO DE VOLVERSE LOCO
Todos podemos vivir sentimientos intensos de respuesta a la situación de duelo sin que esto te lleve a ningún desequilibrio. La tristeza, la ira, la culpa. La confusión, el abatimiento y hasta la fantasía de morir son reacciones habituales y comunes a la mayoría de las personas después de la muerte de un ser querido.
Necesitas sentir el dolor y todas las emociones que le acompañan: tristeza, rabia, miedo culpa…Habrá personas que te dirán: “Tienes que ser fuerte”. No les hagas caso. No tienes que ser nada ni dejar de ser nada. No tienes que dar explicaciones ni pedir permisos, ni sentirte en falta por no ser del todo coherente en algunos instantes.
Tu alma ha sido mutilada y hoy resiente de lo que le falta.

7.         PERDER LA PACIENCIA
A pesar de lo anterior, debes ser paciente con los demás.
Ignora los intentos de algunas personas de decirte como tienes que sentirte y por cuanto tiempo, no todos comprenden lo que estás viviendo. Amorosamente intentaran hacer que te olvides de tu dolor, lo hacen con buenas intenciones, para no verte triste, tenles paciencia pero no te ocupes de complacerlos. Más bien apártate un poco gentilmente y busca a quienes puedan permitirte “estar mal” o desahogarte sin miedo.
A veces los que uno consideraba los mejores compañeros de ruta no pueden compartir tu momento. Soportan tan mal el dolor ajeno que interrumpen tu proceso y retrasan tu paso hacia el final del camino.
De todas maneras una vez más no te fastidies con ellos por eso.

8.         AUTOSUFICIENCIA
No dejes de pedir ayuda. No interrumpas tu conexión con los otros, aunque ellos no estén hoy recorriendo este camino. Necesitas su presencia, su apoyo, su pensamiento, su atención. Dale la oportunidad a tus amigos y seres queridos de estar cerca.
Todos los que te quieren desearían ayudarte, aunque la mayoría no sabe cómo  hacerlo.
Pide lo que necesitas. No es más sabio ni más evolucionado el que no precisa ayuda, sino el que tiene conciencia y valor para pedirla cuando la necesita.

9.         TOMAR DECISIONES IMPORTANTES
Decisiones como vender la casa, dejar el trabajo, o mudarse a otro lugar, aparecen como muy tentadoras en los primeros tramos del recorrido. Calma. Estas son decisiones trascendentes que dé deben tomar en momentos de suma claridad.
Hay urgencias que no se pueden postergar, pero conviene respetar la norma de no cruzar los puentes antes de llegar a ellos.

10.       OLVIDAR
No intentes olvidar lo que pasó, al contrario. Recuerda. Sin morbosidad pero sin escapismos.
El proceso de duelo permite buscar, para tu ser querido, el lugar que merece entre los tesoros de tu corazón.
Es poder pensar en él, y no sentir ya ese latigazo de dolor.
Es recordarle con ternura y sentir que el tiempo que compartiste con él o con ella fue un gran regalo.
La elaboración permite darle un sentido a todo lo que has vivido hasta aquí con lo ausente.
Es entender con el corazón en la mano que el amor no acaba con la muerte.

Mucha Luz!

Ursula



martes, 8 de julio de 2014

Yo soy yo...Gabriel es Gabriel



Cuando partió Gabriel recuerdo que no pude comer por casi 2 días. 
Gabriel partió un miércoles en la noche, casi jueves. El jueves no comí nada, literalmente no podía, no tenia hambre ni ganas, lo único que hice fue tomar agua con agua de azahar, un te que una amiga me preparó y un halls que otra amiga me metió a la boca prácticamente a la fuerza.
El viernes en la mañana tampoco comí nada, sentía a mi cuerpo adormecido, cansado, mutilado...como a medio día me empece a sentir débil, claro eran todas estas emociones que estaba sintiendo, la ausencia de Gabriel y encima sin alimento en mi organismo. Una prima me ofreció una barra de cereal pero no pude comer, solo el olor me dio nauseas y en ese momento un pensamiento se me cruzó por la mente: como puedo comer yo si mi hijo nunca mas lo va a hacer?
El viernes a las 5 o 6 no recuerdo, recién pude comer algo. Mi cuerpo ya no podía mas y yo sabia que me tenia que cuidar, tenia que comer. Recuerdo haber estado sentada en la mesa del comedor de la casa de mi mama y tener el plato de comida al frente y sentir como ese primer bocado era un enemigo, la comida no tenia sabor, no la disfruté, no terminé de comer y todo esto porque no me parecía justo que yo este comiendo cuando mi hijo nunca más lo iba a hacer.

