lunes, 11 de junio de 2018

I Congreso "Sanando con Amor"


Voy a tratar de resumir en este post lo que fue el Congreso que organizamos en Thaniyay el 1, 2 y 3 de Junio.

Esta loca idea, porque creo que todo el equipo de Thaniyay lo consideró al inicio una loca idea, la tuve después de vivir 3 días maravillosos en el Congreso de Orlando de Los Compassionate Friends.
Fueron 3 días donde me enriquecí como persona, como terapeuta pero lo más importante fue que me enriquecí como mamá en duelo. Después de vivir lo que viví y como todo lo bueno se comparte, sentí que teníamos que hacer esto en Perú, replicar de alguna manera todo lo que experimente allá.
Claro, ellos tienen como 40 años de experiencia organizando Congresos y como buenos gringos son súper organizados. Fue un Congreso enorme, éramos más de 1,000 personas...nosotros tenemos 6 años y no somos tantos pero por algo se empieza así que llegué de viaje, reuní al equipo de Thaniyay y les conté la loca idea que tenia.

Grata fue mi sorpresa cuando a todas les pareció una idea excelente, todas de acuerdo en hacer realidad esta locura. Así que pusimos manos a la obra y empezamos a trabajar en lo que seria nuestro Primer Congreso.

Tengo que acá hacer una pausa y agradecer al maravilloso equipo que tenemos en Thaniyay, sin ellas nada de esto se hubiese podido lograr. Han sido casi 9 meses de arduo trabajo, de reuniones, de anochecidas en algunos casos, de tener que lidiar con los cambios y con las cosas que se nos presentaron a último minuto, un trabajo de amor verdadero ya que no es remunerado económicamente. Al final todo resultó bien y esto es gracias a que supimos trabajar juntas, supimos darnos una mano, apoyarnos en todos los momentos, solucionar juntas lo que había que solucionar. No puedo estar más agradecida por el hermoso equipo que tenemos.





La organización de este Congreso me ha enseñado mucho de mi misma y he aprendido mucho también, como por ejemplo a tener paciencia, a darme cuenta que mis tiempos no son necesariamente los tiempos de los demás. He tenido que dejar de lado muchas veces mi ganas de querer mandar muy lejos a ciertas personas, mi perfeccionismo también lo tuve que guardar en un cajón. 
Tuvimos, todo el equipo que adaptarnos al cambio y no dejarnos vencer por algunos "no" que recibimos.
Pero creo que lo más importante que he aprendido ha sido el adaptarme a lo que la vida en ese momento me estaba ofreciendo. El tener que bajar y muchas veces dejar de lado las expectativas que yo tenia. La vida es un constante cambio y nosotros tenemos que adaptarnos a esos cambios sin renegar.



Organizar todo esto ha sido casi como un embarazo, han sido 9 meses de preparación, de buscar los expositores ideales, los temas que pensamos podrían ser de interés para los participantes, de elegir que expositor podría dar que tema, de buscar el local ideal, de ver quien podría darnos la charla de inauguración, Gracias Indyra! 


Ha sido una locura pero una locura hermosa. Cuadrar los horarios también fue complicado, ver que no se cruce ningún tema parecido, ver que los expositores puedan a la hora que los habíamos puesto, ver el regalito que les íbamos a dar a los expositores, diseñar el programa, buscar auspiciadores...pero lo más complicado fue definir el costo que iba a tener el Congreso.

No fue fácil poner un precio. No fue fácil porque Thaniyay es una Oranización Civil sin fines de lucro, no fue fácil porque las personas que conocen a Thaniyay saben que nuestros grupos son gratuitos, no fue fácil porque cuando pusimos un precio nadie se inscribió y nos dijeron que era muy caro, no fue fácil porque lamentablemente estamos acostumbrados a que nada nos cueste, queremos todo gratis. 
Si bien nuestros grupos son gratuitos, este Congreso no podía serlo. Hemos tenido bastantes gastos y lo que los participantes recibieron es esos 3 días ha sido creo de primer nivel. 

