lunes, 25 de mayo de 2015

No dejemos que el temor se apodere de nosotros


Definitivamente todos estamos conectados, todos somos parte de un mismo universo, todos respiramos el mismo aire.

Esta semana me han escrito 3 mamás preguntándome como hacen con el miedo, con el miedo a perder otro hijo. Y justamente esta semana yo he estado sintiendo una especie de angustia y temor por mis hijos. Vamos, siempre está y siempre estuvo pero hay momentos en los que ese temor se hace más presente, más vivo.

Como se hace? Como se vive con ese miedo? Como se hace para superarlo? La verdad no lo sé. Solo sé que es algo más con lo que tenemos que aprender a vivir y mientras escribo esto pienso...carajo! Una cosa más que tenemos que aprender, no basta con tener que aprender a vivir sin nuestros hijos también tenemos que aprender a sobrellevar todo lo que conlleva su partida. 
Pero bueno todo es parte de este hermoso aprendizaje y digo hermoso porque...y esto lo hablo a título personal, todo esto me ha llevado a conocer más de mí, me ha llevado a un viaje a mi interior que nunca pensé hacer, a vivir más intensamente, a respirar y ser agradecida por cada bocanada de aire y muchas cosas más que si las sigo nombrando no terminaré nunca.

Pero sí, está el miedo, el miedo de volver a pasar x lo mismo y pensamos: si me vuelve a pasar, no lo resistiría pero luego nos acordamos que antes que nos pasara lo de nuestros hijos también pensábamos que no íbamos a poder resistirlo y sin embargo acá estamos...entonces el temor vuelve y se hace más latente...sí, me puede volver a pasar y si me pasa sé que lo resistiré....será? No lo sabemos y rogamos nunca saberlo.
Y vivimos con temor, salimos de casa y si suena el celular y vemos que nos llaman del colegio, de la casa nuestro corazón se paraliza por un segundo que sentimos eterno, miramos el celular como si fuera una bestia a punto de devorarnos y con una mano temblorosa y una voz apenas perceptible contestamos y el alma nos vuelve al cuerpo cuando nos damos cuenta que no pasó nada, que todo está bien. 
Y cuando estamos en la seguridad de nuestra casa con nuestros hijos durmiendo pensamos en lo paranoicas que somos pero calmamos a nuestra mente de la paranoia diciéndole que ya nos pasó y que nada ni nadie nos asegura que no nos va a volver a pasar
Y sabemos que no podemos vivir así eternamente, que tenemos que aprender a vivir con ese temor o mejor dicho tenemos que aprender a soltar y a confiar.

Que me ayuda a mí?

Me ayuda el haber entendido, comprendido que, Gabriel y todos vamos a partir cuando debemos partir, que nadie muere en la víspera, que nada que lo que yo haga o deje de hacer va a influenciar en la partida de uno de mis hijos.

Me ayuda el confiar, el soltar.

Me ayuda el respirar a mis hijos todos los días, el decirles que los amo y el saber que he hecho y hago por ellos todo lo que está en mis manos hacer por ellos.

Me ayuda el reconocer mi miedo, el hablarlo sin vergüenza, sin temor. Me ayuda el decirlo en voz alta para que se lo lleve el viento...para que se lo lleven las estrellas.

Es un miedo que todas las madres tenemos y más aun las que hemos perdido uno pero tenemos que aprender a confiar, tenemos que aprender a que no nos domine ni nos llene de angustia, tenemos que aprender a vivir con alegría sin dejar que sea el temor el que lleve las riendas de nuestras vidas.

Con amor,

Ursula 



lunes, 18 de mayo de 2015

No juzgues sin saber



Una vez más escribo acerca de esto porque me indigna, porque sucede demasiadas veces y porque tenemos que aprender a no juzgar.

El otro día estaba con un grupo de personas y estaban hablando acerca de otra persona. Decían que por que esta persona era así, que por que tenía una cara tan triste y tan de mal humor, que no podía ser posible que este así todos los días. Yo no podía creer lo que estaba escuchando porque yo conozco a esa persona y es un lindísimo ser humano que ha sufrido muchas cosas en su vida.