Esto se me vino a la mente porque el jueves una mamá en el grupo nos dijo: a veces siento que no puedo respirar, como puedo yo respirar si mi hija nunca mas lo va a hacer?

Definitivamente todos los que hemos perdido un hijo hemos sentido esto en algún momento. Como comer? como respirar? como caminar? como reír? como disfrutar? Si mi hijo/a nunca mas lo va a hacer?

Pero hay algo que tenemos que tener claro...nosotros somos nosotros y nuestros hijos son nuestros hijos. Nosotros no somos nuestros hijos. Nosotros seguimos vivos y ellos lamentablemente no. 
Tenemos que aprender a discriminarnos de ellos. No es una palabra bonita pero tenemos que discriminarnos del hijo que se fue.
Yo no estoy muerta, yo sigo acá, yo estoy viva y la vida sigue y está esperando algo de mi. Tenemos que re-situarnos en la vida que sigue.

Es duro pero es una realidad...poco a poco la vida se va a ir imponiendo, la vida continua así nosotros no queramos, ella sigue y si vamos a vivir hundidos en la tristeza y el dolor nos vamos a perder todo lo maravilloso que tiene aun por enseñarnos.
Nos perderemos ese hermoso amanecer, ese abrazo, esa caricia, ese beso, esa conversación con una buena amiga, esa botella de vino compartida, esos ricos helados, la brisa del mar, la delicadeza del viento, el ladrido del perrito, ese olor a grass recién cortado, ese primer traguito de café en la mañana, el olor de nuestros hijos, tantas cosas maravillosas que la vida tiene por ofrecernos....pero lo mas importante que nos perderemos serán las señales de nuestros hijos porque no tendremos los ojos y el corazón dispuestos para escucharlas y verlas.

Aprendamos poco a poco a darnos cuenta que nosotros estamos vivos y que la vida aun espera cosas maravillosas de nosotros.
Vamos la vida es una! y no estamos solos....nunca mas lo estaremos!

Ursula


jueves, 3 de julio de 2014

Tengo 3 hijos!



Una pregunta tan simple como: cuantos hijos tienes? Para nosotros que hemos perdido un hijo se convierte en una encrucijada, se convierte en algo que no queremos responder, que no queremos recordar, que no queremos decir, que no sabemos que decir.

Cuando a mi me preguntan cuantos hijos tengo, yo respondo 3, tengo 3 hijos! y lo diré siempre aunque es duro, cuesta, duele si porque tengo 3 hijos pero solo 2 a los que puedo abrazar.
Luego viene la siguiente pregunta: cuantos años tienen?
A lo largo de estos 3 años y medio he aprendido a encontrar la forma de decirlo en la cual yo me sienta bien, no me lastime (más) y también la forma de no dar pie a mas preguntas. Lo que yo respondo cuando me preguntan que edades tienen mis 3 hijos es: Cristobal tiene 12, Gabrielito que falleció hace 3 años y tenia 4 y Leia que tiene 3.
Esa es mi forma, y al decir de frente que Gabriel partió no les doy chance a que me pregunten mas, ahí queda, no tengo que dar mas explicaciones....porque el dar explicaciones duele.

Hay que encontrar la manera de decirlo porque nos lo van a preguntar siempre, es un tema que sale en las conversaciones, sobre todo en los colegios, entre mujeres.

Hay que encontrar la forma de que no nos duela el decirlo, que esa pregunta no se convierta en un monstruo terrible del cual tenemos que escapar corriendo.

A lo largo de nuestra vida, nuestra vida desde que nuestros hijos partieron vamos a tener que enfrentarnos a muchas situaciones, a muchas preguntas y tenemos que estar preparados para que no nos sorprendan y nos demos cuenta en ese momento que no podemos responder.