Han habido muchos baches en el camino y muchas decepciones las cuales no vale la pena mencionar, pero las cosas positivas como siempre han sido mayores.

Días previos al Congreso tengo que reconocer que estaba muy nerviosa. Vinieron padres del extranjero. Tuvimos el honor de tener a Chile, a Argentina, a Ecuador y a República Dominicana. Como yo no me encargaba de las inscripciones cada vez que en el chat decían que se habían inscrito más padres de fuera, mi nerviosismo crecía. Pensaba mucho en si íbamos a poder cumplir con sus expectativas, me preguntaba que expectativas tendrían ellos, que esperaban de este encuentro...las noches previas no pude dormir. Pero luego pensé: nosotros estamos preparando todo esto con mucho amor y lo que se hace con amor no tiene por donde salir mal. 
El último día del Congreso los comentarios de los padres del extranjero fueron todos tan positivos  y llenos de amor que me quedé más que feliz y agradecida y luego leer en sus paginas lo que escribieron de lo vivido acá en Perú fue realmente maravilloso.






Creo que este Congreso (que en realidad debió llamarse "Encuentro" porque es lo que fue, fue un Encuentro con todos los asistentes) nos ha enseñado mucho pero no solo a nosotras las organizadoras sino también a los expositores y ni que decir de los asistentes. Sé que para algunos de los expositores esto ha sido como mirar otra vez su dolor, abrir su corazón a los demás cuando solo lo abrían en privado. Sé que no ha sido fácil para algunos y por eso les agradezco de corazón el que hayan aceptado participar y compartir su historia con nosotros.

Este Congreso me ha dado tanto que creo que no podré poner en palabras todo lo que siento.
Me ha hecho mirar a mi hijo con otros ojos. Gracias Cristóbal, gracias por participar de este proyecto, de ayudarme a buscar los voluntarios,  gracias por ponerle tu corazón, gracias por preocuparte conmigo cuando te contaba algunas cosas, gracias por abrir tu alma y contar tal vez por primera vez muchas cosas, sé que te ha ayudado a sanar y eso para mi es lo más importante. Te quiero y admiro muchísimo.


Cuánto amor nos llevamos, cuántos abrazos, cuánto agradecimiento, cuánto aprendizaje. Fue una experiencia hermosa que volvería a vivir mil veces más.



Gracias a todos los que participaron y nos ayudaron: Milagros, Isabel, Clara, Ale, Patty, Lydia, Carmen, Dafne, Daniela, Carolina, Ana Lucia, Ana, Roberto, Cristóbal, Indyra, Walter, Juanjo, Armando, Sebastien, Hugo, Luis, Ana María, Norma, Adela, Solange, Miriam, Jennifer, Tony, Alejandra, Saúl, Joaquín, Vasco, Adrían, Carlos, Jorge Eduardo, Rodrigo, Rodrigo, Joaquín, Geraldine, Familia Paredes Vizquerra, Familia Barboza Villegas, Bcp, Faber Castell, Cyrus. Gracias por su entrega, por su tiempo, por sus testimonios, por su amor a Thaniyay.

Estoy feliz con el resultado, feliz de haber decidido convertir esta locura en una realidad.

Gracias Gabriel!

Con amor y eternamente agradecida,

Uchi 




martes, 27 de marzo de 2018

El miedo que nació cuando Gabriel murió



El miedo nos ayuda a sobrevivir, nos alerta, hace que nuestro cuerpo produzca adrenalina, la cual al circular por nuestro organismo y llegar al corazón hace que nuestra frecuencia cardiaca aumente, nuestra respiración también aumenta y todo esto porque el cuerpo se prepara para "huir", para correr o pelear.
Pero que pasa cuando tienes un miedo super presente y no se te permite, huir, ni correr? Cómo lo enfrentas? Que haces? Cómo vives con ese miedo sin que este paralice tu vida?