Les dije que yo la conocía y que no podían juzgarla sin conocer su historia, no quise decirles todo lo que esta persona había sufrido porque no es mi historia y no tengo porque estar publicándola sin su permiso pero luego una persona contó a medias lo que le había pasado a esta persona y dije bueno ahí entenderán a que se debe que esta persona de vez en cuando este con un rostro que no refleja alegría, pero no! Y claro yo pensé, es que estas personas no han vivido ni siquiera un ápice de lo que esta otra persona ha vivido entonces no pueden saber y no pueden entender.

En fin....a lo que quiero llegar con esto es que no podemos juzgar a nadie, mientras no vivamos exactamente lo mismo no podemos juzgar.

Aprendamos a respetar, aprendamos a comprender que cada ser humano es un mundo y cada persona está librando sus propias batallas en silencio, aprendamos a ser empáticos con los demás, solidarios, amables.

Yo tengo una historia, tú tienes una historia…respeta la mía y yo respetare la tuya.

Con amor,

Uchi




sábado, 9 de mayo de 2015

Ser una mamá que perdió un hijo...en el día de la madre


Ser una mamá que perdió un hijo es duro y más aún es serlo en el día de la madre.

Todos los días nos acordamos de ese hijo que partió de ese hijo que ya no está y muchas veces podemos tratar de evadir nuestros sentimientos de tristeza, de rabia, de pena y tratamos de pasar desapercibidas, tratamos de pasar por normales y algunas veces lo logramos pero...en el día de la madre? No, en ese día no podemos escapar, ese día y todo lo que conlleva nos hace darnos cuenta incluso más de lo que podemos acerca de la ausencia de nuestro hijo.

Es rico poder ser una mamá normal, poder ser como las demás mamás, poder fingir que tu vida es normal, que no llevas un dolor enorme en lo más hondo de tu corazón. 
Es rico que no te miren con lástima sino que te miren como miran a las otras mamás. 
El otro día pude ser una de esas mamás, no tuve encima de mí el estigma de la mamá huérfana de hijo. 
Estuve con unas personas que no conocían mi historia, que no sabían que tengo 3 hijos pero solo 2 acá conmigo. Me sentí libre por un momento al poder jugar a ser normal.

Pero luego hoy yendo a recoger a mi hijo mayor al colegio, paro en un semáforo y a mi costado había un colegio, vi que llegaban los niños disfrazados y las mamás felices...era la actuación del día de la madre. Los niños tenían más o menos entre 4 y 5 años, llegaban felices a actuar para sus mamás y fue ahí que caí de mi nube...las lágrimas no dudaron en salir y sentí esa falta de aire, ese punzón en el corazón tan conocidos pero no queridos y me di cuenta (como si pudiese vivir sin darme cuenta) que me falta una actuación, que me falta un hijo, que el domingo no recibiré tres abrazos sino solo dos. 
Cambió la luz y tuve que avanzar...así como mi auto la vida también avanza, la vida continúa y ese es el verdadero reto...continuar con la vida y es que no es solo continuar sino continuar encontrando un sentido, continuar con sentido, continuar con alegría...ahí está el verdadero desafío.

Este domingo todo nos recordará que perdimos un hijo, las flores, los cementerios llenos, los saludos, los abrazos, las tiendas, los restaurantes repletos y sí, se nos hará un nudo en la garganta y seguramente vamos a querer mandar todo a la mierda pero respiramos hondo, sacamos esa fortaleza que solo las madres tenemos y nos recordamos que somos madres, que somos madres de un hijo en el cielo, que somos madres de hijos en la tierra, que estamos divididas en dos y que si podemos celebrar, que si podemos reír, que si podemos recibir solo dos abrazos en vez de tres. 
Y lo hacemos porque somos madres, porque somos guerreras, porque somos luchadoras, porque somos hembras y sacamos nuestra fuerza animal para respirar con una sonrisa y vivir este domingo con la alegría de saber que nuestros hijos desde el cielo celebran con nosotros!

Con amor,

Uchi