Es una pregunta claro para muchos muy simple, muy de todos los días pero a nosotros nos cuesta mucho, nos cuesta oírla, nos cuesta asimilarla, nos cuesta pensarla y mucho mas decirla...pero poco a poco iremos encontrando nuestra propia respuesta.

Yo tengo 3 hijos! Siempre voy a tener 3 hijos, Gabriel fue, es y será mi hijo por siempre y nunca lo voy a negar...soy una mamá orgullosa de 3 hijos maravillosos!

Ursula

viernes, 27 de junio de 2014

Hay que hablar de la muerte


Definitivamente nuestra sociedad no esta preparada para hablar de la muerte y menos de la muerte de un hijo...es que eso no sucede, eso no pasa, los hijos no mueren o no deberían morir pero lamentablemente la verdad es otra.

La verdad es que todos vamos a morir, tarde o temprano. La verdad es que la muerte no discrimina ni condición social, ni creencias, ni raza y tampoco edad. La verdad es que los niños también mueren, los hijos también mueren...todos los días!
Es una triste realidad pero no podemos cegarnos ante ella, no podemos pretender que eso no sucede, no podemos no hablar de eso, no podemos ignorar.

Nadie nos prepara para despedir un hijo.
Si pasó en alguna familia alguna vez, estoy segura que se trató como tu tabú...que nadie podía hablar del hijo/a que murió, nadie preguntaba por el o por ella, había mucho silencio, muchas miradas cruzadas, mucha angustia, mucha tristeza reprimida.
Luego nos pasa a nosotros y como nunca nadie habló, como nunca nadie escuchó, como la sociedad lo niega, como nos dicen de pequeños que los mayores se van primero.....no entendemos, nos mintieron, eso no se supone que debería pasar y ahora que hacemos???? Estamos sumergidos en este mar de emociones que se desborda, que no sabemos manejar, nuestro hijo/a cuando partió no nos dejo un manual para saber que hacer, que pasos seguir y encima que tratamos de lidiar con todas estas emociones incontrolables no podemos hablar con nadie porque nadie quiere hablar de lo que acaba de pasar, de eso no se habla, se calla, se esconde...no vaya a ser que a la sola mención del nombre de nuestros hijos nos derrumbemos en un océano de lagrimas....y yo me pregunto: es eso malo?

Así como nosotros no estamos preparados para despedir a nuestro hijo/a, la sociedad no esta preparada para lidiar con nosotros...que le digo? que hago? lo abrazo? no le digo nada? lo ignoro? le menciono a su hijo/a?

Es lamentable que nadie hable acerca de la muerte de un hijo.
La muerte de un hijo es incluso mas tabú que el sexo.

Recuerdo la entrevista que una reconocida periodista con muchos años de experiencia  me hizo hace algunos meses para su programa.
Fue la peor entrevista que me han hecho. Ella estaba muy nerviosa. Lo noté cuando me saludó, no sabia que decirme, como tratarme, creía que yo era de cristal y pensaba que ante cualquier mención de la palabra muerte o del nombre de mi hijo me iba a quebrar en mil pedazos ahí delante de ella y lo peor delante de cámaras.
Se disculpó conmigo muchas veces por lo nerviosa que estaba y me dijo que era la primera vez que conversaba sobre este tema ¿?....se notaba que no sabia por donde empezar, que preguntar, que decir, como tratarme, se equivocó en mi edad y en el nombre de mi hijo.
Salí molesta, decepcionada y también me causó un poco de risa, no lo puedo negar.
Cuando manejaba de camino a mi casa le dije a mi tía (quien me acompañó) que me parecía increíble que una periodista como ella no haya sido capaz de manejar un tema tan natural como la muerte. Si! natural. Porque la muerte es parte de la vida, porque sucede a cada momento, porque es lo único seguro que tenemos en esta vida...el saber que vamos a morir.

Hay que hablar, hay que hablar de como nos sentimos, de lo que sentimos, de nuestros hijos, de su partida, de su vida....hay que hablar de la muerte!

En nosotros está que empecemos a cambiar esto, no convirtamos a la muerte de un hijo en un tabú y no convirtamos a nuestros hijos en el elefante blanco del que nadie habla.