Desde que murió Gabriel debo confesar que tengo miedo, miedo que otro hijo mío muera. Tengo miedo que algo les pase. 
Cuando Gabriel estaba vivo ese era como un miedo no tan real, era algo lejano, algo que sabia que pasaba pero que les pasaba a los demás a mi no. Y cuando Gabriel murió ese miedo tan irreal se volvió real, ese miedo que venia a mi mente de visita muy de vez en cuando se quedó a vivir conmigo.

No me gusta sentir miedo, no es una sensación que me agrade ni que busque sentir y menos cuando ese miedo tiene que ver con mis hijos, no me gusta tampoco que el miedo me paralice ni que me haga paralizar la vida en este caso de mis hijos.

Hay muchas situaciones en las cuales tengo miedo que algo les pase, cuando salen, cuando van a la casa de algún amigo, cuando no están conmigo. Con el mayor ahora los miedos son otros, ya sale en las noches (felizmente no mucho), se mueve en taxi, está más expuesto a la vida.
Pero no es solo miedo de algún accidente, también es miedo de alguna enfermedad. En resumen es miedo que mueran. Ya se murió un hijo mío, ya nos pasó, la peor pesadilla de los padres para nosotros se volvió realidad. Los hijos mueren lo sé porque me ha pasado...quien me dice que no me puede volver a pasar?

Entonces cómo hago para vivir con este miedo?

Pues lo miro de frente, lo saludo y le pregunto que quiere. Muchas veces no me responde y solo se queda ahí mirándome y riéndose de mi, en esos casos no le hago caso pero muchas otras veces si me responde y me ayuda, me enseña...que me enseña? Pues me enseña a soltar y a confiar.
Esa es la clave de todo.
Soltar los miedos, no dejar que nos paralicen, no dejar que nos quiten la respiración. Hay que seguir viviendo, hay que dejar vivir, hay que soltar y confiar.
Confiar en que todo es perfecto, confiar en que hay algo más que nosotros no entendemos, confiar en que las piezas solo se mueven cuando es necesario y se mueven cuando no están en el lugar correcto.

Tengo miedo, si! tengo mucho miedo pero lo acepto, le abro las puertas de mi vida y lo dejo entrar,  lo convierto en mi amigo, no me peleo con el, no lo rechazo porque sé que si lo hago se hará mas fuerte.

Con amor y con miedo,

Uchi




jueves, 15 de febrero de 2018

La muerte de un hijo merece más!


Muchas veces quisiera negar la realidad de la muerte de Gabriel, quisiera seguir con mi vida como si nada hubiese pasado...pero, es eso posible? 

Para mi nunca fue una opción. Nunca negué su muerte, nunca intenté seguir con mi vida como si nada hubiese pasado.
Gabriel había muerto, Gabriel ya no estaba mas físicamente, como podía entonces yo seguir como si nada? 
No! Gabriel no merecía eso, Gabriel merecía ser sentido, merecía su ausencia física ser vivida, merecía que mi vida cambie, que haga algo en honor a el, merecía que su muerte tenga un sentido, que yo haga una pausa en mi vida para escuchar su mensaje, que abra mi corazón, mis ojos, mis oídos, que sienta su ausencia presente, que cambie, que mute, que mude de piel...Gabriel merecía y merece que hoy mi vida no sea la misma y que yo ya no este caminando por el mismo camino que hace 7 años.

La muerte de un hijo no se olvida, no se pasa, no se supera, no se sigue viviendo igual, no se hace como si nada hubiese pasado.

Fernando de Szyszlo, pintor peruano dijo tras la muerte de su hijo Lorenzo en 1996:

"Es algo que esta ahí, es una herida que sangra. A veces veo un hombre joven y veo a Lorenzo y eso me ocurre también con los amigos.
No he sido nunca capaz de llorar en serio, salvo alguna vez cuando entré al cuarto de Lorenzo y vi sus cosas...pero lo que sentía era dolor".

Blanca Varela, poeta peruana y madre de Lorenzo dijo:

"La muerte de un hijo es como un segundo parto porque vuelve a centrarnos el vacío en las entrañas".

Alejandro Jodorowsky, escritor escribió tras la muerte de su hijo Teo en 1995 lo siguiente:

"El sufrimiento emocional era tan intenso que el cuerpo entero me dolía. Me sentía culpable de respirar. Todo lo que fui hasta ese momento había estallado en innumerables pedazos. Por qué él y no yo? La muerte brutal de mi hijo me convirtió en un espejo roto...
Los alimentos perdieron su sabor, el sueño se hizo pantano; desprovisto de palabras, la única expresión que me quedaba era el llanto. Los seres humanos, las plantas, los animales, los objetos, todos formando parte de él, el mundo entero era su ausencia. Esa inmensa desesperación hizo que me diera cuenta de mi absoluta falta de fe: si había Dios, El era indiferente. Después de aquello que yo llamaba vida, sólo se nos concedía un abismo negro.
Imposible de aceptar un rostro interior con la capacidad de reencarnar. No había más futuro que las cenizas. Buscando consuelo viajé a Mexico para visitar a mi maestro zen, Ejo Takata. Solo me dijo una palabra: "Duele". Eso me bastó: no había consuelo. No me quedaba más que soportar el dolor. El dolor, la alegría, la variada gama de sentimientos? Nubes efímeras atravesando el azul de un cielo infinito. Si quería volver a vivir, tenia que encontrar en mí mismo aquella región donde lo personal se disuelve, donde ser consiste en aceptar que no se es.
La llaga si bien no desaparecía por lo menos dejaba de torturarme cuando me sumergía en el pensamiento puro...Aquel que no expresaba detalles del individuo, ni sus angustias, ni sus emociones, ni sus deseos, ni sus necesidades, sino que se buscaba a si mismo, tal un espejo reflejando a otro espejo.
Cuando meditando en mi oscuro rincón de duelo me desprendida del yo personal, entraba en la dimensión donde no hay una verdad sino miles, simultáneas, contradictorias, complejas, simples, útiles e inútiles. Todas, aunque diferentes, se respondían, se entremezclaban, unidas como hermanas en mi corazón, que latía en esa zona donde el dolor era impensable.
Meditar, inmóvil durante horas, no fue un consuelo para mí, fue una tabla de salvación".

John Travolta escribió después de la muerte de su hijo Jett en el 2009:

"Dicen que lo más duro es perder un padre. Yo puedo asegurar ahora que eso no es verdad. Lo más duro es perder un hijo. Alguien a quien has educado y visto crecer cada día. Alguien al que le enseñaste a andar y a hablar. Alguien al que le demostraste cómo amar. Esa es la peor cosa que le puede pasar a cualquiera.
Mi hijo Jett murió de un ataque. El me dió tanta alegría. Era todo para mí. Esos 16 años siendo su padre me demostró cómo se podía amar incondicionalmente. Tenemos que pararnos y agradecer lo que tenemos con nuestros hijos, y los hijos deberían hacer lo mismo por sus padres. Porque la vida es muy corta. Pasen tiempo con sus hijos, y que los hijos lo pasen con sus padres. Trátenlos bien porque un día, cuando cojas el telefono para llamarlos, no estarán ahí. Lo que yo he aprendido de todo esto es vivir y amar cada día como si fuera el ultimo. Porque, llegara un día en que lo será. Arriésgate y vive la vida. Di a los tuyos que los quieres, No des todo eso por seguro. La vida merece la pena ser vivida".

La muerte de un hijo duele, la muerte de un hijo te destroza para luego transformarte, la muerte de un hijo te cambia, la muerte de un hijo te desafía, la muerte de un hijo te lleva al abismo, la muerte de un hijo merece de ti que la vivas a plenitud, con el corazón abierto, con la piel al desnudo, con dolor, con lagrimas, con sentimiento, con sentido, con amor, con esperanza, con luz. Merece de ti toda tu atención, tu mirada, no tu indiferencia, no tu ceguera, no tu rechazo, sino tu aceptación, tu amor, tu luz, tu transformación.

Con amor,

Uchi